El Papel del Profesor en el Salón. (Corp. SD Bogotá)

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Solamente siendo padres se llegan a utilizar tantos sombreros como los que utiliza un profesor. Los roles del profesor no son solamente numerosos y variados, sino que el docente debe cambiar de un rol a otro en forma espontánea., fluida y profesional.



En mi opinión, la inclusión de estudiantes con discapacidades cognitivas en una clase regular no crea nuevos roles para el profesor. Requiere, sin embargo, afilar las habilidades existentes y reevaluar prácticas y actitudes tradicionales.

 

El rol primario del profesor es, como siempre, enseñar; pero la integración nos invita a reexaminar en términos generales lo que estamos enseñando y la forma en que lo hacemos. Esta visión ampliada del rol docente representa un reto que ocasiona temor y a la vez resulta estimulante. La combinación de estos factores emocionales nos debe sacar de nuestra complacencia, fuera del nicho seguro que hemos creado para nosotros mismos.

 

Si los sistemas de apoyo son adecuados y el enfoque del profesor es positivo, tanto los estudiantes como los profesores se beneficiarán con la experiencia.

 

Dicho esto, el papel secundario del profesor serán responder profesionalmente ante el reto, el temor y el estímulo de enseñar a todos los niños en su salón.

 

Estrategias para hallar respuestas

 

Estoy seguro que a medida que los profesores lean los siguientes comentarios, frecuentemente pensarán: "Yo ya estoy haciendo eso en mi clase" o por lo menos "yo puedo hacer eso"... Esto se debe a que existen muchas más semejanzas que diferencias entre enseñar una clase regular y una clase integrada.

 

Revisaremos el papel del profesor desde diversas perspectivas. Entre éstas, el profesor como persona y como profesional; el profesor como recurso humano multifacético; el profesor y los niños con necesidades especiales en su clase. Finalmente, el profesor como miembro de un equipo.

 

El profesor: Actitudes personales y profesionales

 

- Cómo prepararse...

 

Enseñar a una clase integrada requiere dedicación personal y profesional. No es suficiente que el personal directivo del plantel apoye la filosofía de la integración escolar. El éxito o fracaso del proceso depende de las creencias y prácticas del profesor en el salón. De hecho, el principal indicador que caracteriza un proceso de integración con posibilidades de éxito es el grado de convencimiento que el profesor demuestre en torno a este modelo educativo. El profesor debe creer que el profesor demuestre en torno a este modelo educativo. El profesor debe creer que el colegio es el ambiente más natural para que todos los estudiantes crezcan y aprendan unos de otros y también de los adultos.
Uno de los comentarios más comunes que los profesores afloran cuando se enfrentan a la integración, es que no están listos para ella. Alegan que hay muchos que no saben y que no se sienten "preparados." éstas son preocupaciones reales y se deben tener en cuenta. Sin embargo, parece ser que por la condición humana, pocos estamos preparados para los mayores retos en la vida, como el matrimonio, ser padres, o cambiar de carrera profesional. Es importante reconocer el desafío que representa un salón integrado, pero a la vez es muy importante recibir la integración con optimismo.

 

El prepararse no implica necesariamente hacerse de un conocimiento amplio sobre las diversas condiciones limitantes, sean físicas o mentales. La preparación puede consistir simplemente en estudiar con cuidado el programa individual de educación (PIE) elaborado para cada alumno. Este documento deberá reflejar el desempeño escolar del niño desde su ingreso al sistema escolar. Estudiarlo servirá para colocar las cosas en perspectiva, permitiendo apreciar cómo se hallaba inicialmente y el crecimiento que ha demostrado a lo largo de los años. Asimismo, evitará al profesor sentirse con una responsabilidad total en cuanto al éxito del estudiante y lo reafirmará como parte de un equipo.

 

Otra forma de prepararse sería sostener conversaciones con los representantes para unificar criterios en cuanto a las metas que se establecerán. Sugerimos evitar redactar listas de lo que el estudiante logra o no logra realizar. Esta práctica puede desalentar al profesor y perjudicar un enfoque pedagógico creativo...

 

La parte más importante de la preparación es conocer muy bien al niño. No importa qué retos mentales o físicos demuestre, el niño tiene las mismas necesidades básicas de otros niños: La necesidad de que lo comprendan y respeten, lo escuchen y lo aprecien, y la necesidad de aprender a su propio ritmo. Si los profesores satisfacen estas necesidades, todo resultará bien.
 
- Libertad creativa.

 

Cuando se enseña en un ambiente de integración, los profesores deben permitirse cierta libertad creativa. Cuando los profesores empiezan su carrera, asumen riesgos, ensayan nuevas ideas, se permiten cometer errores... Desafortunadamente, en muchos salones la creatividad surge accidentalmente; no es algo que se estimule intencionalmente...

 

Las necesidades educativas especiales de un niño pueden ir más allá de la experiencia del profesor. Por lo tanto tendremos que hacer a un lado algunos de nuestros métodos tradicionales y buscar técnicas innovadoras. Probablemente descubriremos que todos nuestros estudiantes se beneficiarán con estos cambios en nuestra práctica pedagógica...

 

- Sobre los objetivos del programa escolar.

 

Para muchos niños con necesidades especiales, los objetivos académicos regulares no son apropiados. Los programas necesitan ser modificados, poniendo mayor énfasis en ayudar a los estudiantes a desarrollarse como miembros funcionales y activos de su comunidad.

 

Los profesores deben tener una visión general de los resultados que se desean obtener y evitar limitarse a una lista de objetivos preestablecidos para determinado nivel o grado de escolaridad. Lo que el profesor planifique para el estudiante deberá encajar con la visión que el profesor, los padres, y en muchos casos el estudiante mismo, tengan para su futuro.

 

- Apoyo y colaboración.

 

Debido a que los profesores con frecuencia consideran el tener un niño especial como una gran responsabilidad, es aconsejable promover el espíritu de colaboración.

 

La cooperación con profesores de otros colegios aporta muchos beneficios. Por un lado, es cierto que a veces una política "abierta" puede hacer que los profesores se sientan "amenazados." Sin embargo, es igualmente cierto que dos cabezas piensan mejor que una. Un observador ajeno a la clase puede con frecuencia arrojar luz a factores en el ambiente escolar que estén influyendo en la manera en que el niño aprende o se comporta.

 

Los Profesores de salones integrados deben tener derecho a exigir ciertos beneficios, por ejemplo, el poder participar en talleres de capacitación o visitar otras clases o colegios. Deben también poder solicitar el apoyo de padres voluntarios y asistentes. En algunos casos, pueden requerir tiempo adicional de planificación y un menor grupo de alumnos en su salón. El personal directivo debe tomar en cuenta que los profesores integradores necesitan recibir apoyo en la forma de recursos especiales y ayuda adicional...{mospagebreak}

 

El profesor: recurso humano multifacético

 

Siempre ha sido una característica de la educación el no disponer de suficiente tiempo para hacerlo todo. Hoy en día, aún con la tecnología a nuestro alcance, pareciera que aumentan las actividades que compiten por nuestro valioso tiempo. Adicionalmente, cada estudiante reclama su espacio y como docentes hacemos grandes esfuerzos por interactuar individualmente con cada uno de ellos. Sin embargo, nunca sentimos que hayamos pasado suficiente tiempo con cada alumno. Este sentimiento aumenta cuando la clase incluye un niño especial. Por sus necesidades, ellos generalmente requieren mayor atención personalizada.

 

- Cómo brindar atención personalizada

 

A continuación señalamos diversos recursos y estrategias para permitir al profesor dedicar más tiempo a sus estudiantes:

 

Los paraprofesionales

 

El primer recurso consiste en el empleo de paraprofesionales en el sistema educativo: Ayudantes del profesor, asistentes y voluntarios entrenados. Por ejemplo, el profesor puede solicitar a estas personas supervisar la clase mientras él dedica tiempo individual a ciertos estudiantes. Igualmente, el profesor puede pedir al ayudante trabajar con un estudiante individualmente realizando algún ejercicio o tarea preparada por el profesor.

 

La segunda fuente de ayuda son los mismos niños. Un profesor inteligente se da cuenta que él no es el único instructor en el salón. La tutoría entre compañeros es una práctica que se está generalizando, no solamente dentro de un mismo salón sino entre alumnos de grados diferentes. Una de las grandes maravillas de los niños es que ellos no notan las limitaciones de otros niños. Tienden a ser compasivos y apasionados al mismo tiempo. El estudiante más desmotivado se entusiasma cuando se le pide ayudar a otro niño. Una advertencia: controle el tiempo de la tutoría para que sea razonable para ambos niños.

 

Otra estrategia facilitadora es diseñar actividades que ocupen a toda la clase, permitiéndole al profesor ganar tiempo para trabajar con un estudiante particular. La actividad grupal debe ser interesante para los estudiantes, pero debe requerir una intervención mínima del profesor.

 

Una cuarta estrategia es apelar al apoyo de los padres. Es importante seleccionar padres que realmente se comprometan con lo que hacen. Al trabajar con grupos pequeños en el salón, un padre puede añadir un toque de cariño que a todos los niños les gusta y que muchos necesitan.

 

Una atmósfera comunitaria.

 

Para trabajar en forma óptima, un salón debe comportarse como una unidad cohesionada... Es responsabilidad del profesor promover un sentimiento de comunidad y la valoración de las diferencias que conforman esa comunidad. Ese es un gran reto puesto que los niños vienen con antecedentes muy distintos.

 

Algunas veces, el profesor debe tornarse un promotor social, fomentando un ambiente de cooperación más que de competencia, por medio de actividades, tanto sociales como académicas, que favorezcan los valores cooperativos. Puesto que el desarrollo social es indispensable para el buen funcionamiento dentro de una comunidad, el papel del profesor como coordinador es importante para todos los niños de la clase. Ningún niño se siente perdido en una estructura cooperativa; por el contrario se les muestra que cada uno tiene algo que ofrecer igualmente valioso...

 

Por ejemplo, en un salón donde hay un niño integrado con una discapacidad cognitiva, el profesor debe incluir al niño en la mayoría de las actividades y estimular la interacción sin llamar mucho la atención hacia la limitación. Los otros niños pronto asumirán responsabilidad por las necesidades adicionales que el niño pueda manifestar. La experiencia indica que se desarrollan fuertes lazos entre compañeros y posiblemente se les tendrá que decir mas bien que no hagan demasiado por él...

 

- La motivación.

 

En un salón integrado, donde el profesor necesita tiempo para trabajar en forma individual con ciertos alumnos, deben estructurarse actividades motivadoras que promuevan en los estudiantes la reflexión, la capacidad de resolución de problemas y la autodisciplina. Este proceder conlleva al desarrollo de la independencia y le permite al profesor dispensar de un tiempo para cada estudiante sin tener que interrumpir constantemente para callar o impartir instrucciones.

 

Generalmente las clases que mejor funcionan tienen profesores motivadores. Ellos regularmente sostienen discusiones con sus estudiantes para compartir ideas sobre cómo resolver problemas y asumir responsabilidades... Generalmente en estos salones existe mayor libertad de movimiento y un nivel adecuado de ruido.

 

Para estimular la motivación es necesario diseñar actividades que los niños encuentren interesantes y desafiantes y que cubran una gran cantidad de habilidades. Las actividades cooperativas y los centros de aprendizaje se prestan para planificar lecciones que funcionen para diferentes niveles de competencia.

 

Distribución física del salón.

 

La distribución física del salón puede estructurarse para promover la independencia. Por ejemplo: procurar que todos los insumos estén organizados y a la vista; asegurarse que las instrucciones para los centros se coloquen en un sitio visible; Establecer un sitio determinado para los trabajos terminados; crear normas que rijan cómo salir del salón, políticas disciplinarias, etc.

 

Es importante asegurarse que los estudiantes sepan qué se espera de ellos en todo momento. El profesor es responsable de diseñar, iniciar y supervisar las actividades, pero todos se beneficiarán a medida que los estudiantes se vuelvan más independientes.

 

- El profesor como modelo.

 

Probablemente uno de los papeles más importantes del profesor en un aula integrada, es el de servir de modelo para sus estudiantes. El profesor debe tratar a cada miembro del salón con igual respeto y mostrar que él valora a todos los estudiantes, incluyendo los niños especiales.

 

Como profesores, inconscientemente podemos estar dispensando mayor atención a las ideas de los estudiantes buenos. Sin embargo, en un ambiente integrado, estas distinciones pueden resultar perjudiciales... Como se mencionó anteriormente, es necesario fomentar un sentido de comunidad en el salón y el profesor deberá modelar la forma en que los miembros de la comunidad se tratan mutuamente.

 

Por lo tanto, el profesor debe procurar incluir a todos los niños en la "comunidad", sin hacer excepciones, mostrando que cada uno es valorado y aceptado. Los días de competencias deportivas, paseos o actos festivos, el profesor debe insistir en que se incluyan todos los niños... Modelando una interacción normal y promoviéndola en el salón, el profesor fomentará en sus estudiantes actitudes que éstos practicarán en su vida comunitaria como adultos.

 

- La importancia de observar

 

Es generalmente aceptado que la observación directa del salón complementa la labor evaluativa de los exámenes tradicionales. Es así que el observar atentamente la dinámica en un salón integrado contribuye a evitar problemas.

 

Algunas cosas pueden parecer relativamente inofensivas ante los ojos de los instigadores, por ejemplo, enseñarle al niño con discapacidad mental a decir groserías. Sin embargo, el objetivo a largo plazo es ayudar a este niño a desarrollarse como un miembro integral de una comunidad y esas conductas no son aceptadas. Se requiere entonces educar a los compañeros para que comprendan esto. Un profesor observador también notará otras destrezas que se pueden trabajar para ayudar a socializar al niño. Por ejemplo, mejorando su comportamiento y modales en la mesa o trabajándole su higiene personal.

 

Como todo profesor bien sabe, su papel en el salón de clase no se limita al de ser un simple "dispensador" de conocimientos e incluye desempeñarse como promotor social, agente motivador, modelo de roles, observador agudo y mucho más...{mospagebreak}

 

El profesor y el estudiante con necesidades especiales: Estrategias pedagógicas

 

- Instrucción en niveles múltiples.

 

Si bien cada miembro de la clase debe ser tratado en forma egalitaria, no debemos olvidar que cada estudiante es también un individuo con sus propias necesidades. Debemos comprender que los estudiantes no aprenden al mismo ritmo o de la misma manera, y que un único grupo de objetivos no es apropiado para todos los estudiantes. Aunque esto es algo aparentemente lógico, en la práctica puede ser difícil de aceptar por algunos profesores.

 

Una de las estrategias más útiles para el profesor en el salón de clase, es diseñar lecciones que permitan participación a diferentes niveles de desempeño. Por ejemplo, mientras unos estudiantes leen una novela, uno con deficiencia visual escucha la grabación de esa novela y otro, con un vocabulario reducido, tiene acceso a una versión modificada o a la ayuda de un compañero lector. Otro ejemplo, mientras un niño prepara un reporte escrito, otro prepara un reporte oral o lo representa mediante dibujos.

 

La instrucción en niveles múltiples promueve el uso de preguntas diseñadas para abarcar toda la "Taxonomía de Bloom" (Bloom, 1969) - niveles de dificultad cognitiva desarrolladas por Benjamín Bloom, psicólogo y teórico educacional en la Universidad de Chicago. De esta manera, las preguntas resultarán accesibles para niños con diferentes competencias. Asimismo, existen herramientas técnicas que facilitan la participación de todos los alumnos. Entre éstas, las computadoras, las calculadores y las grabadoras.

 

- Vivenciando el aprendizaje.

 

Proveer experiencias significativas es uno de los aspectos más interesantes de enseñar a niños especiales. Por ejemplo, para alumnos con limitaciones cognitivas resulta esencial crear situaciones que refuercen y profundicen los conocimientos. Esto puede incluir llevar mascotas al colegio, cocinar, disfrazarse, trabajar con utensilios o hacer caminatas en exteriores. Para alumnos mayores puede requerirse visitar comercios u otros sitios en la comunidad.

 

Es importante no aislar al estudiante de sus compañeros durante estas experiencias. Incluya a toda la clase o grupos pequeños, dependiendo de la situación. En vista a que los niños aprenden mucho de sus compañeros, minimice su rol de profesor y acentúe el papel de los estudiantes en estas actividades.

 

- Destacar fortalezas.

 

Los profesores pueden fomentar situaciones que destaquen la fortaleza del estudiante con una discapacidad. Todos tenemos nuestros puntos fuertes; y es importante que los niños aprecien los logros de sus compañeros.

 

Recuerdo una ocasión en que el tutor de lectura de un grupo de niños era un niño ciego que leía en Braille. Estos niños estaban impresionados, no porque el niño podía leer pues ellos esperaban que los niños mayores pudieran leer, sino porque él tenía una habilidad especial y podía decodificar puntos con las yemas de sus dedos. Un niño quien había sido diagnosticado como autista, tenía una aguda memoria matemática y era mirado con reverencia por sus compañeros. Durante las competencias de matemáticas, todos querían tenerlo en su grupo. Un niño con una discapacidad mental era un magnífico corredor y durante los días deportivos era animado genuinamente por sus compañeros.

 

Al mismo tiempo que diseñamos actividades que permitan resaltar las fortalezas de los estudiantes especiales, tenemos que tener cuidado de no hacer esas actividades demasiado artificiales. No estamos tratando de darle una ventaja al niño especial, sino idear actividades que le permitan experimentar el éxito y recibir la admiración de sus compañeros...

 

- Fomentando la independencia.

 

El profesor debe también intentar desarrollar la independencia del niño con discapacidad. Todos los estudiantes necesitan ser independientes, pero para un niño con necesidades especiales resulta una de las cosas más importantes y significativas que el profesor debe ayudarle a obtener.

 

En uno de mis salones, algunos niños trabajaron con un compañero, ayudándolo a regresar solo a su casa. Este muchacho no vivía lejos del colegio pero nunca había ido caminando solo a ninguna parte. Durante varios meses sus compañeros caminaron detrás de él, ayudándole cuando era necesario, a seguir por la acera y a comprender y respetar las señales de tránsito. El progreso fue lento pero poco a poco lo lograron. En otros escenarios, un niño con impedimentos motores estaba aprendiendo a manejar su silla de ruedas, y una niña ciega, a trasladarse independientemente por el colegio.

 

Muchos estudiantes se convierten en ayudantes, dedicados a la labor de lograr la independencia de su compañero. Los niños no ven las discapacidades con el mismo parámetro que los adultos. A nosotros nos abruman las discapacidades y los problemas que éstas crean. Los niños sólo ven el momento y hacen lo que tienen que hacer para arreglar las cosas en ese momento. Obsérvelos interactuando: dirigiendo, animando, ayudando, etc.{mospagebreak}

 

El profesor: un apoyo incondicional.

 

En lo personal, cada niño especial con quien he trabajado me ha colocado en un rol similar: el de servirle de apoyo. Como profesores tenemos que ser el sostén y la ayuda para nuestros niños, estar ahí para ellos, oírles sus problemas y entenderlos. Nadie necesita esto más que los niños con discapacidades. Su profesor de grupo debe explicarles a otros profesores sus fortalezas, su estilo de aprendizaje, sus metas. Debe decirles quienes son sus amigos y sugerirles estrategias.

 

El profesor no necesita ser un experto o tener todas las respuestas para el niño pero debe quedar claro que el profesor respalda y ayuda a este niño en cualquier evento que lo necesite.

 

El profesor como miembro de un equipo.

 

- El profesor de métodos y recursos: un valioso asesor.

 

No importa cuan experimentados, entusiastas o determinados sean los profesores, encontrarán más fácil su papel si reciben ayuda. Los profesores de métodos y recursos son ante todo profesores de grupo que han recibido entrenamiento adicional en áreas como evaluaciones alternativas, planes de educación individual (PEI) e instrucción en niveles múltiples. Ellos pueden ayudar a otros profesores en cuanto a la evaluación, planificación e instrucción para estudiantes con necesidades especiales. Existe una relación de trabajo importante entre el profesor de grupo y el profesor de métodos y recursos.

 

- Algunas posibilidades de colaboración y asesoramiento:

 

Evaluando...

 

El estudiante con necesidades especiales generalmente es identificado al entrar al colegio y a medida que cambia de nivel, su ficha se actualiza. De surgir nuevos problemas o circunstancias, el profesor registrará la información y consultará con el profesor de métodos y recursos quien procederá a revisar las necesidades que indica el programa del estudiante y decidirá si se requiere una nueva evaluación. Es importante tener en cuenta que la mayoría de las evaluaciones se hacen a través de la observación y no con exámenes formales. El profesor de métodos y recursos revisará la información y hará recomendaciones.

 

Ajustando el programa educativo del alumno con necesidades educativas especiales...

 

El profesor de métodos y recursos y el profesor de grupo desarrollan un programa educativo individualizado para el estudiante que incluye recomendaciones basadas en una evaluación. Juntos modifican el programa regular o desarrollan programas especiales para atender las necesidades del estudiante.

 

A los padres generalmente se les pide su cooperación, pues es necesario que el colegio y la casa tengan los mismos objetivos. Algunos padres se les pide su cooperación, pues es necesario que el colegio y la casa tengan los mismos objetivos. Algunos padres se preocupan mucho porque se establezcan objetivos para sus hijos y quieren que ellos sean incluidos en programas y actividades regulares en cuanto sea posible.

 

Este programa individual generalmente detalla objetivos a corto y a largo plazo, y puede ser ajustado con frecuencia. Si algo no funciona en el programa, el profesor de grupo y el de métodos y recursos lo revisan. La flexibilidad es importante.

 

Los profesores de niños con necesidades especiales casi siempre requieren ayuda para modificar los programas y la forma de instrucción. El profesor de métodos y recursos es de gran ayuda en estas áreas, ayudando a seleccionar los materiales apropiados y a organizarlos para ser utilizados efectivamente. El profesor de grupo lo debe mantener informado de la utilidad de los materiales.

 

Adicionalmente, el profesor de métodos y recursos ayuda al profesor de grupo a identificar el estilo de aprendizaje del estudiante y en base a esta información seleccionar los mejores métodos para enseñarle. él puede participar en el propio salón cuando el profesor regular implementa un nuevo programa especializado. En algunos casos el profesor de métodos y recursos podrá trabajar con el estudiante en la clase para determinar sus necesidades.

 

Juntos, el profesor de métodos y recursos y el profesor de grupo deciden los procedimientos de evaluación apropiados y organizan un horario de evaluaciones. El profesor del salón elabora los exámenes y lleva un récord de los procedimientos utilizados. Los resultados de los exámenes se emplean como guía para revisar el programa individual de ser necesario.{mospagebreak}

 

El profesor de métodos y recursos ayudará al profesor del curso a entregar los informes a los padres y también les consultará cualquier asunto que puede haber surgido en el salón de clase.

 

- Los asistentes y auxiliares: otros aliados potenciales.

 

Otros posibles miembros del equipo de apoyo dentro del colegio serían los asistentes. Estas personas podrían asistir en las labores de alimentación y aseo. Por otra parte, los auxiliares ayudan en la implementación del programa académico. Tanto los asistentes como los auxiliares reciben sus instrucciones del profesor de grupo quien es el responsable de ejecutar los programas.

 

- Otros profesionales.

 

El profesor del grupo también puede acudir al asesoramiento de un equipo multidisciplinario conformado por psicólogo, terapistas del lenguaje, profesionales especializados en niños ciegos o sordos, trabajador social, etc.

 

El equipo se reunirá para buscar soluciones a problemas que surjan, elaborando para tal fin un plan por escrito que ofrezca varias opciones al profesor de grupo. De requerirse, se organizarían sesiones de seguimiento para ofrecer apoyo sostenido al profesor.

 

Valorizando la labor del equipo

 

Los recursos referidos en este texto ayudan a los profesores a hacer su labor lo mejor posible. Una relación cercana de trabajo en estas situaciones asegura que el niño con necesidades especiales sea evaluado apropiadamente y que se elaboren programas que sean factibles y efectivos. El promover una relación cercana también hace que los profesores no se sientan solos; el valor de la ayuda es grandioso.
 
No se indica autor o fuente original.
Fuente: Material suministrado por la Corporación Síndrome de Down (Colombia)
Material de apoyo III Jornadas sobre Integración
Caracas 2000
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Comprendiendo mejor el síndrome de Asperger a través de la experiencia de un niño mexicano.

Foto de niño con expresión seria

La experiencia de convivir con los niños y las niñas, nos ofrece la oportunidad de poder observar las cosas de una manera diferente. Cuando nos encontramos con un niño o una niña feliz, los grandes problemas se hacen pequeños, el tiempo no existe, cuando sonríen es tan espontáneo y contagioso, que nos alegra a tal grado que participamos de su mundo mágico.

A través de las relaciones que establecemos con los niños y niñas, aprendemos a comunicarnos con ellos de una manera diferente. Es entonces, cuando se despierta en nosotros el deseo de querer conocer más de su mundo infantil lleno de fantasías y de deseos por descubrir el por qué de las cosas y de los acontecimientos.
 
La convivencia continua con los niños, nos permite conocer su historia de vida y al hacerlo, nos damos cuenta que no todas las historias reflejan una vida feliz y exitosa. Algunos niños se tienen que enfrentar desde su nacimiento a problemas de distinta naturaleza, vinculados en algunos casos con la salud, otros con la adaptación al medio y algunos más con factores que limitarán su aprendizaje. Este tipo de niños, se tiene que enfrentar permanentemente a sus limitaciones, debiendo resolver cotidianamente obstáculos de diferente índole para poder tener relaciones sociales adecuadas que los beneficiarán en su desarrollo personal.
 
Las historias de vida de los niños con el síndrome de Asperger, pertenecen a este segundo grupo. Ellos tendrán que aprender, entre otras muchas cosas, a comunicarse adecuadamente, a interactuar con sus pares, a comprender los estados de ánimo de los demás, a manejar su impulsividad y también tendrán que aprender estrategias que posibiliten su desarrollo intelectual y afectivo.

Conociendo el síndrome de Asperger a través de un niño mexicano

Me gustaría que a través de un niño Mexicano, M., quien presenta el síndrome de Asperger y que actualmente cursa 3er. año de primaria en una escuela regular, pudieran conocer los rasgos principales de su personalidad, desarrollo y adaptación escolar.
 
Antes de conocer a M. considero pertinente hacer una breve reseña histórica del Síndrome de Asperger y posteriormente señalar algunas de las características que suelen presentar los niños que presentan este Síndrome.

El pediatra Vienés Hans Asperger describió en su tesis doctoral publicada en 1944 a un grupo de 4 niños que tenían características inusuales en cuanto a sus capacidades sociales, lingüísticas y cognitivas utilizando el término de "psicopatía autista" con el que describía las características del desorden de personalidad de los niños que estudió. Asperger muere en 198,0 poco antes de que el Síndrome que lleva su nombre obtuviera un reconocimiento internacional.

Posteriormente, en los casos observados por Lorna Wing, quien fue la primera persona en usar el término Síndrome de Asperger en un trabajo publicado en 1981, describe las características conductuales de los sujetos estudiados los cuales se parecían a las descripciones hechas por Asperger. Este trabajo le permitió a Wing señalar por primera vez las principales características clínicas del Síndrome de Asperger. Esta autora, elaboró una lista en la que señala algunos criterios diagnósticos que puntualizan las características de los sujetos con el síndrome de Asperger:

1. Interacción social inapropiada con rasgos ingenuos y unipolares. No hay empatía ni reciprocidad. La capacidad para hacer amigos se encuentra muy limitada y en algunos casos es incapaz de establecer lazos afectivos.

2. Habla: no se observa retraso en su inicio; sin embargo el contenido es extraño, pedante y estereotipado. La comunicación verbal es poca o nula. Se pueden observar voz monótona, gestos inapropiados o poca expresión facial.

3. Presentan resistencia al cambio y gusto por actividades repetitivas. Ante algunos temas u objetos se les encuentra absortos.

4. Sus movimientos o posturas son extraños y mal coordinadas. En algunas ocasiones, sus movimientos son estereotipados.

5. Presentan buena memoria de repetición, intereses especiales y muy limitados.

Escalante y Marcos (2000), señalan que la edad de aparición aproximada del Síndrome de Asperger es a los tres años. Los niños con este Síndrome empiezan a caminar tarde, pero antes empiezan a hablar. Su lenguaje se orienta a la comunicación pero se queda en "un tráfico de un solo sentido", pues no es un lenguaje recíproco. Los niños con el Síndrome de Asperger evitan tener un contacto ocular con los demás; estos niños viven en nuestro mundo, pero a su manera, presentando alteraciones en las habilidades sociales. Sin embargo, su pronóstico en este aspecto es bueno. Los niños con el Síndrome de Asperger, tienen rasgos de personalidad y de conducta muy especiales entre los que se señala un interés muy intenso en algún teme en particular.
 
Después de conocer en parte la historia del Síndrome de Asperger y sus características finalmente, conoceremos a M.

En 1998 cuando M. tenía 5 años 2 mese tuvimos nuestro primer encuentro que a continuación narraré:

En ese día de invierno, llegué, como todas las tardes, a mi salón de trabajo dispuesta a entrevistar por primera vez a una pareja que traía a su pequeño hijo. La puerta del salón se encontraba cerrada. Se respiraba un ambiente tranquilo, interrumpido por unos repiqueteos en la puerta acompañados de una voz infantil que decía: "Abran, está cerrado, abran carajo… papito (refiriéndose a él) cálmate ya vas a entrar…, ya llegué…".

Al abrir la puerta, me encontré con M. El pequeño intentaba desprenderse de las manos de su madre para poder entrar al salón y ver qué había en él. Contrastando con la impulsividad del niño, sus padres se mantenían rígidos en el umbral de la puerta, al mismo tiempo que trataban de contenerlo. 

Para los padres de M., la entrevista se desarrolló en un ambiente un poco tenso, ya que querían controlar todo el tiempo los movimientos del niño diciéndole: "No toques, siéntate, vamos a platicar…haz caso, contrólate papito, pórtate bien…".

Mientras transcurría la entrevista, M. nos ignoraba y jugueteaba con un cochecito que había encontrado al abrir un cajón. Se entretuvo por algún tiempo explorando un espacio que le ofrecía descubrir nuevos objetos. M. parecía haber encontrado un lugar donde refugiarse.
 
Les pedí a los padres de M. que lo dejaran actuar libremente mientras platicábamos, lo cual sirvió por una parte para que los padres se sintieran más relajados y, por la otra, me permitió observar la conducta del niño quien parecía no haberme visto, me ignoraba y al parecer, no le interesaba mi presencia.
 
M. es un niño que no puede pasar inadvertido, su pelo ensortijado enmarca una carita alegre cuyos ojos profundamente negros e inquietos se mueven constantemente. En algunos momentos, su mirada la percibí ausente, distante e impenetrable y el establecimiento adecuado de contacto visual fue esporádico.
 
En la primera entrevista y en las subsiguientes, observé que M. tenía muchos problemas para poder concentrarse y manejar sus impulsos. Cuando se encontraba en el área de trabajo, daba la sensación como si una ráfaga de viento hubiera entrado y empezara a mover los objetos, no había respeto a los espacios de "los otros", parecía no conocer límites y nos ignoraba. Abría y cerraba cajones, se movía de un lado a otro como si buscara algo pero sin tener un objetivo específico.

Los padres informaron que la historia personal de M. se inició con algunas complicaciones, ya que durante el período perinatal presentó sufrimiento fetal secundario a trabajo de parto prolongado al haber presentado circular de cordón. No obstante las maniobras obstétricas aplicadas, M. presentó anoxia originada por haber broncoaspirado líquido del meconio. Secundario a ello, se originó un cuadro de paro respiratorio habiendo sido necesaria la aplicación de maniobras de resucitación. M. fue atendido neurológicamente desde ese momento, ya que se presentaron dos episodios convulsivos que fueron controlados con Epamín, medicamento que fue suspendido a los tres meses de edad al no volverse a presentar crisis convulsivas.

Durante su primer mes de vida, M. permaneció veinticinco días en terapia intensiva recibiendo respiración artificial por problemas de neumotórax. Superado este período crítico, la existencia de M. transcurrió aparentemente sin problemas serios de salud. Sin embargo, las pautas de maduración en cuanto al desarrollo motor y del lenguaje se dieron con cierta lentitud, por lo que el nivel de su desarrollo general estaba ligeramente por abajo de lo esperado para su edad cronológica, pero sin llegar a ser preocupantes para los padres estas observaciones. Hasta antes de cumplir los 2 años 9 meses de edad, fue un niño risueño, afectivo e interactuaba con sus familiares sin problemas; no obstante era muy inquieto, lo cual agotaba a la madre.

Cuando cumplió los 2 años 9 meses de edad M. ingresó al "Cuarto de bebes" en un colegio particular de la ciudad de México, el cual aplica el sistema Montessori con sus alumnos del Jardín de Niños. Fue ahí donde la guía se percató de las primeras conductas atípicas de M. informando de ello a los padres del niño. El reporte de la guía, señalaba la presencia de un inconstante balanceo corporal y aislamiento del niño con respecto a sus compañeros. También les señaló que M. durante el desarrollo del trabajo que se realizaba con el grupo dentro del ambiente Montessori, no mostraba interés por los objetos que se le enseñaban. La guía lo percibía "ausente", no tenía contacto con ella. Les dijo que en algunas ocasiones, cuando estaba muy ansioso y poco tolerante, se agredía golpeándose la cabeza con la pared o en el piso. Los padres se inquietaron mucho ante los comentarios de la guía y también lo observaron en la casa, con lo cual pudieron constatar lo dicho por la guía.

En el ámbito familiar los problemas se acentuaron, ya que M., aparte de presentar las conductas anteriormente señaladas, también tenía alterado el patrón del sueño, despertándose por las noches y teniendo mucha dificultad para conciliarlo nuevamente. El trastorno en el sueño tuvo repercusiones negativas en los miembros de la familia, ya que los padres se sentían agotados y poco tolerantes. Aunado a esto, M. se encontraba muy irritable y su hiperactividad se acentuó. También aparecieron en el niño manifestaciones negativas en su conducta, reflejándose en su poca tolerancia a los ruidos fuertes, así como muestras de ansiedad, llanto e incomodidad cuando se encontraba en lugares muy concurridos. Ante estos problemas, los padres de M. se sentían muy confundidos y desorientados, por lo cual, decidieron buscar ayuda profesional. Acudieron de un profesional a otro, ya que los diagnósticos eran muy contradictorios, y ninguno determinante.

M. fue diagnosticado inicialmente por el primer neuropediatra al que acudieron como un niño con "inmadurez neurológica generalizada", posteriormente solicitaron una evaluación psicológica en la cual se le catalogó como "psicótico", otro diagnóstico más lo señaló como un niño con "déficit de atención" aunado a problemas de hiperactividad y retardo generalizado en los procesos de aprendizaje.

En la medida en que los padres solicitaban una nueva opinión, el desconcierto se incrementaba y la confusión en la que se encontraban era abrumadora. El factor que más les angustiaba en aquellos momentos, fue que M. no estaba siendo atendido adecuadamente. Ellos estaban haciendo todo lo que estaba a su alcance, pero no veían mejoría en el niño; los problemas conductuales, de sueño, de lenguaje, de adaptación y de aprendizaje se agudizaban, y ellos no sabían que hacer.

No fue sino hasta que M. cumplió los cinco años de edad cuando después de habérsele aplicado una serie de pruebas, tanto en el aspecto neurológico como en el psicopedagógico y del lenguaje, fue diagnosticado como un niño que presentaba el Síndrome de Asperger.

Como se pueden dar cuenta, diagnosticar a los niños que presentan el Síndrome de Asperger no es una cuestión sencilla. Para ello es necesario contar con un equipo de especialistas que estudien minuciosamente el caso, siendo en algunas ocasiones necesaria la medicación que ayudará a reducir los estados de angustia, hiperactividad e inclusive alteraciones en los períodos de sueño.

Al recibir los padres de M. el diagnóstico definitivo, pasaron por una etapa de negación ya que no es fácil aceptar que su hijo, por las características conductuales, de socialización y de comunicación que manifiesta, se encuentra ubicado dentro del Espectro Autista. Pasado este período de negación, finalmente los padres de M. aceptaron el diagnóstico y se abocaron a investigar las mejores propuestas de atención que había para el manejo del niño.

Sugerencias pedagógicas propuestas para lograr la integración de M. al aula regular

A continuación se dan a conocer las sugerencias que se le propusieron a la maestra de M. para lograr la integración del niño a una aula regular:

a. Conocimiento de las características del síndrome por sus pares y sensibilización del grupo donde se integró a M. El conocimiento de las características conductuales, sociales y de comunicación, les permiten a los niños con el Síndrome de Asperger integrarse con mayor facilidad al aula regular, ya que sus pares los comprenden y los ayudan en muchas ocasiones a contenerse.

b. Empleo cotidiano de un cronograma de actividades: Mediante el empleo cotidiano del cronograma, el niño con el síndrome de Asperger puede anticipar situaciones y rutinas las cuales, si se llegaran a presentar intempestivamente, podrían ocasionarle ansiedad, inseguridad e impulsividad en la ejecución del trabajo, y con ello se provocaría la aparición de conductas no adecuadas. El cronograma es una guía gráfica de los acontecimientos y acciones que el niño realizará durante el transcurso del día. Con su empleo, se puede lograr en el niño con el síndrome de Asperger una mayor flexibilidad mental, ya que él tiene la posibilidad de anticipar acontecimientos

Rivière y Martos (1996), señalan que junto a los trastornos de comunicación, de establecimiento de relaciones sociales y de imaginación, los niños autistas también presentan trastornos para encontrar el sentido a sus acciones. El niño, tiene muchas dificultades para el manejo del futuro, lo que está muy relacionado con la tesis del déficit en funciones ejecutivas.

Con el manejo del cronograma, se estimulan las funciones ejecutivas en las cuales se incluye la planificación de conductas dirigidas hacia una meta concreta, la organización del tiempo, de actividades, así como la inhibición de respuestas inapropiadas y de conductas perseverativas.

En el cronograma, se le da más sentido a las acciones por realizar. El niño tiene la oportunidad de predecir y puede percatarse con más claridad de las metas finales de su trabajo y conducta.

c. Aplicación de un lenguaje claro y preciso: Los niños con el Síndrome de Asperger tienen dificultad para entender instrucciones y órdenes complejas por lo cual, es necesario simplificarlas.

d. Empleo de claves visuales: Es de gran ayuda emplear claves visuales por medio de las cuales el niño podrá reconocer avisos, objetos, actividades y acontecimientos.

e. Flexibilidad en el manejo del ritmo de trabajo, así como en otorgar y administrar el tiempo en el momento en el que el niño con el Síndrome de Asperger da respuestas y desarrolla actividades: Los niños con el Síndrome de Asperger, manejan de una forma diferente los tiempos de ejecución de las tareas. Se sienten muy inseguros y ansiosos si se les presiona. Es necesario respetar su ritmo para no angustiarlos.

f. Prestar ayuda y apoyo en los momentos en los que el niño no pueda manejar la frustración: Cuando el niño no pueda resolver alguna situación problemática, es necesario que se le preste ayuda y se le apoye para que se sienta seguro y se eviten conductas impulsivas.

g. Reforzar y reconocer logros y conductas positivas: El niño con el Síndrome de Asperger, se siente muy feliz cuando ha logrado alcanzar un objetivo y se siente muy motivado para seguir trabajando cuando se reconocen sus logros. Es recomendable reforzar sus éxitos y conductas positivas, ya sea en forma verbal diciéndole algunas palabras de aliento o proporcionándole una caricia (cuando esto le agrade).

h. Libertad en el manejo del tiempo fuera dentro de una actividad de aprendizaje: Cuando la tarea que está desarrollando el niño le causa fatiga, y con ello momentos de ansiedad y estrés, las conductas que presentan son de impulsividad al abandonar la tarea que está realizando, además de negarse a continuar con el trabajo iniciado. Podemos deducir que los factores que intervienen para abandonar la actividad se deben a una sobrecarga sensorial, lo cual origina en el niño que tienda a desequilibrarse fácilmente ante la tarea. Se sugiere en estas ocasiones, suspender la actividad que se está realizando y continuar observando las conductas que el niño realiza para poder aplicar en otro momento actividades menos estresantes.

En el aula, cuando los períodos para desarrollar una actividad son muy prolongados, el niño tiende a pararse de su lugar y pasear libremente alrededor del aula. En las ocasiones en las que esta conducta se presente, inicialmente se puede permitir, siempre y cuando no interrumpa el trabajo que en esos momentos estén realizando sus compañeros. En el caso contrario, cuando se le obliga a continuar y a estar en su lugar, la tendencia conductual será de llanto, originándose episodios de berrinche e impulsividad. Sin embargo, la libertad de acción lo tranquilizará y posteriormente se podrá reanudar nuevamente la tarea que quedó inconclusa.

En la medida en que el niño va tomando consciencia de sus actitudes y va adquiriendo mayor control de sus impulsos, se le irán marcando límites más estrictos.

En la búsqueda de estrategias para conocer mejor a los niños y niñas con el Síndrome de Asperger y poder interactuar con ellos en el aula regular, se consideraron a las estrategias lúdicas como las más adecuadas, ya que el desarrollo de la afectividad, de la socialización, de la motricidad y del conocimiento, están estrechamente relacionadas con las actividades del juego, mediante las cuales, los niños y niñas son capaces de poner en práctica todos sus sentidos, sus habilidades y sus destrezas. Por medio del juego, pueden adaptarse a la realidad, pueden manejar sus miedos, temores, frustraciones, sus impulsos y sus sentimientos, así los niños y niñas aprenden y son felices.

A través de las estrategias lúdicas el niño con el Síndrome de Asperger:

· Mejora sus relaciones sociales: Al darle la oportunidad de desarrollar conductas que le permitan iniciar, establecer y mantener relaciones adecuadas con las personas que lo rodean e interactuar adecuadamente con ellas.
 
· Incrementan la capacidad de referencia conjunta: Al proporcionarle experiencias en donde tenga la necesidad de participar verbalmente en la planeación de eventos o actividades y en las cuales tienen que intervenir otras personas para lograr un fin determinado al tener un mismo objetivo.
 
· Desarrollan funciones comunicativas: Al darle la oportunidad de expresar sus deseos, sentimientos e ideas tratando de que lo haga en forma clara.
 
· Estimulan el lenguaje expresivo: Al propiciar situaciones adecuadas en las que el niño pueda manifestar sus emociones y sentimientos.
 
· Desarrollan el lenguaje receptivo: Al sensibilizarlo para que pueda entender tanto el lenguaje verbal como el no verbal.
 
· Al niño se le capacita para que pueda manejar adecuadamente estrategias de anticipación y planeación: Al darle la oportunidad de conocer eventos y acontecimientos en donde puede anticipar consecuencias.
 
· Mejora la flexibilidad de su pensamiento: Al proporcionarle estrategias para que sea capaz de adaptarse a situaciones nuevas sin angustiarse.
 
· Estimula la ficción o imaginación: Al invitarlo a participar en juegos de ficción e imaginación representando a diferentes personajes.
 
· Incrementa su capacidad de imitación: Al enseñarle estrategias con las cuales sea capaz de imitar conductas, actitudes, forma de comunicarse y expresarse.

Mediante la aplicación de las estrategias lúdicas trabajadas durante el año escolar, M. pudo entender comportamientos no verbales, estableció relaciones sociales adecuadas con sus pares y pudo acceder a la apropiación de conocimientos lingüísticos, matemáticos y los relacionados con el medio ambiente y la salud.
 
Actualmente, M. es feliz al cursar 3er. año de primaria en una aula regular en donde aprende, ríe y juega como los demás niños de su misma edad.

Autora: Crisanta Cruz González de Escalante
Especialista en Problemas de Aprendizaje y lenguaje.
Maestría en Psicodiagnóstico.
México 2004

Referencias:
 
Escalante, C. y Marcos, E. (2000). Síndrome de Asperger, programa de intervención para
la educación sexual del adolescente. México, UDLA.

Rivière, A. Y Martos, J. (1997). El tratamiento del autismo: nuevas perspectivas. Madrid, 

Artegraf.

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