¿Está mi hijo preparado para irse de campamento?

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Guía para padres que todavía no han enviado a alguno de sus hijos a campamento
Autora: Lic. Sandra Benaim de Katz, Asesora y Consultora Educativa
Magíster en Psicóloga Escolar/ Infantil, Directora
Fundadora de Proyecto Armonía

Los campamentos vacacionales de verano son una costumbre que cada vez se hace mas popular entre las familias venezolanas y latinoamericanas. El campamento se ha convertido en un excelente oportunidad donde los niños –y sus padres—crecen y aprenden a vivir separados temporalmente de la mejor manera. En mi experiencia personal y profesional, además, el campamento es un lugar mágico donde los niños aprenden a convivir con otros niños, consigo mismos y con la naturaleza de un modo experiencial, hermoso y casi perfecto donde se divierten, aprenden y se sienten seguros y felices.

Pero antes de preparar la mochila, la maleta y el saco de dormir, hay ciertas preguntas-clave que conviene que los padres se planteen antes de decidir si sus hijos están preparados para irse de campamento por primera vez.

Primero lo primero: ¿Cómo saber si su hijo estará feliz? ¿Cómo saber si está listo para dormir fuera de la casa? Quizás aquí la primera recomendación es que usted como madre o padre confíe en su instinto y en lo que conoce de su hijo. Confíe en lo que usted siente y en sus observaciones. Esa es su mejor “primera guía” para tomar la decisión.

Ahora bien, hay algunos elementos que pueden ayudarle a tomar decisiones. La mayoría de los expertos en psicología infantil estamos de acuerdo que no hay una “edad perfecta” para salir la primera vez de campamento. Lo que sí es cierto es que ciertas destrezas básicas son imprescindibles, como: poder amarrarse los zapatos, vestirse de forma independiente --sin ayuda__, controlar esfínteres, comer solo y cortar la comida (Ref: Kim Atchley y American Camping Association)

Por otra parte, y aún mas importantes son las destrezas sociales emocionales para salir de campamento. En principio, la idea principal es que no fuerce al niño si se rehúsa o tiene miedo a irse de campamento. En cambio, prepárelo y prepárese. Argumentos como “al campamento van todos tus amiguitos de clase” , o “tus hermanos fueron de campamento mucho antes que tú” no le van a dar a su hijo ni a usted suficientes razones ni criterios para convencerse. Tome en consideración los siguientes elementos: cómo su niño se adapta a situaciones nuevas, si muestra interés por irse de campamento, y cómo ha sido su experiencia para dormir una o dos noches fuera de casa. Si usted no sabe la respuesta a la pregunta de si está listo o maduro, entonces prepare a su hijo enviándolo a dormir a casa de un primo o amiguito, a un campamento de fin de semana, o proporcionando alguna experiencia novedosa que le permita observar sus reacciones y capacidad de adaptación.

Involucre parcialmente al niño en el proceso de decidir. Motívelo. Enséñele fotos y la pagina web del campamento, pregúntele si le gustaría realizar las actividades que allí observa. Entusiásmelo con lo que ven juntos en la página web, video o fotos. Sería maravilloso si además su hijo pudiera hablar con algún niño sobre el campamento, sobre todo si es algo mayor en edad y pudiera contarle lo que allí se hace y lo que allí se goza. Vaya poquito a poco. Vaya involucrando los diversos aspectos del tema y de la experiencia, uno por uno, a sabiendas que puede tomar varias semanas. No le haga un “programa intensivo de convencimiento” ya que solamente va a conseguir que su hijo se paralice del temor por la campaña que usted ha montado.

Por otra parte, obsérvese y ponga atención a sus propias reacciones como padre o madre.¿Qué está transmitiendo cuando le pregunta a su hijo si quiere ir de campamento? Con sorpresa he visto como madres o padres hablan a su hijo del campamento casi llorando, o como si una tragedia pudiese ocurrir por la separación. Otros, preguntan al niño de modo totalmente contradictorio, diciendo algo como: ¿verdad que no quieres separarte tantos días de papi y mami? ¿Verdad que vas a extrañarnos mucho? O todavía peor, “si no te gusta, me llamas y te salgo a buscar de inmediato”. Ya comenzamos mal. Lo importante de nuestra actitud es que observemos cómo nos estamos preparando nosotros como padres para la separación y qué mensajes estamos dando a nuestros hijos. Generalmente ésta actitud tiene relación directa con el temor que luego muestran nuestros hijos. Ellos sólo están respondiendo a nuestros propios temores y mensajes contradictorios.

Una vez decidido que el campamento SI es la opción que deseamos para nuestros hijos, entonces es hora de considerar algunos puntos claves para hacer de la experiencia un tiempo ideal, seguro y de alto aprendizaje. Para convencernos y estar seguros que hemos elegido un buen campamento, les incluimos a continuación algunos elementos fundamentales que puede investigar y tomar en cuenta:{mospagebreak}

RECURSOS E INSTALACIONES:

• ¿Dónde funciona el campamento? ¿Cuál es el clima? ¿Cuál es la ubicación geográfica? Es muy diferente un campamento en el llano, que en la montaña, la ciudad o la playa y el interés de su hijo puede ser muy diferente en uno u otro.

• ¿Cómo son las instalaciones del campamento? Quién lo dirige? Cómo son los traslados? Y las cabañas? ¿Cuántos niños duermen por cabaña? ¿Cuántos baños, lavamanos, excusados y duchas por grupo? Quien cuida a los niños de día y de noche? Estos son temas muy importantes para que usted decida si su hijo estará bien atendido, suficientemente cómodo, y sobre todo, bien cuidado.

SEGURIDAD:

• Pregunte si el campamento está certificado por la asociación local o nacional de campamentos, ya que ello implica que el campamento cumple con los requerimientos mínimos de funcionamiento y de calidad.

• Verifique la localidad donde se encuentra el campamento, vías de acceso, cercanía o lejanía de autopistas y caminos, y cercanía a poblados o ciudades.

• Verifique cercanía a algún centro médico para casos de emergencia.

COMUNICACIóN:

• ¿Cómo se puede comunicar el padre con el niño? Y con el campamento? Cuales son las políticas de comunicación?

• ¿Tienen pagina Web?¿Qué información puede obtenerse del niño mientras se encuentra en el campamento?

• ¿Quién maneja la “mamitis” o “casitis” en el campamento y cómo se le comunica a los padres? Algunos campamentos, a sabiendas que los primeros 5 días son los mas importantes para que el niño se separe emocionalmente de su hogar, y son los días mas fuertes de “mamitis”, no permiten la comunicación del niño con su casa, pero mantienen informados a los padres si ésto ocurriese. Otros, no permiten comunicación con los padres durante las 2 o 3 semanas de campamento, solo por carta, fax o e-mail.

• Casi todos los campamentos limitan las conversaciones telefónicas de los niños con sus hogares y las visitas de los padres a través de ciertas normativas. Investigue la política y siempre pregunte porqué. Los buenos campamentos tienen mucha experiencia con niños nuevos o pequeños y las políticas de comunicación directa con el hogar. Confíe en su experiencia, pero pregunte exhaustivamente.

EL FACTOR HUMANO:

Indudablemente, esta es la clave de un campamento y el secreto de la felicidad de su hijo.

• ¿Quiénes son las personas y los profesionales que se van a ocupar de su niño en el campamento?

• ¿Cuántos guías o adultos hay por cada niño, cual es su certificación, qué tipo de entrenamiento reciben, y cómo cuidan la seguridad de los niños? . En principio, un guía por cada 10-15 niños es una buena proporción adulto-niño. Mas importante aún es la calidad humana y la preparación como guía que tengan éstos adultos. La gran mayoría de los buenos campamentos en Venezuela tienen políticas muy estrictas de elección de guías y de formación de los mismo. Pregunte e infórmese.

• ¿Cuál es la filosofía del campamento? ¿Es competitivo? ¿Cooperativo? ¿Ecológico? Cómo manejan las relaciones humanas? Este factor es crucial para tomar sus decisiones.

Es asi como, tomando en cuenta el factor humano, filosofía, recursos, dotación, seguridad y comunicación del campamento, podrá usted tomar una decisión informada y responsable en beneficio de su pequeño o no-tan-pequeño hijo que va por vez primera a campamento. Ahora, RELAJESE, una vez tomada la decisión, disfrútela y disfrute cada etapa: hacer la maleta, comprar lo que hace falta, contarle cuentos maravillosos de cuando usted mismo fue a campamento, empacar, despedirse, dejarlo disfrutar, y recibirlo con amor. Es así como el niño disfrutará cada momento desde que salga a su campamento hasta su retorno a casa.

Esperando que la presente guía les ayude a tomar la mejor decisión para sus hijos, y estando a la orden para cualquier consulta por Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. , se despide de ustedes, con la convicción de que encontrarán el mejor momento, y el mejor lugar para que sus hijos pasen una vacación de crecimiento, alegría y seguridad inolvidables.

Referencias:
www.goUpstate.com; Kim Atchley
http://www.kidscamps.com/press/71802.html
http://www.kidscamps.com/press/iowaparent032102.html
Benaim de Katz, Sandra (1996) Manual Campamentos Venezolanos, no publicado.

Ver Más:
www.proyectoarmonia.com
Email: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

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Comprendiendo mejor el síndrome de Asperger a través de la experiencia de un niño mexicano.

Foto de niño con expresión seria

La experiencia de convivir con los niños y las niñas, nos ofrece la oportunidad de poder observar las cosas de una manera diferente. Cuando nos encontramos con un niño o una niña feliz, los grandes problemas se hacen pequeños, el tiempo no existe, cuando sonríen es tan espontáneo y contagioso, que nos alegra a tal grado que participamos de su mundo mágico.

A través de las relaciones que establecemos con los niños y niñas, aprendemos a comunicarnos con ellos de una manera diferente. Es entonces, cuando se despierta en nosotros el deseo de querer conocer más de su mundo infantil lleno de fantasías y de deseos por descubrir el por qué de las cosas y de los acontecimientos.
 
La convivencia continua con los niños, nos permite conocer su historia de vida y al hacerlo, nos damos cuenta que no todas las historias reflejan una vida feliz y exitosa. Algunos niños se tienen que enfrentar desde su nacimiento a problemas de distinta naturaleza, vinculados en algunos casos con la salud, otros con la adaptación al medio y algunos más con factores que limitarán su aprendizaje. Este tipo de niños, se tiene que enfrentar permanentemente a sus limitaciones, debiendo resolver cotidianamente obstáculos de diferente índole para poder tener relaciones sociales adecuadas que los beneficiarán en su desarrollo personal.
 
Las historias de vida de los niños con el síndrome de Asperger, pertenecen a este segundo grupo. Ellos tendrán que aprender, entre otras muchas cosas, a comunicarse adecuadamente, a interactuar con sus pares, a comprender los estados de ánimo de los demás, a manejar su impulsividad y también tendrán que aprender estrategias que posibiliten su desarrollo intelectual y afectivo.

Conociendo el síndrome de Asperger a través de un niño mexicano

Me gustaría que a través de un niño Mexicano, M., quien presenta el síndrome de Asperger y que actualmente cursa 3er. año de primaria en una escuela regular, pudieran conocer los rasgos principales de su personalidad, desarrollo y adaptación escolar.
 
Antes de conocer a M. considero pertinente hacer una breve reseña histórica del Síndrome de Asperger y posteriormente señalar algunas de las características que suelen presentar los niños que presentan este Síndrome.

El pediatra Vienés Hans Asperger describió en su tesis doctoral publicada en 1944 a un grupo de 4 niños que tenían características inusuales en cuanto a sus capacidades sociales, lingüísticas y cognitivas utilizando el término de "psicopatía autista" con el que describía las características del desorden de personalidad de los niños que estudió. Asperger muere en 198,0 poco antes de que el Síndrome que lleva su nombre obtuviera un reconocimiento internacional.

Posteriormente, en los casos observados por Lorna Wing, quien fue la primera persona en usar el término Síndrome de Asperger en un trabajo publicado en 1981, describe las características conductuales de los sujetos estudiados los cuales se parecían a las descripciones hechas por Asperger. Este trabajo le permitió a Wing señalar por primera vez las principales características clínicas del Síndrome de Asperger. Esta autora, elaboró una lista en la que señala algunos criterios diagnósticos que puntualizan las características de los sujetos con el síndrome de Asperger:

1. Interacción social inapropiada con rasgos ingenuos y unipolares. No hay empatía ni reciprocidad. La capacidad para hacer amigos se encuentra muy limitada y en algunos casos es incapaz de establecer lazos afectivos.

2. Habla: no se observa retraso en su inicio; sin embargo el contenido es extraño, pedante y estereotipado. La comunicación verbal es poca o nula. Se pueden observar voz monótona, gestos inapropiados o poca expresión facial.

3. Presentan resistencia al cambio y gusto por actividades repetitivas. Ante algunos temas u objetos se les encuentra absortos.

4. Sus movimientos o posturas son extraños y mal coordinadas. En algunas ocasiones, sus movimientos son estereotipados.

5. Presentan buena memoria de repetición, intereses especiales y muy limitados.

Escalante y Marcos (2000), señalan que la edad de aparición aproximada del Síndrome de Asperger es a los tres años. Los niños con este Síndrome empiezan a caminar tarde, pero antes empiezan a hablar. Su lenguaje se orienta a la comunicación pero se queda en "un tráfico de un solo sentido", pues no es un lenguaje recíproco. Los niños con el Síndrome de Asperger evitan tener un contacto ocular con los demás; estos niños viven en nuestro mundo, pero a su manera, presentando alteraciones en las habilidades sociales. Sin embargo, su pronóstico en este aspecto es bueno. Los niños con el Síndrome de Asperger, tienen rasgos de personalidad y de conducta muy especiales entre los que se señala un interés muy intenso en algún teme en particular.
 
Después de conocer en parte la historia del Síndrome de Asperger y sus características finalmente, conoceremos a M.

En 1998 cuando M. tenía 5 años 2 mese tuvimos nuestro primer encuentro que a continuación narraré:

En ese día de invierno, llegué, como todas las tardes, a mi salón de trabajo dispuesta a entrevistar por primera vez a una pareja que traía a su pequeño hijo. La puerta del salón se encontraba cerrada. Se respiraba un ambiente tranquilo, interrumpido por unos repiqueteos en la puerta acompañados de una voz infantil que decía: "Abran, está cerrado, abran carajo… papito (refiriéndose a él) cálmate ya vas a entrar…, ya llegué…".

Al abrir la puerta, me encontré con M. El pequeño intentaba desprenderse de las manos de su madre para poder entrar al salón y ver qué había en él. Contrastando con la impulsividad del niño, sus padres se mantenían rígidos en el umbral de la puerta, al mismo tiempo que trataban de contenerlo. 

Para los padres de M., la entrevista se desarrolló en un ambiente un poco tenso, ya que querían controlar todo el tiempo los movimientos del niño diciéndole: "No toques, siéntate, vamos a platicar…haz caso, contrólate papito, pórtate bien…".

Mientras transcurría la entrevista, M. nos ignoraba y jugueteaba con un cochecito que había encontrado al abrir un cajón. Se entretuvo por algún tiempo explorando un espacio que le ofrecía descubrir nuevos objetos. M. parecía haber encontrado un lugar donde refugiarse.
 
Les pedí a los padres de M. que lo dejaran actuar libremente mientras platicábamos, lo cual sirvió por una parte para que los padres se sintieran más relajados y, por la otra, me permitió observar la conducta del niño quien parecía no haberme visto, me ignoraba y al parecer, no le interesaba mi presencia.
 
M. es un niño que no puede pasar inadvertido, su pelo ensortijado enmarca una carita alegre cuyos ojos profundamente negros e inquietos se mueven constantemente. En algunos momentos, su mirada la percibí ausente, distante e impenetrable y el establecimiento adecuado de contacto visual fue esporádico.
 
En la primera entrevista y en las subsiguientes, observé que M. tenía muchos problemas para poder concentrarse y manejar sus impulsos. Cuando se encontraba en el área de trabajo, daba la sensación como si una ráfaga de viento hubiera entrado y empezara a mover los objetos, no había respeto a los espacios de "los otros", parecía no conocer límites y nos ignoraba. Abría y cerraba cajones, se movía de un lado a otro como si buscara algo pero sin tener un objetivo específico.

Los padres informaron que la historia personal de M. se inició con algunas complicaciones, ya que durante el período perinatal presentó sufrimiento fetal secundario a trabajo de parto prolongado al haber presentado circular de cordón. No obstante las maniobras obstétricas aplicadas, M. presentó anoxia originada por haber broncoaspirado líquido del meconio. Secundario a ello, se originó un cuadro de paro respiratorio habiendo sido necesaria la aplicación de maniobras de resucitación. M. fue atendido neurológicamente desde ese momento, ya que se presentaron dos episodios convulsivos que fueron controlados con Epamín, medicamento que fue suspendido a los tres meses de edad al no volverse a presentar crisis convulsivas.

Durante su primer mes de vida, M. permaneció veinticinco días en terapia intensiva recibiendo respiración artificial por problemas de neumotórax. Superado este período crítico, la existencia de M. transcurrió aparentemente sin problemas serios de salud. Sin embargo, las pautas de maduración en cuanto al desarrollo motor y del lenguaje se dieron con cierta lentitud, por lo que el nivel de su desarrollo general estaba ligeramente por abajo de lo esperado para su edad cronológica, pero sin llegar a ser preocupantes para los padres estas observaciones. Hasta antes de cumplir los 2 años 9 meses de edad, fue un niño risueño, afectivo e interactuaba con sus familiares sin problemas; no obstante era muy inquieto, lo cual agotaba a la madre.

Cuando cumplió los 2 años 9 meses de edad M. ingresó al "Cuarto de bebes" en un colegio particular de la ciudad de México, el cual aplica el sistema Montessori con sus alumnos del Jardín de Niños. Fue ahí donde la guía se percató de las primeras conductas atípicas de M. informando de ello a los padres del niño. El reporte de la guía, señalaba la presencia de un inconstante balanceo corporal y aislamiento del niño con respecto a sus compañeros. También les señaló que M. durante el desarrollo del trabajo que se realizaba con el grupo dentro del ambiente Montessori, no mostraba interés por los objetos que se le enseñaban. La guía lo percibía "ausente", no tenía contacto con ella. Les dijo que en algunas ocasiones, cuando estaba muy ansioso y poco tolerante, se agredía golpeándose la cabeza con la pared o en el piso. Los padres se inquietaron mucho ante los comentarios de la guía y también lo observaron en la casa, con lo cual pudieron constatar lo dicho por la guía.

En el ámbito familiar los problemas se acentuaron, ya que M., aparte de presentar las conductas anteriormente señaladas, también tenía alterado el patrón del sueño, despertándose por las noches y teniendo mucha dificultad para conciliarlo nuevamente. El trastorno en el sueño tuvo repercusiones negativas en los miembros de la familia, ya que los padres se sentían agotados y poco tolerantes. Aunado a esto, M. se encontraba muy irritable y su hiperactividad se acentuó. También aparecieron en el niño manifestaciones negativas en su conducta, reflejándose en su poca tolerancia a los ruidos fuertes, así como muestras de ansiedad, llanto e incomodidad cuando se encontraba en lugares muy concurridos. Ante estos problemas, los padres de M. se sentían muy confundidos y desorientados, por lo cual, decidieron buscar ayuda profesional. Acudieron de un profesional a otro, ya que los diagnósticos eran muy contradictorios, y ninguno determinante.

M. fue diagnosticado inicialmente por el primer neuropediatra al que acudieron como un niño con "inmadurez neurológica generalizada", posteriormente solicitaron una evaluación psicológica en la cual se le catalogó como "psicótico", otro diagnóstico más lo señaló como un niño con "déficit de atención" aunado a problemas de hiperactividad y retardo generalizado en los procesos de aprendizaje.

En la medida en que los padres solicitaban una nueva opinión, el desconcierto se incrementaba y la confusión en la que se encontraban era abrumadora. El factor que más les angustiaba en aquellos momentos, fue que M. no estaba siendo atendido adecuadamente. Ellos estaban haciendo todo lo que estaba a su alcance, pero no veían mejoría en el niño; los problemas conductuales, de sueño, de lenguaje, de adaptación y de aprendizaje se agudizaban, y ellos no sabían que hacer.

No fue sino hasta que M. cumplió los cinco años de edad cuando después de habérsele aplicado una serie de pruebas, tanto en el aspecto neurológico como en el psicopedagógico y del lenguaje, fue diagnosticado como un niño que presentaba el Síndrome de Asperger.

Como se pueden dar cuenta, diagnosticar a los niños que presentan el Síndrome de Asperger no es una cuestión sencilla. Para ello es necesario contar con un equipo de especialistas que estudien minuciosamente el caso, siendo en algunas ocasiones necesaria la medicación que ayudará a reducir los estados de angustia, hiperactividad e inclusive alteraciones en los períodos de sueño.

Al recibir los padres de M. el diagnóstico definitivo, pasaron por una etapa de negación ya que no es fácil aceptar que su hijo, por las características conductuales, de socialización y de comunicación que manifiesta, se encuentra ubicado dentro del Espectro Autista. Pasado este período de negación, finalmente los padres de M. aceptaron el diagnóstico y se abocaron a investigar las mejores propuestas de atención que había para el manejo del niño.

Sugerencias pedagógicas propuestas para lograr la integración de M. al aula regular

A continuación se dan a conocer las sugerencias que se le propusieron a la maestra de M. para lograr la integración del niño a una aula regular:

a. Conocimiento de las características del síndrome por sus pares y sensibilización del grupo donde se integró a M. El conocimiento de las características conductuales, sociales y de comunicación, les permiten a los niños con el Síndrome de Asperger integrarse con mayor facilidad al aula regular, ya que sus pares los comprenden y los ayudan en muchas ocasiones a contenerse.

b. Empleo cotidiano de un cronograma de actividades: Mediante el empleo cotidiano del cronograma, el niño con el síndrome de Asperger puede anticipar situaciones y rutinas las cuales, si se llegaran a presentar intempestivamente, podrían ocasionarle ansiedad, inseguridad e impulsividad en la ejecución del trabajo, y con ello se provocaría la aparición de conductas no adecuadas. El cronograma es una guía gráfica de los acontecimientos y acciones que el niño realizará durante el transcurso del día. Con su empleo, se puede lograr en el niño con el síndrome de Asperger una mayor flexibilidad mental, ya que él tiene la posibilidad de anticipar acontecimientos

Rivière y Martos (1996), señalan que junto a los trastornos de comunicación, de establecimiento de relaciones sociales y de imaginación, los niños autistas también presentan trastornos para encontrar el sentido a sus acciones. El niño, tiene muchas dificultades para el manejo del futuro, lo que está muy relacionado con la tesis del déficit en funciones ejecutivas.

Con el manejo del cronograma, se estimulan las funciones ejecutivas en las cuales se incluye la planificación de conductas dirigidas hacia una meta concreta, la organización del tiempo, de actividades, así como la inhibición de respuestas inapropiadas y de conductas perseverativas.

En el cronograma, se le da más sentido a las acciones por realizar. El niño tiene la oportunidad de predecir y puede percatarse con más claridad de las metas finales de su trabajo y conducta.

c. Aplicación de un lenguaje claro y preciso: Los niños con el Síndrome de Asperger tienen dificultad para entender instrucciones y órdenes complejas por lo cual, es necesario simplificarlas.

d. Empleo de claves visuales: Es de gran ayuda emplear claves visuales por medio de las cuales el niño podrá reconocer avisos, objetos, actividades y acontecimientos.

e. Flexibilidad en el manejo del ritmo de trabajo, así como en otorgar y administrar el tiempo en el momento en el que el niño con el Síndrome de Asperger da respuestas y desarrolla actividades: Los niños con el Síndrome de Asperger, manejan de una forma diferente los tiempos de ejecución de las tareas. Se sienten muy inseguros y ansiosos si se les presiona. Es necesario respetar su ritmo para no angustiarlos.

f. Prestar ayuda y apoyo en los momentos en los que el niño no pueda manejar la frustración: Cuando el niño no pueda resolver alguna situación problemática, es necesario que se le preste ayuda y se le apoye para que se sienta seguro y se eviten conductas impulsivas.

g. Reforzar y reconocer logros y conductas positivas: El niño con el Síndrome de Asperger, se siente muy feliz cuando ha logrado alcanzar un objetivo y se siente muy motivado para seguir trabajando cuando se reconocen sus logros. Es recomendable reforzar sus éxitos y conductas positivas, ya sea en forma verbal diciéndole algunas palabras de aliento o proporcionándole una caricia (cuando esto le agrade).

h. Libertad en el manejo del tiempo fuera dentro de una actividad de aprendizaje: Cuando la tarea que está desarrollando el niño le causa fatiga, y con ello momentos de ansiedad y estrés, las conductas que presentan son de impulsividad al abandonar la tarea que está realizando, además de negarse a continuar con el trabajo iniciado. Podemos deducir que los factores que intervienen para abandonar la actividad se deben a una sobrecarga sensorial, lo cual origina en el niño que tienda a desequilibrarse fácilmente ante la tarea. Se sugiere en estas ocasiones, suspender la actividad que se está realizando y continuar observando las conductas que el niño realiza para poder aplicar en otro momento actividades menos estresantes.

En el aula, cuando los períodos para desarrollar una actividad son muy prolongados, el niño tiende a pararse de su lugar y pasear libremente alrededor del aula. En las ocasiones en las que esta conducta se presente, inicialmente se puede permitir, siempre y cuando no interrumpa el trabajo que en esos momentos estén realizando sus compañeros. En el caso contrario, cuando se le obliga a continuar y a estar en su lugar, la tendencia conductual será de llanto, originándose episodios de berrinche e impulsividad. Sin embargo, la libertad de acción lo tranquilizará y posteriormente se podrá reanudar nuevamente la tarea que quedó inconclusa.

En la medida en que el niño va tomando consciencia de sus actitudes y va adquiriendo mayor control de sus impulsos, se le irán marcando límites más estrictos.

En la búsqueda de estrategias para conocer mejor a los niños y niñas con el Síndrome de Asperger y poder interactuar con ellos en el aula regular, se consideraron a las estrategias lúdicas como las más adecuadas, ya que el desarrollo de la afectividad, de la socialización, de la motricidad y del conocimiento, están estrechamente relacionadas con las actividades del juego, mediante las cuales, los niños y niñas son capaces de poner en práctica todos sus sentidos, sus habilidades y sus destrezas. Por medio del juego, pueden adaptarse a la realidad, pueden manejar sus miedos, temores, frustraciones, sus impulsos y sus sentimientos, así los niños y niñas aprenden y son felices.

A través de las estrategias lúdicas el niño con el Síndrome de Asperger:

· Mejora sus relaciones sociales: Al darle la oportunidad de desarrollar conductas que le permitan iniciar, establecer y mantener relaciones adecuadas con las personas que lo rodean e interactuar adecuadamente con ellas.
 
· Incrementan la capacidad de referencia conjunta: Al proporcionarle experiencias en donde tenga la necesidad de participar verbalmente en la planeación de eventos o actividades y en las cuales tienen que intervenir otras personas para lograr un fin determinado al tener un mismo objetivo.
 
· Desarrollan funciones comunicativas: Al darle la oportunidad de expresar sus deseos, sentimientos e ideas tratando de que lo haga en forma clara.
 
· Estimulan el lenguaje expresivo: Al propiciar situaciones adecuadas en las que el niño pueda manifestar sus emociones y sentimientos.
 
· Desarrollan el lenguaje receptivo: Al sensibilizarlo para que pueda entender tanto el lenguaje verbal como el no verbal.
 
· Al niño se le capacita para que pueda manejar adecuadamente estrategias de anticipación y planeación: Al darle la oportunidad de conocer eventos y acontecimientos en donde puede anticipar consecuencias.
 
· Mejora la flexibilidad de su pensamiento: Al proporcionarle estrategias para que sea capaz de adaptarse a situaciones nuevas sin angustiarse.
 
· Estimula la ficción o imaginación: Al invitarlo a participar en juegos de ficción e imaginación representando a diferentes personajes.
 
· Incrementa su capacidad de imitación: Al enseñarle estrategias con las cuales sea capaz de imitar conductas, actitudes, forma de comunicarse y expresarse.

Mediante la aplicación de las estrategias lúdicas trabajadas durante el año escolar, M. pudo entender comportamientos no verbales, estableció relaciones sociales adecuadas con sus pares y pudo acceder a la apropiación de conocimientos lingüísticos, matemáticos y los relacionados con el medio ambiente y la salud.
 
Actualmente, M. es feliz al cursar 3er. año de primaria en una aula regular en donde aprende, ríe y juega como los demás niños de su misma edad.

Autora: Crisanta Cruz González de Escalante
Especialista en Problemas de Aprendizaje y lenguaje.
Maestría en Psicodiagnóstico.
México 2004

Referencias:
 
Escalante, C. y Marcos, E. (2000). Síndrome de Asperger, programa de intervención para
la educación sexual del adolescente. México, UDLA.

Rivière, A. Y Martos, J. (1997). El tratamiento del autismo: nuevas perspectivas. Madrid, 

Artegraf.

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