TDA/H en el aula. Sugerencias para el maestro

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En el transcurso de un día escolar, el maestro dice y hace centenares de cosas. Cada una de sus palabras, gestos y acciones afecta a los alumnos con los que trabaja. La lista que ofrecemos - destacando lo que NO debe hacerse - ha sido cuidadosamente preparada para que la consideren todos los profesionales cuando trabajan con estos niños con necesidades de apoyo. 
 

 
Autora: Sandra Rief, M.A., autora y conferencista especializada en la enseñanza de niños con dificultades del aprendizaje, atención y/o conducta. Reconocida internacionalmente por sus estrategias prácticas y sencillas, útiles para maestros y familiares.
Fuente: Web de la Asociación Cántabra de Padres de Ayuda al Défi cit de Atención y/o Hiperactividad. Publicado en Paso-a-Paso Vol. 24.1
 
Qué no debe hacerse
 
-No se debe suponer que el alumno es holgazán en el aula. Lo típico es que un niño con trastorno por déficit de atención o dificultades del aprendizaje no sea holgazán. Existen otras razones para su desempeño...
 
-No hay que dejarse engañar por el desempeño errático o suponer que el alumno trabaja mal deliberadamente. El desempeño inconsistente es característico de este trastorno.

-No hay que darse por vencidos. Estos alumnos a menudo ponen a prueba la paciencia del maestro y pueden desalentar a cualquiera. Por difícil o frustrante que resulte, necesitan que el maestro persista y crea en su capacidad para tener éxito.

-No hay que renunciar al empleo de técnicas de modificación de la conducta. Los alumnos con TDA no suelen responder bien a estas técnicas o al refuerzo positivo durante períodos prolongados. Es necesario reformar, revisar y modificar a menudo el sistema de manejo de conducta. El esfuerzo vale la pena.

- No hay que dejar por fuera al personal de apoyo. Solicite la cooperación del equipo terapéutico del alumno para que sumen sus observaciones y aporten estrategias pedagógicas y de manejo de conducta. El trabajo coordinado con los demás profesionales permitirá ser más efectivos y aligerará la carga.

-No hay que dejar de comprometer a los padres. Invítelos a visitar la escuela, a observar al niño en el aula y a reunirse con usted para planificar estrategias conjuntas en beneficio del niño. Sea comprensivo ante las frustraciones y los temores de los padres. A ellos les resulta doloroso y les crea tensión tener un hijo con necesidades especiales. Déjeles saber que su objetivo primordial es ayudar a ese niño a tener éxito y a sentirse bien consigo mismo.

-No hay que rodearse de colegas negativos que critican a los alumnos, que no son receptivos a las nuevas técnicas y que no han actualizado su práctica docente.

-No hay que dejarse sugestionar por los maestros anteriores del niño cuando sólo quieren referirse a sus rasgos y características negativas. Suponga lo mejor acerca del niño. Permita que cada alumno comience el año con un cuaderno nuevo y limpio.
 
-No hay que olvidar a ese alumno tranquilo que se sienta al fondo. Evitemos que pase el año inadvertido y anónimo.

-No hay que tener miedo de hacer excepciones y modificar las tareas cuando sea necesario. La meta es que el alumno tenga éxito y potenciar su autoestima. Con algunos niños, esto implica ser flexibles y aplicar medidas especiales. Es justo hacer excepciones para ciertos alumnos con necesidades especiales.{mospagebreak}
 
Prevención de los problemas conductuales en el aula
 
Entre los factores más importantes para prevenir los problemas de conducta, en particular con niños que tienen necesidades especiales (por ejemplo, TDA/TDAH y dificultades de aprendizaje), se cuentan:
 
• La claridad de las expectativas.
• Enseñar lo que es aceptable e inaceptable en el aula.
• Estructura y rutina.
• Consistencia.
• Mucha práctica, modelado y revisión de las expectativas y reglas conductuales
• Consecuencias claras y justas.
• Perseverancia.
• Comprensión, flexibilidad y paciencia de parte del maestro.
• Cortar el paso a los problemas con tácticas preventivas.
• Apoyo individualizado.
• Estos niños tienen particular necesidad de que el aula esté estructurada y no sea caótica. Necesitan sentirse seguros dentro de los parámetros de su salón y conocer exactamente lo que se espera de ellos en términos académicos y conductuales.
 
Sobre las normas
 
Las normas deben ser pocas y claras. Muchos maestros hacen que sus alumnos discutan, decidan y redacten por escrito las normas para el salón, para que las sientan propias.
 
Ejemplo A:
- Traer los materiales necesarios para el trabajo.
- Seguir las instrucciones y no abandonar la tarea.
- Mantener bajo control las manos y los pies; no jugar con los materiales.
- Ser amable y cortés con los demás.
 
Ejemplo B:
- Seguir las instrucciones.
- Prestar atención.
- Trabajar en silencio cuando ésta sea la indicación.
- Hacer cada uno su mejor trabajo.
 
El tiempo que dediquemos a enseñar las reglas y a modelar las expectativas conductuales está bien justifi cado. Se sugiere:
- Colocar las normas -escritas o representadas con dibujos en un lugar bien visible del salón.
- Enseñar con ejemplos.
- Mostrar las normar en acción mediante el “role play” (juego de roles). Esto aplica para todos los grados.
- Repasar y practicar las normas frecuentemente a lo largo del año escolar.
 
Cada expectativa relacionada con la conducta debe:
- Explicarse...
- Formularse por escrito...
- Demostrarse en acción...
- Practicarse... Por ejemplo, en el caso de “hablar en voz baja”: “¿Cómo suena la voz baja?”
- Comunicarse a los padres, por escrito.{mospagebreak}
 
Refuerzo positivo
El refuerzo positivo constituye la mejor estrategia de manejo de conducta para el aula ya que genera autoestima y fomenta el respeto.
 
Es importante identificar a los alumnos que están cumpliendo con las expectativas conductuales para reconocer y elogiar esos casos específicos.
 
Algunos ejemplos de refuerzo positivo en el aula
- Los mejores reforzadores son el reconocimiento y el elogio legítimos.
- Recompensar a los alumnos con privilegios (por ejemplo, tareas y responsabilidades en el aula).
- A muchos alumnos les motivan las recompensas tangibles (calcomanías, premios, alguna chuchería). Al plantear incentivos y recompensas, comenzar con objetos o acciones sencillas.
 
Otros reforzadores:
- Elegir un juego para disfrutar con un amigo.
- Ganar tiempo libre.
- Ganar un desayuno o almuerzo con el maestro.
- Leer u hojear revistas de interés especial.
- Usar la computadora, solo o con un amigo.
- Escuchar música con auriculares.
- Trabajar con arcilla, marcadores o en pizarra blanca.
- Ser líder en un juego, quizá como capitán del equipo.
- Anular la nota más baja.
- El alumno puede abstenerse de hacer una tarea que él elija.
- El alumno puede llevar a la clase algo que elija para mostrarlo a los compañeros.
- Reducción del tiempo en penitencia.
- Permiso para mascar chicle en momentos determinados.
 
Otros incentivos
Los sistemas de incentivos en el aula pueden ser excelentes motivadores. Hay dos que han resultado particularmente útiles:
- Los alumnos ganan vales o cupones con los que pueden participar en una rifa o remate semanal, quincenal o mensual. Pueden canjear los vales o cupones que hayan acumulado por juguetes, diversos artículos o privilegios autorizados por el maestro.
- El maestro va reuniendo fi chas o bolitas en una jarra cuando observa que los alumnos están haciendo algo bien o se comportan correctamente. Una vez llena la jarra, toda la clase se gana una comida especial (por eje., palomitas de maíz, pizza, helados), alguna actividad o un paseo.
 
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 La experiencia de convivir con los niños y las niñas, nos ofrece la oportunidad de poder observar las cosas de una manera diferente. Cuando nos encontramos con un niño o una niña feliz, los grandes problemas se hacen pequeños, el tiempo no existe, cuando sonríen es tan espontáneo y contagioso, que nos alegra a tal grado que participamos de su mundo mágico.

 
En general, los niños son seres dinámicos, quienes en forma espontánea y dada su propia actividad física y mental, son capaces de obtener del ambiente los elementos necesarios para lograr el conocimiento de ese medio y a la vez lograr su propia integración a dicho medio. Ellos se enfrentan con entusiasmo a las diferentes dificultades que tienen que ir superando en el área del lenjuage ó motora gruesa, por nombrar algunas y por selección y repetición realizan un verdadero aprendizaje. No rehusan el esfuerzo a realizar y el éxito es su mejor recompensa.

 

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