En el Límite: Reconocer nuestras necesidades especiales

  • Imprimir Amigable y PDF

En el límite entre poder y no poder interactuar, de manera funcional, en la escuela, en la familia y en su grupo social, los niños y jóvenes con discapacidad intelectual leve viven una condición a veces muy difícil de afrontar.

Cuando la discapacidad es obvia, el diagnóstico es temprano y la aceptación es un reto urgente; cuando la discapacidad es leve se enmascara y la negación es terreno panta-noso para profesionales, padres y, por lo tanto, para el mismo niño con discapacidad.

 

El maestro Adalberto Santamaría tiene una larga trayectoria en la integración educativa. Su experiencia, ofreciendo apoyos específicos a niños y jóvenes con discapacidad intelectual leve y moderada y a sus familias, le permite afirmar: "es fundamental partir de un diagnóstico claro, pero éste ya no consiste, simplemente, en pruebas psicométricas que permitan medir el coeficiente intelectual. La nueva definición de discapacidad intelectual nos remite a una forma de diagnóstico más compleja pero mucho más objetiva, en la que no sólo se valoran las limitaciones del chico en determinadas áreas cognitivas, sino se busca evaluar cuáles son sus verdaderas capacidades, comprender cuáles son sus áreas altas de funcionamiento y cuáles las bajas, en diferentes rubros.

Necesitamos conocer al niño en su interacción y nivel de funcionamiento dentro del contexto educativo y social en el que está ubicado, para valorar los retos que éste le presenta.

 

"Lo más importante de un diagnóstico así, es que nos permite ir más allá de un puntaje numérico, que sólo sirve para estigmatizar al niño y que muchas veces hace que los propios maestros piensen: 'sólo le voy a enseñar estos contenidos porque no va a poder con más'. El diagnóstico, hecho a partir del nuevo paradigma, es una base mucho más eficiente, sirve para generar un perfil de apoyos que responde a las necesidades específicas del alumno, en el contexto educativo y familiar en el que se desarrolla y que nos permite lograr aprendizajes significativos y funcionales para que el niño crezca en autonomía.

"Desafortunadamente, hay un tabú tremendo sobre la discapacidad intelectual - dice Santamaría. Los padres le tienen temor por la confrontación social tan fuerte que implica el término.

 

Para nosotros, como profesionales, es fundamental propiciar el trabajo con los padres a nivel de la aceptación de la discapacidad, no como un término, sino como la serie de necesidades especiales que ésta genera en cada caso. Cuando los padres ven las necesidades especiales como un continuum se tranquilizan, porque de ese perfil surge el de los apoyos que el niño o el joven requiere; es decir, es una evaluación propositiva".

 

En busca de apoyo
Para no encubrir la verdadera problemática del niño y no demorar más la búsqueda de los apoyos que realmente requiere, le preguntamos a Adalberto Santamaría cuáles son las diferencias entre un niño o joven con discapacidad intelectual y uno que presenta problemas de aprendizaje.

 

"Hablamos de problemas de aprendizaje cuando enfrentamos retos que sabemos que el alumno va a poder solventar con un programa específico de entrenamiento, de apoyos dirigidos a aspectos clave de su desarrollo funcional cognitivo.

 

"Podemos ayudar a ese muchacho a tener mejores niveles de razonamiento, a hacer mejores integraciones del espacio, a mejorar su letra, escritura, la calidad de su coordinación gruesa y fina, afinar el transporte visual y una serie de cuestiones específicas dentro del rubro de lo que son los problemas de aprendizaje. Además, niños y jóvenes pueden desarrollar habilidades que les permitan brindarse apoyo ellos mismos (automonitorearse) y llegar a funcionar con mayor autonomía en un esquema escolar cualquiera.

 

"En el caso de los muchachos con discapacidad intelectual pueden existir o no problemas específicos de aprendizaje. Es importante que los padres comprendan esto. Un niño con discapacidad intelectual puede no tener problemas específicos de aprendizaje aunque funcione en un ritmo y nivel de comprensión bajos, determinado por su discapacidad.

 

"Algunas de las características de los niños con discapacidad intelectual son las dificultades para hacer inferencias y predicciones, para establecer las relaciones de causa y efecto, hacer juicios de doble sentido, etc. Tanto en los aspectos académicos como en las relaciones interpersonales se quedan en un nivel muy concreto, les cuesta trabajo descifrar los mensajes que no son explícitos. Por eso es muy importante que cuenten con asesoría para lo que llamamos ajuste personal, un espacio en el que puedan despejar las cuestiones afectivas que no han podido elaborar solos y que hay que trabajar con ellos para que no bloqueen su desarrollo.

 

"Cuando la discapacidad es leve resulta difícil para los padres percibirla como tal porque el alumno se desenvuelve más o menos bien en el ambiente, para él previsible, de su casa; es una dinámica que él conoce. La discapacidad se hace más evidente cuando el niño entra a la escuela y tiene que enfrentar tareas y relaciones en el nivel de su edad cronológica."

 

Expectativas claras
"A veces - explica Santamaría - por no reconocer abiertamente las limitaciones del alumno le ponemos trampas a su desarrollo. Algunos padres dicen: 'mi hijo puede, lo que pasa es que no quiere, es muy flojo'.

 

"Esto genera en el niño o el joven mucha frustración. Los lleva a fantasear con capacidades que no existen y a descuidar las que realmente tienen. Por un lado, está el aval del padres que dice 'sí puedes', por el otro, su sensación de no poder y la culpa agregada de 'no querer'. En ocasiones somos los maestros los que caemos en ese error. Cuando los padres, los maestros y el alumno reconocemos cuáles son las áreas fuertes y las débiles, podemos manejarnos con mayor madurez y el niño o joven puede identificar cuáles son las áreas que puede manejar más, en cuáles debe poner más atención y en cuáles necesita ayuda y debe pedirla: 'esto es complicado para mí, échame la mano'.

 

"Generalmente, los papás y muchos maestros nos inclinamos más por las áreas que están fallando, queremos todos los apoyos allí nada más. Nos centramos sólo en estar rehaciendo o reconstruyendo áreas débiles sin hacer caso a las otras que son las que van a generar mucha satisfacción, autovalía y funcionalidad. El trabajo más efectivo es el que los alumnos hacen sobre sus áreas altas, porque éstas automáticamente sustentan y 'halan' poco a poco a las débiles.

 

"Tenemos que interrumpir la espera mágica a que los jóvenes maduren, superen sus problemas de aprendizaje... y dar el paso a la búsqueda de apoyos eficientes. Hay que ir más allá de la búsqueda de un diagnóstico de problemas de aprendizaje o discapacidad intelectual y encontrar los apoyos pertinentes para cada persona.

 

"No educamos para que los alumnos acaben la primaria o la secundaria sino para la vida misma - concluye Santamaría. No educamos para mañana sino para hoy, para que tengan eso que llamamos calidad de vida y que está hecho de mayor independencia, autonomía, interdependencia social comu-nitaria. Por eso los alumnos con discapacidad deben estudiar en escuelas regulares y aprender español, matemáticas, ciencias sociales. Por eso procuramos que los chavos participen en la comunidad. A veces perdemos de vista el objetivo."

 Autora: Camila Argudin - Fuente: Ararú, No. 34, Mayo-Julio 01
Publicado en Paso-a-Paso, Vol. 16 No. 2

Visto 7379 veces

Banner Cirdis2016 291x86

Banner Concurso2016 291x86

boletin Electronico

ARTÍCULOS MÁS LEÍDOS

Integración escolar de los niños con Necesidades Educativas Especiales

 
¿Y qué es trabajar con amor?
Es poner en todo lo que hagas un soplo de tu alma

Gibran Khalil Gibran.

 La experiencia de convivir con los niños y las niñas, nos ofrece la oportunidad de poder observar las cosas de una manera diferente. Cuando nos encontramos con un niño o una niña feliz, los grandes problemas se hacen pequeños, el tiempo no existe, cuando sonríen es tan espontáneo y contagioso, que nos alegra a tal grado que participamos de su mundo mágico.

 
En general, los niños son seres dinámicos, quienes en forma espontánea y dada su propia actividad física y mental, son capaces de obtener del ambiente los elementos necesarios para lograr el conocimiento de ese medio y a la vez lograr su propia integración a dicho medio. Ellos se enfrentan con entusiasmo a las diferentes dificultades que tienen que ir superando en el área del lenjuage ó motora gruesa, por nombrar algunas y por selección y repetición realizan un verdadero aprendizaje. No rehusan el esfuerzo a realizar y el éxito es su mejor recompensa.

 

ALIADOS
  • Venezuela Sin Limites
  • ExcelsiorGama
  • DHL
  • Bancaribe
  • Banesco
  • Proquim,CA