¿Y ahora qué?. De la escuela especial en tiempos de crisis

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El presente artículo intenta poner a consideración de los lectores aquellos aspectos que son necesarios analizar para conseguir una nueva resignificación del rol de la escuela especial hacia espacios más diversificados, tanto hacia adentro del sistema como en relación con el contexto externo sea éste educativo, social, comunitario, laboral, etc.
 

Esto obedece a reflexiones que pude llevar adelante en mi ámbito de trabajo, que es una escuela especial, hoy convertida en un centro de recursos que brinda diversidad de propuestas a también, una diversidad de necesidades de la población que atendemos.

 

Sé que para muchos padres, profesionales o personas en general el aludir al término "escuela especial" inmediatamente desata una serie de connotaciones negativas o sentimientos de marginalidad difíciles de poner en palabras pero claros de comprender cuando uno ha transitado este ámbito y ha visto muchos de los efectos adversos que ha generado no sólo sobre los sujetos sobre los que accionaba sino sobre un imaginario colectivo que cuesta mucho más resignificar. Por eso este artículo no pretende ser una crítica al sistema especial sino un punto de partida para volver a encontrarle sentido a sus prácticas a partir de la construcción de nuevos paradigmas de la organización, de los sujetos que atiende y por sobre todo de una ideología de base que es la única capaz de sostener cualquier cambio que se pretenda hacer.

 

Por otra parte es importante decir que si bien hoy existen importantes documentos nacionales e internacionales con los cuales poder referenciar nuestra acción, es importante que cada institución pueda reconocer y respetar sus propios tiempos para de-construir y luego volver a construir una nueva ideología institucional.

 

¿Por dónde pasan los cambios?

 

Cuando recorrí las escuelas especiales, no sólo en la que trabajo desde hace 17 años sino otras que me ha tocado recorrer bajo diferentes circunstancias y me he posicionado frente a un niño y lo he visto trabajar con su docente, en muchos casos se me ha cruzado por la mente la enorme duda sobre ¿cuál es esa delgada línea que hace que estos alumnos estén aprendiendo acá y no en una escuela común?. Y tal vez ésta sea una punta por donde comienza a transitar en uno el fabuloso sentido de la duda, que lo lleva a no sentirse tan convencido de lo establecido.

 

Por otro lado le podemos sumar un nuevo interrogante cuando uno tiene la fantástica posibilidad de contar con un Departamento de Estimulación Temprana y observar cómo desde hace varios años se prioriza y aconseja la estimulación temprana cuando existe una patología diagnosticada o índices de algún tipo de retraso madurativo y cómo en muchos de estos niños se observan avances positivos en su desarrollo general como así también en la interrelación familiar por lo que uno vuelve a preguntarse: ¿si habiendo trabajado muchos aspectos para lograr un niño con deseos de ser protagonista de sus propios aprendizajes y de su propia vida; es la escuela especial como sistema paralelo la mejor propuesta?.

 

Si a todo esto le sumamos la reflexión a la que nos llevan muchos jóvenes, que después de haber transitado por años los niveles de escolaridad especial y llegada su etapa laboral, uno les pide, porque cree haberlos formado para que se integren, que den muestras ante el mundo del trabajo de sus posibilidades de adaptación no sólo laboral sino social, cabe aquí la pregunta: ¿uno puede formar para integrar desde un sistema paralelo, con formas que le son propias dentro de sus paredes pero que muchas veces no encajan con pautas sociales establecidas y comunes? y ¿no es ciertamente complejo para ese sujeto poder acomodarse a uno de los ámbitos más exigentes como lo es el del trabajo, si no tuvo antes la posibilidad de interactuar a otros niveles?

 

Por otra parte, evaluando los efectos positivos que lleva implícita, para muchos niños y jóvenes la integración educativa vienen a mi memoria dos imágenes que se complementan en un punto: una es la de muchos adultos con Síndrome de Down los cuales sólo han podido desarrollar hábitos de autovalimiento, pero que no han logrado alfabetizarse y por otro lado el pronóstico que, todavía y lamentablemente muchos médicos dan a los padres con bebes con Síndrome de Down sobre que sólo pueden desarrollar algunos hábitos, entonces el punto de intersección es una nueva pregunta: ¿qué pasó desde hace unos diez años que muchos de ellos se han alfabetizado, demuestran intereses propios por materias escolares, deportes, etc., tienen amigos en la escuela, en el barrio, van a los clubes, etc.?

 

Es así que cuando los profesionales de la educación especial nos hacemos esta u otras preguntas es porque necesariamente algo en el sistema especial debe encontrar otro sentido y es donde comienza una etapa de acuerdos y desacuerdos con nuestras propias ideas, prácticas y concepciones ya que todos estos interrogantes se resumen en una idea que tiene que ver con la mirada que ponemos sobre el sujeto, el sentido de esa mirada es muy importante y ciertamente lo carga de significado.

En este "sentido" es que podemos pensar que tal vez muchos de los adultos de hoy no aprendieron a leer y a escribir no porque no tuvieran el potencial para hacerlo sino porque internamente los docentes conservaron paradigmas en los cuales no cabría la posibilidad de que esos chicos aprendieran a leer y a escribir.

 

Es real que cuando cambian las expectativas puestas en los sujetos necesariamente deben cambiar las acciones a llevarse a cabo, por lo que creo que solamente realizando este cambio fundamental; desde una mirada cargada de limitaciones hacia una mirada cargada de posibilidades por concretarse es que el sistema especial empieza a revertir acciones y nunca antes. Digo esto porque hoy ya nadie discute los efectos positivos de la integración y muchas escuelas especiales dicen sentirse presionadas por diferentes sectores a llevarlas adelante, pero esta acción por la acción misma es más peligrosa que el no innovar ya que la acción cuando no tiene el respaldo ideológico sucumbe ante las primeras dificultades.
 
Entramos en crisis, ¿y ahora qué?

 

Las instituciones educativas tienen distintas formas de organización y gestión, y a estas alturas diremos que las formas de organización que son más flexibles al intercambio, al debate, que apuestan a la comunicación de las ideas y no al silenciamiento de las mismas son las que en los momentos de crisis se vuelven más productivas.

 

Es por eso que en esas instancias, los directivos, debemos obrar como verdaderos facilitadores de las ideas, los miedos, las dudas de todos los miembros del equipo de trabajo y por otro lado debemos mediar aportando diferentes materiales de lectura que puedan esclarecer puntos de vista.

Para eso existen diferentes instancias que pueden ayudar mucho tales como: reuniones plenarias, reuniones en pequeños grupos de trabajo, trabajos de reflexión, estudio y análisis de diferentes materiales bibliográficos, sondeos, autoevaluaciones, etc. Todo sirve si nuestra idea es viabilizar una institución que pueda reflexionar sobre su historia, lo que ha realizado, cómo lo ha hecho, cuáles son los resultados, el presente, los deseos que nos impulsan a cambiar, etc., de manera de reubicarnos.

 

Es importante el escuchar y no obturar lo que manifiestan los demás, ya que no todos los involucrados perciben la necesidad de cambiar en el mismo momento, a veces sucede que el interés por abordar temáticas como lo son, por ejemplo el abrirnos a proyectos de integración, surge de un grupo de docentes o algún miembro del equipo técnico y es fundamental poder trabajar estas ideas ya que las instituciones son construidas por todos sus actores y sólo se logra sentirse identificado con una institución cuando uno siente que en ella puede crear, crecer y obrar cambios, o sea pasar de una visión operativa a una verdaderamente constructiva.

 

Por otra parte si vamos a trabajar tomando a la diversidad como un valor y no como un defecto, lo mejor va a ser que comencemos por trabajarlo desde la actitud institucional hacia la diversidad de ideas de cada uno de los profesionales y en esto creo que uno debe optar por instituciones participativas y no democráticas, ya que este último enfoque haría prevalecer el acuerdo de la mayoría dejando a la minoría en una situación de cierta desventaja.

 

Los horizontes del cambio

 

Una institución que desea cambiar debe primeramente pensar que no puede tener una alternativa única para toda la población sino que tiene que tener una diversidad de proyectos que puedan dar respuesta a las necesidades de los niños y jóvenes que la requieran cualquiera sea su ámbito de acción.

En este aspecto cuando se convence que las respuestas debe buscarlas en un "afuera" reconoce que el entorno ofrece todas las alternativas para que podamos intervenir y que los profesionales de la educación especial nos constituimos en verdaderos mediadores entre el niño y las actividades comunes.

 

Es así que sabiendo que la educación especial puede brindarse en los ámbitos comunes debemos constituirnos en verdaderos facilitadores de la misma en la órbita de la escolaridad común y este es otro paso muy importante en el cambio que podemos intentar construir, ya que debemos apropiarnos de códigos y conocimientos de la educación general para poder intervenir, debemos saber escuchar al docente común ya que él también está llevando adelante un desafío muy importante, redefinir el rol del docente especial frente a una nueva función como docente de apoyo (aclaro que particularmente lo designo así porque creemos que integrador debe llamarse al docente común quien es el verdadero ejecutor de la propuesta), etc.

 

Por otra parte debemos ser coherentes ya que si tendemos a la integración ya sea familiar,escolar, social y laboral debemos cruzar todas nuestras prácticas con diferentes formas y modalidades de integración, es por eso que debemos orientar a los diferentes sectores de la comunidad a no producir estructuras paralelas sino fortalecer las comunes y darles las sugerencias o estrategias que se necesiten para que puedan aprovecharlas todos los niños y motivar a los niños y a sus familias a participar de las mismas.

 

También debemos celebrar proyectos y propuestas con otras organizaciones que posee la comunidad para potencializar el trabajo en red, por ejemplo realizando una extensión del área de Estimulación Temprana al sector hospitalario, con propuestas que no sólo tengan en cuenta nuestra intervención cuando se sospecha o se ha diagnosticado una dificultad sino para todo lo que haga a la prevención de las mismas.

 

La integración educativa nos acerca al sector común y en él nos encontramos con otra realidad, la de muchos niños con dificultades en sus aprendizajes, los cuales muchas veces son derivados al sector especial y raras veces reinsertados nuevamente en la escuela común; también con esas instituciones se pueden organizar proyectos de intervención de diferentes tipos con el objetivo claro de evitar que esos niños sean expulsados del sistema y reciban dentro del mismo una educación adecuada a sus necesidades.

 

Con los sectores de educación no formal, los que brindan importantes talleres de capacitación en diferentes oficios, propiciar la entrada de muchos chicos que una vez finalizada la escolaridad primaria no sienten interés por continuar sus estudios secundarios, pero sienten inclinaciones hacia la formación en un oficio.

 

Con los sectores del trabajo haciendo un verdadero sondeo de las empresas, industrias o comercios para analizar la posibilidad de llevar a cabo residencias laborales y/o pasantías.

 

En resumen es importante aclarar que cuando uno puede apreciar lo valioso que es el trabajo con los distintos sectores de la comunidad, tanto para los niños y jóvenes como para la comunidad en sí, no vuelve a elegir alternativas institucionales cerradas y por otra parte uno debe ser coherente con los planteos que realiza ya que en esto se es "integracionista" o no se es.

 

Las personas con trastornos severos en su desarrollo, ¿dónde quedan en el cambio?

 

Existe una realidad que tampoco debemos negar que la constituyen muchos niños y jóvenes con serios trastornos en su desarrollo presentado bajo diferentes patologías, en general múltiples y de los cuales la escuela especial también en muchos casos no se ha hecho cargo y creo que como lo decía en una parte de la nota, no debemos volver a caer en una institución de alternativa única y debemos promover propuestas o proyectos para este sector de la población que apunte a dar respuestas adecuadas a sus necesidades.

 

Para ello también debemos capacitarnos y también debemos pensar propuestas de integración comunitarias, tal vez pueden compartir actividades comunes a tiempo parcial por ejemplo áreas como música, educación física, plástica, etc. en escuelas comunes, talleres de arte o expresión corporal, etc.

 

Pensemos que para este sector tal vez nos constituimos en su única alternativa educativa y que debemos generar programas de atención individualizada o en pequeños grupos que respondan al desarrollo de formas de comunicación, al desarrollo de habilidades básicas, diferentes talleres de juego, de pintura, etc. pero incorporando en todas las tareas una mirada hacia el niño como sujeto deseante, buscando un sentido y un significado para todo lo que ese niño realiza, ya no desde una postura del niño pasivo y el docente activo, ya no desde las actividades tipo estímulo - respuesta, ahora sí sintiendo y resignificando más al niño o al joven que a su patología.

 

Para el final...

 

Tal vez a estas alturas muchos de los lectores dirán: "todo muy interesante pero ... para esto hace falta una gran inversión económica, gran cantidad de personal, empezar todo de nuevo, es fácil escribirlo en un papel, lo difícil es hacerlo, y mucho más", y en parte pueden tener razón ya que nunca el financiamiento educativo es suficiente, quisiera tener más cargos para dar respuesta a más niños, es real, hay que comenzar de nuevo (pero eso es lo maravilloso) y la verdad escribirlo en un papel me llevó varias horas, nada más; pero así y todo debo decir que no es imposible cuando se está convencido de la postura que uno toma en este tema.

 

Creo que como existen razones para avalar el cambio, también las hay para no hacerlo, pero desde mi lugar, como directora de una escuela especial que está trabajando este cambio desde hace más de diez años (antes que existiera la Ley Federal y el Acuerdo Marco para la Educación Especial), en donde el estado provincial se hace cargo solamente de los sueldos del personal, donde no se cobran cuotas, donde el personal sigue siendo el mismo (solamente han cambiado sus roles, funciones y sus horarios son móviles) me siento en la obligación de socializar los saberes o sea de trasmitir cómo se puede cambiar, cuáles son las dificultades y los beneficios, para que cada uno desde el lugar y la función que le toque cumplir pueda abrir caminos al cambio.

 

Si podemos comenzar expresando nuestras dudas y temores, reconociendo las fortalezas y debilidades de nuestras escuelas, el potencial humano con el que contamos, buscando las mejores preguntas para hacernos, reflexionando sobre la acción buscando luego los sustentos teóricos que orientan nuestras prácticas y viceversa, pudiendo decir "no se" antes que "no puedo", reconociendo lo importante que somos para muchos niños y jóvenes cuya posibilidad de integración es "hoy" y nosotros podemos ser los facilitadores de las mismas, sintiendo que cuando crece y cambia la institución nosotros también tenemos la invalorable oportunidad de crecer y mejorar no solo como profesionales sino como personas... si tal vez al finalizar de leer este artículo usted siente la necesidad de discutirlo con otro, por que acuerda o no con él ya comenzó con el mejor de los caminos para el cambio: la reflexión.

 

A María Elena le encantaría recibir sus comentarios.
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Autora: Prof. María Elena Festa
Directora de CANDi, Sunchales - Santa Fe, Argentina
Fuente: Artículo publicado en el año 1999 en la revista de ASDRA 
(Asociación Síndrome de Down de la República Argentina)

 

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En general, los niños son seres dinámicos, quienes en forma espontánea y dada su propia actividad física y mental, son capaces de obtener del ambiente los elementos necesarios para lograr el conocimiento de ese medio y a la vez lograr su propia integración a dicho medio. Ellos se enfrentan con entusiasmo a las diferentes dificultades que tienen que ir superando en el área del lenjuage ó motora gruesa, por nombrar algunas y por selección y repetición realizan un verdadero aprendizaje. No rehusan el esfuerzo a realizar y el éxito es su mejor recompensa.

 

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