Noticias: Como cuatro personas convirtieron las dificultades de aprendizaje en historias de éxito

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Reporta: Kathy Bergen
Fuente: Chicago Tribune, 9 de abril 2006
Traducción: Angela Couret


Bill Jacobs es propietario de ocho agencias de auto que alcanzaron un nivel de ventas de $400 millones en el 2005. Siendo niño, no podía nadar en estilo libre o atarse sus zapatos.

 

La economista Diane Swonk, bendecida con unos pómulos sobresalientes y una mente super rápida, es muy querida por los medios televisivos, apareciendo en la tele 105 veces en el 2005. Siendo estudiante, los exámenes de respuestas múltiples le daban dolor de cabeza y hacían que se le pusiera borrosa la vista. "Me parecía que las letras bailaban en la página," recuerda.

 

Jerry Kleiner, restauranteur, tiene una habilidad fuera de lo común para detectar el próximo vecindario en ponerse de moda y recientemente abrió su último restaurant de lujo, Carnivale, ante críticas muy favorables. Pero como alumno de bachillerato, confiesa "Me sentía perdido. Realmente perdido. Si alguien me hubiera dicho 'Haz tu tarea o tendremos que fusilarte,' no lo hubiera podido hacer."

 

A lo largo del tiempo Kleiner encontró su camino, al igual que Swonk y Jacobs y muchísimas otras personas de negocio exitosas con dificultades de aprendizaje, bien sea por trastorno de atención, dislexia u otras dificultades.

 

La combinación de problemas de aprendizaje y su severidad es única en cada persona, pero todas se relacionan con la forma en que el cerebro procesa y expresa la información.

 

En un pasado no muy distante, los problemas de la mente no se mencionaban. Actualmente los tabúes están cayendo y está cambiando la forma en que se perciben las diferencias en el aprendizaje.

En un mundo empresarial siempre cambiante donde se valora al que logra desarrollar varias tareas a la vez, al que toma riesgos innovadores y al que percibe el panorama general de las cosas (big-picture thinkers), algunos expertos se están empezando a preguntar si algunas personas prosperan gracias a sus diferencias en el aprendizaje, en lugar de a pesar de tenerlas. Hasta la fecha, la evidencia es estrictamente anecdótica, pero sigue siendo un hecho curioso, especialmente considerando que se estima que 20% de los alumnos norteamericanos presentan algún tipo de dificultad de aprendizaje.

 

Dr. Shally Shaywitz, autora de "Overcoming Dyslexia," refiere su experiencia en el World Economic Forum celebrado hace algunos años en Davos, Switzerland.

 

"No podía atravesar los corredores sin que alguien me tomara de la mano para decirme 'Puedo conversar con Ud. por un minuto'", recuerda. "Eran los dirigentes de corporaciones y todos tenían un secreto: No habían sido buenos lectores."

 

Pensadores fenomenales
Si bien los disléxicos probablemente "no sean muy buenos para deletrear o leer las palabras, con frecuencias son fenomenales para pensar, razonar, llegar al mello de las cosas… todo lo que no se puede enseñar a las personas," comentó Shaywitz, co-directora del Yale Center for the Study of Learning, Reading and Attention.

 

Dr. Mel Levine, experto en dificultades de aprendizaje, citó su experiencia clínica:

 

"Vemos muchos niños que tienen dificultad en la atención. Y muchos tienen una característica que llamamos ‘insaciabilidad’, significando que están permanentemente inquietos y se aburren fácilmente. Necesitan bienes materiales, quieren más y más," afirmó Levine, profesor de pediatría de la Universidad de North Carolina en Chapel Hill. "Son difíciles de satisfacer y esto puede acarrear problemas de conducta. Pero cuando crecen, esa insaciabilidad puede convertirse en ambición y empuje."

 

"Entre las personas con quienes he trabajado, me sorprende cuántos se convierten en adultos extremadamente exitosos," comenta Levine, co-fundador de All Kinds of Minds, un instituto sin fines de lucro especializado en el estudio de las diferencias en el aprendizaje.

 

Lara Honos-Webb, autora de "El Don del TDAH," afirmó, "hay importantes coincidencias entre lo que conlleva ser un emprendedor y las características que solemos asociar con el TDAH," entre éstas alto nivel de energía, una tendencia de hacer muchas cosas a la vez, una proclividad para el pensamiento innovador y la toma de riesgos. (…)

 

Camino rocoso
Para muchos de los líderes empresariales actuales, su infancia estuvo salpicada de frustración, humillación y un sentimiento de ser diferentes. En la época en que muchos de ellos estaban creciendo, había muy poca conciencia sobre las diferencias en el aprendizaje y existía muy poca ayuda.

 

Incluso hoy en día, "los colegios premian a las personas que tienen excelente memoria y probablemente nada sea tan poco importante en la mayoría de las carreras, especialmente ahora que tenemos discos duros en nuestros escritorios," afirma Levine.

 

Para Jack Sandner, líder empresarial en el mercado de futuros, que tiene TDAH pero no fue diagnosticada en su infancia, era imposible mantenerse sentado en el pupitre.

 

Recordando sus días en la escuela, Sandner, actual presidente de Etrade Futures LLC, comenta: "Me ponía a mecerme, y ni cuenta me daba que lo estaba haciendo…. Me pasaban para el fondo del salón para que no molestara a nadie."

 

Hoy en día Sandner suele irse a escribir a Starbucks en lugar de quedarse en su oficina de lujo, llena de fotografías de su familia y de Sandner en compañía de muchas celebridades.

 

"Puedo estudiar mejor en un sitio medio caótico," afirmó Sandner, quien se mantiene delgado y elegante a sus 64 años.

 

Kleiner, el restauranteur, llegó a Estados Unidos de Europa oriental a la edad de 7 años, tampoco fue evaluado para identificar dificultades de aprendizaje, pero reflexionando, afirma que está seguro que llena el perfil de TDAH.

 

Cuando le tocaba leer por si solo en la escuela, nunca pasaba de tres párrafos.

 

"De inmediato mi mente saltaba y empezaba a fantasear en 15 direcciones distintas," declara Kleiner, 49, quien lleva sus negocios por teléfono celular, mientras atraviesa la ciudad en su Mercedes convertible, usualmente manejando varios proyectos a la vez. "En el salón, si el maestro me pedía leer algo y recordarlo, me era imposible."

 

"Y si me pedían leer en voz alta, me daba un ataque de pánico," recuerda Kleiner.

 

Riesgos elevados
Para muchas personas con dificultades de aprendizaje, estos patrones tempranos de fracaso son tan implacables y desalentadores que pueden llevar a la persona por un camino de autodestrucción. Por ejemplo, existen estudios que indican mayores tasas de arrestos, divorcios e inestabilidad laboral. Y no todo niño con dificultades de aprendizaje es bendecido con una mente brillante o se siente impulsado por una intensa ambición.

 

"No todos van a ser estrellas simplemente por tenerlo," advierte Meryl Lipton, director ejecutivo del Rush Neurobehavioral Center, adjunto a Rush Children's Hospital. "Para algunas personas, su funcionamiento está realmente comprometido."

 

La medicación, usualmente anfetaminas, puede ser una parte efectiva de la ecuación para quienes presentan TDAH, aunque existe mucho debate en relación con la sobremedicación y si podría embotar una mente creativa, una preocupación que ha manifestado David Neeleman, fundador de la aerolínea JetBlue e inventor de la modalidad del ticket electrónico para las aerolíneas.

 

Según Lipton, la clave es encontrar la forma en que las características asociadas con las diversas diferencias de aprendizaje trabajen de manera saludable y productiva.

 

En términos generales, el TDAH es "un obsequio que puede ser difícil de desenvolver," comenta Edward Hallowell, co-autor de "Positively ADD: Real Success Stories to Inspire Your Dreams," un libro para jóvenes adultos.

 

Swonk, principal economista para Mesirow Financial en Chicago, tiene dislexia, una dificultad para la lectura relacionada con la forma en que el cerebro procesa la información escrita. Afirma que tuvo muchas dificultades en la escuela hasta que se encontró con un "maestro de biología fabuloso que calificaba nuestros apuntes y nos enseñó como tomarlos."

 

"Así fue que pude pasar por la universidad y obtener dos postgrados," afirmó Swonk."Tomaba apuntes en tres colores… apuntes copiosos. Aprendí a sobre-compensar."

 

Swonk empezó su carrera en First Chicago Corp en 19985 y acredita gran parte de su éxito al que era entonces su jefe, James Annable, su mentor en el banco durante 16 años.

 

A plena luz
Y actualmente, luego de muchos años intentando ocultar su diferencia, trata el asunto abiertamente y con sentido del humor.

 

"Me toca dar muchas conferencias y siempre empiezo diciendo 'Soy una economista disléxica. Revierto los números. Así que me gusta mucho cuando el indicador sube por 3.3 por ciento. Ahí no puedo equivocarme,'" declara Swonk.

 

Sandner también encontró un mentor, pero un mentor diferente. Siendo un niño combativo, encontró que podía sobresalir en el cuadrilátero de boxeo, llegando a ganar un título de Golden Gloves gracias el entrenamiento que recibió de Tony Zale, leyenda boxística.

 

Y a lo largo de los años perfeccionó un par de técnicas que le permitieron ir a la universidad y luego a la escuela de derecho. La toma de apuntes era la clave para mantenerse centrado en una conferencia, y aún hoy en día se la pasa anotando en fichas que lleva a la mano.

 

Y una noche en la universidad, enfermo con fiebre alta y quemándose las pestañas para un examen de ciencias políticas, empezó a leer en voz alta para mantenerse despierto.

 

"Leía con la ayuda de una regla, línea por línea, toda la noche. Me tomó mucho tiempo," confiesa. Al día siguiente, sacó una nota perfecta en el examen.

 

Incluso hoy en día, Sandner encuentra que si repite en voz alta logra centrar mejor sus pensamientos.

 

"De otra forma me disperso y mis pensamientos se alejan," afirma. "Y como soy algo obsesivo, me toca empezar de nuevo."

 

El nicho perfecto
Los expertos afirman que otra de las claves es encontrar una pasión y Jacobs, el comerciante de autos, encontró su pasión dentro del negocio de autos de la familia, fundado por su padre, Bill Jacobs Sr.

 

"Mi pasión es coleccionar autos, siempre lo ha sido," comentó Jacobs en una entrevista hace poco desde su oficina en Willowbrook, un paraíso para aficionados de los autos.

 

En 1978 solo existía una agencia de autos en la familia, donde se vendían Chevrolets. A la edad de 23 años, Jacobs empezó a comprarle el negocio a su padre.

 

"Casi inmediatamente empezamos a crecer," afirma Jacobs, 51, quien cree que tiene TDAH pero nunca ha sido diagnosticado. En esa época los intereses estaban escalando incontrolablemente, muchos negocios estaban quebrando, y Jacobs empezó a comprar varios de ellos.

 

"En mi caso, era más fácil construir y expandir en lugar de enfocarme en un solo negocio," declaró Jacobs, cuya cadena de agencias vendió más de 15,200 autos en el 2005.

 

Un campo minado
El concepto de realizar varias cosas a la vez (multitasking) es un modelo de negocios muy popular hoy en día, pero tiene sus riesgos, afirma el autor Hallowell.

 

"Te puede ir muy bien, pero tienes que tener cuidado de no pasar por alto los detalles y cometer graves errores," declaró.

 

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Comprendiendo mejor el síndrome de Asperger a través de la experiencia de un niño mexicano.

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La experiencia de convivir con los niños y las niñas, nos ofrece la oportunidad de poder observar las cosas de una manera diferente. Cuando nos encontramos con un niño o una niña feliz, los grandes problemas se hacen pequeños, el tiempo no existe, cuando sonríen es tan espontáneo y contagioso, que nos alegra a tal grado que participamos de su mundo mágico.

A través de las relaciones que establecemos con los niños y niñas, aprendemos a comunicarnos con ellos de una manera diferente. Es entonces, cuando se despierta en nosotros el deseo de querer conocer más de su mundo infantil lleno de fantasías y de deseos por descubrir el por qué de las cosas y de los acontecimientos.
 
La convivencia continua con los niños, nos permite conocer su historia de vida y al hacerlo, nos damos cuenta que no todas las historias reflejan una vida feliz y exitosa. Algunos niños se tienen que enfrentar desde su nacimiento a problemas de distinta naturaleza, vinculados en algunos casos con la salud, otros con la adaptación al medio y algunos más con factores que limitarán su aprendizaje. Este tipo de niños, se tiene que enfrentar permanentemente a sus limitaciones, debiendo resolver cotidianamente obstáculos de diferente índole para poder tener relaciones sociales adecuadas que los beneficiarán en su desarrollo personal.
 
Las historias de vida de los niños con el síndrome de Asperger, pertenecen a este segundo grupo. Ellos tendrán que aprender, entre otras muchas cosas, a comunicarse adecuadamente, a interactuar con sus pares, a comprender los estados de ánimo de los demás, a manejar su impulsividad y también tendrán que aprender estrategias que posibiliten su desarrollo intelectual y afectivo.

Conociendo el síndrome de Asperger a través de un niño mexicano

Me gustaría que a través de un niño Mexicano, M., quien presenta el síndrome de Asperger y que actualmente cursa 3er. año de primaria en una escuela regular, pudieran conocer los rasgos principales de su personalidad, desarrollo y adaptación escolar.
 
Antes de conocer a M. considero pertinente hacer una breve reseña histórica del Síndrome de Asperger y posteriormente señalar algunas de las características que suelen presentar los niños que presentan este Síndrome.

El pediatra Vienés Hans Asperger describió en su tesis doctoral publicada en 1944 a un grupo de 4 niños que tenían características inusuales en cuanto a sus capacidades sociales, lingüísticas y cognitivas utilizando el término de "psicopatía autista" con el que describía las características del desorden de personalidad de los niños que estudió. Asperger muere en 198,0 poco antes de que el Síndrome que lleva su nombre obtuviera un reconocimiento internacional.

Posteriormente, en los casos observados por Lorna Wing, quien fue la primera persona en usar el término Síndrome de Asperger en un trabajo publicado en 1981, describe las características conductuales de los sujetos estudiados los cuales se parecían a las descripciones hechas por Asperger. Este trabajo le permitió a Wing señalar por primera vez las principales características clínicas del Síndrome de Asperger. Esta autora, elaboró una lista en la que señala algunos criterios diagnósticos que puntualizan las características de los sujetos con el síndrome de Asperger:

1. Interacción social inapropiada con rasgos ingenuos y unipolares. No hay empatía ni reciprocidad. La capacidad para hacer amigos se encuentra muy limitada y en algunos casos es incapaz de establecer lazos afectivos.

2. Habla: no se observa retraso en su inicio; sin embargo el contenido es extraño, pedante y estereotipado. La comunicación verbal es poca o nula. Se pueden observar voz monótona, gestos inapropiados o poca expresión facial.

3. Presentan resistencia al cambio y gusto por actividades repetitivas. Ante algunos temas u objetos se les encuentra absortos.

4. Sus movimientos o posturas son extraños y mal coordinadas. En algunas ocasiones, sus movimientos son estereotipados.

5. Presentan buena memoria de repetición, intereses especiales y muy limitados.

Escalante y Marcos (2000), señalan que la edad de aparición aproximada del Síndrome de Asperger es a los tres años. Los niños con este Síndrome empiezan a caminar tarde, pero antes empiezan a hablar. Su lenguaje se orienta a la comunicación pero se queda en "un tráfico de un solo sentido", pues no es un lenguaje recíproco. Los niños con el Síndrome de Asperger evitan tener un contacto ocular con los demás; estos niños viven en nuestro mundo, pero a su manera, presentando alteraciones en las habilidades sociales. Sin embargo, su pronóstico en este aspecto es bueno. Los niños con el Síndrome de Asperger, tienen rasgos de personalidad y de conducta muy especiales entre los que se señala un interés muy intenso en algún teme en particular.
 
Después de conocer en parte la historia del Síndrome de Asperger y sus características finalmente, conoceremos a M.

En 1998 cuando M. tenía 5 años 2 mese tuvimos nuestro primer encuentro que a continuación narraré:

En ese día de invierno, llegué, como todas las tardes, a mi salón de trabajo dispuesta a entrevistar por primera vez a una pareja que traía a su pequeño hijo. La puerta del salón se encontraba cerrada. Se respiraba un ambiente tranquilo, interrumpido por unos repiqueteos en la puerta acompañados de una voz infantil que decía: "Abran, está cerrado, abran carajo… papito (refiriéndose a él) cálmate ya vas a entrar…, ya llegué…".

Al abrir la puerta, me encontré con M. El pequeño intentaba desprenderse de las manos de su madre para poder entrar al salón y ver qué había en él. Contrastando con la impulsividad del niño, sus padres se mantenían rígidos en el umbral de la puerta, al mismo tiempo que trataban de contenerlo. 

Para los padres de M., la entrevista se desarrolló en un ambiente un poco tenso, ya que querían controlar todo el tiempo los movimientos del niño diciéndole: "No toques, siéntate, vamos a platicar…haz caso, contrólate papito, pórtate bien…".

Mientras transcurría la entrevista, M. nos ignoraba y jugueteaba con un cochecito que había encontrado al abrir un cajón. Se entretuvo por algún tiempo explorando un espacio que le ofrecía descubrir nuevos objetos. M. parecía haber encontrado un lugar donde refugiarse.
 
Les pedí a los padres de M. que lo dejaran actuar libremente mientras platicábamos, lo cual sirvió por una parte para que los padres se sintieran más relajados y, por la otra, me permitió observar la conducta del niño quien parecía no haberme visto, me ignoraba y al parecer, no le interesaba mi presencia.
 
M. es un niño que no puede pasar inadvertido, su pelo ensortijado enmarca una carita alegre cuyos ojos profundamente negros e inquietos se mueven constantemente. En algunos momentos, su mirada la percibí ausente, distante e impenetrable y el establecimiento adecuado de contacto visual fue esporádico.
 
En la primera entrevista y en las subsiguientes, observé que M. tenía muchos problemas para poder concentrarse y manejar sus impulsos. Cuando se encontraba en el área de trabajo, daba la sensación como si una ráfaga de viento hubiera entrado y empezara a mover los objetos, no había respeto a los espacios de "los otros", parecía no conocer límites y nos ignoraba. Abría y cerraba cajones, se movía de un lado a otro como si buscara algo pero sin tener un objetivo específico.

Los padres informaron que la historia personal de M. se inició con algunas complicaciones, ya que durante el período perinatal presentó sufrimiento fetal secundario a trabajo de parto prolongado al haber presentado circular de cordón. No obstante las maniobras obstétricas aplicadas, M. presentó anoxia originada por haber broncoaspirado líquido del meconio. Secundario a ello, se originó un cuadro de paro respiratorio habiendo sido necesaria la aplicación de maniobras de resucitación. M. fue atendido neurológicamente desde ese momento, ya que se presentaron dos episodios convulsivos que fueron controlados con Epamín, medicamento que fue suspendido a los tres meses de edad al no volverse a presentar crisis convulsivas.

Durante su primer mes de vida, M. permaneció veinticinco días en terapia intensiva recibiendo respiración artificial por problemas de neumotórax. Superado este período crítico, la existencia de M. transcurrió aparentemente sin problemas serios de salud. Sin embargo, las pautas de maduración en cuanto al desarrollo motor y del lenguaje se dieron con cierta lentitud, por lo que el nivel de su desarrollo general estaba ligeramente por abajo de lo esperado para su edad cronológica, pero sin llegar a ser preocupantes para los padres estas observaciones. Hasta antes de cumplir los 2 años 9 meses de edad, fue un niño risueño, afectivo e interactuaba con sus familiares sin problemas; no obstante era muy inquieto, lo cual agotaba a la madre.

Cuando cumplió los 2 años 9 meses de edad M. ingresó al "Cuarto de bebes" en un colegio particular de la ciudad de México, el cual aplica el sistema Montessori con sus alumnos del Jardín de Niños. Fue ahí donde la guía se percató de las primeras conductas atípicas de M. informando de ello a los padres del niño. El reporte de la guía, señalaba la presencia de un inconstante balanceo corporal y aislamiento del niño con respecto a sus compañeros. También les señaló que M. durante el desarrollo del trabajo que se realizaba con el grupo dentro del ambiente Montessori, no mostraba interés por los objetos que se le enseñaban. La guía lo percibía "ausente", no tenía contacto con ella. Les dijo que en algunas ocasiones, cuando estaba muy ansioso y poco tolerante, se agredía golpeándose la cabeza con la pared o en el piso. Los padres se inquietaron mucho ante los comentarios de la guía y también lo observaron en la casa, con lo cual pudieron constatar lo dicho por la guía.

En el ámbito familiar los problemas se acentuaron, ya que M., aparte de presentar las conductas anteriormente señaladas, también tenía alterado el patrón del sueño, despertándose por las noches y teniendo mucha dificultad para conciliarlo nuevamente. El trastorno en el sueño tuvo repercusiones negativas en los miembros de la familia, ya que los padres se sentían agotados y poco tolerantes. Aunado a esto, M. se encontraba muy irritable y su hiperactividad se acentuó. También aparecieron en el niño manifestaciones negativas en su conducta, reflejándose en su poca tolerancia a los ruidos fuertes, así como muestras de ansiedad, llanto e incomodidad cuando se encontraba en lugares muy concurridos. Ante estos problemas, los padres de M. se sentían muy confundidos y desorientados, por lo cual, decidieron buscar ayuda profesional. Acudieron de un profesional a otro, ya que los diagnósticos eran muy contradictorios, y ninguno determinante.

M. fue diagnosticado inicialmente por el primer neuropediatra al que acudieron como un niño con "inmadurez neurológica generalizada", posteriormente solicitaron una evaluación psicológica en la cual se le catalogó como "psicótico", otro diagnóstico más lo señaló como un niño con "déficit de atención" aunado a problemas de hiperactividad y retardo generalizado en los procesos de aprendizaje.

En la medida en que los padres solicitaban una nueva opinión, el desconcierto se incrementaba y la confusión en la que se encontraban era abrumadora. El factor que más les angustiaba en aquellos momentos, fue que M. no estaba siendo atendido adecuadamente. Ellos estaban haciendo todo lo que estaba a su alcance, pero no veían mejoría en el niño; los problemas conductuales, de sueño, de lenguaje, de adaptación y de aprendizaje se agudizaban, y ellos no sabían que hacer.

No fue sino hasta que M. cumplió los cinco años de edad cuando después de habérsele aplicado una serie de pruebas, tanto en el aspecto neurológico como en el psicopedagógico y del lenguaje, fue diagnosticado como un niño que presentaba el Síndrome de Asperger.

Como se pueden dar cuenta, diagnosticar a los niños que presentan el Síndrome de Asperger no es una cuestión sencilla. Para ello es necesario contar con un equipo de especialistas que estudien minuciosamente el caso, siendo en algunas ocasiones necesaria la medicación que ayudará a reducir los estados de angustia, hiperactividad e inclusive alteraciones en los períodos de sueño.

Al recibir los padres de M. el diagnóstico definitivo, pasaron por una etapa de negación ya que no es fácil aceptar que su hijo, por las características conductuales, de socialización y de comunicación que manifiesta, se encuentra ubicado dentro del Espectro Autista. Pasado este período de negación, finalmente los padres de M. aceptaron el diagnóstico y se abocaron a investigar las mejores propuestas de atención que había para el manejo del niño.

Sugerencias pedagógicas propuestas para lograr la integración de M. al aula regular

A continuación se dan a conocer las sugerencias que se le propusieron a la maestra de M. para lograr la integración del niño a una aula regular:

a. Conocimiento de las características del síndrome por sus pares y sensibilización del grupo donde se integró a M. El conocimiento de las características conductuales, sociales y de comunicación, les permiten a los niños con el Síndrome de Asperger integrarse con mayor facilidad al aula regular, ya que sus pares los comprenden y los ayudan en muchas ocasiones a contenerse.

b. Empleo cotidiano de un cronograma de actividades: Mediante el empleo cotidiano del cronograma, el niño con el síndrome de Asperger puede anticipar situaciones y rutinas las cuales, si se llegaran a presentar intempestivamente, podrían ocasionarle ansiedad, inseguridad e impulsividad en la ejecución del trabajo, y con ello se provocaría la aparición de conductas no adecuadas. El cronograma es una guía gráfica de los acontecimientos y acciones que el niño realizará durante el transcurso del día. Con su empleo, se puede lograr en el niño con el síndrome de Asperger una mayor flexibilidad mental, ya que él tiene la posibilidad de anticipar acontecimientos

Rivière y Martos (1996), señalan que junto a los trastornos de comunicación, de establecimiento de relaciones sociales y de imaginación, los niños autistas también presentan trastornos para encontrar el sentido a sus acciones. El niño, tiene muchas dificultades para el manejo del futuro, lo que está muy relacionado con la tesis del déficit en funciones ejecutivas.

Con el manejo del cronograma, se estimulan las funciones ejecutivas en las cuales se incluye la planificación de conductas dirigidas hacia una meta concreta, la organización del tiempo, de actividades, así como la inhibición de respuestas inapropiadas y de conductas perseverativas.

En el cronograma, se le da más sentido a las acciones por realizar. El niño tiene la oportunidad de predecir y puede percatarse con más claridad de las metas finales de su trabajo y conducta.

c. Aplicación de un lenguaje claro y preciso: Los niños con el Síndrome de Asperger tienen dificultad para entender instrucciones y órdenes complejas por lo cual, es necesario simplificarlas.

d. Empleo de claves visuales: Es de gran ayuda emplear claves visuales por medio de las cuales el niño podrá reconocer avisos, objetos, actividades y acontecimientos.

e. Flexibilidad en el manejo del ritmo de trabajo, así como en otorgar y administrar el tiempo en el momento en el que el niño con el Síndrome de Asperger da respuestas y desarrolla actividades: Los niños con el Síndrome de Asperger, manejan de una forma diferente los tiempos de ejecución de las tareas. Se sienten muy inseguros y ansiosos si se les presiona. Es necesario respetar su ritmo para no angustiarlos.

f. Prestar ayuda y apoyo en los momentos en los que el niño no pueda manejar la frustración: Cuando el niño no pueda resolver alguna situación problemática, es necesario que se le preste ayuda y se le apoye para que se sienta seguro y se eviten conductas impulsivas.

g. Reforzar y reconocer logros y conductas positivas: El niño con el Síndrome de Asperger, se siente muy feliz cuando ha logrado alcanzar un objetivo y se siente muy motivado para seguir trabajando cuando se reconocen sus logros. Es recomendable reforzar sus éxitos y conductas positivas, ya sea en forma verbal diciéndole algunas palabras de aliento o proporcionándole una caricia (cuando esto le agrade).

h. Libertad en el manejo del tiempo fuera dentro de una actividad de aprendizaje: Cuando la tarea que está desarrollando el niño le causa fatiga, y con ello momentos de ansiedad y estrés, las conductas que presentan son de impulsividad al abandonar la tarea que está realizando, además de negarse a continuar con el trabajo iniciado. Podemos deducir que los factores que intervienen para abandonar la actividad se deben a una sobrecarga sensorial, lo cual origina en el niño que tienda a desequilibrarse fácilmente ante la tarea. Se sugiere en estas ocasiones, suspender la actividad que se está realizando y continuar observando las conductas que el niño realiza para poder aplicar en otro momento actividades menos estresantes.

En el aula, cuando los períodos para desarrollar una actividad son muy prolongados, el niño tiende a pararse de su lugar y pasear libremente alrededor del aula. En las ocasiones en las que esta conducta se presente, inicialmente se puede permitir, siempre y cuando no interrumpa el trabajo que en esos momentos estén realizando sus compañeros. En el caso contrario, cuando se le obliga a continuar y a estar en su lugar, la tendencia conductual será de llanto, originándose episodios de berrinche e impulsividad. Sin embargo, la libertad de acción lo tranquilizará y posteriormente se podrá reanudar nuevamente la tarea que quedó inconclusa.

En la medida en que el niño va tomando consciencia de sus actitudes y va adquiriendo mayor control de sus impulsos, se le irán marcando límites más estrictos.

En la búsqueda de estrategias para conocer mejor a los niños y niñas con el Síndrome de Asperger y poder interactuar con ellos en el aula regular, se consideraron a las estrategias lúdicas como las más adecuadas, ya que el desarrollo de la afectividad, de la socialización, de la motricidad y del conocimiento, están estrechamente relacionadas con las actividades del juego, mediante las cuales, los niños y niñas son capaces de poner en práctica todos sus sentidos, sus habilidades y sus destrezas. Por medio del juego, pueden adaptarse a la realidad, pueden manejar sus miedos, temores, frustraciones, sus impulsos y sus sentimientos, así los niños y niñas aprenden y son felices.

A través de las estrategias lúdicas el niño con el Síndrome de Asperger:

· Mejora sus relaciones sociales: Al darle la oportunidad de desarrollar conductas que le permitan iniciar, establecer y mantener relaciones adecuadas con las personas que lo rodean e interactuar adecuadamente con ellas.
 
· Incrementan la capacidad de referencia conjunta: Al proporcionarle experiencias en donde tenga la necesidad de participar verbalmente en la planeación de eventos o actividades y en las cuales tienen que intervenir otras personas para lograr un fin determinado al tener un mismo objetivo.
 
· Desarrollan funciones comunicativas: Al darle la oportunidad de expresar sus deseos, sentimientos e ideas tratando de que lo haga en forma clara.
 
· Estimulan el lenguaje expresivo: Al propiciar situaciones adecuadas en las que el niño pueda manifestar sus emociones y sentimientos.
 
· Desarrollan el lenguaje receptivo: Al sensibilizarlo para que pueda entender tanto el lenguaje verbal como el no verbal.
 
· Al niño se le capacita para que pueda manejar adecuadamente estrategias de anticipación y planeación: Al darle la oportunidad de conocer eventos y acontecimientos en donde puede anticipar consecuencias.
 
· Mejora la flexibilidad de su pensamiento: Al proporcionarle estrategias para que sea capaz de adaptarse a situaciones nuevas sin angustiarse.
 
· Estimula la ficción o imaginación: Al invitarlo a participar en juegos de ficción e imaginación representando a diferentes personajes.
 
· Incrementa su capacidad de imitación: Al enseñarle estrategias con las cuales sea capaz de imitar conductas, actitudes, forma de comunicarse y expresarse.

Mediante la aplicación de las estrategias lúdicas trabajadas durante el año escolar, M. pudo entender comportamientos no verbales, estableció relaciones sociales adecuadas con sus pares y pudo acceder a la apropiación de conocimientos lingüísticos, matemáticos y los relacionados con el medio ambiente y la salud.
 
Actualmente, M. es feliz al cursar 3er. año de primaria en una aula regular en donde aprende, ríe y juega como los demás niños de su misma edad.

Autora: Crisanta Cruz González de Escalante
Especialista en Problemas de Aprendizaje y lenguaje.
Maestría en Psicodiagnóstico.
México 2004

Referencias:
 
Escalante, C. y Marcos, E. (2000). Síndrome de Asperger, programa de intervención para
la educación sexual del adolescente. México, UDLA.

Rivière, A. Y Martos, J. (1997). El tratamiento del autismo: nuevas perspectivas. Madrid, 

Artegraf.
 
En general, los niños son seres dinámicos, quienes en forma espontánea y dada su propia actividad física y mental, son capaces de obtener del ambiente los elementos necesarios para lograr el conocimiento de ese medio y a la vez lograr su propia integración a dicho medio. Ellos se enfrentan con entusiasmo a las diferentes dificultades que tienen que ir superando en el área del lenjuage ó motora gruesa, por nombrar algunas y por selección y repetición realizan un verdadero aprendizaje. No rehusan el esfuerzo a realizar y el éxito es su mejor recompensa.

 

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