¿Cómo te fue? (Nov/2009)

  • Imprimir Amigable y PDF

¿Cómo te fue?

Esa es la pregunta recurrente entre quienes estaban al tanto de mi reciente viaje a México, donde asistí como conferencista y tallerista en un evento sobre Inclusión Educativa en Latinoamérica.

Sin embargo, mi respuesta ante esta amable interrogante no se relaciona con la hermosa ciudad de Acapulco, con la gentileza de nuestros anfitriones, o con el papel -creo que bastante exitoso- que cumplí. Lo más destacado de esos escasos cuatro días de ausencia fue algo ajeno a la experiencia formativa, aunque sí relacionado con el tema de la inclusión (laboral en este caso) y más aún con el tema del taller que trabajamos con los padres: Atrévete a soñar y trabaja para el sueño. Sucedió así...


A mi regreso, Alberto, mi hijo de casi 24 años con discapacidad intelectual, y mi esposo me esperaban en el aeropuerto. Al montarnos en el auto y emprender la empinada subida hacia Caracas, me dice Alberto casualmente: "Mami, ¿sabes que el taxi me dejó botado?"

¿Cómo?, pensé. ¿Qué taxi? ¿Cómo que botado?

Verán, había dedicado muchas horas a identificar y poner en su lugar los apoyos que Alberto necesitaría en mi ausencia, incluyendo preparar los almuerzos para su lonchera de empleado bancario; imprimir un calendario pormenorizado, señalando horarios y obligaciones; repasar ese horario hasta el cansancio con todos los involucrados... No había ocasión para taxi alguno. ¡No estaba en la lista!


Me cuenta mi esposo que ante esa emergencia, ya rumbo al aeropuerto de madrugada, llamó a un conocido servicio de taxis, pidiéndoles pasar por Alberto a las 7 am, para llevarlo a "CorpBanca en La Castellana".  Mas tardecito llamó a casa para levantar a Alberto y apurarlo. Luego le tocó abordar su vuelo y confió en que sus medidas surtieran efecto.

Ya en Maracaibo, recibe una llamada de Alberto a eso de las 8:30 quejándose de que "el taxista me dejó botado, pero no te preocupes que ya llegué…luego te echo el cuento...".

Es así que en esa subida empinada hacia Caracas, pude conocer los detalles. Existen dos sucursales de CorpBanca en La Castellana y ante la petición de mi esposo, el señor taxista lo llevó a la más conocida de las dos, la Torre

CorpBanca, a unas cuatro cuadras de la sucursal de Alberto.

Al verse varado allí, Alberto reconoció a una pareja de empleados del banco que llegaban, aunque no eran compañeros de su Agencia. Les dijo que estaba perdido y que si podían señalarle el camino. Los muchachos le mostraron la vía e incluso lo acompañaron parte del camino. Además, Alberto les pidió que le ayudaran a cruzar la calle (con un tráfico infernal a esa hora), a lo cual accedieron de inmediato.

El resto del camino lo hizo él solo, llegando al banco "a tiempo, mamá, no te preocupes." Eso sí, con el apuro de salir, no había alcanzado a desayunar así  que lo comentó entre sus compañeros y decidieron llamar a una panadería cercana para que le trajeran "una empanada de pollo y un jugo de piña… qué sabrosos, debías aprender a hacerlo, mamá".

Reflexionado sobre la experiencia comprendimos que logró manejar la situación: activando conocimientos latentes, potenciando apoyos, solicitando ayuda, y sobre todo, porque tuvo la oportunidad de pasar el apuro (menudo consuelo para nosotros los papás, ¿no?)

¿Qué tal me fue?... Sin duda alguna, lo mejor que sucedió fue que Alberto resolvió…

Papás,  mamás, atrévanse a soñar y trabajen para el sueño.

Autora: Angela Couret, Directora, Fundación Paso-a-Paso
Publicado en el boletín Paso-a-Paso, Nov. 2009

Visto 3394 veces
ARTÍCULOS RELACIONADOS

Banner Cirdis2016 291x86

Banner Concurso2016 291x86

boletin Electronico

ARTÍCULOS MÁS LEÍDOS

Integración escolar de los niños con Necesidades Educativas Especiales

 
¿Y qué es trabajar con amor?
Es poner en todo lo que hagas un soplo de tu alma

Gibran Khalil Gibran.

 La experiencia de convivir con los niños y las niñas, nos ofrece la oportunidad de poder observar las cosas de una manera diferente. Cuando nos encontramos con un niño o una niña feliz, los grandes problemas se hacen pequeños, el tiempo no existe, cuando sonríen es tan espontáneo y contagioso, que nos alegra a tal grado que participamos de su mundo mágico.

 
En general, los niños son seres dinámicos, quienes en forma espontánea y dada su propia actividad física y mental, son capaces de obtener del ambiente los elementos necesarios para lograr el conocimiento de ese medio y a la vez lograr su propia integración a dicho medio. Ellos se enfrentan con entusiasmo a las diferentes dificultades que tienen que ir superando en el área del lenjuage ó motora gruesa, por nombrar algunas y por selección y repetición realizan un verdadero aprendizaje. No rehusan el esfuerzo a realizar y el éxito es su mejor recompensa.

 

ALIADOS
  • Venezuela Sin Limites
  • ExcelsiorGama
  • DHL
  • Bancaribe
  • Banesco
  • Proquim,CA