Excepcionalmente buenas mamás

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 Seremos Buenas Mamas Mamas Buenas.  


Las madres dan el amor más largo, más sincero y más incondicional del mundo.

 

Recuerdo que cuando yo estaba en el noveno mes de embarazo de mi segunda hija, fui a la peluquería a arreglarme. Una señora muy mayor, muy despierta y muy coqueta que estaba sentada al lado mío, me preguntó con ternura:

 

"¿Estás poniéndote linda para cuando llegue tu bebé?".

 

"Sí", le respondí. "ya estoy deseosa de salir de este embarazo", y me toqué la barriga. Mi bebé venía sentada, su cabeza me oprimía el tórax y no podía dormir acostada sino reclinada.

 

"¿De salir?" repitió ella. "¡si ahora es cuándo estás empezando!", dijo con una carcajada.

 

Mi abuela decía que cuando uno tiene un bebé se le aumenta la felicidad, pero se le acaba la tranquilidad para el resto de su vida.

 

Cuando un hijo sufre, la madre sufre mil veces más. Por eso hoy, en el Día de las Madres, quiero referirme a las mamás de los niños con problemas. Lo sé de primera mano, porque yo soy mamá de uno de esos niños: mi hija mayor tiene un problema motriz severo.

 

¡Ay que ver no sólo lo que nos duele el que nuestros hijitos estén enfermos, sino la fortaleza que debemos acopiar todos los días, cada segundo, para enfrentar la condición que tienen y ayudarlos a ser independientes, a insertarse en la sociedad, a que sean comprendidos, aceptados y queridos!.

 

Sólo alguien que ha pasado por eso, sabe lo que es enfrentar diagnósticos que nos ponen a temblar, que no entendemos, que no queremos oír. Sólo alguien que experimenta esa situación sabe lo que es buscar médicos, terapistas y colegios. Sólo alguien que tiene un niño con problemas sabe lo que es correr de una terapia a otra, a la vez que debemos ocuparnos de los otros hijos, que también necesitan atención y amor. Sólo alguien que enfrenta esa realidad sabe lo que duele el que nos rechacen a nuestros hijos, que se les queden viendo, que se burlen de ellos.

 

Afortunadamente, también sabemos el regalo de vida que es ser mamás de esos angelitos. Conocemos la alegría infinita que nos producen sus pequeño logros. Experimentamos la dicha de verlos volar por sí mismos.

 

A quienes se preguntan por qué tienen un niño con problemas, les respondo lo que me dijo a mí hace años la Profesora María Amparo álvarez de Guzmán, un día que yo me quejaba de que mi hija se hubiera enfermado:

"Te tocó, sencillamente, porque tú eres la mejor mamá que ella podía tener".

 

Ojalá que yo le haya transmitido a María Amparo las miles de veces que me he repetido y le he agradecido sus palabras. Porque en efecto, y puedo decirlo sin falsas modestias, yo soy la mejor mamá que mi hija podía tener.

 

Yo no me siento ni frustrada, ni infeliz, ni agobiada. Mi hija ha sido un tesoro para todos en mi familia. Su condición me ha enseñado a abrirme a todas las realidades, a contar mis bendiciones, a ser mejor ser humano. Su condición me ha permitido conocer personas extraordinarias, profesionales de la salud, de la docencia y amigos incondicionales que han caminado a mi lado todos estos años, y con los que cuento para lo que falte por recorrer. No los nombro porque han sido tantos, que no quiero incurrir en la injusticia que sería no mencionar a uno de ellos.

 

A todas las mamás, y en particular a esas mamás de niños con problemas, les hago llegar mi palabra de cariño, de solidaridad y aliento en este día, que para nosotras no debería llamarse tan sólo el Día de las Madres, sino el día en que la vida nos hizo convertirnos en excepcionalmente buenas mamás.

 

Autora: Carolina Jaimes Branger
Ingeniero de Sistemas, Master en Educación.
Mamá de una jovencita con necesidades especiales.
Columnista en diversos medios de comunicación venezolanos

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 La experiencia de convivir con los niños y las niñas, nos ofrece la oportunidad de poder observar las cosas de una manera diferente. Cuando nos encontramos con un niño o una niña feliz, los grandes problemas se hacen pequeños, el tiempo no existe, cuando sonríen es tan espontáneo y contagioso, que nos alegra a tal grado que participamos de su mundo mágico.

 
En general, los niños son seres dinámicos, quienes en forma espontánea y dada su propia actividad física y mental, son capaces de obtener del ambiente los elementos necesarios para lograr el conocimiento de ese medio y a la vez lograr su propia integración a dicho medio. Ellos se enfrentan con entusiasmo a las diferentes dificultades que tienen que ir superando en el área del lenjuage ó motora gruesa, por nombrar algunas y por selección y repetición realizan un verdadero aprendizaje. No rehusan el esfuerzo a realizar y el éxito es su mejor recompensa.

 

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