Entre el estar y el pertenecer (Feb. 2004)

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Autora: María Elena Festa, Santa Fé, Argentina
 
Sobre María Elena: Es Argentina. Es Profesora de Pedagogía Diferenciada, especializada en Insuficientes Mentales. Directora de la Escuela de Educación Especial "C.A.N.Di." de la ciudad de Sunchales, provincia de Santa Fe. Disertante en congresos nacionales y participante en congresos internacionales. Autora de diferentes artículos sobre temas que tienen que ver con la organización de la escuela especial, publicados en revistas especializadas nacionales e internacionales.
 
Licenciada en Educación Especial egresada de la Universidad Nacional del Litoral, profesora de las cátedras de Seminario de Atención a la Diversidad y Seminario de Educación de Alumnos en Riesgo Social del Instituto Superior del Profesorado No 4003.

 


Cuando se piensa en la integración de las personas con discapacidad a la escuela común como un fin en sí mismo, se produce una nueva forma de oclusión de las verdaderas necesidades y derechos de las personas.

Parece contradictorio pensar que la integración educativa, en algunas ocasiones puede ser una falsa idea de participación.

 

El sustento de este dicho es que el derecho a participar de una educación común y obligatoria para los ciudadanos, en el caso de las personas con discapacidad debe estar acompañado de otras medidas que sirvan para que encuentren en la escuela el "puente" para el logro de mayor participación en el resto de las instancias sociales.

 

Se puede observar a niños y jóvenes integrados en la escuela, con buenos niveles académicos pero con serias dificultades relacionales, entre ellas por ejemplo:

 

- Imposibilidad de mantener charlas diferenciadas según el grupo y los temas (con compañeros, amigos o adultos).

 

- Comprender bromas o comentarios con doble sentido.

 

- Interpretar distintos gestos sociales (códigos gestuales propios de cada contexto cultural).

La integración social se convierte así en un objetivo a lograr y por todo lo que implica requiere de un análisis minucioso de una trama que tiene códigos culturales propios y diversos.

 

Sabemos que la persona con discapacidad mental no tiene sólo diferencias en cuanto a la competencia cognitiva sino que sus habilidades adaptativas y sociales están alteradas.

 

La realidad social tiene una serie de códigos simbólicos de distinta complejidad, lo que implica que todos debamos desarrollar habilidades que nos permitan decodificar dichos signos y símbolos para poder adaptarnos a las realidades contextuales.

 

Por otra parte hay que tener en cuenta el papel que juegan las relaciones interpersonales para el desarrollo de la competencia social.

 

Intentando avanzar sobre el tema es importante diferenciar a lo que se hace referencia cuando se habla de competencia social, habilidades sociales y comportamiento adaptativo, y si bien en la cotidianeidad de los actos no están disociados, los desglosamos a los fines de comprender mejor el sentido de cada uno de estos aspectos.

 

La competencia social "es el impacto de los comportamientos específicos (habilidades sociales) sobre los agentes sociales del entorno" (Pérez - Alós, 2001), por su parte los mismos autores definen las habilidades sociales como "las capacidades o destrezas sociales específicas requeridas para ejecutar competentemente una tarea" y el comportamiento adaptativo como "las habilidades requeridas por una persona para funcionar independientemente en el entorno social" (por ejemplo: habilidades interpersonales, de autocontrol, etc.).

 

Para reflejar esto en un ejemplo práctico y sencillo pero que sirve para componer la idea, podemos decir que una persona puede tener la habilidad social del saludo, pero debe a su vez saber cómo utilizarlo dada la situación, las personas, el momento, y deberá adecuar el modo, la entonación y la forma para generar un comportamiento adaptado.

 

Tanto las habilidades como los comportamientos se aprenden en el seno de la familia, en la escuela y por la participación en la sociedad.

Por otra parte ninguna persona nace sabiendo relacionarse con los demás y la socialización se realiza progresivamente en instancias relacionales que van desde los vínculos madre - hijo hasta la inclusión en grupos sociales cada vez más complejos y diversos (familia, amigos, escuela, etc. y dentro de cada uno de ellos hay sub categorías relacionales.)

 

Entonces si hablamos de que las habilidades sociales son un repertorio de conductas adquiridas o aprendidas es que existe la enseñanza de las mismas y es en el caso de la persona con discapacidad necesario reforzar la enseñanza explícita de las mismas.

 

De todos modos en este análisis de la integración social de las personas con discapacidad hemos puesto la mirada en la persona pero es fundamental también poder abordar la perspectiva desde la imagen que la sociedad tiene de la discapacidad y a partir de ahí cómo facilita u obstaculiza la participación.

 

Por eso es fundamental analizar las diferencias entre "estar" en la sociedad y "participar" de la sociedad, claramente empiezan a aparecer matices que marcan singularidades y diferencias fundamentales para pensar la perspectiva de las personas en una sociedad en donde "pertenecer" no es algo sencillo.

 

Para el final recordemos que: "No es más hábil el que más conductas tenga, sino el que más capaz de percibir y discriminar las señales del contexto y elegir la combinación adecuada de conductas para esa situación determinada"(Monjas, 1993).{mospagebreak}

 

Cuando hablamos de integración social de la persona con discapacidad debemos analizar las dos caras de la moneda, por un lado a la persona en sus distintas dimensiones articulándose con el medio, como ya lo he desarrollado en la primera parte de este artículo, y por el otro al medio como oportunidad, que facilita o no, la participación de las personas en las distintas instancias comunitarias.

 

Es fundamental aquí pensar en varios conceptos que se entrelazan, y producen distintos tipos de respuestas sociales, fundamentando todo esto como el material que la sociedad utiliza para elaborar respuestas de acuerdo a marcos interpretativos sobre distintos acontecimientos o situaciones.

 

Uno de los aspectos que tiene impacto social es cómo la persona interpreta y vive su discapacidad y la manera que provoca una imagen en el colectivo social.

 

Cada persona transita diversas experiencias con el otro que lo significan como persona, por lo que no pretendo establecer que exista una única forma de experimentar la discapacidad sino que la misma dependerá de su trayecto por la vida y las distintas vivencias interpersonales que haya realizado. De todas maneras existe una postura en algunas personas con discapacidad que revelan cierta ambigüedad, ya que por un lado solicitan que se los trate como a cualquier persona y por otro lado no renuncian a los beneficios que a la persona con discapacidad le son otorgados, tales como pensiones, etc.

 

Es importante aclarar que no negamos los derechos que la persona con discapacidad tiene y debe reclamar, simplemente señalo que mientras desde un lugar se reclama la mirada normalizada, en la otra se remarca la discapacidad como diferencia que requiere de ciertos beneficios.

 

Existe también en muchos casos la necesidad de ser aceptados como son y sin embargo tratar de ocultar lo que los marca como diferentes.

 

Fuera de cualquier juicio de valor lo que intento marcar es cómo desde la misma persona con discapacidad cuesta sostener un único mensaje que implica en cierta manera respuestas diferenciadas en la sociedad, sin ánimo por supuesto de cargar toda la responsabilidad en la persona con discapacidad, que en la mayoría de los casos es la que debe realizar los mayores esfuerzos para adaptarse a lo que la sociedad requiere.

 

Otro aspecto fundamental es la imagen que promueven las instituciones que atienden a personas con discapacidad con el medio, teniendo incidencia este aspecto al anteriormente enunciado y viceversa.

 

Digamos que toda institución, llámese escuela especial, talleres de formación, centros de día, talleres protegidos, etc., muestra de manera más explícita en algunos casos o implícita en otros lo que entiende por discapacidad y sobre todo las enmarca en las posibilidades que según cada propuesta institucional reclama o necesita según su especificidad.

 

He trabajo este tópico en diferentes artículos escritos y publicados por lo que sólo me resta decir que la comunicación institucional muchas veces sólo sirve a los fines de promover a la institución como tal sin pensar que ese hecho comunicativo puede ser muy contradictorio para pensar a la persona con discapacidad de manera funcional en la sociedad. Desde nombres de instituciones hasta eslóganes institucionales dan cuenta de ello, el poder de la imagen que captura actividades, hechos y situaciones muchas veces poniendo en un lugar equivocado la mirada, como así también los resultados de la intervención ya sean educativos o de producción material.

 

Por otra parte la concepción de un mundo paralelo en donde por un lado están todos los que son considerados "normales" y por el otro los "discapacitados" sigue fortaleciéndose en la medida que se sigan organizando estructuras paralelas (ejemplo: colonias de vacaciones para discapacitados, taller de arte para discapacitados, equitación para discapacitados, etc.). La imagen trae a cuenta que al necesitar este tipo de estructuras la sociedad no está preparada para brindar alternativas comunes con las adaptaciones necesarias al caso o por el contrario, que son tales las dificultades de las personas que no permiten participar de instancias comunes.

 

El último tópico tiene que ver con las representaciones sociales que se generan cuando algo de lo normal no sucede y se altera un presunto orden natural.

 

Es fundamental tener claro que lo considerado normal o anormal por una sociedad no depende de las características peculiares de una persona sino que tiene fundamental importancia el contexto social en el que la persona se mueve. Así cada grupo social determina lo que se considera "normal" o "anormal", por otro lado es fundamental pensar a la discapacidad como parte de la condición humana y no como una realidad que supera a la propia noción de persona. Esto puede fundamentarse reconociendo que cualquiera de nosotros posee muchas habilidades para determinadas cosas y muchas limitaciones para otras, y por otro lado que por distintas razones podemos acceder a ser discapacitados.

Esto confirma que la discapacidad no es una característica patológica sino esencialmente antropológica.

 

Podemos a su vez distinguir a aquellas personas cuyas discapacidades son más notorias y aquellas que por sus características pueden pasar desapercibidas, y es así que sólo cuando el otro note las diferencias encuadrará a la persona dentro del marco interpretativo de persona con discapacidad o sea que el hecho relacional impacta sobre la construcción subjetiva de la persona a manera de espejo.

 

Es común ver cómo en los primeros años de escolaridad los compañeros no preguntan sobre las características del compañero en términos de discapacidad sino de singularidad y en muchos casos son los mayores los que señalan las diferencias como patológicas.

 

En mi experiencia profesional he escuchado a hermanos que después de pasar años de convivencia con su hermano con síndrome de down sólo ante la pregunta de algún amigo pudieron singularizar la diferencia como parte de una situación patológica ya que hasta el momento esos rasgos eran propios de la persona sin pensar que obedecen a tal o cual síndrome.

Lo importante es tomar conciencia como sociedad que tenemos la responsabilidad de estructurar ideas que no provoquen prejuicios sobre la situación de las personas cualquiera sea su signo distintivo.

Para el final tomo las palabras de Winnicott: "el niño no se percibe a sí mismo como defectuoso, es a través de la mirada de su madre y de los otros que él se descubre como diferente".

 


Lic. María Elena Festa
Febrero 2004

 

Nota: Agradezco a la Lic. Ximena Artigues de Medei por permitirme ahondar sobre su trabajo final denominado "¿Es la discapacidad una característica de la persona que la padece o una relación entre ella y su mundo circundante?", ya que ha permitido organizar mis ideas para la elaboración de los dos artículos sobre este interesante tema.




 

 

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En general, los niños son seres dinámicos, quienes en forma espontánea y dada su propia actividad física y mental, son capaces de obtener del ambiente los elementos necesarios para lograr el conocimiento de ese medio y a la vez lograr su propia integración a dicho medio. Ellos se enfrentan con entusiasmo a las diferentes dificultades que tienen que ir superando en el área del lenjuage ó motora gruesa, por nombrar algunas y por selección y repetición realizan un verdadero aprendizaje. No rehusan el esfuerzo a realizar y el éxito es su mejor recompensa.

 

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