Etiqueta y discapacidad. Que NO decirle a una persona en silla de ruedas

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En nuestro trato con personas con discapacidad, una frase bienintencionada puede resultar dolorosa e incluso ofensiva. Tomemos conciencia y evitemos situaciones incómodas...

Foto de señora sonriente 

Ymarú Rojas | Enero 2016.- Con frecuencia la falta de información y la poca sensibilidad evidente en la sociedad deriva en situaciones de discriminación y rechazo hacia las personas con discapacidad.  Los usuarios de sillas de ruedas no se escapan de esta generalidad, debiendo enfrentarse con frecuencia a comentarios insensibles y términos peyorativos que incomodan y afectan emocionalmente.

Siguen algunas frases que pueden resultar ofensivas y dolorosas para la persona en silla de ruedas. Relacionadas por la estadounidense Rachelle Friedman -  parapléjica a raíz de un accidente en su despedida de soltera, cuando una dama de honor la empujó a una piscina poco profunda y se rompió el cuello - las frases nos sirven de alerta para tomar conciencia. LINK

“En mis pocos años como usuaria de silla de ruedas, he escuchado a la gente decir cualquier cantidad de barbaridades. La mayoría lo hace con buenas intenciones, pero algunos de esos comentarios bienintencionados no son bien recibidos por la persona con discapacidad”, aclara Friedman.

1.- “Eres muy bonita para alguien que está en una silla de ruedas”

“Sí. La gente realmente dice esto. Existe esta enorme idea falsa de que las personas en silla de ruedas son poco atractivas, desaliñadas y descuidadas. Bueno, las lesiones en la médula espinal y otras discapacidades no discriminan a la gente atractiva. ¡Algunas de las personas que conozco en sillas son absolutamente hermosas! Pero, eso no viene al caso. Si vas a piropear a alguien, ¡buenísimo! pero deja la silla de ruedas fuera del tema”.

2.- “Tuve que usar una silla de ruedas cuando me rompí la pierna, así que sé exactamente por lo que estás pasando”

“No puedo decirles la cantidad de veces que he entablado una conversación con un extraño sólo para escuchar lo terrible que fue el mes en que tuvo su pierna enyesada. También tuvieron que usar una silla de ruedas, así que sienten que lo entienden totalmente. Las lesiones a la médula espinal implican muchísimos otros aspectos no relacionados con la propia parálisis.  Así que odio sonar insensible, pero se hace difícil sonreír y escuchar estos comentarios sobre períodos breves en silla de ruedas cuando estoy de paseo con mi marido”.

3.- “Eres una inspiración”

“Hay ocasiones en que este tipo de comentario está bien, pero en otras, más bien me hace sentir incómoda. Les doy un ejemplo. Una noche salí de fiesta con mis amigas. Estábamos bailando y un señor se nos acercó y me dijo ‘eres toda una inspiración’. En ese momento con mis amigas, me sentía feliz, una chica normal pasándola bien. Pero entonces me recuerdan que ‘cierto, estoy en silla de ruedas y la gente piensa que es inspirador verme divertirme en un club.’

Luego de años en nuestras sillas, no queremos que nos llamen una inspiración por manejar al automercado, ir al gimnasio o asistir a algún evento deportivo. ’Eres una inspiración’ equivale a ‘Si fuera tú no creo que sería capaz de salir de mi casa’. Si eso te inspira, pues bien. Pero no nos gusta que nos digan lo increíble que somos por hacer las cosas cotidianas que tú haces. Generalmente otros me dicen que nunca lidiarían con esta lesión con tanta gracia. Pero se sorprenderían. Este tipo de lesión no afecta únicamente a los más fuertes y resilientes. Y, sin embargo,  la mayoría de nosotros eventualmente sigue adelante con su vida”.

4.- “Solo estacioné ahí por un minuto”

“No. No lo hagas. Ésta es la excusa número uno que nos dan cuando enfrentamos a alguien que ilegalmente estacionó en un puesto para personas con discapacidad. Además, eso de ‘por un minuto’ usualmente no es verdad. No tengo por qué esperar a que  la persona sin discapacidad se apure haciendo esa breve diligencia. Me enfrento a este tipo de situación al menos una vez a la semana. La gente que necesita esos estacionamientos también tiene que llegar a reuniones y estar en lugares. Solo camina los 45 metros extra, porque de seguro a mí me gustaría poder hacerlo”.

5.- “Todo pasa por alguna razón”

“Para muchas personas que atraviesan por tiempos difíciles, este pensamiento los saca de la depresión y les da esperanza. Para otros, es una forma de decir que ‘el destino quería que te lesionaras para que otros se dieran cuenta que sus vidas no son tan malas después de todo’. 

¿En mi caso? Ni lo uno ni lo otro. Puede que no esté de acuerdo con la frase, pero no me ofende. Creo que en ocasiones hay cosas verdaderamente malas que le ocurren a gente buena sin motivo aparente. En algunos casos puedes sobreponerte a la tragedia y darle una razón de ser, eligiendo hacer un impacto positivo. En otros casos, puede percibirse como un evento terrible que no requiere un propósito, sino tiempo para enfrentarlo y sanar”.

6.- “Espera, ¡déjame ayudarte! (se acerca a mi lado frenéticamente)”

“¡Sin duda, quien se apura para ayudarte solo está tratando de ser amable! Pero déjenme explicarles por qué esto no me guste. Al lesionarme, un montón de cosas quedaron fuera de  mi control. Hay una larga lista de cosas que ya no puedo hacer sin que alguien me ayude, y perder independencia a veces puede quitarnos nuestra habilidad para sentirnos ‘normales’. Así que si estoy en la tienda y me ves agachándome para recoger mi teléfono móvil, dame una oportunidad de alcanzarlo. Les aseguro que las personas en mi situación nos hemos acostumbrado a pedir ayuda, así que no dudaremos en pedirla si realmente la necesitamos. Además, generalmente no necesitamos ayuda para subirnos a nuestros autos o empujar nuestras sillas. ¡No saldríamos solos si no pudiéramos hacerlo! Agradecemos que nos quieran ayudar, pero a título personal, a veces casi que peleo por alejarlos para tener la oportunidad de aprender a hacer más cosas por mí misma”.

7.- “Es bueno verte afuera”

“No estoy hablando de un escenario en el que me encuentro con un viejo amigo en un restaurante. Estoy hablando de escuchar esto de desconocidos que se me acercan.  Ni siquiera estoy segura de lo que esto significa. ¿Acaso la sociedad piensa que somos ermitaños? Una abrumadora mayoría de nosotros sale de casa ¡se los prometo!”.

8.- “Has encontrado un hombre magnífico”

“El hecho de que mi marido eligiera quedarse conmigo después de mi accidente no es lo que lo hace un hombre magnífico, porque su decisión no estuvo basada en lo moral. El hecho de que te quedes con alguien ‘porque es lo correcto’ es, de hecho, lo más incorrecto que puedes hacer. Si decides quedarte con alguien, que sea porque lo amas. Simple y llanamente. Así que cuando la gente le da la mano y le dice que es un ‘verdadero hombre’ por quedarse conmigo y luego me dice cuán afortunada soy por tenerlo, nos deja un sabor amargo. Ésta es una conversación que Chris y yo hemos tenido con muchas parejas como nosotros. Nadie quiere que los celebren por no dejar de lado a alguien que realmente aman”.

9.- “Con tu esfuerzo y actitud, sé que caminarás de nuevo”

“No funciona de esa manera, pero ¡cuánto me gustaría que así fuese! Si una lámpara no está conectada, les aseguro que una buena actitud no hará que se prenda, sin importar cuánto lo intentes. Las lesiones de algunas personas son menos severas y, para ellos, una terapia rigurosa puede arrojar resultados. Pero para muchos de nosotros, simplemente no sucederá sin soluciones científicas. Muchas de las personas que han recuperado sus funciones han tenido una mala actitud, y millones que todavía están en sus sillas han mostrado gran determinación…”.

10.- “Cualquier cosa te digan en el tono de voz de tu maestra de preescolar”.

“No estoy segura qué hace que la gente que conozco por primera vez quiera hablarme en ese tono de voz aguda, de maestra de preescolar, pero se hace bastante incómodo. No estoy hablando de abuelitas cariñosas. Estoy hablando de personas de edades cercanas a la mía. Al conocer a un adulto que no usa una silla de ruedas, no dirías (inserta aquí la voz condescendiente de tu maestra de preescolar) ‘¡Un gusto conocerte, cariño!’. Yo sonrío y les devuelvo el entusiasmo, pero preferiría tener una interacción más apropiada con nuestras edades”.

Recomendaciones finales:

      Evitar sustantivar los adjetivos como: “el discapacitado”, “el minusválido”, “el tetrapléjico”, etc. 

-        No describir de forma negativa o sensacionalistas la discapacidad: "sufre de…", "una víctima de…".

-        No se debe decir que “están condenados a una silla de ruedas” o “limitados a una silla de ruedas”. Pues las personas que usan este tipo de instrumentos tienen igual libertad para desplazarse.

-        Preferiblemente decir que “tiene”, “presenta” y posee”, y no que “padece.

-     Evitar los eufemismos: “personas diferentes”, “con problemas físicos”, “físicamente limitados”, “defectuosos”, “no normales”.

-        Mejor no hacer uso de los diminutivos como “sillita” o “carrito” para referirse a la silla de ruedas. Es preferible decir: “personas con discapacidad física o con problemas de movilidad”, “personas con/en sillas de ruedas”


 

FFuentes:

10 Frases que Jamás deberías decirle a alguien en Silla de ruedas [Tododisca.com]

10 Things You Shouldn't Say to Someone Who Uses a Wheelchair [Huffingtonpost.com]

Conocer más sobre Rachelle Friedman en su Blog

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Comprendiendo mejor el síndrome de Asperger a través de la experiencia de un niño mexicano.

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La experiencia de convivir con los niños y las niñas, nos ofrece la oportunidad de poder observar las cosas de una manera diferente. Cuando nos encontramos con un niño o una niña feliz, los grandes problemas se hacen pequeños, el tiempo no existe, cuando sonríen es tan espontáneo y contagioso, que nos alegra a tal grado que participamos de su mundo mágico.

A través de las relaciones que establecemos con los niños y niñas, aprendemos a comunicarnos con ellos de una manera diferente. Es entonces, cuando se despierta en nosotros el deseo de querer conocer más de su mundo infantil lleno de fantasías y de deseos por descubrir el por qué de las cosas y de los acontecimientos.
 
La convivencia continua con los niños, nos permite conocer su historia de vida y al hacerlo, nos damos cuenta que no todas las historias reflejan una vida feliz y exitosa. Algunos niños se tienen que enfrentar desde su nacimiento a problemas de distinta naturaleza, vinculados en algunos casos con la salud, otros con la adaptación al medio y algunos más con factores que limitarán su aprendizaje. Este tipo de niños, se tiene que enfrentar permanentemente a sus limitaciones, debiendo resolver cotidianamente obstáculos de diferente índole para poder tener relaciones sociales adecuadas que los beneficiarán en su desarrollo personal.
 
Las historias de vida de los niños con el síndrome de Asperger, pertenecen a este segundo grupo. Ellos tendrán que aprender, entre otras muchas cosas, a comunicarse adecuadamente, a interactuar con sus pares, a comprender los estados de ánimo de los demás, a manejar su impulsividad y también tendrán que aprender estrategias que posibiliten su desarrollo intelectual y afectivo.

Conociendo el síndrome de Asperger a través de un niño mexicano

Me gustaría que a través de un niño Mexicano, M., quien presenta el síndrome de Asperger y que actualmente cursa 3er. año de primaria en una escuela regular, pudieran conocer los rasgos principales de su personalidad, desarrollo y adaptación escolar.
 
Antes de conocer a M. considero pertinente hacer una breve reseña histórica del Síndrome de Asperger y posteriormente señalar algunas de las características que suelen presentar los niños que presentan este Síndrome.

El pediatra Vienés Hans Asperger describió en su tesis doctoral publicada en 1944 a un grupo de 4 niños que tenían características inusuales en cuanto a sus capacidades sociales, lingüísticas y cognitivas utilizando el término de "psicopatía autista" con el que describía las características del desorden de personalidad de los niños que estudió. Asperger muere en 198,0 poco antes de que el Síndrome que lleva su nombre obtuviera un reconocimiento internacional.

Posteriormente, en los casos observados por Lorna Wing, quien fue la primera persona en usar el término Síndrome de Asperger en un trabajo publicado en 1981, describe las características conductuales de los sujetos estudiados los cuales se parecían a las descripciones hechas por Asperger. Este trabajo le permitió a Wing señalar por primera vez las principales características clínicas del Síndrome de Asperger. Esta autora, elaboró una lista en la que señala algunos criterios diagnósticos que puntualizan las características de los sujetos con el síndrome de Asperger:

1. Interacción social inapropiada con rasgos ingenuos y unipolares. No hay empatía ni reciprocidad. La capacidad para hacer amigos se encuentra muy limitada y en algunos casos es incapaz de establecer lazos afectivos.

2. Habla: no se observa retraso en su inicio; sin embargo el contenido es extraño, pedante y estereotipado. La comunicación verbal es poca o nula. Se pueden observar voz monótona, gestos inapropiados o poca expresión facial.

3. Presentan resistencia al cambio y gusto por actividades repetitivas. Ante algunos temas u objetos se les encuentra absortos.

4. Sus movimientos o posturas son extraños y mal coordinadas. En algunas ocasiones, sus movimientos son estereotipados.

5. Presentan buena memoria de repetición, intereses especiales y muy limitados.

Escalante y Marcos (2000), señalan que la edad de aparición aproximada del Síndrome de Asperger es a los tres años. Los niños con este Síndrome empiezan a caminar tarde, pero antes empiezan a hablar. Su lenguaje se orienta a la comunicación pero se queda en "un tráfico de un solo sentido", pues no es un lenguaje recíproco. Los niños con el Síndrome de Asperger evitan tener un contacto ocular con los demás; estos niños viven en nuestro mundo, pero a su manera, presentando alteraciones en las habilidades sociales. Sin embargo, su pronóstico en este aspecto es bueno. Los niños con el Síndrome de Asperger, tienen rasgos de personalidad y de conducta muy especiales entre los que se señala un interés muy intenso en algún teme en particular.
 
Después de conocer en parte la historia del Síndrome de Asperger y sus características finalmente, conoceremos a M.

En 1998 cuando M. tenía 5 años 2 mese tuvimos nuestro primer encuentro que a continuación narraré:

En ese día de invierno, llegué, como todas las tardes, a mi salón de trabajo dispuesta a entrevistar por primera vez a una pareja que traía a su pequeño hijo. La puerta del salón se encontraba cerrada. Se respiraba un ambiente tranquilo, interrumpido por unos repiqueteos en la puerta acompañados de una voz infantil que decía: "Abran, está cerrado, abran carajo… papito (refiriéndose a él) cálmate ya vas a entrar…, ya llegué…".

Al abrir la puerta, me encontré con M. El pequeño intentaba desprenderse de las manos de su madre para poder entrar al salón y ver qué había en él. Contrastando con la impulsividad del niño, sus padres se mantenían rígidos en el umbral de la puerta, al mismo tiempo que trataban de contenerlo. 

Para los padres de M., la entrevista se desarrolló en un ambiente un poco tenso, ya que querían controlar todo el tiempo los movimientos del niño diciéndole: "No toques, siéntate, vamos a platicar…haz caso, contrólate papito, pórtate bien…".

Mientras transcurría la entrevista, M. nos ignoraba y jugueteaba con un cochecito que había encontrado al abrir un cajón. Se entretuvo por algún tiempo explorando un espacio que le ofrecía descubrir nuevos objetos. M. parecía haber encontrado un lugar donde refugiarse.
 
Les pedí a los padres de M. que lo dejaran actuar libremente mientras platicábamos, lo cual sirvió por una parte para que los padres se sintieran más relajados y, por la otra, me permitió observar la conducta del niño quien parecía no haberme visto, me ignoraba y al parecer, no le interesaba mi presencia.
 
M. es un niño que no puede pasar inadvertido, su pelo ensortijado enmarca una carita alegre cuyos ojos profundamente negros e inquietos se mueven constantemente. En algunos momentos, su mirada la percibí ausente, distante e impenetrable y el establecimiento adecuado de contacto visual fue esporádico.
 
En la primera entrevista y en las subsiguientes, observé que M. tenía muchos problemas para poder concentrarse y manejar sus impulsos. Cuando se encontraba en el área de trabajo, daba la sensación como si una ráfaga de viento hubiera entrado y empezara a mover los objetos, no había respeto a los espacios de "los otros", parecía no conocer límites y nos ignoraba. Abría y cerraba cajones, se movía de un lado a otro como si buscara algo pero sin tener un objetivo específico.

Los padres informaron que la historia personal de M. se inició con algunas complicaciones, ya que durante el período perinatal presentó sufrimiento fetal secundario a trabajo de parto prolongado al haber presentado circular de cordón. No obstante las maniobras obstétricas aplicadas, M. presentó anoxia originada por haber broncoaspirado líquido del meconio. Secundario a ello, se originó un cuadro de paro respiratorio habiendo sido necesaria la aplicación de maniobras de resucitación. M. fue atendido neurológicamente desde ese momento, ya que se presentaron dos episodios convulsivos que fueron controlados con Epamín, medicamento que fue suspendido a los tres meses de edad al no volverse a presentar crisis convulsivas.

Durante su primer mes de vida, M. permaneció veinticinco días en terapia intensiva recibiendo respiración artificial por problemas de neumotórax. Superado este período crítico, la existencia de M. transcurrió aparentemente sin problemas serios de salud. Sin embargo, las pautas de maduración en cuanto al desarrollo motor y del lenguaje se dieron con cierta lentitud, por lo que el nivel de su desarrollo general estaba ligeramente por abajo de lo esperado para su edad cronológica, pero sin llegar a ser preocupantes para los padres estas observaciones. Hasta antes de cumplir los 2 años 9 meses de edad, fue un niño risueño, afectivo e interactuaba con sus familiares sin problemas; no obstante era muy inquieto, lo cual agotaba a la madre.

Cuando cumplió los 2 años 9 meses de edad M. ingresó al "Cuarto de bebes" en un colegio particular de la ciudad de México, el cual aplica el sistema Montessori con sus alumnos del Jardín de Niños. Fue ahí donde la guía se percató de las primeras conductas atípicas de M. informando de ello a los padres del niño. El reporte de la guía, señalaba la presencia de un inconstante balanceo corporal y aislamiento del niño con respecto a sus compañeros. También les señaló que M. durante el desarrollo del trabajo que se realizaba con el grupo dentro del ambiente Montessori, no mostraba interés por los objetos que se le enseñaban. La guía lo percibía "ausente", no tenía contacto con ella. Les dijo que en algunas ocasiones, cuando estaba muy ansioso y poco tolerante, se agredía golpeándose la cabeza con la pared o en el piso. Los padres se inquietaron mucho ante los comentarios de la guía y también lo observaron en la casa, con lo cual pudieron constatar lo dicho por la guía.

En el ámbito familiar los problemas se acentuaron, ya que M., aparte de presentar las conductas anteriormente señaladas, también tenía alterado el patrón del sueño, despertándose por las noches y teniendo mucha dificultad para conciliarlo nuevamente. El trastorno en el sueño tuvo repercusiones negativas en los miembros de la familia, ya que los padres se sentían agotados y poco tolerantes. Aunado a esto, M. se encontraba muy irritable y su hiperactividad se acentuó. También aparecieron en el niño manifestaciones negativas en su conducta, reflejándose en su poca tolerancia a los ruidos fuertes, así como muestras de ansiedad, llanto e incomodidad cuando se encontraba en lugares muy concurridos. Ante estos problemas, los padres de M. se sentían muy confundidos y desorientados, por lo cual, decidieron buscar ayuda profesional. Acudieron de un profesional a otro, ya que los diagnósticos eran muy contradictorios, y ninguno determinante.

M. fue diagnosticado inicialmente por el primer neuropediatra al que acudieron como un niño con "inmadurez neurológica generalizada", posteriormente solicitaron una evaluación psicológica en la cual se le catalogó como "psicótico", otro diagnóstico más lo señaló como un niño con "déficit de atención" aunado a problemas de hiperactividad y retardo generalizado en los procesos de aprendizaje.

En la medida en que los padres solicitaban una nueva opinión, el desconcierto se incrementaba y la confusión en la que se encontraban era abrumadora. El factor que más les angustiaba en aquellos momentos, fue que M. no estaba siendo atendido adecuadamente. Ellos estaban haciendo todo lo que estaba a su alcance, pero no veían mejoría en el niño; los problemas conductuales, de sueño, de lenguaje, de adaptación y de aprendizaje se agudizaban, y ellos no sabían que hacer.

No fue sino hasta que M. cumplió los cinco años de edad cuando después de habérsele aplicado una serie de pruebas, tanto en el aspecto neurológico como en el psicopedagógico y del lenguaje, fue diagnosticado como un niño que presentaba el Síndrome de Asperger.

Como se pueden dar cuenta, diagnosticar a los niños que presentan el Síndrome de Asperger no es una cuestión sencilla. Para ello es necesario contar con un equipo de especialistas que estudien minuciosamente el caso, siendo en algunas ocasiones necesaria la medicación que ayudará a reducir los estados de angustia, hiperactividad e inclusive alteraciones en los períodos de sueño.

Al recibir los padres de M. el diagnóstico definitivo, pasaron por una etapa de negación ya que no es fácil aceptar que su hijo, por las características conductuales, de socialización y de comunicación que manifiesta, se encuentra ubicado dentro del Espectro Autista. Pasado este período de negación, finalmente los padres de M. aceptaron el diagnóstico y se abocaron a investigar las mejores propuestas de atención que había para el manejo del niño.

Sugerencias pedagógicas propuestas para lograr la integración de M. al aula regular

A continuación se dan a conocer las sugerencias que se le propusieron a la maestra de M. para lograr la integración del niño a una aula regular:

a. Conocimiento de las características del síndrome por sus pares y sensibilización del grupo donde se integró a M. El conocimiento de las características conductuales, sociales y de comunicación, les permiten a los niños con el Síndrome de Asperger integrarse con mayor facilidad al aula regular, ya que sus pares los comprenden y los ayudan en muchas ocasiones a contenerse.

b. Empleo cotidiano de un cronograma de actividades: Mediante el empleo cotidiano del cronograma, el niño con el síndrome de Asperger puede anticipar situaciones y rutinas las cuales, si se llegaran a presentar intempestivamente, podrían ocasionarle ansiedad, inseguridad e impulsividad en la ejecución del trabajo, y con ello se provocaría la aparición de conductas no adecuadas. El cronograma es una guía gráfica de los acontecimientos y acciones que el niño realizará durante el transcurso del día. Con su empleo, se puede lograr en el niño con el síndrome de Asperger una mayor flexibilidad mental, ya que él tiene la posibilidad de anticipar acontecimientos

Rivière y Martos (1996), señalan que junto a los trastornos de comunicación, de establecimiento de relaciones sociales y de imaginación, los niños autistas también presentan trastornos para encontrar el sentido a sus acciones. El niño, tiene muchas dificultades para el manejo del futuro, lo que está muy relacionado con la tesis del déficit en funciones ejecutivas.

Con el manejo del cronograma, se estimulan las funciones ejecutivas en las cuales se incluye la planificación de conductas dirigidas hacia una meta concreta, la organización del tiempo, de actividades, así como la inhibición de respuestas inapropiadas y de conductas perseverativas.

En el cronograma, se le da más sentido a las acciones por realizar. El niño tiene la oportunidad de predecir y puede percatarse con más claridad de las metas finales de su trabajo y conducta.

c. Aplicación de un lenguaje claro y preciso: Los niños con el Síndrome de Asperger tienen dificultad para entender instrucciones y órdenes complejas por lo cual, es necesario simplificarlas.

d. Empleo de claves visuales: Es de gran ayuda emplear claves visuales por medio de las cuales el niño podrá reconocer avisos, objetos, actividades y acontecimientos.

e. Flexibilidad en el manejo del ritmo de trabajo, así como en otorgar y administrar el tiempo en el momento en el que el niño con el Síndrome de Asperger da respuestas y desarrolla actividades: Los niños con el Síndrome de Asperger, manejan de una forma diferente los tiempos de ejecución de las tareas. Se sienten muy inseguros y ansiosos si se les presiona. Es necesario respetar su ritmo para no angustiarlos.

f. Prestar ayuda y apoyo en los momentos en los que el niño no pueda manejar la frustración: Cuando el niño no pueda resolver alguna situación problemática, es necesario que se le preste ayuda y se le apoye para que se sienta seguro y se eviten conductas impulsivas.

g. Reforzar y reconocer logros y conductas positivas: El niño con el Síndrome de Asperger, se siente muy feliz cuando ha logrado alcanzar un objetivo y se siente muy motivado para seguir trabajando cuando se reconocen sus logros. Es recomendable reforzar sus éxitos y conductas positivas, ya sea en forma verbal diciéndole algunas palabras de aliento o proporcionándole una caricia (cuando esto le agrade).

h. Libertad en el manejo del tiempo fuera dentro de una actividad de aprendizaje: Cuando la tarea que está desarrollando el niño le causa fatiga, y con ello momentos de ansiedad y estrés, las conductas que presentan son de impulsividad al abandonar la tarea que está realizando, además de negarse a continuar con el trabajo iniciado. Podemos deducir que los factores que intervienen para abandonar la actividad se deben a una sobrecarga sensorial, lo cual origina en el niño que tienda a desequilibrarse fácilmente ante la tarea. Se sugiere en estas ocasiones, suspender la actividad que se está realizando y continuar observando las conductas que el niño realiza para poder aplicar en otro momento actividades menos estresantes.

En el aula, cuando los períodos para desarrollar una actividad son muy prolongados, el niño tiende a pararse de su lugar y pasear libremente alrededor del aula. En las ocasiones en las que esta conducta se presente, inicialmente se puede permitir, siempre y cuando no interrumpa el trabajo que en esos momentos estén realizando sus compañeros. En el caso contrario, cuando se le obliga a continuar y a estar en su lugar, la tendencia conductual será de llanto, originándose episodios de berrinche e impulsividad. Sin embargo, la libertad de acción lo tranquilizará y posteriormente se podrá reanudar nuevamente la tarea que quedó inconclusa.

En la medida en que el niño va tomando consciencia de sus actitudes y va adquiriendo mayor control de sus impulsos, se le irán marcando límites más estrictos.

En la búsqueda de estrategias para conocer mejor a los niños y niñas con el Síndrome de Asperger y poder interactuar con ellos en el aula regular, se consideraron a las estrategias lúdicas como las más adecuadas, ya que el desarrollo de la afectividad, de la socialización, de la motricidad y del conocimiento, están estrechamente relacionadas con las actividades del juego, mediante las cuales, los niños y niñas son capaces de poner en práctica todos sus sentidos, sus habilidades y sus destrezas. Por medio del juego, pueden adaptarse a la realidad, pueden manejar sus miedos, temores, frustraciones, sus impulsos y sus sentimientos, así los niños y niñas aprenden y son felices.

A través de las estrategias lúdicas el niño con el Síndrome de Asperger:

· Mejora sus relaciones sociales: Al darle la oportunidad de desarrollar conductas que le permitan iniciar, establecer y mantener relaciones adecuadas con las personas que lo rodean e interactuar adecuadamente con ellas.
 
· Incrementan la capacidad de referencia conjunta: Al proporcionarle experiencias en donde tenga la necesidad de participar verbalmente en la planeación de eventos o actividades y en las cuales tienen que intervenir otras personas para lograr un fin determinado al tener un mismo objetivo.
 
· Desarrollan funciones comunicativas: Al darle la oportunidad de expresar sus deseos, sentimientos e ideas tratando de que lo haga en forma clara.
 
· Estimulan el lenguaje expresivo: Al propiciar situaciones adecuadas en las que el niño pueda manifestar sus emociones y sentimientos.
 
· Desarrollan el lenguaje receptivo: Al sensibilizarlo para que pueda entender tanto el lenguaje verbal como el no verbal.
 
· Al niño se le capacita para que pueda manejar adecuadamente estrategias de anticipación y planeación: Al darle la oportunidad de conocer eventos y acontecimientos en donde puede anticipar consecuencias.
 
· Mejora la flexibilidad de su pensamiento: Al proporcionarle estrategias para que sea capaz de adaptarse a situaciones nuevas sin angustiarse.
 
· Estimula la ficción o imaginación: Al invitarlo a participar en juegos de ficción e imaginación representando a diferentes personajes.
 
· Incrementa su capacidad de imitación: Al enseñarle estrategias con las cuales sea capaz de imitar conductas, actitudes, forma de comunicarse y expresarse.

Mediante la aplicación de las estrategias lúdicas trabajadas durante el año escolar, M. pudo entender comportamientos no verbales, estableció relaciones sociales adecuadas con sus pares y pudo acceder a la apropiación de conocimientos lingüísticos, matemáticos y los relacionados con el medio ambiente y la salud.
 
Actualmente, M. es feliz al cursar 3er. año de primaria en una aula regular en donde aprende, ríe y juega como los demás niños de su misma edad.

Autora: Crisanta Cruz González de Escalante
Especialista en Problemas de Aprendizaje y lenguaje.
Maestría en Psicodiagnóstico.
México 2004

Referencias:
 
Escalante, C. y Marcos, E. (2000). Síndrome de Asperger, programa de intervención para
la educación sexual del adolescente. México, UDLA.

Rivière, A. Y Martos, J. (1997). El tratamiento del autismo: nuevas perspectivas. Madrid, 

Artegraf.
 
En general, los niños son seres dinámicos, quienes en forma espontánea y dada su propia actividad física y mental, son capaces de obtener del ambiente los elementos necesarios para lograr el conocimiento de ese medio y a la vez lograr su propia integración a dicho medio. Ellos se enfrentan con entusiasmo a las diferentes dificultades que tienen que ir superando en el área del lenjuage ó motora gruesa, por nombrar algunas y por selección y repetición realizan un verdadero aprendizaje. No rehusan el esfuerzo a realizar y el éxito es su mejor recompensa.

 

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