Por qué los niños con TDAH tienen problemas para hacer amigos y cómo apoyarlos

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¿Hay algo más triste –o más aterrador para los padres- que un niño con TDA/H que tiene problemas para hacer amigos?
 
Por ejemplo, pensemos en Josh, de 8 años, que se la pasa solito en una esquina del patio de recreo, mirando a los demás jugar. Josh quisiera unirse al juego pero no sabe cómo hacerlo.
 
O enTina, de 11 años, sentada en el muro de su casa escuchando los sonidos de la fiesta de cumpleaños de su vecina, a la cual no fue invitada, a pesar de que la cumpleañera es una amiga del colegio.
 
O en Tom, de 14 años, pasando todo su tiempo delante del computador. Nadie lo llama y tampoco llama a nadie.
 
“Los padres se derrumban y lloran pensando en la situación de su hijo,” afirma Richard Lavoie, un especialista en educación especial y autor de It´s So Much Work to Be Your Friend. “Y nunca se debe a los problemas académicos. Siempre se trata del dolor que sienten por el aislamiento social que su hijo enfrenta.”
 
Difícilmente podemos exagerar la importancia de las amistades. Mary Fowler, autora de Maybe You Know My Teen y madre de un chico con TDA dice que tener amigos íntimos en la niñez puede ser “la diferencia entre que todo marche bien, o convertirse en un adolescente difícil, que deje los estudios, incursione en las drogas o se meta en problemas con la justicia.” Los expertos afirman que tener relaciones sociales positivas en la niñez es mejor predictor de felicidad en la adultez que el Cociente Intelectual o los logros académicos. “Las amistades no son un lujo,” afirma Lavoie. “Son una necesidad.”
 
Errores sociales
Todos los padres se preocupan por las amistades de sus hijos pero para los padres de niños con TDA, las preocupaciones son particularmente apremiantes. Para entablar y mantener las amistades se requieren múltiples habilidades –conversar, escuchar, compartir, ser empático, etc. Estas destrezas no le vienen naturalmente a muchos muchachos con TDA.
 
“No detectan las señales sociales que otros muchachos aprenden por osmosis,” dice Carlo Brady, Ph.D., psicólogo clínico. “Tener TDA es como tratar de ver seis programas de televisión a la vez. Mientras decides a cual prestarle atención, te pierdes alguna información.”
 
Los muchachos con TDA tienen problemas relacionados con la amistad por diversas razones. En algunos casos, simplemente no escuchan bien.  En otras ocasiones, alejan a potenciales amigos con su impulsividad – saliendo con algún comentario poco amable, por ejemplo… En otros casos es difícil determinar exactamente cuál es el problema. “Algunos muchachos tienen una suerte de aura a su alrededor que los hace presa fácil para los demás,” confiesa una mamá, agotada por preocuparse por el aislamiento y la ineptitud social de su hija.
 
Los problemas van creciendo al ritmo de los niños
 
Para los niños pequeños, es posible que la falta de destrezas sociales no sea un problema tan serio. Si un niño de seis años dice o hace algo inadecuado, por ejemplo, es posible que los demás pregunten por qué pero probablemente no se ofenderán. Además, usualmente los niños pequeños tienen a un “director social” en sus vidas–un padre o cuidador que se ocupa de organizar las situaciones de juego y que está presente para asegurarse que todo marche bien.
 
Pero a medida que los niños van creciendo, las interacciones sociales se tornan más complejas –y los niños con TDAH se van desfasando. Este fue el caso para Jay, un joven de 15 años. Jodi, su mamá, señala que sus comentarios fuera de lugar y sus conductas disruptivas alejaron a sus pares. “Los niños que habían sido sus amigos empezaron a alejarse,” afirma. “Al llegar a la última etapa de primaria, era un niño ´marcado´ y mientras más lo apartaban, peor se tornaba su conducta.”
 
¿Y qué hay de los adolescentes? “Al llegar a bachillerato, los padres deben apartarse y dejarles manejar sus amistades,” afirma Rick Zakreski, psicólogo clínico. “En bachillerato, hay tantas actividades que posiblemente puedan encontrar un nicho. Los padres deben mostrarse abiertos. No juzgar por las apariencias…”.
 
Eso sí, los padres no deben apartarse demasiado. En una investigación reciente de unos 12,000 alumnos entre 7mo y 12vo grado se descubrió que los jóvenes que tienen relaciones cordiales y estrechas con sus padres –donde comparten actividades, conversan a menudo, son afectuosos –  tienden a lograr mejores amistades.
 
El padre debe mantenerse involucrado
 
Las acciones de los padres son muy importantes para que los muchachos con TDA/H puedan hacer y mantener las amistades. Esto puede ser algo tan sencillo como ayudar a tu hijo a iniciar una conversación y “supervisar desde la ventana”, como lo expresa un padre. Podría ser manejar lejos para llevar a tu hijo a visitar un amigo. O buscar la orientación de un terapeuta.
 
“Una de las tareas más difíciles en mi práctica profesional es el trabajo con los padres con hijos con TDA/H,” afirma Avie Lumpkin, consultora en el área de TDA/H. “Son buenos padres y han trabajado muy duro pero a pesar de poner todo de su parte, sus esfuerzos no están dando resultados.” Los muchachos con TDA frecuentemente tienen poca idea de cómo son percibidos por sus compañeros y cometen errores sociales sin darse cuenta. Por ejemplo, un compañero le da un empujón y no comprende que se debe a que hace un ratico lo llamó “idiota.” O no tiene idea de que interrumpieron el juego porque ignoraba las reglas una y otra vez.
 
Para ayudar a sus hijos, Lavoie insta a los padres a realizar lo que él denomina “autopsias sociales”. Reuniones en que los padres y el niño conversan sobre lo que salió mal, por qué sucedió y lo que podría hacerse de otra forma la próxima vez. Lavoie recomienda que los padres se comporten como lo harían con un amigo cercano: con tacto y delicadeza. Demasiados comentarios negativos pueden perjudicar al autoestima del niño. Por supuesto, si su hijo ha tenido una experiencia exitosa, asegúrese de felicitarlo.
 
Según Michael Thompson, autor de Best Friends, Worst Enemies, una de las cosas más efectivas que los padres pueden hacer es servir de ejemplo. Además de socializar frecuentemente con amigos y familiares, significa hacer un esfuerzo por hacerse amigo de los padres de los compañeros de tu hijo. Thompson también recomienda alistar el apoyo de los  maestros del niño e involucrarse en su comunidad.
 
La fuerza del grupo
 
El hijo de Stephanie, Matthew, de nueve años, pasó muchos años con problemas de amistad. “Apartó a cada niño que trató de ser su amigo,” afirma. “Su forma de jugar era tan caótica que resultaba difícil para los demás querer estar a su alrededor. Además, era egoísta con sus juguetes.”
 
Stephanie reconoce que el éxito reciente de Matthew se debe en gran parte a haberse involucrado en un equipo deportivo. “De repente comprendió que todo no se centraba en sus necesidades,” dice. “A medida que el concepto de equipo afloró, se extendió a sus interacciones sociales. Luego de dos temporadas de baseball y dos temporadas de football, vemos que Matthew está desarrollando amistades saludables.”
 
Eso sí, si su hijo expresa interés en unirse a algún equipo deportivo u otra actividad atlética estructurada, tenga cuidado. Comuníquese con el entrenador antes de la primera sesión de práctica y trate de determinar si su hijo encajaría bien. Si deciden intentarlo, acompañe a su hijo para que conozca al entrenador o a otro compañero que vaya a ingresar al equipo antes de la primera  reunión grupal. Recuerde que las transiciones son difíciles para los chicos con TDA/H.
 
Paciencia y perspectiva
 
La mayoría de los niños que sufren aislamiento eventualmente encuentran su camino. Logran contener mejor su conducta y adquirir una perspectiva más amplia de la dinámica de la amistad. Y al llegar a la adolescencia, tienden a actuar bajo la poderosa necesidad de “encajar” (fit in). …
 
Los mismos especialistas que recomiendan a los padres mantenerse involucrados (y que recomiendan acudir a un terapeuta si los muchachos permanecen fijados en el rol de ´lobo solitario´) afirman que es importante que los padres no se angustien demasiado por el niño aislado socialmente.
 
No es necesario que un niño pertenezca al grupo de los populares o que lo inviten a muchas fiestas. Las investigaciones demuestran que tener así sea un solo amigo cercano es todo lo que se requiere para tener autoconfianza social. Ese amigo ni siquiera tiene que ser un par. “Puede ser un vecino, un maestro, un abuelo,” afirma Lumpkin. “Una vez que se forja la conexión, puede convertirse en el vehículo para que los muchachos escuchen y hagan algunos cambios en sus vidas.”
 
Autor: Gay Edelman. Traducción: Angela Couret
Fuente: ADDtitudeMag, Dic. 2005/Enero 2006. 
Publicado en Paso-a-Paso. Vol. 22.1
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 La experiencia de convivir con los niños y las niñas, nos ofrece la oportunidad de poder observar las cosas de una manera diferente. Cuando nos encontramos con un niño o una niña feliz, los grandes problemas se hacen pequeños, el tiempo no existe, cuando sonríen es tan espontáneo y contagioso, que nos alegra a tal grado que participamos de su mundo mágico.

 
En general, los niños son seres dinámicos, quienes en forma espontánea y dada su propia actividad física y mental, son capaces de obtener del ambiente los elementos necesarios para lograr el conocimiento de ese medio y a la vez lograr su propia integración a dicho medio. Ellos se enfrentan con entusiasmo a las diferentes dificultades que tienen que ir superando en el área del lenjuage ó motora gruesa, por nombrar algunas y por selección y repetición realizan un verdadero aprendizaje. No rehusan el esfuerzo a realizar y el éxito es su mejor recompensa.

 

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