La participación activa de los padres en los Centros de Atención Temprana

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La Confederación Española de Organizaciones a favor de las Personas con Retraso Mental (FEAPS) ha editado ocho Manuales de Buena Práctica que pretenden ser herramientas de apoyo para orientar la acción diaria de los servicios de atención en cada uno de los servicios y programas de sus organizaciones.

 El primero de estos se centra en la “Atención Temprana-Orientaciones para la calidad”.

Resulta interesante resaltar que hay aspectos de la atención temprana en la práctica de las Entidades que aparecen de forma común en los distintos servicios, que se ajustan a los principios que define el Manual de Buena Práctica y que nos aproximan a la consecución de objetivos en términos de calidad. Tal es el caso de los Centros de Atención Temprana adscritos a la Confederación de Asociaciones FEAPS MADRID en lo concerniente a la participación activa de los padres. Siguen detalles.


Es práctica común en el desarrollo de programas de atención temprana en los Centros y Servicios de Atención Temprana adscritos a FEAPS MADRID que se defina y caracterice la participación de los padres a lo largo de la intervención no sólo como receptores de instrucciones, consejos, normas e indicaciones de los técnicos sino también como partícipes en la terapia, agentes activos en la intervención, miembros del grupo de intervención.

El modelo de trabajo con las familias es sistemático y se extiende desde la fase de captación y acogida del servicio hasta la intervención y evolución del mismo, pasando por un diagnóstico de necesidades. Se parte del reconocimiento de las necesidades propias de la familia, se comprende plenamente la estructura de la misma y se intenta satisfacer sus necesidades.

Participación de los padres.

Para lograr la participación activa de los padres, los Centros de Atención Temprana se caracterizan por la disposición a escuchar y comprender los estados personales y las problemáticas individuales; por generar un clima de confianza y de ayuda a la comunicación; por ofrecer una adecuada disposición a aportar solución a los problemas que se presenten o que puedan surgir a lo largo de la intervención; por mantener un respeto absoluto a las opiniones personales; por saber recoger sus demandas y expectativas validando las sugerencias que puedan hacer, así como saber detectar las propias necesidades.

Los padres de niños con necesidad de recibir programas de atención terapéutica especializada en el ámbito de la atención temprana son: sujeto de la intervención, agentes de cambio, partícipes en la toma de decisiones, objeto de la información, orientación, apoyo, entrenamiento y terapia.

 

Forma entonces parte de un programa de atención temprana basado en criterios de calidad el desarrollo metodológico de prácticas y procedimientos dirigidos a:

 

  •  Facilitar a los padres el aprendizaje y puesta en práctica de criterios de observación positiva de sus hijos.

  •  Facilitar el reconocimiento de sus propias habilidades para la atención y cuidado de sus hijos.

 

  •  Aprender a compartir expectativas de evolución y mejora de los niños en aspectos de autonomía, cuidado personal, desarrollo de la capacidad de elección, planificación de las actividades, reconocimiento de las cualidades del niño, discriminación de los signos y señales que expresen las necesidades de los niños.

 

  •  Aprender a validar las actividades de vida cotidiana que sean un apoyo necesario y positivo para el desarrollo de la intervención terapéutica.
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Derechos de los padres

A lo largo del proceso de atención, se cumplen como condiciones necesarias para el desarrollo adecuado de su atención, el reconocimiento tanto del derecho como de la necesidad de los padres a:

 

  •  Ser escuchados.

 

  •  Expresar su estado emocional o su rechazo de la problemática de su hijo.

 

  •  Compartir o reconocer sus preocupaciones, frustraciones o miedos.

 

  •  Sentirse respetados en sus decisiones.

 

  •  Expresar sus desacuerdos con los procedimientos o con los objetivos de una terapia.

 

  •  Recibir toda la información posible sobre su situación y la de su hijo.

 

  •  Sentirse sujetos de la atención.

 

  •  Estar informados de la situación actual, evaluación y resultados que se obtienen con la intervención que se realiza.

 

  •  Ser partícipes en las propuestas de cambio de formato, modelo o procedimiento de intervención.

 

  •  Poder evaluar los resultados que se obtienen.

 

  •  Ser activos en tomar decisiones y por tanto responsables en la previsión de consecuencias sobre la situación de su hijo.

 

  •  Lograr una atención individualizada como familia.

 

  •  Obtener, en cuanto familia, atención y/o apoyo psicológico.

La consideración positiva de los padres como partícipes de la intervención con sus hijos no debe inducir el error en su participación que les lleve a adoptar, asumir o a sentirse obligados a ser terapeutas de sus hijos. Cuando los padres participan de ejercicios, juegos, actividades, etc. se convierten en agentes de la acción, repitiendo o extendiendo a otros contextos de actividad las posibilidades del niño, pero no deben realizar la práctica terapéutica que corresponde al especialista.

El objetivo principal de la acción del terapeuta es la consecución de una acción, función o logro concreto del niño. De manera sincrónica el objetivo principal de los padres ante la misma acción es mediante la realización de esa función que su hijo obtenga un beneficio en términos de satisfacción, bienestar, agrado o placer, interacción o expresión emocional.

Fuente: Minusval No. 134 – Mayo/Junio 2002
Publicado por Paso a Paso Vol. 13 Nº 3

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