Adaptaciones curriculares de acceso para alumnos con pérdida auditiva menor (Primera Parte)

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La integración de alumnos con pérdida auditiva menor en el aula regular exige adaptaciones curriculares en lo que respecta al acceso a la comunicación oral y a la información. Además, todos los demás alumnos pueden verse favorecidos con algunas de estas adaptaciones pues con frecuencia las aultas regulares son espacios sumamente ruidosos, deficientemente iluminados y con poca organización para la comunicación y el aprendizaje, lo cual afecta las posibilidades de atención, concentración y participación de los estudiantes.

En este capítulo vamos a tratar las condiciones acústicas de las aulas y su impacto en la comunicación y el aprendizaje; sugerimos el uso de apoyos tecnológicos específicos para mejorar la recepción auditiva de los alumnos integrados; ofrecemos algunas sugerencias para mejorar las condiciones de comunicación y el aprendizaje de todo el grupo, y hacemos algunas recomendaciones para que todos los alumnos participen en la integración educativa de los estudiantes con pérdida auditiva. Algunas medidas debierna ser consideradas para todas las aulas, pero son esenciales como adaptaciones curriculrles de acceso, para las aulas integradoras de niños con pérdida auditiva. Las adaptaciones curriculares de acceso las hemos dividido en: auditivas, de comunicación y de aprendizaje.

Condiciones acústicas del aula o adaptaciones curriculares de acceso auditivo

Todo salón de clase debe reunir unas condiciones auditivo-verbales óptimaspues en el aula común la mayor parte de la información se presenta por medio de la voz, especialmente la del maestro (Simon, 1985).

Los niños tienen que distinguir los sonidos ambientales de los de la lengua y escuchar claramente al profesor y a los compañeros.

Cuando el ambiente auditivo del aula no es el apropiado, el rendimiento académico de todos los niños se ve afectado en forma negativa (Berg, 1987; Elliot, Hammer y Scholl, 1989). Cada estudiante tiene que saber diferenciar los sonidos que debe escuchar de los que debe ignorar para reconocer instrucciones y conversaciones relevantes, y para concentrarse en el aprendizaje de conceptos nuevos. Desafortunadamente, no todas las aulas se encuentran especialmente adaptadas para apoyar esta función, por lo que los alumnos deben realizar todas estas tareas auditivas en medio de un gran número de actividades que con frecuencia interfieren con la función auditiva. Además, bajo estas circunstancias también para el profesor resulta sumamente fatigante interactuar con sus alumnos a lo largo del día, pues debe hacerlo en un ambiente ruidoso y con eco.

Algunos estudios demuestran que los niños con audición normal entre 10 y 13 años tienen mayor dificultad para reconocer las palabras en ambientes ruidosos que los adultos, y que los niños con pérdida auditiva tienen todavía mayor dificultad (Cru, 1974; Elliot, 1979). En otras palabras, aprender a escuchar en ambientes ruidosos es una habilidad que depende del desarrollo y es una tarea mucho más complicada para los alumnos pequeños (aún con audición normal) de lo que se sospecha (Matkin, 1996).

La falta de condiciones acústicas apropiadas es un obstáculo para el rendimiento escolar de los alumnos, y si bien los niños con audición normal tienen mayor sensibilidad auditiva que los adultos, no tienen desarrolladas las habilidades necesarias para discriminar la señal del ruido (Anderson y Matkin, 1991).

Así pues, es necesario reducir el nivel de ruido para que el habla del maestro y de los alumnos (la señal) sea más audible que los sonidos de fondo (ruido). Según la fuente de donde proceden, los ruidos pueden clasificarse en externos a la escuela e internos.

Ruidos externos a la escuela

Son los ruidos que se originan fuera de la escuela, como los del tránsito vehicular, de fábricas, de aeropuertos o de plantas industriales próximas. Lo ideal sería construir las escuelas lejos de estos ruidos, pero no ocurre así, por eso para paliar los efectos de los ruidos externos se sugiere:

a) Construir paredes de cemento o de tierra que sirvan de barrera acústica entre la escuela y el exterior, principalmente en las áreas más ruidosas.

b) Plantar hileras de árboles alrededor de la escuela para que sirvan como deflectores del ruido.

Ruidos internos

Los ruidos internos se originan en la escuela o en el aula y pueden deberse al tránsito de personas o al movimiento de objetos en patios, pasillos, baños, cooperativas, etc.; en el aula pueden ser voces y gritos, o sonidos de proyectores (sobre todo los más antiguos o los que se encuentran en mal estado), ventiladores, y hasta del propio organismo (ruidos biológicos).

Las condiciones acústicas del salón también dependen de las características de los materiales de ocnstrucción; las paredes y los pisos de cemento, los vidrios de las ventanas, el acero de los pizarrones, los metales de los pupitres o casilleros y la fibra de vidrio son materiales que reflejan los sonidos creando ecos o reverberaciones. Los niños con pérdida auditiva no deben estar en salones localizados cerca de lugares de mucha actividad como baños o pasillos principales, ni cercanos a áreas de ruido como cooperativas, patios, cuartos de calderas o de maquinaria en general.

a. Concentrar las actividades ruidosas que se efectúan durante el día en un área de la escuela. Lo ideal sería realizar todas estas activdiades en un lugar alejado de las aulas. A los alumnos con pérdida auditiva, se les debe ubicar en las aulas que queden lo más retirado posible de estas actividades.

b. Cubrir los pisos de los pasillos y las escaleras con tapete o material de hule para amortiguar las pisadas.

c. Cerrar bien puertas y ventanas, y eliminar los huecos entre éstas y las paredes. Si no hay recursos económicos para cambiarlas o arreglarlas, se pueden rellenar los huecos con material plástico y con hule espuma.

d. Cerrar las puertas durante las clases, y abrir solamente las ventanas que sean necesarias para la ventilación.

e. Cubrir el piso de las aulas con tapete. Si no hay otros recursos se pueden colocar pedazos de tapete (aún cuando no queden fijos) o de hule que cubran la mayor parte de la superficie; así se amortiguarán los ruidos del constante movimiento de los pupitres o de las sillas, ya que mientras más superficies duras haya en el salón, más rebotará el sonido. Si no se puede cubrir el piso, se pueden cubrir las patas de sillas, pupitres y mesas de trabajo con gomas de plástico o con trozos de polotas de tenis y cinta adhesiva.

f. Poner cortinas en las ventanas y cubrir las paredes con cartones de huevos, corcho o hule espuma, recubiertas luego de tela para evitar que la presentación del salón de clase se deteriore. Este trabajo puede convertirse en una actividad de remodelación del aula.

g. En cuanto al techo, mientras más alto sea más eco produce, por eso si es muy alto se puede "bajar" colocando un pedazo de cartón o hule espuma suspendido en el aire, atado al techo real.

La distancia entre el que habla y los que escuchan influye en la recepción de los mensaje; a mayor distancia más deficiente es la señal y, por tanto, más problemas tendrá el receptor poara captarla claramente (Leavitt y Flexer, 1991). La distancia recomendada es de unmetro y medio, pero es difícil de conseguir en el salón, por lo que las aulas integradoras de niños con pérdida auditiva deben valorar la viabilidad de contar con apoyos tecnológicos que permitan compensar la distancia entre hablante y oyente. Los apoyos tecnológicos más efectivos para el aula escolar son:

a. Los sistemas individuales de amplificación de banda de FM.
b. Los sistemas de amplificación por medio de bocinas para grupos.

Las características específicas de estos sistemas se presentan más adelante. Baste mencionar aquí que, dado su alto costo, a veces no habrá más solución que ubicar a los alumnos con pérdida auditiva en un lugar preferencial dentro del salón.
 
Fuente: Serie Integración Educativa. Libro Tres: Materiales de Trabajo: "Elementos para la detección e integración educativa de los alumnos con pérdida auditiva".
Edita: Subsecretaría de Educación Básica y Normal (SEP) de México.
Nota:Se entiende por "menor" aquellos alumnos con pérdida auditiva que usan el canal auditivo para comunicarse y aprender y desarrollan la lengua oral de forma natural o casi natural.

 
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En general, los niños son seres dinámicos, quienes en forma espontánea y dada su propia actividad física y mental, son capaces de obtener del ambiente los elementos necesarios para lograr el conocimiento de ese medio y a la vez lograr su propia integración a dicho medio. Ellos se enfrentan con entusiasmo a las diferentes dificultades que tienen que ir superando en el área del lenjuage ó motora gruesa, por nombrar algunas y por selección y repetición realizan un verdadero aprendizaje. No rehusan el esfuerzo a realizar y el éxito es su mejor recompensa.

 

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