Entre lo social y lo académico..La conciliación de dos paradigmas (Nov. 2002)

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Repetidas veces me ha tocado cuestionarme respecto al enfoque que le doy al proceso educativo de mis alumnos con discapacidad intelectual, ya que pareciera haber dos paradigmas parcializados hacia dos posiciones diferentes dentro de una misma dimensión: lo social vs. lo académico.


1.- Por un lado encontramos que el desarrollo de habilidades sociales se ha considerado como un objetivo primordial dentro de un sector de la educación especial... Pero... se ha malinterpretado la forma en la cual este objetivo se transforma en contenidos de la acción educativa. Una cosa es enseñar a fregar, y otra muy distinta enseñar por ejemplo:

 

- Lectura funcional y del medio en la identificación del lavaplatos y los recursos necesarios o mediante la lectura compresiva de un texto preparado acorde a la actividad.

 

- Seguimiento de instrucciones como “ve a la cocina, abre el lavaplatos, moja la esponja, abre el grifo del agua, etc”.

 

- Seguimiento de secuencias temporales en el respeto de las secuencias de colocar el jabón, enjuagar, secar y guardar, haciéndose énfasis mediante las instrucciones verbales en expresiones y enlaces como por ejemplo primero, luego, después o de último.

 

- Psicomotricidad gruesa en el desplazamiento hacia el lugar en que se encuentra el fregadero.

 

- Psicomotricidad fina en la manipulación del grifo, el agarre de la esponja, el control de la fuerza muscular al escurrir la esponja y la coordinación de los movimientos al enjabona, enjuagar y secar, o mediante el coloreado de dibujos referidos a mis responsabilidades en el hogar.

 

- Crecimiento personal al saberse útil e independiente.

 

- Interrelación familiar al poder ayudar con las responsabilidades de mi grupo de pertenencia.

 

El problema surge cuando lo social se aleja de lo psicopedagógico y se confunde con HACER NADA, cuando por el contrario, de cada habilidad de la vida diaria se puede sacar una planificación completa de objetivos de orden psicopedagógico.

 


2.- En relación a lo académico, encontramos que el hecho de que la educación regular se hubiera apartado de sus objetivos fundamentales convirtiéndose prácticamente en un proceso exclusivamente académico, ha ejercido una fuerte influencia sobre nuestra práctica psicopedagógica. Esta fuerte influencia pareciera un gran fantasma, que entonces se contrapone a lo social y orienta la educación especial a la enseñanza o adaptación de contenidos académicos diseñados para personas con características y necesidades diferentes a las de nuestros educandos con retardo mental.

 

En este caso el problema surge cuando el énfasis en lo académico nos aparta de lo social, manejando contenidos que permiten un desenvolvimiento favorable en el ambiente educativo, pero que no pueden trascender al resto de la vida del educando que también incluye al hogar y a la comunidad, y que se queda en la escuela al momento de enfrentar la transición y la llegada a la vida adulta.

 


Hasta el momento, pareciera que lo social y lo académico no se pudieran tocar, pero ¿No es la educación especial un proceso integral que se ajusta a las posibilidades de cada educando?, ¿No son las habilidades sociales necesarias para una mejor calidad de vida?, ¿No tienen las personas con retardo mental el derecho de que se desarrollen al máximo sus potencialidades?, Entonces, ¿Por qué no buscamos un punto en el que lo social y lo académico encuentren conciliación?

 

En mi ejercicio profesional siempre he pensado que “el problema NO es tener problemas, sino NO tratar de solucionarlos “, por ello, no puede juzgar sin proponer.

 

¿Qué tal, si partiéramos de la definición de retardo mental donde se expresan dos grandes limitaciones, las cognitivas y las adaptativas?, ¿Qué tal, si dijo que la limitación cognitiva es la gran debilidad y la posibilidad de aprender habilidades adaptativas es la gran fortaleza? Entonces, orientar la educación especial al desarrollo de las habilidades adaptativas pareciera ser la gran necesidad, es decir, orientar la acción psicopedagógica hacia la comunicación, autocuidado, habilidades de vida en el hogar, habilidades sociales, utilización de la comunidad, autodirección, salud y seguridad, habilidades académicas funcionales (lectura, escritura, cálculo y contenidos académicos), ocio y tiempo libre y trabajo.

 

Cuando nos ubicamos dentro del esquema de las habilidades adaptativas, y planificamos distribuyendo el peso de la acción educativa en función de las características individuales de los educandos (es decir, poniendo más peso en unas o en otras, pero sin dejar de lado ninguna de ellas) estaríamos garantizando la satisfacción de sus necesidades reales, al mismo tiempo que damos cabida tanto a lo social como a lo académico.

 

Mi propuesta es que el orientar la programación psicopedagógica hacia el desarrollo de las habilidades adaptativas, nos ofrece una forma de conciliar dos paradigmas que parecieran inconciliables, pero que deben unirse para garantizar una mejor calidad de vida para el presente y para el futuro de la persona con retardo mental.

 

Por todo esto, desde mi perspectiva personal “Educar para la vida”, visto como la programación educativa esquematizada dentro del modelo de las habilidades adaptativas, pareciera entonces una opción, una alternativa para lograr que lo social y lo académico finalmente se pudieran conciliar.

 

Marianella Tovar Mattar
Noviembre 2002

Sobre Marianella: Es una joven psicopedagoga y psicóloga venezolana quien ha tenido la genial idea de compartir conocimientos e inquietudes con sus colegas potenciando el recurso del correo electrónico. Ha denominado su aporte: "Un Regalo para los Psicopedagogos".
Noviembre 2002

 

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