Entre hermanos y en familia. Comentarios sobre el libro

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Me sucede con frecuencia. 

 



Compañeros de trabajo (en la empresa donde llevo 20 años traduciendo), familiares – lejanos y cercanos - y mis propios hijos de repente me comentan: "Me acordé de ti anoche…" y ya sé que vieron una película, programa o documental o leyeron un artículo, reportaje o libro relacionado con la discapacidad…

 

A veces pienso que para ellos, mi vida tiene una única dimensión.

 

Muy injusto, por cierto. Me interesan muchos y variados temas. Leo de todo un poco (con particular afición por los libros policiacos), visito museos, cines, teatros, salas de concierto y muchos etcéteras.

 

Sin embargo, lo acepto, para muchos amigos y familiares soy el punto de referencia para esos temas.

 

Es así que en estos días mi hija Elvira, de visita corta en Venezuela, me obsequió por mi cumpleaños un texto de ficción, perteneciente al género de la literatura juvenil (y qué mejor, en la fecha de mis 49!) titulado Al Capone Does My Shirts, (Al Capone lava mis camisas) escrito por la norteamericana Gennifer Choldenko.

 

La contratapa adelantaba…

 

"Cuando su familia se muda a la Isla de Alcatraz para que su padre pueda trabajar como guardia y su hermana pueda asistir a una escuela especial en San Francisco, Moose tiene que dejar atrás a sus amigos y a su equipo de baseball ganador. Pero, vale la pena, ¿cierto? Si su hermana, Natalie, puede encontrar ayuda, quizás su familia finalmente sea normal.

 

Pero en Alcatraz su papá está tan ocupado que nunca se le ve. La preocupación de su mamá por la situación de su hermana (hoy lo llamaríamos Autismo) empeora al no contar con la familia extensa para ayudar con sus crisis y necesidades constantes. Y, claro está, nunca alcanza el dinero…"

 

Autismo, dilema familiar, conflicto entre hermanos… perfecto para mamá, ¿no?

 

Pero que suerte la mía que Elvira me obsequiara el libro. Me lo leí de un tirón. Lágrimas aquí. Carcajadas allá. Y el tiempo volando...

 

A lo largo de sus más de 200 páginas se despliega la historia de Natalie y Moose, dramática pero plagada de humor y ternura.

 

Corren los años ’30 y Moose, de 12 años, debe mudarse a la Isla Alcatraz (sede de la temible carcel homónima, reservada para los más fieros criminales) donde su padre, electricista de oficio, debe emplearse como guardia para que su hija Natalie, con una discapacidad muy aparente, pueda asistir a una reconocida escuela especial en San Francisco, ciudad que se encuentra de cara a la Isla de Alcatraz.

 

El cambio no resulta fácil para Moose. Ha dejado atrás a sus amigos y a su escuela. Debe forjar nuevos lazos de amistad e integrarse a una nueva cultura escolar. Sin embargo, la integración no resulta fácil ya que Moose debe responsabilizarse por gran parte del cuidado de su hermana Natalie, quien hoy diríamos presenta Autismo. (En 1935, fecha en que se sitúa el libro, el Autismo no había sido identificado aún y mucho menos se comprendían sus particularidades y los abordajes para tratarlo).

 

Los expertos han sugerido a los Flannagans, papás de Natalie y Moose, que la mejor solución para su hija sería “institucionalizarla”, pero la familia lo ha intentado todo, incluyendo terapias experimentales, con resultados poco alentadores. El único rayo de esperanza lo representa esa renombrada escuela en San Francisco.

 

El cuidado de Natalie se hace muy difícil. Ambos padres deben emplearse y trabajar sobretiempo para satisfacer las necesidades familiares (es la época de la Gran Depresión) y Moose es el único que logra entenderse con su hermana, llegando inclusive a enfrentarse a su madre sobre cómo ayudar mejor a su hermana.

 

Poco a poco Moose y Natalie descubren y se integran a la comunidad de familias que viven en la Isla. Y finalmente, entre todos – y con una ayudita del propio hampón Al Capone, encarcelado allí – encuentran un lugar al que Natalie puede pertenecer.

 

Los dilemas familiares son centrales a la historia. Los Flanagan resultan “de carne y hueso”. La forma en que cada uno de los miembros de la familia se aproxima a Natalie y aborda sus dificultades resuena a realidad.

 

Por cierto, al tener este libro en mis manos por primera vez revisé la nota biográfica sobre su autora y no vi referencia alguna a que Choldenko escribiese partiendo de alguna vivencia personal.

 

Sin embargo, a lo largo de su lectura me repetía que tenía que haber experiencia cercana con la discapacidad por lo fidedigno de la historia, lo respetuoso y auténtico de la narrativa.

 

Finalizando el Epílogo del libro, donde la autora habla sobre el quehacer diario en Alcatraz en la época que se desarrolla la historia y sobre las características del Autismo, aparece esta nota:

 

“Natalie es un personaje completamente de ficción. No se pretende que simbolice o represente el autismo en forma alguna. El personaje fue inspirado en mi propia hermana, Gina Johnson, quien tuvo una forma severa de Autismo.”

 

Tenía que ser.

 

A continuación traduzco algunos párrafos entresacados del libro “Al Capone Does My Shirts”, a título ilustrativo... Por cierto, la selección de párrafos que sigue pretende resaltar para el lector situaciones que pueden sucederse entre hermanos, cuando uno de ellos presenta una discapacidad. Ilustra sentimientos que pueden aflorar, en la voz del protagonista y narrador de Al Capone does My Shirts, Moose Flanagan, 12 años de edad, hermano de Natalie, Autista, de 15 años.

 

Cabe señalar que el libro del cual hemos tomado estos párrafos emite un mensaje positivo sobre el amor, la lealtad, la solidaridad entre miembros de una familia enfrentando una difícil situación. Nuestra selección apenas pretende mostrar una arista de la compleja problemática presentada tan estupendamente en el libro.

 


Páginas 31-32

 

Moose describe la reacción de sus padres cuando él se llena de ira por una acción de su hermana:

 

Una vez, cuando era pequeño, le grité a mi hermana por detrozar un Dugout que yo había construido con cartón y mi mamá no me habló por un mes. Mi papá me dijo que tener a Natalie como hermana era algo así como jugar pelota cuando eres 100 veces mejor que tu oponente. Siempre ganarás, pero te hará sentir como una rata. No supe exactamente que tenía que ver ésto con que mi hermana me hubiese arruinado mis cosas y que mi mamá enmudeciera. Pero lo que sí quedaba muy claro era que ponerme bravo con Natalie era lo único que nunca se me perdonaría.
Pág. 167-168

 

La reacción de Moose ante una crisis de su hermana:

 

Natalie se está meciendo durísimo, como un botecito en la estela de un gran barco (...) Meciéndose violentamente. ¿Por qué no la dejo hacer su perreta? ¿Por qué esforzarme tanto? (...) Ahora está girando. Yo trato de ignorarla. Abro mi libro, pero leo la misma oración una y otra vez (...) “Detente, Natalie!”, le grito.

Pero se está perdiendo. Ha empezado a gritar (...)

“¡Detente, Natalie!”, le grito más duro, en su cara. “¡Deja de ser así! ¿No vez lo que estás haciendo? Ya no eres una niñita, ¡deja de actuar como una!”

Se tira al piso. Patea la mesita de centro.

“¿Tienes alguna idea de lo que nos estás haciendo? ¿A mamá y a papá? Estás envejeciéndolos. Se preocupan por ti todo el tiempo. Por lo menos podrías intentarlo. Al menos puedes hacer eso. A veces pienso que ni siquiera lo intentas y te odio por eso, Natalie. Nosotros lo intentamos todo y tu no. ¡Te odio, Natalie! (...)

Entonces miro dentro de sus ojos atrapados. Donde quiera que esté, no puede salir, lo cual solo la hace gritar más duro. Y de repente, ya no me siento enojado...”
Pág. 175

 

Moose acompaña a su hermana mientras descansa, reponiéndose de la crisis descrita en el párrafo anterior:

 

En el cuarto de Natalie, ella sigue durmiendo, pero me siento mejor acompañándola aquí. Se ve tan apacible cuando duerme. Tan normal. Es la hermana que pude haber tenido. Veo entonces la persona que nos perdimos.
Pág. 182

 

Moose está encargado de cuidar a su hermana y mantenerla tranquila pues al día siguiente tendrá la segunda entrevista. Sin embargo, algo sucede y provoca una crisis...

 

Me fijo en Natalie. Está muy bien... entonces la escucho rompiendo papel... Sus ojos están comenzando a enturbiarse. Los pedacitos de papel vuelan por el aire, regándose por todas partes.

Oh-Oh... “Natalie,” le digo, “... Vamos a comer torta de limón. ¡Torta de limón, Natalie!” Por un segundo tengo su atención. Nos sentaremos, comeremos, y todo estará bien... Pero entonces las fuerzas dentro de ella chocan. Casi puedo ver la batalla en sus ojos. Y de repente, la tormenta gana fuerza. Sus ojos se están retirando y (Natalie) se tambalea al borde del precipicio...”
Página 137.

 

Moose describe un momento mágico en que hace “conexión” con su hermana...

 

“Nada de Botones, muchachita,” repite Natalie, y esta vez la logro escuchar. Está imitando la forma en que Mrs. Kelly* habla! Natalie está haciendo un chiste. Es la cosa más cómica que jamás he escuchado!

Por un segundo me parece que Natalie sonríe también. O quizás solo lo imaginé. Fue así de rápido.

Quiero sostener a Natalie cerca de mi. Retenerla para que no se vuelva a ir. Me encanta hablar con ella así...”
*Nota: Sobre Mrs. Kelley: Recién mudados los Flanagan a Alcatraz, Natalie se presenta para una entrevista de admisión en la escuela de San Francisco. Sin embargo, es rechazada. A raiz de esto los Flanagan contratan a Mrs. Kelley, maestra especialista, como tutora individual de Natalie, para prepararla para una segunda entrevista de admisión. En la escena descrita arriba Natalie había imitado en forma burlona la manera de hablar de la señora. Lo de los botones viene porque Natalie tenía un interés obsesivo en su caja de botones y pasaba horas ordenándolos y clasificándolos. La maestra intentaba corregir esta conducta.

Comentario final: como madre de un joven con discapacidad y de dos hijos más, leer este libro me sirvió de alerta. Sobre la importancia de equilibrar las relaciones familiares y sobre lo complejo de la relación entre hermanos. También sobre lo que puede hacernos resilientes y fuertes ante la adversidad: una sobredosis de amor, creatividad y tenacidad.


Sobre el libro:

 

AL CAPONE DOES MY SHIRTS
by Gennifer Choldenko
G.P. Putnam's Sons
ISBN: 0399238611
Recomendado para edades entre 8-12 años
240 pages

Autora: Angela Couret
Webmaster pasoapaso.com.ve

Sobre AL CAPONE DOES MY SHIRTS
Autora: Gennifer Choldenko
G.P. Putnam's Sons
ISBN: 0399238611
Recomendado para edades entre 8-12 años
240 pages
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