Brasil: Adolescente de Curitiba pasó el examen de selectividad para educación superior

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Curitiba.- La noticia se conoció hace dos semanas. A los 19 años, un joven pasó la prueba de selectividad a la universidad. En el primer intento. Estudiará Educación Física en Curitiba. Liberado de sus libros y con la cabeza rapada, el joven se encuentra disfrutando de unas merecidas vacaciones en Sao Paula, en casa de su abuelo.

 

 
En esta época del año, historias de este tipo se repiten en miles de familias. Esa sería solo una más si no tuviese una particularidad: el joven en cuestión tiene síndrome de Down, un problema genético que conlleva retardo mental.

 

“Fue un examen complejo,” afirma Joao Vitor Mancini Silvério, admitido en la Universidad Tuiuti de Paraná. “Pero siempre tuve la seguridad absoluta que lo pasaría.”

 

Sin embargo, para lograrlo los padres tuvieron que ocuparse desde muy temprano. Todo comenzó hace 19 años, en la maternidad, tan pronto supieron la noticia de que su hijo era especial. No se dejaron abatir. Buscaron especialistas y recibieron orientación para estimular al bebé. En la cuna, Joao Vitor, hijo único, estaba siempre boca abajo- tenía que levantar su cabeza para mirar alrededor, para fortalecer su columna. Su cuarto nunca estaba oscuro y siempre tenía música de fondo – para ayudarle en su desarrollo cognitivo.

 

Para complementar esos estímulos en los primeroa años, Joao Vitor fue matriculado en una escuela para niños con necesidades especiales. Estuvo dos años allí. Después, solo estudió en colegios regulares. Sus padres escucharon muchos “No” hasta que finalmente encontraron una escuela dispuesta a recibir a un alumno con s. de Down.

 

“Joao Vitor siempre nos dió alegrías”, afirma su madre, Roseli Mancini, de 48 años, secretaria en una iglesia católica. “En cada etapa lograba un triunfo y una sorpresa. No creímos que pasaría para 5to grado. Después no pensamos que llegaría a 2do año. Pero siempre insistió que llegaría hasta el final. Nunca lo desanimamos... Pero muy adentro, no teníamos esperanzas. Y ahora nos sorprendió una vez más!...”

 

Las instituciones que apoyan a personas especiales afirman que Joae Vitor es el tercer brasilero con síndrome de Down que asiste a la universidad. Es la excepción en varios sentidos. Habla claramente y es elocuente. Le gusta leer. En la escuela, nunca desaprobó.

 

Le gusta la música, sobre todo la banda de rock CPM22. Ha estudiado teclado, pero lo dejó cuando vió que no le venía fácil. Es aficionado a las telenovelas, especialmente las mexicanas. “Me gustó mucho María la del Barrio y La Usurpadora”, confiesa, entre risas.

 

Hace deportes. Pinta cuadros. Está siempre conectado a internet. Tiene enamorada – una joven que conoció en una terapia para mejorar su parte cognitiva. Ella tiene discapacidad intelectual y es un año mayor que él. “No estamos muy bien. Su mamá no la deja salir mucho.”

 

Tiene cuenta en el banco. Quiere aprender inglés para conocer el mundo. Se traslada solo. Y desde hace poco, tiene una llave de su casa. “Yo salgo solo, pero, claro está, con el permiso de mis padres. Tengo una vida social normal.”

 

Joao Vitor nos recibió en casa de su abuelo, en Sao Paulo. Nos habló sobre la discriminación que sufrió en la infancia, sobre los padres que rechazan a un hijo con Down, sus planes para ser profesor de educación física de alumnos con necesidades especiales y – sorpresa – su idea de convertirse en sacerdote. Antes de comenzar a conversar, le pidió a su abuelo un vaso de agua. Sonriendo, nos explicó: “Es para calmarme. No estoy acostumbrado a las entrevistas”.

 

¿Por qué hiciste el examen selectivo para Educación Física?
En primer lugar, porque me gustan los deportes. Juego futbol, basket y tenis y hago natación y equitación desde pequeño. Hace poco comencé a ir a un gimnasio. En segundo lugar, porque quiero dar clases a personas con discapacidad intelectual, con síndrome de Down. No a todos los profesores les gusta enseñara a personas especiales. Bien porque no comprenden como son o porque tienen miedo de estropearlos. Como yo también soy especial, creo que soy la persona que puede ayudarlos a alcanzar metas en la vida. Para enseñar, es necesario tener paciencia.

 

¿Cómo te sentiste cuando supiste que habías aprobado el examen?
Estupendo. Sobre todo porque no fue fácil. Fue una prueba compleja. Y me sentí importante. Todo el mundo en Curitiba sabe sobre mi triunfo, uno más.

 

¿Cuáles han sido tus otros triunfos?
Pienso que haber pasado para segundo año fue un triunfo. No todos pasan, principalmente teniendo una discapacidad. Fuí el primero de muchos. Mis padres, abuelos y amigos siempre me brindaron todo su apoyo.

 

¿Cuándo supiste que tenías síndrome de Down?
Me fui dando cuenta que era más lento que los demás muchachos. Me tomaba más tiempo llegar al final de un juego de video. Entonces mi mamá me explicó. Yo tenía 12 años, más o menos. Hasta ese momento, yo pensaba que era normal, igual que todo el mundo.

 

¿Cómo te sentiste?
No me puse triste, solo me preocupé un poco. El tiempo fue pasando y nunca dejé de sentirme igual a los demás. No me gusta que me traten diferente. Me gusta ser como todos, una persona normal.

 

¿Conoces a otras personas con s. de Down?
Conozco a tres. Todos me caen muy bien, pero uno de ellos está muy mimado por sus padres y los otros dos no quieren tener el síndrome, no se creen normales. Mi vocabulario es bueno, pero ellos tienen muchas dificultades para hablar.

 

¿Por qué tu vocabulario es mejor?
Yo hice en Curitiba un curso desarrollado en Israel para personas con dificultades de lenguaje, para personas en general, no solo para personas con discapacidad. Además, me gusta leer. Ya me leí "El Señor de los Anillos", la trilogía completa, y "Harry Potter", pero solo los cuatro primeros libros. Aún no he leído el quinto ni el sexto. Ah, y también leí "El Código Da Vinci".

 

¿Te trataban en forma diferente en el colegio?
Los profesores no lo hacían. La directora siempre fue muy competente y me dijo que podía llamarla de tener cualquier duda o de surgir cualquier provocación. Sí hubo situaciones con los compañeros. Ahí viene el problema de la discriminación. Las personas normales no aceptan a las personas especiales, como yo. A veces me pegaban, a veces me insultaban. Yo me molestaba, pero hay que llevar la vida mirando hacia adelante y dejar a esas personas de lado. ¿Qué se gana? Eso sucedía cuando yo era pequeño. Ahora no. Las personas miran para la apariencia, la ropa que usas, lo que se ve por fuera. Ninguno ve para adentro, si tienes sentimientos, si eres una buena persona. Mucha gente juzga. Nadie debería hacerlo. De ahí surge el prejuicio. Es por eso que pocos muchachos especiales van a la escuela.

 

¿Cómo eras tú en la escuela?
Siempre fui un alumno aplicado, estudioso. Prestaba atención en el salón. La materia que más me gustaba era historia. No me gusta la química, porque tiene cálculo, fórmulas, la table periódica. No soy bueno para memorizar.

 

¿Cómo será en la Facultad?
Sé que será difícil, pero no pierdo las esperanzas. Me digo a mi mismo: “Lo voy a lograr. Voy a sacar el diploma y sentirme emocionado.” Casi nadie tiene se privilegio. Yo lo tendré.

 

¿Y tu enamoramiento, como va?
No va muy bien. Su mamá la deja salir muy poco. Para mi, eso no es una relación, no es un enamoramiento serio. De un tiempo para acá he venido pensando: Seré sacerdote. Yo no quiero casarme. Por el contrario, quiero ser sacerdote para llevar la palabra de Dios al mundo. Voy a terminar la facultad, voy a convertirme en entrenador personal y después voy a ser sacerdote.

 

¿Qué piensan tus padres de eso?
Es idea mía. Ellos piensan que es interesante.

 

(...)

 

¿Qué piensas de las familias que no aceptan a un hijo con síndrome de Down?
Es verdad, hay gente que los esconde, que no tienen el valor para sacar a su hijo, para matricularlo en una escuela regular. Y miedo de la discriminación. Pero así nunca va a llegar lejos. Desde pequeño estudio en una escuela regular. Mira a donde he llegado ahora. Es el mayor orgullo. Por más que su hijo sea especial, puede llegar a ser alguien en la vida. Basta con creerlo.

Fuente primaria: Estadao, 01/01/2006. 
Reporta Ricardo Westin
Difundido por el Boletín Sentidos (Brasil) el 06/ene/2006 
Traducción: A. Couret 

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En general, los niños son seres dinámicos, quienes en forma espontánea y dada su propia actividad física y mental, son capaces de obtener del ambiente los elementos necesarios para lograr el conocimiento de ese medio y a la vez lograr su propia integración a dicho medio. Ellos se enfrentan con entusiasmo a las diferentes dificultades que tienen que ir superando en el área del lenjuage ó motora gruesa, por nombrar algunas y por selección y repetición realizan un verdadero aprendizaje. No rehusan el esfuerzo a realizar y el éxito es su mejor recompensa.

 

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