¿La integración educativa garantiza el logro de la autodeterminación?

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Hoy sabemos que la integración educativa no solo es un derecho que acompaña a las personas (con o sin discapacidad) sino que es una necesidad para muchas personas con discapacidad que encuentran en la escuela no solo el lugar en donde se aprende en condiciones de normalización sino que además se vuelve primordial al vincularlo en lo social en tanto brinda la posibilidad de compartir con otro/s su trayectoria de vida y todo lo que eso representa en sus múltiples manifestaciones.

Cuando uno comienza a trabajar institucionalmente desde la escuela especial con programas de integración educativa en el ámbito escolar el primer objeto de nuestras miradas es la relación del niño con su docente y a partir de ahí con el aprendizaje y su grupo de compañeros. Pero básicamente la preocupación de padres y docentes está centrada en la apropiación de conocimientos de manera que pueda ir al ritmo de su clase y así ir llevando adelante su proceso educativo.

La presencia en ese espacio educativo de docentes de apoyo o integradores a tiempo parcial, que básicamente deben estar presentes para acompañar al docente en lo que implica poder brindar los conocimientos teniendo en cuenta la particularidades del alumno integrado y pudiendo observar al niño en situación contextual (ya sea en el espacio del aula, del recreo, etc.) implica también poner en tensión a este tipo de dispositivos.

Básicamente sabemos que el docente de apoyo o integrador debe poder pensar su participación en los términos de no constituirse en una “muleta” para el niño de manera de evitar generar formas de dependencia que contradicen el objetivo superador de la integración educativa, el cual se constituye en la integración social, comunitaria y laboral.

Pensar en términos del adulto que queremos mirando al niño pequeño que hoy tenemos integrado en la sala de cinco años implica poder anticipar nuestro trabajo en función de orientar, organizar y guiar aquellas pautas que puedan organizar mejor la vida del niño y de la familia en función a facilitar una progresiva adaptación al medio en donde está incluido, no solo como un sujeto presente sino como sujeto partícipe de su propio destino.

Es importante entonces remarcar que el gesto profesional del docente que trabaje en integración deberá trascender la mirada técnica para sumar una perspectiva ética que implica el reconocer a la persona desde los parámetros del logro de la mayor autonomía posible poniendo así la mirada en el desarrollo integral de la misma.

Cuando la lectura de la realidad nos marca los rumbos necesarios.

Para apreciar una obra de pintura uno por lo general hace dos movimientos, el primero de acercamiento en donde vislumbra detalles como el nombre del autor y de la obra, y el que sigue de cierta distancia como para poder apreciar la obra en su totalidad, viendo como juega el color, el espacio, el equilibrio, etc. 

Tal vez este sea un buen ejemplo para comprender la necesidad de plantear momentos que impliquen revisar los procesos y su complejidad tomando en cuenta la mayor cantidad de aspectos de manera de volver a direccionar la práctica.

Es así que en el año 2002 con un grupo de profesionales de la institución CANDi establecemos revisar el Programa Laboral, ya que dada las características institucionales: por un lado el no tener alumnos en la escuela especial ya que estaban integrados desde nivel inicial hasta el Polimodal en la escuela común, y por otro el consiguiente cambio del perfil del alumno que contrastaba con aquel alumno que había hecho toda o parte de su escolaridad en el ámbito de la escuela especial, es que debíamos hacer consideraciones para que el Programa Laboral se adapte a los nuevos requerimientos.

Surge así la necesidad de partir de hechos y datos que nos brinda la realidad por lo que se decide realizar un sondeo a todos los alumnos que durante ese año se encontraban cursando cualquier año de EGB 3, alumnos del Polimodal y egresados del Programa de Integración y Sostén.

Además este sondeo se realizó en forma paralela a las familias de estos alumnos o ex alumnos.

Con una serie de preguntas se intentaba conocer las necesidades, expectativas e intereses que la persona tenía en torno a su futuro. También se indagaba sobre aspectos que tienen que ver con la autonomía y la posibilidad de hacer funcionales ciertos conocimientos académicos.

Los datos obtenidos nos sirvieron para modificar nuestra propuesta laboral pero también nos pusieron ante nuevos interrogantes con respecto al rol del docente de apoyo de la integración ya que las conclusiones a grandes rasgos fueron:

  • Que los alumnos posean lectoescritura no aseguraba el desarrollo de la capacidad para interpretar mensajes escritos y poder comunicarlos sacando sus propias conclusiones.
  • Si bien manejaban operaciones matemáticas complejas les costaba el uso del dinero en situaciones prácticas de compra y venta, en general esto se debe a la dificultad de realizar cálculos mentales y el trabajo de cálculo aproximado.
  • Podían leer la hora de manera digital, pero les resultaba muy difícil funcionalizarla en situaciones de la vida cotidiana. Esto se resolvía en la práctica con la presencia de adultos que le marcaban sus tiempos en relación a las actividades a realizar.
En cuanto a las habilidades básicas cotidianas encontramos que:
  • En las tareas de elección de ropas según las circunstancias, las cuestiones climáticas, etc. son los padres los que la hacían.
  • Si bien la higiene personal la realizaba de manera privada los padres participaban en algunas cuestiones como son la dosificación de shampoo como así también la selección y preparación de ropa interior.
  • El conocimiento de la actualidad era bueno solo en un caso no existía noción de nombres de presidente, gobernador e intendente.
  • Las salidas con amigos muchas veces se veían orientadas por los padres ya que realizaban el traslado de los mimos a los lugares de encuentro.
  • Las expectativas en relación con el futuro inmediato para los padres representaba la necesidad de que sigan estudiando, en cambio para los jóvenes se relacionaba con oficios acordes a sus intereses.
  • Un dato que no es menor es que en todas las encuestas, si bien aclarábamos que era para los alumnos o egresados los padres estuvieron presentes y muchas respuestas las contestaron por sus hijos.
A raíz de todo esto empezamos a indagar al respecto de los conceptos que tienen que ver con el desarrollo de la conducta autodeterminada, con el fin de profundizar su significado para la integración plena de la persona con discapacidad y la posibilidad de hacer ajustes no ya solamente en el programa que fue objeto de nuestra evaluación sino atravesando toda la propuesta institucional.{mospagebreak}
 
Calidad de Vida y Autodeterminación

No solo el tema nos movilizó a nivel institucional al punto de tomar decisiones que se volvieron transversales a todas las propuestas que se realizan sino que abrió un espacio en donde con una compañera de trabajo y bajo la dirección de la Dra. María Eugenia Yadarola en el 2003, hemos desarrollado un trabajo de investigación denominado “La autodeterminación en adolescentes con discapacidad mental”, lo que aportó mayor riqueza a nuestra perspectiva de análisis.

Fue fundamental para nosotros abordar el concepto de Calidad de Vida, ya que dentro de éste se encuentra como uno de los descriptores el de la Autodeterminación. Tomando la concepción desarrollada por Robert Schalock (1996) trabajada en conjunto con Miguel Angel Verdugo Alonso, definen: “la calidad de vida es un concpeto que en la actualidad se utiliza como un principio primordial para la mejora de las vidas de las personas con discapacidades intelectuales y para evaluar la validez social de los actuales esfuerzos en los distntos servicios de educación y rehabilitación”.

La calidad de vida esta muy relacionada con el logro de la autodeterminación en las personas con discapacidad. A través de muchos trabajos de investigación se ha demostrado que las personas con discapacidad que experimentan una mayor calidad de vida también son identificadas como aquellas que disfrutan de una mayor autodeterminación.

Por su parte Nirje (1972) expresó claramente la importancia de la autodeterminación personal para todo el mundo, sin excluir a las personas con retraso mental u otras discapacidades significativas. Este autor, reconoce además que las personas se definen ellas mismas y otras personas las definen según las circunstancias y condiciones de su existencia. Identifica además como principales características de la autodeterminación personal, realizar elecciones, reafirmarse, al autogestión, el autoconocimiento, la toma de decisiones, la defensa propia, la autoeficiencia, la autorregulación, la autonomía y la independencia.

Se puede decir entonces que los individuos que tienen autodeterminación, cualquiera sean sus características, son quienes saben elegir, es decir que saben que quieren y como conseguirlo.

La actuación de una persona con autodeterminación se puede definir como “actuación como agente causal principal en la vida de uno mismo y la realización de elecciones y toma de decisiones relativas a la calidad de vida de uno mismo, libre de toda influencia o interferencia externa excesiva” (Wehmeyer, 1996).

Para Tamarit (2001) la autodeterminación no significa necesariamente tener una mayor independencia física, o un mayor control del contexto que lo rodea; más bien se trata de una adecuada interdependencia social. Este autor comparte con otros que la comunicación intencional puede ser la forma más básica de autodeterminación, y es significativa sólo si el entorno responde.

Queda claro que la autoderminación tiene mucho de personal pero también de contextual, en tanto el entorno y las personas que lo habitan puedan habilitar oportunidades para que la persona actúe de manera más autónoma. 

En cualquier persona sucede de esa manera y vale la pena reflexionar en que medida “somos” en tanto y en cuanto nos den “buenas oportunidades” para ser.

En el caso de las personas con discapacidad este hecho que parece tácito debe traducirse en cuestiones explícitas, en lo que implica un planteamiento sistemático y consistente a lo largo de la vida de la persona. {mospagebreak}

Algunas consideraciones al respecto

Con el fin de ejemplificar aspectos a tener en cuenta, y sin llegar a una simplificación trataré de presentar algunos de los muchos tópicos que deben estar presentes con la intensidad y extensión que corresponde según la edad de la persona:

  • Prestar mucha atención al vínculo madre – hijo, sobre todo si las instituciones presentan servicios de estimulación temprana, en donde se puede apoyar el proceso de subjetivación que se realiza con respecto al niño real y sus posibilidades. Esto implicará que, según como esa madre y esa familia pueda interpretar a ese niño luego tendrá lugares y roles que serán vividos de distintas maneras.
  • Valorar el espacio de juego como un ámbito que permite la construcción simbólica de la persona y el desarrollo de un mundo interno, potenciando la perspectiva interpersonal. Tener en cuenta no solo el juego espontáneo sino el reglado por el cual tenga que aceptar un orden externo y el logro progresivo de objetivos.
  • Tener presentes el logro y la secuenciación de AVD (Actividades de la Vida Diaria) tanto básicas (de alimentación, vestido e higiene) como complementarias (del hogar, de comunicación y de transporte y desplazamiento).
  • Es fundamental el logro de una comunicación, ya sea verbal o alternativa, pero que implique la necesidad de tomar contacto con otro y de producir una respuesta.
  • Favorecer procesos mentales que le permitan realizar actividades de planificación de su propia conducta. Por ejemplo desde los pasos que debe realizar para ir a hacer una compra hasta el tomar un colectivo para realizar un viaje.
  • Interpretar progresivamente el valor del dinero en relación a su aspecto esencial o sea la posibilidad de obtener objetos que le interesan o que necesita.
  • Adquirir destrezas básicas en el establecimiento de prioridades que le permita valorar distintas circunstancias y ordenarlas de acuerdo a necesidades.
  • Otorgar distintos niveles de participación y responsabilidad en el desempeño en las tareas del hogar primero y luego en diferentes situaciones sociales. Por ejemplo que pueda opinar o tomar decisiones que conciernen al mundo familiar para luego permitirle el desarrollo de responsabilidades sociales tales como pago de impuestos, trámites bancarios, etc.
  • Motivar a la persona para que realice el aprendizaje del cuidado de sí mismo (salud, prendas de vestir, manejo del dinero).
  • Reconocer en la persona sus intereses y motivaciones y facilitar el desarrollo de sus propios proyectos. Por ejemplo si le interesa la danza o el deporte que encuentre la forma de inscribirse en un club o de encontrar lugares en donde se desarrolla la actividad.
  • Trabajar aspectos que hacen a la realidad local y nacional de manera que pueda estar conectado con hechos y situaciones que lo puedan llevar a participar de conversaciones.
  • Más allá de haber finalizado su escolaridad tener presente la necesidad de que pueda realizar otros cursos que hagan que sus capacidades y posibilidades no se agoten.
  • El logro de un trabajo es un hito de independencia pero seguramente se podrá conseguir y tendrá continuidad si muchos de los aspectos antes mencionados son logrados.

La lista puede ser ampliada y enriquecida pero es fundamental entender que todo lo que pretendamos tiene que estar en sintonía con acuerdos familiares ya que si bien los profesionales podemos ver, analizar, evaluar y sugerir alternativas de trabajo, muchos de los logros solo pueden concretarse en un ambiente real, en donde la persona vive y debe desarrollarse.

Fuera de toda consideración está el pensar que la reiteración de ciertas pautas, en un contexto institucional brindarán las adquisiciones necesarias, pensemos simplemente si podemos aprender a conducir un auto solo con la utilización de un programa de juegos, o si con el solo hecho de tomar clases de inglés nos hace hábiles para utilizar la lengua en situaciones concretas.
 
Queda claro que el abordaje debe ser contextualizado en tanto la comunidad tiene todo lo que se necesita para aprender a interactuar, será cuestión que los profesionales y las familias podamos hacer de los mismos contextos facilitadores para el aprendizaje explícito.
 
Volviendo a pensar la pregunta inicial

La integración educativa permite interpretar a las personas dentro de marcos más normalizadores ya que es un contexto acorde a la edad real de un alumno, pero si bien las expectativas de padres y profesionales por lograr una adecuada integración escolar son importantes en tanto movilización de recursos, análisis de situaciones de clase, etc., no debería olvidarse o poner en segundo plano la consideración del desarrollo personal y social de la persona con discapacidad en su rol activo.

Es fundamental reconocer que las personas con discapacidad requieren de ayudas de otras personas, para lograr competencias en diferentes ámbitos, pero también es fundamental que esas ayudas vayan desapareciendo paulatinamente para que los mismos puedan lograr una conducta madura e independiente.
 
Tanto en el ámbito familiar como en el escolar se deben pensar aquellas estrategias cotidianas que permitan a las personas con discapacidad enfrentar y resolver situaciones, planear cambios, pensar sobre el desarrollo de la propia conducta, eligiendo y tomando decisiones y evaluando sus consecuencias, para lograr progresivamente ser protagonistas de su propia realización personal.

Bibliografía

Verdugo Alonso, Miguel Angel (2001). “Apoyos, Autodeterminación y Calidad de Vida”. Ediciones Amaru.

Festa, María Elena – Giraudo, Mónica (2003). “La autodeterminación en adolescentes con discapacidad mental”. Trabajo Final de la Licenciatura de Educación Especial. Universidad Nacional del Litoral.

Festa, María Elena (2002) “En la búsqueda de la autodeterminación” –Publicación en Paso a Paso – Venezuela.


Autora: María Elena Festa, Santa Fé, Argentina

Sobre María Elena: Es Argentina. Es Profesora de Pedagogía Diferenciada, especializada en Insuficientes Mentales. Directora de la Escuela de Educación Especial "C.A.N.Di." de la ciudad de Sunchales, provincia de Santa Fe. Disertante en congresos nacionales y participante en congresos internacionales. Autora de diferentes artículos sobre temas que tienen que ver con la organización de la escuela especial, publicados en revistas especializadas nacionales e internacionales.

Licenciada en Educación Especial egresada de la Universidad Nacional del Litoral, profesora de las cátedras de Seminario de Atención a la Diversidad y Seminario de Educación de Alumnos en Riesgo Social del Instituto Superior del Profesorado No 4003 

 

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En general, los niños son seres dinámicos, quienes en forma espontánea y dada su propia actividad física y mental, son capaces de obtener del ambiente los elementos necesarios para lograr el conocimiento de ese medio y a la vez lograr su propia integración a dicho medio. Ellos se enfrentan con entusiasmo a las diferentes dificultades que tienen que ir superando en el área del lenjuage ó motora gruesa, por nombrar algunas y por selección y repetición realizan un verdadero aprendizaje. No rehusan el esfuerzo a realizar y el éxito es su mejor recompensa.

 

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