Sugerencias para una estrecha alianza entre padres y maestros

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Iniciando el año escolar, todo padre se pregunta cómo será el nuevo maestro de su hijo. ¿Comprenderá sus necesidades individuales de aprendizaje o de atención? ¿Reconocerá sus talentos especiales? ¿Será este un año de colaboración exitosa con el maestro - o uno de batallas?

 
Desafortunadamente, no existe un manual de operación para su hijo donde encontrar respuestas sencillas a estas preguntas. Pero Ud. sí puede aprender escuchando lo que aportan otros padres que han pasado por situaciones similares. Para compilar estas recomendaciones prácticas, consultamos con miembros del Club Investigativo de los Padres Más Valiosos de SchwabLearning quienes se prestan para participar en proyectos que nos ayuden a comprender mejor las necesidades de quienes visitan nuestra web.

Preguntamos: ¿Qué pasos y estrategias comprobadas ha utilizado Ud. para fomentar una relación positiva y colaborativa con los maestros de su hijo?

Siguen las sugerencias de mayor incidencia:

1. Ayude al maestro a conocer a su hijo.
2. Sea colaborador.
3. ¡Comuníquese, comuníquese, comuníquese!
4. Sea justo.
5. Póngalo por escrito.
6. Una esfuerzos para organizar a su hijo.
7. Participe en el salón.
8. "Endulce" la relación.
9. Aumente el conocimiento del maestro sobre los problemas de aprendizaje y de atención.
10. Conozca sus derechos y responsabilidades.

1. Ayude al maestro a conocer a su hijo.

Mark sugiere, "Durante la primera semana de clases, converse con el maestro sobre su hijo como persona - lo que le gusta y disgusta, sus fortalezas y debilidades, sus rasgos generales de personalidad, y su visión para su hijo a futuro. Mientras más sepa el maestro sobre su hijo como persona, mejor podrá satisfacer sus necesidades específicas."

Debby se reúne con todos los maestros de su hija unas dos semanas después del inicio de clases. "Siempre enfatizo una o dos metas para mi hijo, tales como que mejore en la toma de apuntes o que sepa lo que debe estudiar para los exámenes. De esta forma el maestro se da cuenta que estoy apoyando a mi hijo y que somos aliados en su aprendizaje."

Por su parte Michelle le entrega al maestro una lista de los hábitos y rutinas de estudio que ella y su hija siguen en casa, "para que sepa de donde viene mi hija."

Rhonda también comparte estrategias con el maestro. "Mantenga al maestro informado sobre su hijo, incluyendo evaluaciones recientes, información médica, situaciones familiares - en otras palabras, todo lo que tenga un impacto sobre su desempeño."

"Sobre todas las cosas," afirma DeEtte, "les digo cuánto aprecio que velen por los sentimientos de mi hija."

2. Sea colaborador.

Patti nos dice, "En toda reunión en el colegio aclaro que nosotros no somos el enemigo. Concibo la relación como una alianza que tiene como objetivo que nuestro hijo tenga éxito en el colegio. Le pregunto a los docentes qué podemos hacer para ayudarlos."

Margaret concuerda. "Trate al maestro de su hijo como parte del equipo. Solicite su ayuda y pídale estrategias que puedan utilizarse en casa - y ¡sígalas! Los docentes agradecen cuando los padres cumplen con su parte."

Deborah dice, "Si un maestro quiere probar una nueva estrategia, pido una cita para dentro de dos ó tres semanas para comentar cómo está funcionando. Luego de intentarlo a su manera, es posible que el maestro se muestre más receptivo para intentar otro abordaje."

Cuando el maestro le alerte sobre un problema acadé-mico o conductual, recomienda Mark, "Infórmele sobre las medidas que Ud. ha tomado en casa para corregir estos problemas. De esta forma también le comunicamos a nuestro hijo el mensaje que todos somos un equipo y nos apoyamos mutuamente".

Pero no se concentre solo en los problemas. Annette sugiere, "Cuando veo que algo positivo está sucediendo para mejorar el aprendizaje de mi hijo, le digo al maestro que está haciendo un buen trabajo!
 
3. ¡Comuníquese, comuníquese, comuníquese!

Sea por correo electrónico, por teléfono, mediante notas, o en persona, nuestros padres asesores recomiendan esforzarse por mantenerse en contacto permanente con los maestros de sus hijos.

Sandy comenta, "Nos comunicamos por correo electrónico para asegurarnos que llegue información importante, lo referente a tareas, proyectos..."
Kathy también corresponde electrónicamente con la maestra de su hijo al menos una vez a la semana. "El correo electrónico nos permite mantenernos en contacto perma-nente en un horario que nos funciona a ambas, con tiempo para hacer y responder preguntas."

Michelle agrega, "Me aseguro que la maestra sepa que estoy abierta para cualquier conversación y que puede contactarme antes de que un problema pequeño se convierta en uno grande."

Mary añade, "No solo envío preguntas y ofrezco información en forma electrónica, ocasionalmente envío artículos apropiados e inclusive chistes."
Carol cree que "mantener una comunicación abierta mediante notas y conferencias con el maestro es una forma positiva de saber cómo le va a su hijo en el salón. Por ejemplo, averigüe qué están estudiando en ciencia o historia. Luego converse con su hijo sobre sus tareas en la noche."

Emilie y su esposo corresponden electrónicamente, por teléfono y pasan por el colegio a conversar con el maestro periódicamente. Emilie comenta, "En todas las comunica-ciones, enfatizamos a la maestra que ella es un miembro clave del equipo de apoyo de nuestra hija porque pasa la mayor parte del tiempo con ella."

4. Sea justo.

Mary recomienda, "Trate de no culpabilizar. Intente manejar el problema sin antagonizar."

Amy sugiere, "Utilice oraciones en primera persona, no en segunda persona - por ejemplo ‘Me preocupa que mi hijo se esté estresando por la cantidad de tarea,’ en lugar de ‘¡Ud. manda demasiada tarea!’"

Nancy siempre procura ser "lo más positiva posible en el trabajo con los maestros de mi hija. Les digo que comprendo bien que trabajar con un niño que requiere atención adicional no es siempre fácil, especialmente cuando se deben satisfacer las necesidades del resto de los alumnos."

Pam nos recuerda que "ser justos" también aplica a su hijo. "Cuando mi hijo quiere que yo intervenga en la escuela, no reacciono emocionalmente sino que le pido que escriba una lista de lo que quiere conversar con su maestra. Entonces vamos juntos. él habla y yo lo apoyo."

5. Póngalo por escrito.

Susan y su esposo han encontrado que la mejor forma de aliarse con los maestros de su hija es "anotándolo todo y documentando nuestras solicitudes, preguntas y comen-tarios. Siempre estamos bien preparados para las conferen-cias trimestrales basándonos en la documentación que hemos recibido y enviado a cada maestro."

Kim también lo pone por escrito. "Mensualmente escribo un resumen breve sobre como le va a mi hijo en casa - en qué áreas se están notando mejoras, cómo hemos trabajado en nuestros objetivos mútuos, y qué dificultades estamos experimentando."

6. Una esfuerzos para organizar a su hijo.

Trabajando juntos, Ud. y los maestros de su hijo pueden ayudarlo a organizarse. Como comenta Robin, "Iniciando el año escolar, la maestra de mi hijo estableció un método por carpetas: cada niño tiene una carpeta en su mochila, si algo tiene que venir a casa, ella lo pone allí y así los niños no pierden las cosas. También revisa cada carpeta en la mañana para ver si devolvimos algo. Con el sistema de carpetas sé que ella recibe mis notas."
Jana tiene un método similar. "La maestra y mi hijo mantienen un cuaderno diario de tareas. Finalizando cada clase mi hijo pasa por el escritorio de la maestra, le pide que revise la tarea que ha anotado y que coloque su firma. Solo toma 15 segundos del día de la maestra y nos permite hacer seguimiento en casa."

7. Participe en el salón.

S. Barend comenta, "Demostrar interés más allá de su hijo contribuye a forjar una buena relación con el maestro. Nada sustituye la presencia en el salón."
Karen se ofrece como voluntaria no solo en el salón de su hija, sino también como apoyo para la maestra especia-lista que colabora con ella. "Mi objetivo es aliviarle a la maestra algunas tareas rutinarias para que tenga más tiempo y energía para invertir en crear estrategias que ayuden a mi hija a tener éxito. Yo me beneficio mucho manteniéndome más conectada con lo que está sucediendo en la escuela - especialmente porque mi hija no es muy comunicativa."

Lana no solo se ofrece como voluntaria en el salón de su hija, sino que apoya a cualquier maestra que necesite ayuda. "Esto me permite establecer una relación con los otros maestros, lo cual será de utilidad cuando mi hija avance al próximo grado."

Debbie, hábil en computación, se ofrece como voluntaria para crear calendarios y letreros utilizando clipart, mientras Jackie ayuda a la maestra diseñando formularios por computador. "Estos esfuerzos," señala Jackie, "benefician a todos los alumnos."

8. "Endulce" la relación.

Susan sugiere, "Demuéstrele a los maestros que Ud. está agradecido. Bríndeles obsequios y tarjetas. Pregúnteles - con sinceridad - cómo se sienten."
"No tenga temor de ser creativa," comenta Danelle, "En dos ocasiones recluté varias amigas e hicimos un almuerzo para los maestros. Aunque Ud. trabaje fuera de casa, puede involucrarse donando al colegio ropa o uniformes que se le hayan quedado pequeños a sus hijos, para emergencias."

9. Amplie los conocimientos del maestro sobre los problemas de aprendizaje y atención.

Los maestros manejan una multitud de problemas a diario, especialmente los docentes de educación regular, que deben cubrir un currículum atendiendo un grupo muy variado de alumnos. Ud. puede ayudarlos a aumentar sus conocimi-entos en torno a las dificultades de aprendizaje ofrecién-doles información bien documentada.

Por ejemplo, Jill brinda a los maestros de su hijo "hojas informativas sobre la dislexia y cómo la dislexia impacta a mi hijo específicamente."

En forma similar, Danelle prepara material complemen-tario. "La mayor parte del tiempo la maestra recibe una cantidad de papeles del Programa Educativo Individual sin tener mayor conocimiento sobre el niño y sus antecedentes. En lugar de asumir que alguien en la escuela comentará y explicará el PEI de mi hijo a sus maestros, yo misma lo hago. Les explico la lógica que respalda ciertas modificaciones y el significado de algunos de los términos menos conocidos del PEI."

Adrienne comenta, "Cuando Ud. esté en desacuerdo con el maestro sobre la educación de su hijo, es mejor apoyar sus argumentos con información. Muchas veces he enviado por correo electrónico o he imprimido copias de artículos de páginas como SchwabLearning.org, que ofrecen recomendaciones de expertos efectivas para los alumnos con dificultades de aprendizaje o necesidades especiales. Muchas de las estrategias que he sugerido también han ayudado a niños de otros salones."

10. Conozca sus derechos y responsabilidades.

"Lo mejor que puede hacer el padre de un niño con necesidades especiales," comenta Patti, "es conocer las normas y las leyes que rigen en las escuelas. Averigue cuáles son las responsabilidades de la escuela - y asegúrese de comprender sus propias responsabilidades."
 
Autor: Robbie Fanning, colaboradora de SchwabLearning.org, 
Fuente: SchwabLearning.org - Este artículo fue escrito en inglés originalmente y apareció en SchwabLearning.org, organización que no se responsabiliza por esta traducción. 
Publicado por Paso a Paso Vol 16 Nº 1

 

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Comprendiendo mejor el síndrome de Asperger a través de la experiencia de un niño mexicano.

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La experiencia de convivir con los niños y las niñas, nos ofrece la oportunidad de poder observar las cosas de una manera diferente. Cuando nos encontramos con un niño o una niña feliz, los grandes problemas se hacen pequeños, el tiempo no existe, cuando sonríen es tan espontáneo y contagioso, que nos alegra a tal grado que participamos de su mundo mágico.

A través de las relaciones que establecemos con los niños y niñas, aprendemos a comunicarnos con ellos de una manera diferente. Es entonces, cuando se despierta en nosotros el deseo de querer conocer más de su mundo infantil lleno de fantasías y de deseos por descubrir el por qué de las cosas y de los acontecimientos.
 
La convivencia continua con los niños, nos permite conocer su historia de vida y al hacerlo, nos damos cuenta que no todas las historias reflejan una vida feliz y exitosa. Algunos niños se tienen que enfrentar desde su nacimiento a problemas de distinta naturaleza, vinculados en algunos casos con la salud, otros con la adaptación al medio y algunos más con factores que limitarán su aprendizaje. Este tipo de niños, se tiene que enfrentar permanentemente a sus limitaciones, debiendo resolver cotidianamente obstáculos de diferente índole para poder tener relaciones sociales adecuadas que los beneficiarán en su desarrollo personal.
 
Las historias de vida de los niños con el síndrome de Asperger, pertenecen a este segundo grupo. Ellos tendrán que aprender, entre otras muchas cosas, a comunicarse adecuadamente, a interactuar con sus pares, a comprender los estados de ánimo de los demás, a manejar su impulsividad y también tendrán que aprender estrategias que posibiliten su desarrollo intelectual y afectivo.

Conociendo el síndrome de Asperger a través de un niño mexicano

Me gustaría que a través de un niño Mexicano, M., quien presenta el síndrome de Asperger y que actualmente cursa 3er. año de primaria en una escuela regular, pudieran conocer los rasgos principales de su personalidad, desarrollo y adaptación escolar.
 
Antes de conocer a M. considero pertinente hacer una breve reseña histórica del Síndrome de Asperger y posteriormente señalar algunas de las características que suelen presentar los niños que presentan este Síndrome.

El pediatra Vienés Hans Asperger describió en su tesis doctoral publicada en 1944 a un grupo de 4 niños que tenían características inusuales en cuanto a sus capacidades sociales, lingüísticas y cognitivas utilizando el término de "psicopatía autista" con el que describía las características del desorden de personalidad de los niños que estudió. Asperger muere en 198,0 poco antes de que el Síndrome que lleva su nombre obtuviera un reconocimiento internacional.

Posteriormente, en los casos observados por Lorna Wing, quien fue la primera persona en usar el término Síndrome de Asperger en un trabajo publicado en 1981, describe las características conductuales de los sujetos estudiados los cuales se parecían a las descripciones hechas por Asperger. Este trabajo le permitió a Wing señalar por primera vez las principales características clínicas del Síndrome de Asperger. Esta autora, elaboró una lista en la que señala algunos criterios diagnósticos que puntualizan las características de los sujetos con el síndrome de Asperger:

1. Interacción social inapropiada con rasgos ingenuos y unipolares. No hay empatía ni reciprocidad. La capacidad para hacer amigos se encuentra muy limitada y en algunos casos es incapaz de establecer lazos afectivos.

2. Habla: no se observa retraso en su inicio; sin embargo el contenido es extraño, pedante y estereotipado. La comunicación verbal es poca o nula. Se pueden observar voz monótona, gestos inapropiados o poca expresión facial.

3. Presentan resistencia al cambio y gusto por actividades repetitivas. Ante algunos temas u objetos se les encuentra absortos.

4. Sus movimientos o posturas son extraños y mal coordinadas. En algunas ocasiones, sus movimientos son estereotipados.

5. Presentan buena memoria de repetición, intereses especiales y muy limitados.

Escalante y Marcos (2000), señalan que la edad de aparición aproximada del Síndrome de Asperger es a los tres años. Los niños con este Síndrome empiezan a caminar tarde, pero antes empiezan a hablar. Su lenguaje se orienta a la comunicación pero se queda en "un tráfico de un solo sentido", pues no es un lenguaje recíproco. Los niños con el Síndrome de Asperger evitan tener un contacto ocular con los demás; estos niños viven en nuestro mundo, pero a su manera, presentando alteraciones en las habilidades sociales. Sin embargo, su pronóstico en este aspecto es bueno. Los niños con el Síndrome de Asperger, tienen rasgos de personalidad y de conducta muy especiales entre los que se señala un interés muy intenso en algún teme en particular.
 
Después de conocer en parte la historia del Síndrome de Asperger y sus características finalmente, conoceremos a M.

En 1998 cuando M. tenía 5 años 2 mese tuvimos nuestro primer encuentro que a continuación narraré:

En ese día de invierno, llegué, como todas las tardes, a mi salón de trabajo dispuesta a entrevistar por primera vez a una pareja que traía a su pequeño hijo. La puerta del salón se encontraba cerrada. Se respiraba un ambiente tranquilo, interrumpido por unos repiqueteos en la puerta acompañados de una voz infantil que decía: "Abran, está cerrado, abran carajo… papito (refiriéndose a él) cálmate ya vas a entrar…, ya llegué…".

Al abrir la puerta, me encontré con M. El pequeño intentaba desprenderse de las manos de su madre para poder entrar al salón y ver qué había en él. Contrastando con la impulsividad del niño, sus padres se mantenían rígidos en el umbral de la puerta, al mismo tiempo que trataban de contenerlo. 

Para los padres de M., la entrevista se desarrolló en un ambiente un poco tenso, ya que querían controlar todo el tiempo los movimientos del niño diciéndole: "No toques, siéntate, vamos a platicar…haz caso, contrólate papito, pórtate bien…".

Mientras transcurría la entrevista, M. nos ignoraba y jugueteaba con un cochecito que había encontrado al abrir un cajón. Se entretuvo por algún tiempo explorando un espacio que le ofrecía descubrir nuevos objetos. M. parecía haber encontrado un lugar donde refugiarse.
 
Les pedí a los padres de M. que lo dejaran actuar libremente mientras platicábamos, lo cual sirvió por una parte para que los padres se sintieran más relajados y, por la otra, me permitió observar la conducta del niño quien parecía no haberme visto, me ignoraba y al parecer, no le interesaba mi presencia.
 
M. es un niño que no puede pasar inadvertido, su pelo ensortijado enmarca una carita alegre cuyos ojos profundamente negros e inquietos se mueven constantemente. En algunos momentos, su mirada la percibí ausente, distante e impenetrable y el establecimiento adecuado de contacto visual fue esporádico.
 
En la primera entrevista y en las subsiguientes, observé que M. tenía muchos problemas para poder concentrarse y manejar sus impulsos. Cuando se encontraba en el área de trabajo, daba la sensación como si una ráfaga de viento hubiera entrado y empezara a mover los objetos, no había respeto a los espacios de "los otros", parecía no conocer límites y nos ignoraba. Abría y cerraba cajones, se movía de un lado a otro como si buscara algo pero sin tener un objetivo específico.

Los padres informaron que la historia personal de M. se inició con algunas complicaciones, ya que durante el período perinatal presentó sufrimiento fetal secundario a trabajo de parto prolongado al haber presentado circular de cordón. No obstante las maniobras obstétricas aplicadas, M. presentó anoxia originada por haber broncoaspirado líquido del meconio. Secundario a ello, se originó un cuadro de paro respiratorio habiendo sido necesaria la aplicación de maniobras de resucitación. M. fue atendido neurológicamente desde ese momento, ya que se presentaron dos episodios convulsivos que fueron controlados con Epamín, medicamento que fue suspendido a los tres meses de edad al no volverse a presentar crisis convulsivas.

Durante su primer mes de vida, M. permaneció veinticinco días en terapia intensiva recibiendo respiración artificial por problemas de neumotórax. Superado este período crítico, la existencia de M. transcurrió aparentemente sin problemas serios de salud. Sin embargo, las pautas de maduración en cuanto al desarrollo motor y del lenguaje se dieron con cierta lentitud, por lo que el nivel de su desarrollo general estaba ligeramente por abajo de lo esperado para su edad cronológica, pero sin llegar a ser preocupantes para los padres estas observaciones. Hasta antes de cumplir los 2 años 9 meses de edad, fue un niño risueño, afectivo e interactuaba con sus familiares sin problemas; no obstante era muy inquieto, lo cual agotaba a la madre.

Cuando cumplió los 2 años 9 meses de edad M. ingresó al "Cuarto de bebes" en un colegio particular de la ciudad de México, el cual aplica el sistema Montessori con sus alumnos del Jardín de Niños. Fue ahí donde la guía se percató de las primeras conductas atípicas de M. informando de ello a los padres del niño. El reporte de la guía, señalaba la presencia de un inconstante balanceo corporal y aislamiento del niño con respecto a sus compañeros. También les señaló que M. durante el desarrollo del trabajo que se realizaba con el grupo dentro del ambiente Montessori, no mostraba interés por los objetos que se le enseñaban. La guía lo percibía "ausente", no tenía contacto con ella. Les dijo que en algunas ocasiones, cuando estaba muy ansioso y poco tolerante, se agredía golpeándose la cabeza con la pared o en el piso. Los padres se inquietaron mucho ante los comentarios de la guía y también lo observaron en la casa, con lo cual pudieron constatar lo dicho por la guía.

En el ámbito familiar los problemas se acentuaron, ya que M., aparte de presentar las conductas anteriormente señaladas, también tenía alterado el patrón del sueño, despertándose por las noches y teniendo mucha dificultad para conciliarlo nuevamente. El trastorno en el sueño tuvo repercusiones negativas en los miembros de la familia, ya que los padres se sentían agotados y poco tolerantes. Aunado a esto, M. se encontraba muy irritable y su hiperactividad se acentuó. También aparecieron en el niño manifestaciones negativas en su conducta, reflejándose en su poca tolerancia a los ruidos fuertes, así como muestras de ansiedad, llanto e incomodidad cuando se encontraba en lugares muy concurridos. Ante estos problemas, los padres de M. se sentían muy confundidos y desorientados, por lo cual, decidieron buscar ayuda profesional. Acudieron de un profesional a otro, ya que los diagnósticos eran muy contradictorios, y ninguno determinante.

M. fue diagnosticado inicialmente por el primer neuropediatra al que acudieron como un niño con "inmadurez neurológica generalizada", posteriormente solicitaron una evaluación psicológica en la cual se le catalogó como "psicótico", otro diagnóstico más lo señaló como un niño con "déficit de atención" aunado a problemas de hiperactividad y retardo generalizado en los procesos de aprendizaje.

En la medida en que los padres solicitaban una nueva opinión, el desconcierto se incrementaba y la confusión en la que se encontraban era abrumadora. El factor que más les angustiaba en aquellos momentos, fue que M. no estaba siendo atendido adecuadamente. Ellos estaban haciendo todo lo que estaba a su alcance, pero no veían mejoría en el niño; los problemas conductuales, de sueño, de lenguaje, de adaptación y de aprendizaje se agudizaban, y ellos no sabían que hacer.

No fue sino hasta que M. cumplió los cinco años de edad cuando después de habérsele aplicado una serie de pruebas, tanto en el aspecto neurológico como en el psicopedagógico y del lenguaje, fue diagnosticado como un niño que presentaba el Síndrome de Asperger.

Como se pueden dar cuenta, diagnosticar a los niños que presentan el Síndrome de Asperger no es una cuestión sencilla. Para ello es necesario contar con un equipo de especialistas que estudien minuciosamente el caso, siendo en algunas ocasiones necesaria la medicación que ayudará a reducir los estados de angustia, hiperactividad e inclusive alteraciones en los períodos de sueño.

Al recibir los padres de M. el diagnóstico definitivo, pasaron por una etapa de negación ya que no es fácil aceptar que su hijo, por las características conductuales, de socialización y de comunicación que manifiesta, se encuentra ubicado dentro del Espectro Autista. Pasado este período de negación, finalmente los padres de M. aceptaron el diagnóstico y se abocaron a investigar las mejores propuestas de atención que había para el manejo del niño.

Sugerencias pedagógicas propuestas para lograr la integración de M. al aula regular

A continuación se dan a conocer las sugerencias que se le propusieron a la maestra de M. para lograr la integración del niño a una aula regular:

a. Conocimiento de las características del síndrome por sus pares y sensibilización del grupo donde se integró a M. El conocimiento de las características conductuales, sociales y de comunicación, les permiten a los niños con el Síndrome de Asperger integrarse con mayor facilidad al aula regular, ya que sus pares los comprenden y los ayudan en muchas ocasiones a contenerse.

b. Empleo cotidiano de un cronograma de actividades: Mediante el empleo cotidiano del cronograma, el niño con el síndrome de Asperger puede anticipar situaciones y rutinas las cuales, si se llegaran a presentar intempestivamente, podrían ocasionarle ansiedad, inseguridad e impulsividad en la ejecución del trabajo, y con ello se provocaría la aparición de conductas no adecuadas. El cronograma es una guía gráfica de los acontecimientos y acciones que el niño realizará durante el transcurso del día. Con su empleo, se puede lograr en el niño con el síndrome de Asperger una mayor flexibilidad mental, ya que él tiene la posibilidad de anticipar acontecimientos

Rivière y Martos (1996), señalan que junto a los trastornos de comunicación, de establecimiento de relaciones sociales y de imaginación, los niños autistas también presentan trastornos para encontrar el sentido a sus acciones. El niño, tiene muchas dificultades para el manejo del futuro, lo que está muy relacionado con la tesis del déficit en funciones ejecutivas.

Con el manejo del cronograma, se estimulan las funciones ejecutivas en las cuales se incluye la planificación de conductas dirigidas hacia una meta concreta, la organización del tiempo, de actividades, así como la inhibición de respuestas inapropiadas y de conductas perseverativas.

En el cronograma, se le da más sentido a las acciones por realizar. El niño tiene la oportunidad de predecir y puede percatarse con más claridad de las metas finales de su trabajo y conducta.

c. Aplicación de un lenguaje claro y preciso: Los niños con el Síndrome de Asperger tienen dificultad para entender instrucciones y órdenes complejas por lo cual, es necesario simplificarlas.

d. Empleo de claves visuales: Es de gran ayuda emplear claves visuales por medio de las cuales el niño podrá reconocer avisos, objetos, actividades y acontecimientos.

e. Flexibilidad en el manejo del ritmo de trabajo, así como en otorgar y administrar el tiempo en el momento en el que el niño con el Síndrome de Asperger da respuestas y desarrolla actividades: Los niños con el Síndrome de Asperger, manejan de una forma diferente los tiempos de ejecución de las tareas. Se sienten muy inseguros y ansiosos si se les presiona. Es necesario respetar su ritmo para no angustiarlos.

f. Prestar ayuda y apoyo en los momentos en los que el niño no pueda manejar la frustración: Cuando el niño no pueda resolver alguna situación problemática, es necesario que se le preste ayuda y se le apoye para que se sienta seguro y se eviten conductas impulsivas.

g. Reforzar y reconocer logros y conductas positivas: El niño con el Síndrome de Asperger, se siente muy feliz cuando ha logrado alcanzar un objetivo y se siente muy motivado para seguir trabajando cuando se reconocen sus logros. Es recomendable reforzar sus éxitos y conductas positivas, ya sea en forma verbal diciéndole algunas palabras de aliento o proporcionándole una caricia (cuando esto le agrade).

h. Libertad en el manejo del tiempo fuera dentro de una actividad de aprendizaje: Cuando la tarea que está desarrollando el niño le causa fatiga, y con ello momentos de ansiedad y estrés, las conductas que presentan son de impulsividad al abandonar la tarea que está realizando, además de negarse a continuar con el trabajo iniciado. Podemos deducir que los factores que intervienen para abandonar la actividad se deben a una sobrecarga sensorial, lo cual origina en el niño que tienda a desequilibrarse fácilmente ante la tarea. Se sugiere en estas ocasiones, suspender la actividad que se está realizando y continuar observando las conductas que el niño realiza para poder aplicar en otro momento actividades menos estresantes.

En el aula, cuando los períodos para desarrollar una actividad son muy prolongados, el niño tiende a pararse de su lugar y pasear libremente alrededor del aula. En las ocasiones en las que esta conducta se presente, inicialmente se puede permitir, siempre y cuando no interrumpa el trabajo que en esos momentos estén realizando sus compañeros. En el caso contrario, cuando se le obliga a continuar y a estar en su lugar, la tendencia conductual será de llanto, originándose episodios de berrinche e impulsividad. Sin embargo, la libertad de acción lo tranquilizará y posteriormente se podrá reanudar nuevamente la tarea que quedó inconclusa.

En la medida en que el niño va tomando consciencia de sus actitudes y va adquiriendo mayor control de sus impulsos, se le irán marcando límites más estrictos.

En la búsqueda de estrategias para conocer mejor a los niños y niñas con el Síndrome de Asperger y poder interactuar con ellos en el aula regular, se consideraron a las estrategias lúdicas como las más adecuadas, ya que el desarrollo de la afectividad, de la socialización, de la motricidad y del conocimiento, están estrechamente relacionadas con las actividades del juego, mediante las cuales, los niños y niñas son capaces de poner en práctica todos sus sentidos, sus habilidades y sus destrezas. Por medio del juego, pueden adaptarse a la realidad, pueden manejar sus miedos, temores, frustraciones, sus impulsos y sus sentimientos, así los niños y niñas aprenden y son felices.

A través de las estrategias lúdicas el niño con el Síndrome de Asperger:

· Mejora sus relaciones sociales: Al darle la oportunidad de desarrollar conductas que le permitan iniciar, establecer y mantener relaciones adecuadas con las personas que lo rodean e interactuar adecuadamente con ellas.
 
· Incrementan la capacidad de referencia conjunta: Al proporcionarle experiencias en donde tenga la necesidad de participar verbalmente en la planeación de eventos o actividades y en las cuales tienen que intervenir otras personas para lograr un fin determinado al tener un mismo objetivo.
 
· Desarrollan funciones comunicativas: Al darle la oportunidad de expresar sus deseos, sentimientos e ideas tratando de que lo haga en forma clara.
 
· Estimulan el lenguaje expresivo: Al propiciar situaciones adecuadas en las que el niño pueda manifestar sus emociones y sentimientos.
 
· Desarrollan el lenguaje receptivo: Al sensibilizarlo para que pueda entender tanto el lenguaje verbal como el no verbal.
 
· Al niño se le capacita para que pueda manejar adecuadamente estrategias de anticipación y planeación: Al darle la oportunidad de conocer eventos y acontecimientos en donde puede anticipar consecuencias.
 
· Mejora la flexibilidad de su pensamiento: Al proporcionarle estrategias para que sea capaz de adaptarse a situaciones nuevas sin angustiarse.
 
· Estimula la ficción o imaginación: Al invitarlo a participar en juegos de ficción e imaginación representando a diferentes personajes.
 
· Incrementa su capacidad de imitación: Al enseñarle estrategias con las cuales sea capaz de imitar conductas, actitudes, forma de comunicarse y expresarse.

Mediante la aplicación de las estrategias lúdicas trabajadas durante el año escolar, M. pudo entender comportamientos no verbales, estableció relaciones sociales adecuadas con sus pares y pudo acceder a la apropiación de conocimientos lingüísticos, matemáticos y los relacionados con el medio ambiente y la salud.
 
Actualmente, M. es feliz al cursar 3er. año de primaria en una aula regular en donde aprende, ríe y juega como los demás niños de su misma edad.

Autora: Crisanta Cruz González de Escalante
Especialista en Problemas de Aprendizaje y lenguaje.
Maestría en Psicodiagnóstico.
México 2004

Referencias:
 
Escalante, C. y Marcos, E. (2000). Síndrome de Asperger, programa de intervención para
la educación sexual del adolescente. México, UDLA.

Rivière, A. Y Martos, J. (1997). El tratamiento del autismo: nuevas perspectivas. Madrid, 

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