Cuando la conducta del niño cuestiona a la integración educativa

  • Imprimir Amigable y PDF
Autora: María Elena Festa, Santa Fé, Argentina

Sobre María Elena: Es Argentina. Es Profesora de Pedagogía Diferenciada, especializada en Insuficientes Mentales. Directora de la Escuela de Educación Especial "C.A.N.Di." de la ciudad de Sunchales, provincia de Santa Fe. Disertante en congresos nacionales y participante en congresos internacionales. Autora de diferentes artículos sobre temas que tienen que ver con la organización de la escuela especial, publicados en revistas especializadas nacionales e internacionales.

Licenciada en Educación Especial egresada de la Universidad Nacional del Litoral, profesora de las cátedras de Seminario de Atención a la Diversidad y Seminario de Educación de Alumnos en Riesgo Social del Instituto Superior del Profesorado No 4003.

 


En nuestro país, la Argentina, todavía no se puede hablar de inclusión, por lo que los que trabajamos a favor de que todo aquel niño en condiciones de aprender pueda hacerlo en un espacio común más allá de sus características particulares, nos encontramos con una tarea muy particular llevada adelante con cada niño y con cada escuela.

 

Este punto obedece a que en general hay que contextualizar al alumno en una institución con ciertos esquemas de organización, de gestión, de participación ya establecidos. Es real que no es la escuela, quien conociendo la realidad de sus alumnos, se adapta para brindar lo que ellos requieren sino que es el alumno quien debe adaptarse a las necesidades que implican dar continuidad a una serie de pautas preestablecidas.

 

Por otra parte, el sistema educativo argentino tiene una base fuertemente normativa y disciplinar, en donde existen códigos muy particulares que muchas veces no aparecen reflejados en el resto de las instituciones sociales.

 

En general para la escuela, y muchas veces con amplias diferencias según las características de la misma, un alumno que habla de manera ruidosa, que se levanta reiteradas veces, que no levanta su mano para pedir la palabra, que juega en los recreos de manera brusca, que se da vuelta para hablar con el de atrás, es marcado como un alumno con problemas de conducta.

 

En el caso de los niños integrados, muchos de ellos presentan dificultades para regular y adaptar su conducta, esto en general es parte de ciertas dificultades en las habilidades adaptativas, que dependiendo de la mayor o menor comprensión que tenga el niño, notamos están más acentuadas. Para nosotros esto no significa un problema de conducta sino un niño cuya conducta exige ciertos marcos externos que lo lleven a una mejor adaptación.

 

El problema en general es que, antes de analizar algunos aspectos que hacen a prácticas poco constructivas para el desarrollo de conductas adaptadas en el aula y en la escuela, se duda de la integración educativa y en muchos casos se entra en un serio cuestionamiento de la permanencia del alumno en la escuela. El sello "expulsivo" de la escuela aparece de diversas formas, entre ellas el recortar horarios, que entre después que sus compañeros o salga antes, como si estas cuestiones pudieran cambiar la actitud del niño en el tiempo que permanece en la escuela, por el contrario esto refuerza en el niño la sensación de no pertenencia a un lugar, marcan las diferencias como un problema sólo del alumno, etc.

 

De todos modos, es fundamental trabajar con las escuelas la comprensión de que la conducta de una persona es modificable en función de generar pautas claras de regulación de la misma que no pasan solamente por el castigo o el reto.

 

El primer paso lo constituye un buen análisis de cuándo se dan ciertas conductas, cómo aparecen, qué elementos son de interés para el niño que hacen que no aparezcan, con qué personas suele aparecer con más frecuencia, en síntesis observar y apuntar todos aquellos aspectos del niño en situación.

Este análisis es importante que lo pueda realizar el docente con algunas ayudas que podamos darle, de manera que ella vaya estableciendo un desglozamiento de la conducta del niño en situaciones, momentos y contextos, ya que en general se simplifica la manera de interpretar la conducta del alumno.

 

Otro aspecto importante es que utilicemos un tiempo establecido (en general va desde una semana a dos) para realizar la observación y que propongamos, tal vez a manera de fichas, el registro escrito de lo que sucede.

Una vez que hemos registrado, sólo ahí se comenzará a trabajar sobre el plan que implementaremos para mejorar la conducta del niño.

 

Es fundamental tomar en cuenta lo que nos informan los padres que sucede en su casa, en ambientes libres, en otro tipo de actividades que desarrolla el niño, pero es importante no cerrar el círculo en culpar a la familia por la forma que tiene la conducta del niño, sino que nuestro interés deberá situarse en el punto de conocer qué sucede más allá de la escuela, cómo se actúa si aparecen conductas desadaptadas, etc. como así también informarles sobre lo que estamos trabajando para encontrar alguna forma en la que podamos hacer que el niño aproveche mejor el espacio escolar y que contaremos con ellos para cuando tengamos un plan ya establecido.

 

En la segunda parte de este artículo intentaré reflejar algunas cuestiones prácticas, que si bien mi interés es que no aparezcan en tono de "recetas", simplemente sirvan para pensar en que existen múltiples alternativas para que el niño pueda mejorar su conducta y que muchas de ellas influyen en la forma en que el niño se percibe a sí mismo y potencializan el logro de una mejor autoestima.{mospagebreak}

 


Retomando lo dicho anteriormente quisiera ratificar el valor que tienen los contextos para cualquier niño pero fundamentalmente para aquéllos que poseen ciertas dificultades de base, por lo que es necesario evitar todo tipo de simplificación con respecto al "tono" que tiñe la conducta de niños y adolescentes.

 

Cerrarnos en hacer culpable al propio niño, a su familia, a su situación socio económica es no intentar, desde el ámbito educativo, dar respuestas que sean más positivas y superadoras para la persona.

 

Lo importante es que no dejemos de lado en principio la realización de una guía de observación de la conducta del niño, para luego diseñar un plan de acción o aquellos aspectos a considerar para que la conducta del niño se vaya modelando.

Algunas pautas a tener en cuenta y que en general colaboran en el mejoramiento de la conducta son las siguientes, aclarando que están enunciadas desde una generalización por lo que deben ser analizadas de esa misma manera:

 

  • Para comprender consignas o pautas no sólo apelar a la explicación oral sino tener apoyos concretos en imágenes o fotos que tengan cierta significatividad para el niño.

  • El exceso de palabras cuando se quiere pedir algo al niño puede abrumarlo y termina no comprendiendo el sentido del pedido, por eso es fundamental utilizar pocas palabras, claras y con sentido contundente.

  • Evitar ambientes caóticos y fomentar ambientes predecibles y estructurados.

  • En algunos casos es importante brindar soporte que le dé previsibilidad a la organización de la jornada diaria. Se puede armar para tal fin, un panel en donde con dibujos o símbolos se coloquen las materias que va a tener en ese día y se puede iniciar la jornada armando todo el día para ir repasando a medida que se cumple una actividad o materia y así organizarse mejor ante los cambios de actividad.

  • Cuando se elabora un plan y se toman ciertas decisiones con respecto a la forma de modelar la conducta del niño, se debe seguirlo y no cortarlo ante la primera dificultad.

  • Tener una actitud positiva y de confianza para con el niño, sabiendo que si mejoramos su contexto y las situaciones del mismo su conducta podrá estar mejor organizada.

  • Hacerle saber al niño lo que se espera de él y trabajar con él en la elaboración de códigos de conducta.

  • Apelar más a los refuerzos positivos que a los negativos. Se puede comenzar con refuerzos que tengan que ver con elementos que al niño le gustan (cosas materiales), pasando por dibujos, stickers, sellitos, hasta llegar a la gratificación sólo con palabras. Esto dependerá mucho de la edad del alumno y de la comprensión del mismo.

  • No dar por obvio nada, todo requiere para el docente tomarse un tiempo para explicarle.

  • Antes de realizar una actividad no prevista, una salida o un paseo, anticiparle al niño hacia dónde vamos y qué se espera de él.

  • Destinar algún espacio y tiempo para revisar con él su conducta en el transcurso de un día o en una semana. Se puede llevar un cuaderno o una agenda en donde se anoten las conductas positivas y las negativas y al finalizar la semana una docente revise con él todo lo realizado, sin que esto se convierta en una instancia de reto o castigo sino de revisar lo que ha sucedido y buscar compromisos que impliquen cambios. Es bueno que sea un docente que sea significativo para el alumno quien realice la tarea con la continuidad pautada.

  • No generar círculos viciosos de conductas no deseadas. Por ejemplo si el alumno se tira al suelo al lado de su banco y no quiere trabajar, lo primero a modificar es que acepte estar sentado, entonces sólo si está sentado se lo hará pasar al pizarrón a trabajar y ahí se lo felicitará. El círculo vicioso se organiza cuando por ejemplo el niño pasa de estar tirado en el suelo a trabajar en el pizarrón y ahí se lo felicita. Es necesario que haya conductas que habiliten la realización de la actividad final.

  • Que toda la institución conozca lo que se va a hacer y según sea la participación de distintas personas, que sigan con coherencia lo pautado.

  • Si el niño es rápido en la realización de las actividades propuestas y termina antes que sus compañeros, proporcionarle material didáctico para que trabaje en su banco. Las consignas deben ser claras por lo que si el niño no finaliza su trabajo no deberá recibir el material didáctico.

Es fundamental tener confianza en el alumno ya que en general eso genera en el niño un impacto positivo sobre su propia autoestima. Por otra parte una de los aspectos básicos es saber que la conducta obedece en parte a cuestiones situacionales y percepciones muy particulares del entorno. Si además a todo esto sumamos que hay muchos niños que tienen dificultades en el desarrollo de habilidades adaptativas y sociales por lo cual hay que hacer mucho más explícito lo que en realidad otros niños aprenden de manera convencional encontraremos más fundamentos para planificar acciones que beneficien a la persona en relación con su entorno.



María Elena Festa

 

Visto 1961 veces

Banner Cirdis2016 291x86

Concurso a partir del 22Mayo (1)

boletin Electronico

ARTÍCULOS MÁS LEÍDOS

Integración escolar de los niños con Necesidades Educativas Especiales

 
¿Y qué es trabajar con amor?
Es poner en todo lo que hagas un soplo de tu alma

Gibran Khalil Gibran.

 La experiencia de convivir con los niños y las niñas, nos ofrece la oportunidad de poder observar las cosas de una manera diferente. Cuando nos encontramos con un niño o una niña feliz, los grandes problemas se hacen pequeños, el tiempo no existe, cuando sonríen es tan espontáneo y contagioso, que nos alegra a tal grado que participamos de su mundo mágico.

 
En general, los niños son seres dinámicos, quienes en forma espontánea y dada su propia actividad física y mental, son capaces de obtener del ambiente los elementos necesarios para lograr el conocimiento de ese medio y a la vez lograr su propia integración a dicho medio. Ellos se enfrentan con entusiasmo a las diferentes dificultades que tienen que ir superando en el área del lenjuage ó motora gruesa, por nombrar algunas y por selección y repetición realizan un verdadero aprendizaje. No rehusan el esfuerzo a realizar y el éxito es su mejor recompensa.

 

banner cirdis

ALIADOS
  • Venezuela Sin Limites
  • ExcelsiorGama
  • DHL
  • Bancaribe
  • Banesco
  • Proquim,CA