Convirtiendo objetos ordinarios en juguetes y tesoros

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Cualquier persona que haya regalado a un niño un juguete costoso o sofisticado ha tenido la siguiente experiencia: después de unos minutos de juego con el juguete, el niño se concentra en jugar alegremente con la caja, el papel de seda, el papel de regalo y el lazo. 


La manipulación de estos objetos comunes puede proporcionarle al niño incontables horas de diversión y estímulo. El niño tiene que utilizar su imaginación para inventar juegos, y puede desarrollar sus destrezas manuales y recibir estimulación sensorial al manipular estos materiales.


Los padres, maestros y profesionales de la salud pueden aprovechar la curiosidad natural del niño y su habilidad para jugar y aprender partiendo de prácticamente cualquier material. Aprovechando estas cualidades innatas que tienen todos los niños, o que pueden desarrollárseles, los adultos pueden diseñar experiencias de juego que harán al niño feliz y trabajarán importantes objetivos de desarrollo y aprendizaje utilizando objetos poco costosos, fáciles de encontrar en cualquier casa. La clave para hacer ésto con éxito es ser creativos, sensibles a las expresiones de interés y desinterés del niño, y utilizar sentido común - además de escuchar las sugerencias de los profesionales de ser necesario - para adaptar los materiales y las actividades. El prestar atención a las múltiples posibilidades de diversión y aprendizaje que ofrecen los objetos sencillos puede redundar en diversión y crecimiento para el niño - ¡y para toda la familia!


Cómo empezar

Los terapeutas ocupacionales estudian los niños, los juguetes y el juego para determinar las posibilidades de aprendizaje motor, estimulación sensorial, desarrollo cognitivo e interacción social de diferentes actividades de juego con diversos objetos. Dentro de nuestras obligaciones como educadores académicos de terapia ocupacional en New York University (NYU), desarrollamos investigaciones y tenemos práctica clínica con niños con necesidades especiales. Además, también somos padres y abuelos! A continuación presentamos actividades y materiales que nos han funcionado con los niños que hemos jugado y ayudado.

Nuestras sugerencias representan apenas la punta de un enorme témpano; Ud. puede literalmente abrir sus armarios y gabinetes de cocina para encontrar los tesoros que necesitará para comenzar. Estas ideas generalmente se refieren al alumno de preescolar entre 2 y 5 años de edad, pero los principios sobre los cuales se basan las hacen fácilmente adaptables para niños de cualquier edad y etapa del desarrollo.

Los principios del juego

Varios de estos principios forman la base para experiencias de juego exitosas:
  • El juego es la forma natural para que el niño aprenda mediante la exploración del entorno, probando sus capacidades, reforzando sus habilidades y experimentando nuevos comportamientos. Todos los niños, incluyendo los que tienen limitaciones, son curiosos y se automotivan para explorar el mundo a través del juego. El guiarlos en sus actividades de juego les ayudará a alcanzar su máximo potencial.

  • El juego puede ser, y de hecho debe ser, tanto interesante como divertido. El juego tiene que ser una experiencia exitosa para el niño y para sus compañeros de juego. Todas las actividades de juego pueden modificarse para asegurar el éxito. (Entre las modificaciones posibles: aparear al niño con un compañero para que le ayude en la toma de turnos; cambiar las normas de juego; hacer adaptaciones físicas al juego para hacerlo accesible).

  • Los padres y las familias tienen contacto permanente con sus hijos y son los más indicados para identificar las necesidades de su niño, proponer cambios, reforzar destrezas ya adquiridas y trabajar para lograr nuevas destrezas. En vista a que los padres son quienes conocen mejor a su hijo, ellos pueden tener mayor claridad para evaluar las exigencias conductuales y el nivel de desempeño de un juego, a la vez que pueden calibrar la respuesta del niño ante la actividad, para modificarla según se requiera. También pueden desarrollar estas actividades en entornos naturales como la casa del niño o su comunidad, incluyendo a familiares y amigos.

  • El niño aprenderá de cada aspecto del juego. Elementos tan variados como las destrezas cognitivas y motoras, el desarrollo de las relaciones sociales, la autoconfianza y la autoestima mejoran experimentando el éxito a través del juego.

  • Las actividades de juego pueden modificarse para hacerlas más fáciles o difíciles, más sencillas o complejas, más extensas o más cortas, para proporcionarle al niño una experiencia justo a su medida.

  • Los períodos de juego no tienen que ser largos para ser valiosos. La adaptación tampoco tiene que ser complicada. Por ejemplo, un cambio sencillo de posición, para que el niño pueda sostener mejor un juguete, podría ser toda la ayuda que el niño requiera de un adulto o compañero de juegos.


¡Lo importante es Jugar!

Siguen algunas formas de bajo costo pero muy efectivas para incentivar las oportunidades de aprendizaje en los juegos de los niños. Estas actividades y juguetes pueden mejorar las destrezas en cuatro áreas:

1. Desarrollo sensorial
2. Desarrollo de motricidad gruesa
3. Desarrollo de motricidad fina
4. Desarrollo cognitivo. Muchas de estas actividades encajan en varias categorías ya que tienen
aspectos que trabajan diversas necesidades a la vez.

Actividades para trabajar las Destrezas Sensoriales:

Al escodite con una caja rellena de arroz: Llenar una caja de cualquier tamaño con caraotas, arroz, pedazos pequeños de pasta (sin cocinar), arena limpia u otros materiales y esconder adentro varios objetos para que el niño los encuentre. Se puede utilizar cualquier cosa, por ejemplo, moneditas, animales plásticos, tacos de diferentes tamaños, botones, juguetes pequeños, etc. Se puede pedir al niño buscarlos utilizando una o ambas manos, con los ojos abiertos o cerrados. También podría identificarlos a medida que los descubre. El juego podría incluir contar hasta un número predeterminado de objetos. Esto le añadiría al juego estructura y también un final, ayudando al niño a adquirir destrezas de transición entre actividades. Recuerde que los materiales que se utilicen deberán reemplazarse con frecuencia para mantenerlos limpios. (Nota de Paso a Paso: ¡Supervisar para evitar que el niño se lleve los objetos pequeños a la boca o la nariz!)

Actividades con arcilla o plastilina: La arcillla o la plastilina pueden comprarse o hacerse en casa, con ingredientes comunes. Existe una "plastilina comestible" que es muy divertida ya que puede cocinarse y comerse. Los niños pueden darle forma a la arcilla; hacer rollitos con los dedos, con las manos o con alguna herramienta; cortarla con tijeras; esconder objetos dentro de ella. Las actividades con plastilina pueden aumentar o mejorar la discriminación táctil y visual, al igual que introducir el uso de algunos utensilios de preescolar, tales como tijeras y rodillos. Una importante lección emocional y cognitiva es que los objetos que se rompen, apretujan o recortan no siempre se destruyen sino que se convierten en algo nuevo.

Las Burbujas: Se puede utilizar el producto jabonoso comercial, o se puede preparar uno en casa mezclando glicerina (disponible en las farmacias) con jabón líquido o shampoo de bebé. Utilice varitas de diferentes formas y tamaños para soplar las burbujas. También se puede soplar a través del orificio de una llave, un pitillo sencillo u otros objetos similares. Los juegos con burbujas incluyen contar las burbujas, perseguirlas, romperlas entre los dedos, pisarlas y tratar de predecir cuál flotará más alto, más lejos o durará más. Soplar, alcanzar o pisotear las bombas ayuda al niño a mejorar el seguimiento visual, la coordinación entre ambas partes del cuerpo y el control entre los ojos y los pies. Los aspectos cognitivos relacionados con contar y predecir la ruta o el destino de las burbujas ofrecen un desafío constante que permite desarrollar destrezas del pensamiento.

Pintar con los dedos: utilizando pinturas, crema de afeitar, mantequilla de maní o pudín de chocolate (se pueden comer!) u otras sustancias que se puedan untar, con los dedos o con las manos, representa una fuente inagotable de diversión. Se pueden comprar o hacer sustancias con diversos olores y colores y el niño puede pintar utilizando una o ambas manos. Si la textura o el reguero de las pinturas representa una dificultad, las pinturas pueden colocarse en una bolsa plástica con cierre hermético, y las diferentes texturas pueden sentirse a través del plástico. Las superficies que se "pintarán" están por todas partes, desde el papel hasta los propios brazos y otras partes del cuerpo del niño, también los espejos donde untando y raspando la pintura o crema de afeitar el niño descubrirá un rostro familiar. Las actividades con crema de afeitar promueven el control digital al igual que mejoran o aumentan la tolerancia y la discriminación sensorial. Con frecuencia los niños sensibles a los olores o al tacto pueden ser instados a probar estas actividades mediante canciones y demostraciones.

Actividades para la Motricidad Fina...

Las actividades de clasificación pueden ser particular-mente divertidas porque existe gran variedad de objetos para clasificar y variedad también en la forma de agarrarlos: botones, monedas, caramelos, moticas de algodón, cereales secos, juguetes pequeños, artículos de ropa y prácticamente cualquier cosa que atrape el interés del niño. También pueden variarse los utensilios que se utilicen para recoger los objetos: tenazas, pinzas para tender ropa, los dedos de las manos o de los pies. Todas estas actividades desarrollan destrezas sensoriales, destrezas y coordinación muscular, destrezas de discriminación visual al igual que destrezas cognitivas cuando los objetos son clasificados y luego agrupados por color, tamaño, función, forma u otra categoría.

Diversión con pinzas de colgar ropa: Pídale al niño colgar cosas en un tendedero o engancharlas a otras cosas como cortinas, muebles o la propia ropa del niño. Las pinzas pueden manipularse sentados o parados. Se puede variar la distancia que el niño deberá alcanzar para ampliar la gama de movimiento.

Juegos con tijeras: El niño puede recortar pitillos y hacer un collar, recortar formas de papel para hacer rompecabezas o pegarlas sobre un papel para formar un cuadro, o recortar plastilina en pedacitos y juntarlos otra vez.



Actividades para la Motricidad Gruesa...

Los juegos de saltar siempre son favoritos del niño activo. El niño que tiene problemas de coordinación y equilibrio puede aprovechar los juegos de saltar para mejorar sus destrezas. Las reglas de juegos como "el tacón" o "el tejo" (hopscotch) pueden modificarse para el nivel de desempeño del niño que no ha desarrollado aún el equilibrio para de saltar en un solo pie. Los juegos que suman un elemento sensorial, tal como la carrera de sacos (sentir el saco alrededor de las piernas mientras se salta es divertido y despierta el interés del niño mientras mejora su equilibrio y atención) pueden introducirse antes de los juegos tipo "tejo", que requieren mayor destreza.

Saltar la cuerda requiere coordinación de las partes superior e inferior del cuerpo. Es una excelente actividad para desarrollar el torso superior y el control y fuerza de los brazos, ambas condiciones necesarias para posteriores actividades de escritura que requieren mayor destreza.

Los juegos con pelotas incluyen actividades tales como atrapar, lanzar, rebotar o rodar pelotas de diferentes tamaños, peso, textura, en forma individual o grupal, sentado o parado, con una o ambas manos. Se pueden hacer pelotas rellenando unas medias con arroz o caraotas para lanzarlas en recipientes, añadiendo así estimulación sensorial y táctil a la actividad.

Juegos de "pesca": pueden adquirirse o hacerse en casa recortando diferentes siluetas de peces, pájaros, etc. y pegándoles un clip metálico a cada uno. Ayude al niño a atrapar los objetos con una vara de pescar hecha con un palito y un cordel con un imán amarrado en un extremo. El niño puede "pescar" sentado o parado para desarrollar coordinación oculo-manual, control postural y muscular, y la capacidad para planificar en términos motores al alcanzar con la vara los peces ubicados a diferentes distancias. El niño podría elaborar unos peces más sofisticados como proyecto de arte recortando las piezas de fieltro o de tela y pegando imanes (de esos que traen las cortinas de baño) dentro de la figura, sumando destrezas de motricidad fina y del área intelectual a la actividad de
motricidad gruesa.

Actividades de desarrollo cognitivo...

La mayoría de las actividades referidas arriba incluyen aspectos cognitivos que pueden adaptarse a las necesidades del niño. El clasificar, contar, identificar, planificar y comentar las actividades suma elementos cognitivos que ayudan a desarrollar importantes habilidades mentales.

¡Sobran oportunidades para la diversión!

Las actividades que hemos presentado han utilizado materiales de bajo costo y fácilmente disponibles en casa. Sin embargo, la mayoría de los niños también disfruta jugando con juguetes comerciales de todo tipo, y hay muchos de ellos que vale la pena comprar.

Este artículo no abarca todo el tema sino que presenta apenas una muestra de juguetes y actividades. Cualquier esfuerzo que realicen los padres, maestros o profesionales de la salud para ser creativos e innovadores en el juego con el niño redundará en mejorar aspectos de su desarrollo físico, emocional y social. Los niños pueden experimentar estas actividades como una oportunidad divertida de "estar en control" jugando con juguetes y objetos que estimulan los sentidos mientras desarrollan cuerpo y mente


Autoras: Deborah Labovitz, PhD, OTR/L, Paula McCreedy, MEd, OTR/L, Sigale Chesin, MA, OTR, con la colaboración de Beverly Bain, EdD, OTR, FAOTA, y Anita Perr, MA, OTR/L 
Fuente: EP Magazine, Octubre 99 - Traducción: A. Couret
Publicado por Paso a Paso Vol.16 Nº 4.
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Comprendiendo mejor el síndrome de Asperger a través de la experiencia de un niño mexicano.

Foto de niño con expresión seria

La experiencia de convivir con los niños y las niñas, nos ofrece la oportunidad de poder observar las cosas de una manera diferente. Cuando nos encontramos con un niño o una niña feliz, los grandes problemas se hacen pequeños, el tiempo no existe, cuando sonríen es tan espontáneo y contagioso, que nos alegra a tal grado que participamos de su mundo mágico.

A través de las relaciones que establecemos con los niños y niñas, aprendemos a comunicarnos con ellos de una manera diferente. Es entonces, cuando se despierta en nosotros el deseo de querer conocer más de su mundo infantil lleno de fantasías y de deseos por descubrir el por qué de las cosas y de los acontecimientos.
 
La convivencia continua con los niños, nos permite conocer su historia de vida y al hacerlo, nos damos cuenta que no todas las historias reflejan una vida feliz y exitosa. Algunos niños se tienen que enfrentar desde su nacimiento a problemas de distinta naturaleza, vinculados en algunos casos con la salud, otros con la adaptación al medio y algunos más con factores que limitarán su aprendizaje. Este tipo de niños, se tiene que enfrentar permanentemente a sus limitaciones, debiendo resolver cotidianamente obstáculos de diferente índole para poder tener relaciones sociales adecuadas que los beneficiarán en su desarrollo personal.
 
Las historias de vida de los niños con el síndrome de Asperger, pertenecen a este segundo grupo. Ellos tendrán que aprender, entre otras muchas cosas, a comunicarse adecuadamente, a interactuar con sus pares, a comprender los estados de ánimo de los demás, a manejar su impulsividad y también tendrán que aprender estrategias que posibiliten su desarrollo intelectual y afectivo.

Conociendo el síndrome de Asperger a través de un niño mexicano

Me gustaría que a través de un niño Mexicano, M., quien presenta el síndrome de Asperger y que actualmente cursa 3er. año de primaria en una escuela regular, pudieran conocer los rasgos principales de su personalidad, desarrollo y adaptación escolar.
 
Antes de conocer a M. considero pertinente hacer una breve reseña histórica del Síndrome de Asperger y posteriormente señalar algunas de las características que suelen presentar los niños que presentan este Síndrome.

El pediatra Vienés Hans Asperger describió en su tesis doctoral publicada en 1944 a un grupo de 4 niños que tenían características inusuales en cuanto a sus capacidades sociales, lingüísticas y cognitivas utilizando el término de "psicopatía autista" con el que describía las características del desorden de personalidad de los niños que estudió. Asperger muere en 198,0 poco antes de que el Síndrome que lleva su nombre obtuviera un reconocimiento internacional.

Posteriormente, en los casos observados por Lorna Wing, quien fue la primera persona en usar el término Síndrome de Asperger en un trabajo publicado en 1981, describe las características conductuales de los sujetos estudiados los cuales se parecían a las descripciones hechas por Asperger. Este trabajo le permitió a Wing señalar por primera vez las principales características clínicas del Síndrome de Asperger. Esta autora, elaboró una lista en la que señala algunos criterios diagnósticos que puntualizan las características de los sujetos con el síndrome de Asperger:

1. Interacción social inapropiada con rasgos ingenuos y unipolares. No hay empatía ni reciprocidad. La capacidad para hacer amigos se encuentra muy limitada y en algunos casos es incapaz de establecer lazos afectivos.

2. Habla: no se observa retraso en su inicio; sin embargo el contenido es extraño, pedante y estereotipado. La comunicación verbal es poca o nula. Se pueden observar voz monótona, gestos inapropiados o poca expresión facial.

3. Presentan resistencia al cambio y gusto por actividades repetitivas. Ante algunos temas u objetos se les encuentra absortos.

4. Sus movimientos o posturas son extraños y mal coordinadas. En algunas ocasiones, sus movimientos son estereotipados.

5. Presentan buena memoria de repetición, intereses especiales y muy limitados.

Escalante y Marcos (2000), señalan que la edad de aparición aproximada del Síndrome de Asperger es a los tres años. Los niños con este Síndrome empiezan a caminar tarde, pero antes empiezan a hablar. Su lenguaje se orienta a la comunicación pero se queda en "un tráfico de un solo sentido", pues no es un lenguaje recíproco. Los niños con el Síndrome de Asperger evitan tener un contacto ocular con los demás; estos niños viven en nuestro mundo, pero a su manera, presentando alteraciones en las habilidades sociales. Sin embargo, su pronóstico en este aspecto es bueno. Los niños con el Síndrome de Asperger, tienen rasgos de personalidad y de conducta muy especiales entre los que se señala un interés muy intenso en algún teme en particular.
 
Después de conocer en parte la historia del Síndrome de Asperger y sus características finalmente, conoceremos a M.

En 1998 cuando M. tenía 5 años 2 mese tuvimos nuestro primer encuentro que a continuación narraré:

En ese día de invierno, llegué, como todas las tardes, a mi salón de trabajo dispuesta a entrevistar por primera vez a una pareja que traía a su pequeño hijo. La puerta del salón se encontraba cerrada. Se respiraba un ambiente tranquilo, interrumpido por unos repiqueteos en la puerta acompañados de una voz infantil que decía: "Abran, está cerrado, abran carajo… papito (refiriéndose a él) cálmate ya vas a entrar…, ya llegué…".

Al abrir la puerta, me encontré con M. El pequeño intentaba desprenderse de las manos de su madre para poder entrar al salón y ver qué había en él. Contrastando con la impulsividad del niño, sus padres se mantenían rígidos en el umbral de la puerta, al mismo tiempo que trataban de contenerlo. 

Para los padres de M., la entrevista se desarrolló en un ambiente un poco tenso, ya que querían controlar todo el tiempo los movimientos del niño diciéndole: "No toques, siéntate, vamos a platicar…haz caso, contrólate papito, pórtate bien…".

Mientras transcurría la entrevista, M. nos ignoraba y jugueteaba con un cochecito que había encontrado al abrir un cajón. Se entretuvo por algún tiempo explorando un espacio que le ofrecía descubrir nuevos objetos. M. parecía haber encontrado un lugar donde refugiarse.
 
Les pedí a los padres de M. que lo dejaran actuar libremente mientras platicábamos, lo cual sirvió por una parte para que los padres se sintieran más relajados y, por la otra, me permitió observar la conducta del niño quien parecía no haberme visto, me ignoraba y al parecer, no le interesaba mi presencia.
 
M. es un niño que no puede pasar inadvertido, su pelo ensortijado enmarca una carita alegre cuyos ojos profundamente negros e inquietos se mueven constantemente. En algunos momentos, su mirada la percibí ausente, distante e impenetrable y el establecimiento adecuado de contacto visual fue esporádico.
 
En la primera entrevista y en las subsiguientes, observé que M. tenía muchos problemas para poder concentrarse y manejar sus impulsos. Cuando se encontraba en el área de trabajo, daba la sensación como si una ráfaga de viento hubiera entrado y empezara a mover los objetos, no había respeto a los espacios de "los otros", parecía no conocer límites y nos ignoraba. Abría y cerraba cajones, se movía de un lado a otro como si buscara algo pero sin tener un objetivo específico.

Los padres informaron que la historia personal de M. se inició con algunas complicaciones, ya que durante el período perinatal presentó sufrimiento fetal secundario a trabajo de parto prolongado al haber presentado circular de cordón. No obstante las maniobras obstétricas aplicadas, M. presentó anoxia originada por haber broncoaspirado líquido del meconio. Secundario a ello, se originó un cuadro de paro respiratorio habiendo sido necesaria la aplicación de maniobras de resucitación. M. fue atendido neurológicamente desde ese momento, ya que se presentaron dos episodios convulsivos que fueron controlados con Epamín, medicamento que fue suspendido a los tres meses de edad al no volverse a presentar crisis convulsivas.

Durante su primer mes de vida, M. permaneció veinticinco días en terapia intensiva recibiendo respiración artificial por problemas de neumotórax. Superado este período crítico, la existencia de M. transcurrió aparentemente sin problemas serios de salud. Sin embargo, las pautas de maduración en cuanto al desarrollo motor y del lenguaje se dieron con cierta lentitud, por lo que el nivel de su desarrollo general estaba ligeramente por abajo de lo esperado para su edad cronológica, pero sin llegar a ser preocupantes para los padres estas observaciones. Hasta antes de cumplir los 2 años 9 meses de edad, fue un niño risueño, afectivo e interactuaba con sus familiares sin problemas; no obstante era muy inquieto, lo cual agotaba a la madre.

Cuando cumplió los 2 años 9 meses de edad M. ingresó al "Cuarto de bebes" en un colegio particular de la ciudad de México, el cual aplica el sistema Montessori con sus alumnos del Jardín de Niños. Fue ahí donde la guía se percató de las primeras conductas atípicas de M. informando de ello a los padres del niño. El reporte de la guía, señalaba la presencia de un inconstante balanceo corporal y aislamiento del niño con respecto a sus compañeros. También les señaló que M. durante el desarrollo del trabajo que se realizaba con el grupo dentro del ambiente Montessori, no mostraba interés por los objetos que se le enseñaban. La guía lo percibía "ausente", no tenía contacto con ella. Les dijo que en algunas ocasiones, cuando estaba muy ansioso y poco tolerante, se agredía golpeándose la cabeza con la pared o en el piso. Los padres se inquietaron mucho ante los comentarios de la guía y también lo observaron en la casa, con lo cual pudieron constatar lo dicho por la guía.

En el ámbito familiar los problemas se acentuaron, ya que M., aparte de presentar las conductas anteriormente señaladas, también tenía alterado el patrón del sueño, despertándose por las noches y teniendo mucha dificultad para conciliarlo nuevamente. El trastorno en el sueño tuvo repercusiones negativas en los miembros de la familia, ya que los padres se sentían agotados y poco tolerantes. Aunado a esto, M. se encontraba muy irritable y su hiperactividad se acentuó. También aparecieron en el niño manifestaciones negativas en su conducta, reflejándose en su poca tolerancia a los ruidos fuertes, así como muestras de ansiedad, llanto e incomodidad cuando se encontraba en lugares muy concurridos. Ante estos problemas, los padres de M. se sentían muy confundidos y desorientados, por lo cual, decidieron buscar ayuda profesional. Acudieron de un profesional a otro, ya que los diagnósticos eran muy contradictorios, y ninguno determinante.

M. fue diagnosticado inicialmente por el primer neuropediatra al que acudieron como un niño con "inmadurez neurológica generalizada", posteriormente solicitaron una evaluación psicológica en la cual se le catalogó como "psicótico", otro diagnóstico más lo señaló como un niño con "déficit de atención" aunado a problemas de hiperactividad y retardo generalizado en los procesos de aprendizaje.

En la medida en que los padres solicitaban una nueva opinión, el desconcierto se incrementaba y la confusión en la que se encontraban era abrumadora. El factor que más les angustiaba en aquellos momentos, fue que M. no estaba siendo atendido adecuadamente. Ellos estaban haciendo todo lo que estaba a su alcance, pero no veían mejoría en el niño; los problemas conductuales, de sueño, de lenguaje, de adaptación y de aprendizaje se agudizaban, y ellos no sabían que hacer.

No fue sino hasta que M. cumplió los cinco años de edad cuando después de habérsele aplicado una serie de pruebas, tanto en el aspecto neurológico como en el psicopedagógico y del lenguaje, fue diagnosticado como un niño que presentaba el Síndrome de Asperger.

Como se pueden dar cuenta, diagnosticar a los niños que presentan el Síndrome de Asperger no es una cuestión sencilla. Para ello es necesario contar con un equipo de especialistas que estudien minuciosamente el caso, siendo en algunas ocasiones necesaria la medicación que ayudará a reducir los estados de angustia, hiperactividad e inclusive alteraciones en los períodos de sueño.

Al recibir los padres de M. el diagnóstico definitivo, pasaron por una etapa de negación ya que no es fácil aceptar que su hijo, por las características conductuales, de socialización y de comunicación que manifiesta, se encuentra ubicado dentro del Espectro Autista. Pasado este período de negación, finalmente los padres de M. aceptaron el diagnóstico y se abocaron a investigar las mejores propuestas de atención que había para el manejo del niño.

Sugerencias pedagógicas propuestas para lograr la integración de M. al aula regular

A continuación se dan a conocer las sugerencias que se le propusieron a la maestra de M. para lograr la integración del niño a una aula regular:

a. Conocimiento de las características del síndrome por sus pares y sensibilización del grupo donde se integró a M. El conocimiento de las características conductuales, sociales y de comunicación, les permiten a los niños con el Síndrome de Asperger integrarse con mayor facilidad al aula regular, ya que sus pares los comprenden y los ayudan en muchas ocasiones a contenerse.

b. Empleo cotidiano de un cronograma de actividades: Mediante el empleo cotidiano del cronograma, el niño con el síndrome de Asperger puede anticipar situaciones y rutinas las cuales, si se llegaran a presentar intempestivamente, podrían ocasionarle ansiedad, inseguridad e impulsividad en la ejecución del trabajo, y con ello se provocaría la aparición de conductas no adecuadas. El cronograma es una guía gráfica de los acontecimientos y acciones que el niño realizará durante el transcurso del día. Con su empleo, se puede lograr en el niño con el síndrome de Asperger una mayor flexibilidad mental, ya que él tiene la posibilidad de anticipar acontecimientos

Rivière y Martos (1996), señalan que junto a los trastornos de comunicación, de establecimiento de relaciones sociales y de imaginación, los niños autistas también presentan trastornos para encontrar el sentido a sus acciones. El niño, tiene muchas dificultades para el manejo del futuro, lo que está muy relacionado con la tesis del déficit en funciones ejecutivas.

Con el manejo del cronograma, se estimulan las funciones ejecutivas en las cuales se incluye la planificación de conductas dirigidas hacia una meta concreta, la organización del tiempo, de actividades, así como la inhibición de respuestas inapropiadas y de conductas perseverativas.

En el cronograma, se le da más sentido a las acciones por realizar. El niño tiene la oportunidad de predecir y puede percatarse con más claridad de las metas finales de su trabajo y conducta.

c. Aplicación de un lenguaje claro y preciso: Los niños con el Síndrome de Asperger tienen dificultad para entender instrucciones y órdenes complejas por lo cual, es necesario simplificarlas.

d. Empleo de claves visuales: Es de gran ayuda emplear claves visuales por medio de las cuales el niño podrá reconocer avisos, objetos, actividades y acontecimientos.

e. Flexibilidad en el manejo del ritmo de trabajo, así como en otorgar y administrar el tiempo en el momento en el que el niño con el Síndrome de Asperger da respuestas y desarrolla actividades: Los niños con el Síndrome de Asperger, manejan de una forma diferente los tiempos de ejecución de las tareas. Se sienten muy inseguros y ansiosos si se les presiona. Es necesario respetar su ritmo para no angustiarlos.

f. Prestar ayuda y apoyo en los momentos en los que el niño no pueda manejar la frustración: Cuando el niño no pueda resolver alguna situación problemática, es necesario que se le preste ayuda y se le apoye para que se sienta seguro y se eviten conductas impulsivas.

g. Reforzar y reconocer logros y conductas positivas: El niño con el Síndrome de Asperger, se siente muy feliz cuando ha logrado alcanzar un objetivo y se siente muy motivado para seguir trabajando cuando se reconocen sus logros. Es recomendable reforzar sus éxitos y conductas positivas, ya sea en forma verbal diciéndole algunas palabras de aliento o proporcionándole una caricia (cuando esto le agrade).

h. Libertad en el manejo del tiempo fuera dentro de una actividad de aprendizaje: Cuando la tarea que está desarrollando el niño le causa fatiga, y con ello momentos de ansiedad y estrés, las conductas que presentan son de impulsividad al abandonar la tarea que está realizando, además de negarse a continuar con el trabajo iniciado. Podemos deducir que los factores que intervienen para abandonar la actividad se deben a una sobrecarga sensorial, lo cual origina en el niño que tienda a desequilibrarse fácilmente ante la tarea. Se sugiere en estas ocasiones, suspender la actividad que se está realizando y continuar observando las conductas que el niño realiza para poder aplicar en otro momento actividades menos estresantes.

En el aula, cuando los períodos para desarrollar una actividad son muy prolongados, el niño tiende a pararse de su lugar y pasear libremente alrededor del aula. En las ocasiones en las que esta conducta se presente, inicialmente se puede permitir, siempre y cuando no interrumpa el trabajo que en esos momentos estén realizando sus compañeros. En el caso contrario, cuando se le obliga a continuar y a estar en su lugar, la tendencia conductual será de llanto, originándose episodios de berrinche e impulsividad. Sin embargo, la libertad de acción lo tranquilizará y posteriormente se podrá reanudar nuevamente la tarea que quedó inconclusa.

En la medida en que el niño va tomando consciencia de sus actitudes y va adquiriendo mayor control de sus impulsos, se le irán marcando límites más estrictos.

En la búsqueda de estrategias para conocer mejor a los niños y niñas con el Síndrome de Asperger y poder interactuar con ellos en el aula regular, se consideraron a las estrategias lúdicas como las más adecuadas, ya que el desarrollo de la afectividad, de la socialización, de la motricidad y del conocimiento, están estrechamente relacionadas con las actividades del juego, mediante las cuales, los niños y niñas son capaces de poner en práctica todos sus sentidos, sus habilidades y sus destrezas. Por medio del juego, pueden adaptarse a la realidad, pueden manejar sus miedos, temores, frustraciones, sus impulsos y sus sentimientos, así los niños y niñas aprenden y son felices.

A través de las estrategias lúdicas el niño con el Síndrome de Asperger:

· Mejora sus relaciones sociales: Al darle la oportunidad de desarrollar conductas que le permitan iniciar, establecer y mantener relaciones adecuadas con las personas que lo rodean e interactuar adecuadamente con ellas.
 
· Incrementan la capacidad de referencia conjunta: Al proporcionarle experiencias en donde tenga la necesidad de participar verbalmente en la planeación de eventos o actividades y en las cuales tienen que intervenir otras personas para lograr un fin determinado al tener un mismo objetivo.
 
· Desarrollan funciones comunicativas: Al darle la oportunidad de expresar sus deseos, sentimientos e ideas tratando de que lo haga en forma clara.
 
· Estimulan el lenguaje expresivo: Al propiciar situaciones adecuadas en las que el niño pueda manifestar sus emociones y sentimientos.
 
· Desarrollan el lenguaje receptivo: Al sensibilizarlo para que pueda entender tanto el lenguaje verbal como el no verbal.
 
· Al niño se le capacita para que pueda manejar adecuadamente estrategias de anticipación y planeación: Al darle la oportunidad de conocer eventos y acontecimientos en donde puede anticipar consecuencias.
 
· Mejora la flexibilidad de su pensamiento: Al proporcionarle estrategias para que sea capaz de adaptarse a situaciones nuevas sin angustiarse.
 
· Estimula la ficción o imaginación: Al invitarlo a participar en juegos de ficción e imaginación representando a diferentes personajes.
 
· Incrementa su capacidad de imitación: Al enseñarle estrategias con las cuales sea capaz de imitar conductas, actitudes, forma de comunicarse y expresarse.

Mediante la aplicación de las estrategias lúdicas trabajadas durante el año escolar, M. pudo entender comportamientos no verbales, estableció relaciones sociales adecuadas con sus pares y pudo acceder a la apropiación de conocimientos lingüísticos, matemáticos y los relacionados con el medio ambiente y la salud.
 
Actualmente, M. es feliz al cursar 3er. año de primaria en una aula regular en donde aprende, ríe y juega como los demás niños de su misma edad.

Autora: Crisanta Cruz González de Escalante
Especialista en Problemas de Aprendizaje y lenguaje.
Maestría en Psicodiagnóstico.
México 2004

Referencias:
 
Escalante, C. y Marcos, E. (2000). Síndrome de Asperger, programa de intervención para
la educación sexual del adolescente. México, UDLA.

Rivière, A. Y Martos, J. (1997). El tratamiento del autismo: nuevas perspectivas. Madrid, 

Artegraf.

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