La escuela como constructora de trayectorias educativas y sociales

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"En la construcción del espacio subjetivo son necesarios algunos mojones, algunas guías que permitan marcar un territorio.
Esos mojones pueden ser la rigidez, el autoritarismo y la represión, los que bloquean y hasta cierran los caminos o la voz segura y autorizadora "que ayuda a trazar los caminos".

 


EFRON, R (1996) "Subjetividad y adolescencia".
En: Konterlink y Jacinto (comp.), Adolescencia, pobreza, educación y trabajo.
Buenos Aires, Losada - UNICEF.

La historia de vida de Pancho es una de esas historias que deja huellas en todas aquellas personas que participamos, de distinta manera, en un trayecto de la misma, y que significó específicamente para nosotros, un grupo de profesionales de la educación especial, un antes y un después en nuestras prácticas específicas.

 

A Pancho lo conocimos cuando tenía aproximadamente 9 años y sus padres se acercan a nuestra escuela (escuela especial) para informarnos que habían decidido traerlo el año siguiente a nuestra escuela ya que desde la escuela común le informaban que el niño, por sus problemas de aprendizaje y de conducta, no sería recibido un año más en dicha escuela.

 

Quiero aclararles que en nuestra localidad hay dos escuelas especiales, una de ellas trabaja con las escuelas de la ciudad en cuanto recibía de las mismas a todos aquellos alumnos que no iban según los ritmos solicitados por la escuela, la nuestra por el contrario estaba tratando de integrar a niños diagnosticados con discapacidad a la escuela común.

 

Si bien le sugerimos a los padres consultar a la otra escuela especial ya que nosotros no hacíamos escolaridad paralela, los mismos insistieron en que podíamos intervenir. Nos propusimos entonces entrevistar a Pancho, a directivos y docentes de la escuela común y hacer las reuniones pertinentes entre profesionales para definir nuestro trabajo. Es importante aclarar que hasta aquí nadie estaba dispuesto a abordar el caso ya que desde nuestra perspectiva de trabajo, contradecía la ideología inclusiva que deseábamos para muchos chicos marcados por un diagnóstico como discapacitados.

 

Cuando nuestro trabajo avanzaba con Pancho nuestro asombro iba en aumento, por un lado porque el niño quería que nosotros trabajáramos con él y no quería volver a esa ni a ninguna escuela común. Por otra parte sus docentes veían a Pancho como "un chico intratable, malo, caprichoso, sin posibilidades de aprender nada" y además siempre recalcaron que "era una cuestión de familia... su madre no sabía leer ni escribir, su padre era camionero y nunca estaba en su casa, sus hermanas se perfilaban tal cual Pancho".

 

Su familia por su parte nos manifestaba "querían dejar de sufrir" (decía su madre) ya que se sentían acosados por la escuela y habían decidido no asistir más a reuniones en la escuela común "ya que solo les daban malas noticias". Su padre nos revela el interés que Pancho siempre le manifestó ... "manejar camiones y ser libre para ir y venir".

 

Acordamos con la familia comenzar un trabajo individual con Pancho, en lo psicopedagógico y lo psicológico, para en el menor tiempo posible volver a Pancho a la escuela común. Por otra parte se ofreció apoyo a los padres que participaron de los grupos de reflexión que organizaban padres de niños que estaban integrados en la escuela común.

 

Pancho demostró una enorme negación a todo lo que fuera "querer aprender" y todo era transformado en "no puedo", es así que decidimos apelar a lo que más le gustaba y así íbamos negociando su deseo de aprender... estábamos formando al futuro "conductor de camiones". Para eso había que saber leer, escribir, hacer cuentas, leer mapas, conocer la geografía del país... en fin nosotras nos fuimos transfor-mando en conocedoras del ámbito de los fierros y Pancho en un chico que progresaba rápidamente.

 

Por su parte la mamá comenzó a sentirse mejor y aceptó participar de un programa de alfabetización para adultos y es así que aprendió a leer y escribir, pudiendo ayudar mucho a Pancho y a sus hermanas. También eso le permitió en el transcurso de unos años conseguir un mejor empleo.

 

Después de un año de mucho trabajo con Pancho, en donde sus aprendizajes eran los de cualquier chico de su edad, sus posibilidades inmensas, es que decidimos hablar con él para juntos comenzar a pensar en volver a la escuela. Nuevamente Pancho nos sorprende no queriendo volver a la escuela y nos decía ... "en la escuela no me quieren, ¿por qué tendría que volver?" y si bien la oferta fue otra escuela, la respuesta se repetía. Pancho simbolizaba a la escuela como un espacio de dolor, de inmenso sufrimiento, en donde se marcaban sus diferencias como defectos, y desde donde se decidió sacarlo buscando afuera un "mejor lugar para Pancho".

 

El tiempo pasó y Pancho se integró en una escuela de alfabetización para adultos en horario vespertino, terminando en dos años su escolaridad. De ahí pasó a una escuela secundaria y dejamos de verlo. Si bien no lo seguíamos formalmente sabíamos que sus dificultades mayores estaban en la conducta, siempre a la defensiva, pero que iba bien en todas las materias.

 

Hace un tiempo atrás vimos a Pancho manejando un camión, nos tocó bocina y vino a saludarnos, nos contó que ya maneja un camión y que fue a rendir a una empresa de transportes muy grande de la ciudad y que el resultado de sus pruebas habían hecho que lograse el puesto de trabajo efectivo. 

 

Nosotras por nuestra parte generamos un programa denominado "Sostén" para apoyar a las docentes dentro de cada escuela común de manera que los niños sigan con su escolaridad común, tratando de evitar derivaciones a escuelas especiales, abandono escolar y sobre todo poder ayudar a las docentes a tener una mirada diferente sobre las posibilidades de sus alumnos.

 

Tomando el caso desde una perspectiva de análisis sobre el tema del fracaso escolar es que hay varias consideraciones para hacer.

 

Por un lado el impacto de las expectativas de los docentes en cuanto al presente y futuro de Pancho, no solo en lo escolar sino en lo social. La conducta que el niño manifestó fue claramente el reflejo de no aceptar con complacencia los vaticinios en torno a su situación y una forma de revelarse, puede también ser interpretada como un signo de salud mental el no desear volver a un lugar en donde se ha sentido lastimado psíquicamente. Las expectativas de las docentes llevaban implícitos juicios tomando en cuenta generalizaciones sociales a modo de estigmas familiares, según condición económica y social de la familia, como conjunto y desde la individualidad de sus integrantes (su madre analfabeta, su padre camionero, sus herma-nas el fiel reflejo de lo que se avecina como problema).

 

Pancho pudo aprender y desacreditar el justificativo del que no puede hacerlo, aunque por supuesto hubo docentes que consideraron esta situación como un beneficio que le había dado un "tratamiento especial" en un "contexto especial". Pero no se trató de tratamiento ni de contexto, simplemente fue especial porque pudimos ver a Pancho, al niño con sus intereses reales, con sus miedos y prejuicios sobre sus posibilidades, le dimos tiempo para reír y también para llorar, para curar algunas heridas y volver a empezar (para él fue volver a creer).

 

Cuando pienso en términos de trayectoria me surgen algunas preguntas ¿qué hubiera sido de Pancho de continuar en la escuela común? ¿cómo habría transcurrido su historia escolar y personal si no hubiéramos aceptado el desafío? ¿cómo hubiera sido su trayectoria personal, escolar y social a pesar de nosotros?. Por supuesto que lejos de poder hacer algunas apreciaciones sobre Pancho quiero decir que tampoco estoy convencida de que nuestras decisiones institucionales hayan sido las adecuadas, las mejores, pero ellas nos pusieron en crisis con la linealidad de lo que estábamos haciendo y cambió nuestro rumbo, lo amplió hacia otros ámbitos y con otras miradas. Nuestra trayectoria se enriqueció y aprendimos mucho de Pancho y su familia, aunque ellos no lo sepan.

 

Creo que los fracasos educativos son construidos simbólicamente y que este tipo de situaciones trasciende la escuela y provoca un quiebre en lo social, en tanto refleja a ese niño en esa situación en su contexto como alguien singularizado negativamente, y muchas veces marcando no solo su presente sino su futuro.

Si bien sabemos que la escuela por sí sola, no puede transformar las determinaciones estructurales y materiales de vida que condicionan las trayectorias de los estudiantes, sí está en condiciones de instrumentar subjetivamente a los mismos en lo que se refiere a su propia valía social y escolar.

 

También pudo verse que cuando Pancho pudo sentirse mejor, con otras oportunidades y otros espacios, también su madre pudo hacerlo viéndose ella desde otro lugar, afrontando el desafío de superarse. Esto obró como un "círculo virtuoso", es decir el impacto positivo en uno tuvo efectos en los otros, viendo como el sistema familiar también estaba implicado en esa sensación de fracaso no solo por sus condiciones estructurales sino por lo que percibían de las respuestas del entorno, en este caso la escuela.

 

Lamentablemente muchas veces los docentes no pueden ver las trayectorias educativas y sociales completas, ya que en el caso de Pancho el análisis se hizo de la situación que originó la salida de la escuela (los problemas situados en el alumno como único responsable) y sus éxitos (finalización de la escuela secundaria) fueron justificados no por lo que él mismo había realizado, sino por asistir a una escuela especial. Seguramente son los efectos no deseados de la intervención ya que sustentan la fórmula "a chicos especiales abordajes de especialistas", cuando en realidad fue una cuestión de oportunidad en la que Pancho supo darnos las pistas para encontrar las formas de vehiculizarlas.
Creo que son muchas más los aspectos que se pueden analizar pero lo dejo como tarea para mis ávidos lectores, de todos modos para el final quiero decir que de alguna manera fuimos mojones, guías, que hicieron posible marcar el territorio... para que Pancho pueda hacer sentir su voz y trazar su propio camino.

Autora: María Elena Festa. Argentina. Profesora de Pedagogía Diferenciada, especializada en Insuficientes Mentales. Directora de la Escuela de Educación Especial «C.A.N.Di.» de la ciudad de Sunchales, provincia de Santa Fe. 
Licenciada en Educación Especial egresada de la Universidad Nacional del Litoral. Profesora de las cátedras de Seminario de Atención a la Diversidad y Seminario de Educación de Alumnos en Riesgo Social del Instituto Superior del Profesorado No 4003. Columnista de Cyberpasos.
Publicado en Paso-a-Paso, Vol. 15.3

Bibliografía:
(1) Autores Varios (2001) - "Fracaso Escolar"- Fundación Infancias - Fundación Descartes - Atuel;
(2) ANTELO, Estanislao - ABRAMOWSKI, Ana (2000) - "El renegar de la escuela" - Homo Sapiens Ediciones;
(3) DUSCHATZKY, Silvia - BIRGIN, Alejandra (2001) - "¿Dónde está la escuela?" - FLACSO Manatial;
(4) FLACSO (2004) - Material aportado en el Bloque 4 denominado "Los problemas educativos que atraviesan la sociedad". Postgrado en Currículum y Prácticas escolares en contexto.
 
 

 

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