Incidencia de la problemática visual en el aprendizaje

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Muchas veces nos encontramos con niños que tienen su visión alterada pero no terminamos de entender en qué medida y cómo repercute ésto en su vida cotidiana y, en lo que es más importante en la vida de un niño, su capacidad de aprendizaje.

 

Muchos docentes tienen niños con patologías visuales en sus aulas y no saben cómo tratarlos, hasta dónde exigirles, cómo orientar a sus padres, hasta que punto contemplar su situación en la presentación de los contenidos escolares y en la relación con sus pares. ¿Le exijo?, ¿lo perdono?, ¿hago "la vista gorda"?

 

Alteraciones visuales
La visión es un proceso complejo que se compone de distintas funciones tales como: las funciones ópticas en general, la agudeza visual, la visión del color, la visión de los contrastes y el campo visual entre otras.

 

Las alteraciones visuales pueden ser de pronta resolución cuando la dificultad se vincula con problemas refractivos: miopía, hipermetropía y astigmatismo. Los lentes correctivos convencionales compensarán cada alteración facilitando la buena percepción visual del cuaderno, de las láminas, de los gestos del maestro, del arco a la hora de gimnasia, etc.
Asimismo existen otras alteraciones visuales debidas a patologías oculares y/o neurológicas que originan trastornos en las diferentes funciones visuales, donde las consecuencias pueden afectar las diferentes áreas del desarrollo y donde la resolución no sólo y no siempre conlleva la prescripción de lentes convencionales. En estos casos nos referimos concretamente a lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) denomina Baja Visión (BV).

 

Un niño con baja visión es un niño que tiene alterada una o más funciones y por lo tanto la visión resulta insuficiente para poder ver las cosas que deseamos hacer, a pesar de usar lentes comunes. Uno de los parámetros utilizados por la OMS para medir según los siguientes parámetros:

 

10/10 9/10 8/10 7/10 6/10 5/10 4/10
| Visión Normal |

3/10 2/10 1/10 -de 1/10
| Baja Visión |

0
| Ceguera |
El niño con baja visión no es ciego pero tampoco ve normalmente. Pero ¿cómo ve un niño con baja visión?

 

Ésto depende del tipo de patología visual y de cuales de todas las funciones visuales estén alteradas y en que medida. Analizando cada una de ellas con tests específicos y adecuados para cada edad se puede obtener una buena aproximación. Por lo tanto el "cómo ve" varía de caso en caso si se consideran además la calidad y cantidad de las experiencias visuales, la atención y la estimulación apropiada en cada caso.

 

En estos casos es imprescindible un diagnóstico minucioso, o lo que denominamos diagnóstico diferencial integral. Sobre la base de éste se puede encuadrar cada caso según la clasificación de BV de N. Barraga, poniendo énfasis en el desempeño funcional que el sujeto hace de su visión:

1) nivel moderado; 2) nivel severo y 3) nivel profundo.
Los niños de nivel moderado funcionan bastante bien, son niños que a pesar de tener limitada su visión según los parámetros descriptos de la O.M.S. "se las arreglan como pueden". Los niños de nivel severo son niños que requieren de más tiempo y esfuerzo para desarrollar tareas visuales y los niños de un nivel profundo de BV pueden desarrollar actividades visuales con grandes dificultades y menor precisión; generalmente estos niños pueden llevar a cabo visualmente tareas o Actividades de la Vida Diaria (AVD).

 

De estas tres categorías la primera es la de mayor riesgo, ya que muy frecuentemente pasa inadvertida la alteración visual en sí. Es muy probable, por estimaciones estadísticas, que un docente cuente entre sus alumnos a un niño con BV encubierta bajo otras manifestaciones tales como:
  • pobre desempeño en el plano gráfico
  • torpeza motriz fina y gruesa
  • confusión o no-aprendizaje de los colores
  • atención lábil e hiperactividad
  • se acerca mucho al pizarrón, a la hoja o a los objetos
  • inclina el plano para trabajar o adopta posturas "incómodas" (según nuestro punto de vista) o "raras" para mirar algo.
  • por momentos parece "no ver", se lleva las cosas por delante, arrastra los pies.
  • demuestra rechazo por la lectura o la escritura
  • hace la letra muy grande, nunca le alcanza la hoja
  • no respeta el límite de la hoja o los renglones, "borronea mucho"
  • prefiere escuchar que mirar o dibujar
  • le cuesta jugar con los compañeros, tiende a aislarse
Estos indicadores pueden ser síntomas de alteraciones visuales serias o BV.

Repercusiones de la baja visión en el aprendizaje
Pensemos ahora cuántos aprendizajes ese niño no está asimilando por su limitación visual o cuántas de las estrategias cognitivas para el aprendizaje están alteradas por su condición visual.

 

Si analizamos los procesos de aprendizaje vemos que no son todos iguales, destaquemos por ejemplo dos tipos:

 

1. Los aprendizajes memorísticos sirven para aprender hechos y datos específicos. Éstos se alcanzan por repetición, consisten en una copia literal y se adquieren de una vez.

 

2. Los aprendizajes significativos mediante los cuales aprendemos conceptos que se relacionan, a diferencia de los datos memorísticos, con conocimientos anteriores, se alcanzan ya no por repetición, sino por comprensión y se adquieren gradualmente.

 

Los aprendizajes significativos implican un esfuerzo del niño por integrar nuevos conocimientos con los ya existentes, necesitan de una orientación docente específica y requieren de una implicancia afectiva para relacionar los nuevos conocimientos con los anteriores. Ésto no es necesario en el caso del aprendizaje memorístico, pues no se requiere de una implicancia afectiva para recordar una fecha de nacimiento o el año de una batalla o el nombre de una montaña.

 

Centrémonos en las condiciones necesarias para que haya un aprendizaje realmente significativo, o sea que "signifique algo". Existen condiciones relativas al alumno como son los conocimientos previos y la predisposición favorable para la comprensión. Todo ésto favorece la búsqueda del significado y el sentido de lo que se aprende. Pero también hay condiciones necesarias relativas al material como son la organización interna de los contenidos, un vocabulario y una terminología adaptadas al nivel de los alumnos. Este grupo de condiciones es muy importante si pensamos en los niños con BV.

 

El papel del material didáctico, que es la manera de presentar los contenidos curriculares, es muy importante para despertar el interés y facilitar un aprendizaje significativo y no sólo memorístico. En el caso de los niños con BV es frecuente diseñar lo que llamamos adaptaciones curriculares que posibiliten el abordaje del material y así poder llegar a realizar un aprendizaje "que tenga significado para él" o sea que el niño pueda conceptualizar y no sólo repetir. Muchas veces el alumno está predispuesto para aprender pero el material no está adaptado correctamente de acuerdo a su condición visual y ésto influye en su nivel de comprensión y rendimiento escolar, genera desconexión, falta de atención y desconcentración que llevan a una pérdida del interés por aprender.

 

Como vemos, el papel del material didáctico y la manera de presentar los contenidos curriculares son importantísimos para despertar el interés y facilitar un aprendizaje significativo y no sólo memorístico.
Si además analizamos las estrategias cognitivas que se ponen en juego en los distintos aprendizajes comprendemos aún más la importancia de la visión en estos procesos y por lo tanto la necesidad de tener en cuenta el abordaje de la problemática visual del niño.

 

Cuando hablamos de "estrategias" nos referimos a "distintas maneras válidas de llegar a un mismo resultado, sea este correcto o no"; dos niños pueden llegar a resolver una misma situación problemática mediante diferentes estrategias cognitivas y correctas, acordes a sus hipótesis y recursos cognitivos. El verdadero aprendizaje surge del despliegue de estas estrategias, saber aprender de los errores cometidos y transferir las estrategias correctas a nuevas situaciones y así sucesivamente. Son fundamentales nuestras experiencias y conocimientos previos, la capacidad de buscar información, la capacidad de asimilarla y de retenerla, la capacidad de organizarla y analizarla (razonamiento deductivo), también se ponen en juego nuestra capacidad de invención y creación (razonamiento inductivo), la capacidad de tomar decisiones y la capacidad de comunicarse en forma oral y escrita.

 

Pensemos en cómo un niño con BV recolecta información del medio que lo rodea, cómo le llega esa información y cómo hace para procesarla y comunicarla al otro. En todo este proceso es fundamental respetar el despliegue de sus estrategias, fomentar la capacidad de compensar las que le resultan insuficientes y enriquecer las que le resultan exitosas.

 

Por ejemplo: cuando un niño tiene dificultad en acceder visualmente al pizarrón, puede suplir esta situación apoyándose en un portador de texto más próximo y adaptando acorde a su problemática visual (puede estar ampliado, simplificado, remarcado…etc.) y valerse de este medio para realizar una actividad, una tarea o una evaluación y cumplir con el objetivo pedagógico específico del docente sin necesidad de cumplir con la consigna grupal "copien del pizarrón". Llega por otro camino a una misma meta y puede comunicar su trabajo al resto en forma oral en vez de "escribiendo en el pizarrón". Hay tantas estrategias como sujetos y contenidos para aprender; y hay tantos aprendizajes como niños y docentes que se vinculan en torno a un objeto de conocimiento.

 

Los niños con BV muchas veces ven facilitada su percepción visual con ayudas ópticas especiales, pero indefectiblemente requieren de una intervención específica en el abordaje de estos objetos de conocimiento, necesitan redescubrir sus propias estrategias, mejorarlas, maximizar alguna de ellas para compensar alguna que no pueden desplegar por impedimentos visuales. Pero ésto no quiere decir que no puedan aprender, quizás necesiten otros tiempos y otras condiciones para lograr un aprendizaje exitoso, necesitan ser exigidos y evaluados de acuerdo a sus propias posibilidades y ser respetados en aquellos puntos que no pueden lograr como sus compañeros que ven normalmente.

 

Es absolutamente contraproducente no exigirles, sólo hay que tener claro cómo y en qué medida; evitar consentirlos o no poner límites, deben ser tratados como los otros niños pero contemplando su problemática visual y sus consecuencias. Respetar las diferencias y enriquecernos con ellas, o pretender homogeneizar o esperar de ellos más de lo que ellos pueden dar.

 

Importancia del docente
A esta altura comprendemos que el docente a cargo del aula es un aliado fundamental para integrar a los niños con BV y favorecer sus aprendizajes. Los docentes tienen distintos roles con respecto a los procesos de aprendizaje de los niños con BV. Frecuentemente son ellos los primeros en detectar a un niño en el aula que no ve bien, aún antes que los padres o los médicos. Tienen una misión preventiva muy importante ya que en el tiempo que los niños pasan con ellos, (una buena parte del día) pueden prevenir tanto patologías orgánicas como también efectos secundarios de una patología ya descubierta y abordada. Muchas veces son los docentes los que efectúan la derivación al oftalmólogo, al médico o al Servicio de BV porque algo "no anda bien". Y luego que se esclarece el diagnóstico y la situación general del niño son ellos los verdaderos integradores que efectúan las adecuaciones curriculares para cada caso.

 

En este sentido es importante que cuenten con la ayuda necesaria del equipo interdisciplinario que atiende al paciente con BV para poder ser orientado y contar con un espacio de reflexión, de concientización de la problemática y también de contención para poder abordar al niño con BV según sus particulares características sin discriminarlo ni aislarlo ni segregarlo por propio desconocimiento o temor.

 

Finalmente, los docentes son los mejores agentes multiplicadores de cambio y los mejores concientizadores dentro de la comunidad para divulgar esta problemática a través de su propia experiencia con niños con BV.

El niño con baja visión vive en un mundo pensado para videntes, pero existen medios y formas de abordar el problema de la BV; no hagamos la "vista gorda".

 

Autor: Graciela Reddy
(Psicopedagoga del Servicio para personas con Baja Visión de PSOL - Argentina). 
Fuente: El Cisne, Mayo 2001. Año XI No. 129
Publicado en Paso-a-Paso, Vol. 11.3
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 La experiencia de convivir con los niños y las niñas, nos ofrece la oportunidad de poder observar las cosas de una manera diferente. Cuando nos encontramos con un niño o una niña feliz, los grandes problemas se hacen pequeños, el tiempo no existe, cuando sonríen es tan espontáneo y contagioso, que nos alegra a tal grado que participamos de su mundo mágico.

 
En general, los niños son seres dinámicos, quienes en forma espontánea y dada su propia actividad física y mental, son capaces de obtener del ambiente los elementos necesarios para lograr el conocimiento de ese medio y a la vez lograr su propia integración a dicho medio. Ellos se enfrentan con entusiasmo a las diferentes dificultades que tienen que ir superando en el área del lenjuage ó motora gruesa, por nombrar algunas y por selección y repetición realizan un verdadero aprendizaje. No rehusan el esfuerzo a realizar y el éxito es su mejor recompensa.

 

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