Noticia: Uno de cada 500 niños sufre déficit de atención (Junio 2010)

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Fuente: Laverdad.com   (Estado Zulia, Vzla.)
Reporta: María Paola Sánchez
Fecha: 6 de junio 2010

Maracaibo.- Son las 6.00 de la mañana. La alarma suena y Pedrito se levanta con las pilas puestas. Se desviste para tomar su ducha, deja la ropa tirada en el piso y camina hacia el baño para lavarse los dientes. Agarra el cepillo, lo introduce en la boca, pero en un minuto lo coloca de nuevo en el vaso azul que está al lado del lavamanos.

Se peina, entra a la ducha, se enjabona, coloca champú en su cabello y con la misma velocidad se enjuaga. Toma la toalla, termina su cepillado dental y se viste. Llega a la cocina, donde lo espera su mamá con el desayuno. Pasan cinco minutos y llega el transporte. Con el sonar de la corneta, el pequeño de siete años corre hasta el carro.

Entre juegos y peleas de niños llega al colegio. La maestra entra al salón de clases y revisa la tarea de matemáticas. Pedrito no la hizo. Saca el cuaderno, toma un lápiz y rápidamente comienza las sumas. No pasan tres minutos cuando las deja para molestar a su compañero.

La profesora lo regaña, pero el chiquito de cabello negro y tez blanca parece no escuchar a nadie. Se sube en el pupitre y lanza papeles por toda el aula. Ella lo mira de reojo y le advierte que si sigue molestando tendrá un castigo. Al parecer escarmentó.

Con tranquilidad baja de la mesa y de inmediato comienza una pelea con otro de sus compañeros. A la docente ya se le acabó la cuota de paciencia. Pedrito está en problemas. Sus padres ya no saben qué hacer. Las citaciones diarias y las malas calificaciones constituyen un dolor de cabeza que parece no tener final.

Esto podría parecer una conducta normal de la etapa infantil. Expertos aseguran que existe una línea delgada entre la energía infantil y un problema conductual. Se trata de los Trastornos de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), un trastorno caracterizado por problemas de atención e impulsividad que pueden presentarse en conjunto o por separado. Uno de cada 500 niños en Maracaibo sufre de TDAH. En el salón de clases las cifras anuncian un crecimiento. Y es que el trastorno está presente en al menos el 10 por ciento de la población infantil.

Más que desobediencia

Oscar Valbuena, coordinador del programa de Trastornos de Déficit de Atención e Hiperactividad, adscrito al Hospital de Especialidades Pediátricas (HEP), explica que los niños son curiosos, hiperactivos y dinámicos, pero que cuando esa intranquilidad perturba a los demás e impide una concentración en el niño, entonces se está en presencia de un trastorno.

Pero, ¿cómo saber si la hiperactividad o tranquilidad del niño raya en enfermedad? El también neuropediatra responde la inquietud. Afirma que es necesario realizarle un diagnóstico al paciente para determinar la existencia o no del TDAH.

Hilda Rodríguez, psiquiatra e integrante del programa, precisa que la intranquilidad se puede clasificar en leve, moderada o grave. “En los últimos dos casos es cuando la alarma se enciende, pues interfieren en la adaptación social del niño y en su capacidad de aprendizaje”. Ejemplifica que si el pequeño no realiza sus tareas, tiene bajas calificaciones y tampoco atiende órdenes, entonces, más que flojo y desobediente, padece del trastorno.

Con certeza alerta que la comorbilidad, es decir, los problemas asociados, constituyen la consecuencia más peligrosa. Enfatiza que en cada etapa existen dificultades diferentes. En la edad escolar es frecuente el conflicto de aprendizaje, en básica aflora la personalidad desafiante y en la adolescencia la depresión hace de las suyas.

En el cerebro está la clave

En el lóbulo prefrontal existe un circuito que modula la conducta. Uno de los elementos integrantes es la dopamina, un neurotransmisor encargado de activar los centros responsables de la actividad motora, así como de regular ciertas secreciones hormonales.

Jeanette Bohórquez, pediatra del programa TDAH, manifiesta que en los chamos con trastorno se ha comprobado alguna alteración en la dopamina. Se atribuyen causas genéticas y ambientales que descomponen sus niveles. Con respecto a la tendencia hereditaria, la doctora explica que cabe la posibilidad de que algunos genes provenientes de los padres puedan estar alterados y desequilibren los del niño. Existe también la probabilidad de que el medio ambiente influya de manera indirecta en la alteración de los genes.

Terapia psicológica, consulta médica y cita con la foniatra, en caso de necesitarlo, es el tratamiento que ofrece el único programa de Trastornos de Déficit de Atención e Hiperactividad de la ciudad. Francesca Frazzetto, foniatra, puntualiza que se trata de consultas a los diferentes especialistas a fin de atacar todos los puntos débiles.

Un equipo multidisciplinario está presto para atender las necesidades de padres y chamos. “El niño tiene que ir al neuropediatra para que le pongan el medicamento adecuado, obligatoriamente debe estar en constante comunicación con la psiquiatra, y si es necesario, entonces lo atiendo desde el punto de vista del lenguaje, la audición y el habla”.

Los padres también reciben ayuda, ya que es un problema que involucra a todos los miembros del núcleo familiar. Semanalmente, tanto el niño como su representante asisten a charlas en las que se fomentarán las directrices para una mejor convivencia.

Resalta que todo el proceso es gratis, tanto las consultas como las medicinas van por cuenta del hospital. Dependiendo de cada caso, el tratamiento farmacológico dura entre dos a cuatro meses. Las terapias psicológicas pueden tener mayor continuación.

Descarte rápido

Su hijo es hiperactivo si…

Mueve en exceso manos, pies, o se remueve en su asiento.

A menudo abandona su asiento en la clase o en otras situaciones en que se espera que esté sentado.

Corre o salta excesivamente en situaciones inapropiadas.

Tiene dificultades para jugar o dedicarse tranquilamente a actividades de ocio.

Habla en exceso.

Precipita respuestas antes de completar las preguntas.

Tiene dificultades para guardar turno.

 

Su hijo es desatento si…

Tiene dificultades para mantener la atención en tareas o actividades lúdicas.

No presta atención a los detalles o incurre en errores por descuido.

Parece no escuchar cuando se le habla directamente.

No sigue instrucciones y no finaliza tareas escolares, encargos u obligaciones.

Extravía objetos necesarios para tareas o actividades.

Se distrae fácilmente por estímulos irrelevantes.

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 La experiencia de convivir con los niños y las niñas, nos ofrece la oportunidad de poder observar las cosas de una manera diferente. Cuando nos encontramos con un niño o una niña feliz, los grandes problemas se hacen pequeños, el tiempo no existe, cuando sonríen es tan espontáneo y contagioso, que nos alegra a tal grado que participamos de su mundo mágico.

 
En general, los niños son seres dinámicos, quienes en forma espontánea y dada su propia actividad física y mental, son capaces de obtener del ambiente los elementos necesarios para lograr el conocimiento de ese medio y a la vez lograr su propia integración a dicho medio. Ellos se enfrentan con entusiasmo a las diferentes dificultades que tienen que ir superando en el área del lenjuage ó motora gruesa, por nombrar algunas y por selección y repetición realizan un verdadero aprendizaje. No rehusan el esfuerzo a realizar y el éxito es su mejor recompensa.

 

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