Ser pacientes jardineros

  • Imprimir Amigable y PDF
Para florecer, las plantas requieren un suelo firme, rico y nutriente; agua, sol y una mirada atenta. La labor del jardinero es ser un observador paciente, descifrar lo que la planta le dice a través de lo que da o deja de dar.

 
Cuando se trata de cultivar la inteligencia de nuestros hijos tenemos que ser pacientes jardineros, empezar por conocer la tierra, removerla para conocer sus cualidades y sus carencias. Eso hacen los hijos con nosotros, nos remueven hasta lo más profundo para sacar a flote lo mejor de cada uno y hacer evidentes, también, nuestras carencias. Observar la tierra, conocerla, es la lección número uno de jardinería para principiantes. Lo primero, entonces, será ocuparnos de nosotros mismos.

La planta necesita agua y sol como la inteligencia de nuestros hijos requiere amor y estímulo. El amor es el calor y la luz que les permitirá creer en sí mismos. Los estímulos, la llamada a la vida que viene de fuera.

Cuando recién plantamos la semilla, la regamos y damos calor a una esperanza. Aún no vemos la planta pero creemos con firmeza que la semilla está ahí y que se desarrolla. Así, la inteligencia. Hablamos al bebé sin esperar respuesta porque sabemos que de alguna manera percibe y recibe.

Esta tarea requiere más paciencia y fe cuando nos han dado un diagnóstico de discapacidad. Necesitamos fe en que la inteligencia de nuestro hijo puede crecer y florecer, en que recibe los estímulos; sólo requerimos observarlo con cuidado para saber de qué manera los procesa y cómo los expresa.

Las plantas mueren de abandono o de sobreprotección. También el desarrollo de la inteligencia puede atrofiarse si no hay estímulos que la desafíen o si nuestra inteligencia es tan torpe que sólo sirve para suplir a la del niño. Pensar por él es la fórmula mágica para hacer que él deje de pensar.

La inteligencia requiere la medida exacta. Los retos no pueden ser tan grandes que sólo produzcan frustración, ni tan pequeños que no exijan crecimiento.

Cultivar en nuestros hijos la capacidad de conocer es un reto a nuestra inteligencia y a nuestra objetividad como observadores pacientes. Sólo el jardinero atento ve en los pequeños brotes el anuncio de la floración.
 
Autor: Alicia Molina Fuente: Editorial de Ararú Feb./Ab. 02 
 
Sobre Alicia: Es mamá de Andrés, Juan y Ana, una joven con parálisis cerebral. Co-fundadora de Alternativas de Comunicación para Necesidades Especiales AC (México) y editora de la revista «Ararú».
(Título asignado por Angela Couret) 
Publicado por Paso a Paso Vol 13 Nº 1
Visto 1382 veces

Banner Cirdis2016 291x86

Concurso a partir del 22Mayo (1)

boletin Electronico

ARTÍCULOS MÁS LEÍDOS

Integración escolar de los niños con Necesidades Educativas Especiales

 
¿Y qué es trabajar con amor?
Es poner en todo lo que hagas un soplo de tu alma

Gibran Khalil Gibran.

 La experiencia de convivir con los niños y las niñas, nos ofrece la oportunidad de poder observar las cosas de una manera diferente. Cuando nos encontramos con un niño o una niña feliz, los grandes problemas se hacen pequeños, el tiempo no existe, cuando sonríen es tan espontáneo y contagioso, que nos alegra a tal grado que participamos de su mundo mágico.

 
En general, los niños son seres dinámicos, quienes en forma espontánea y dada su propia actividad física y mental, son capaces de obtener del ambiente los elementos necesarios para lograr el conocimiento de ese medio y a la vez lograr su propia integración a dicho medio. Ellos se enfrentan con entusiasmo a las diferentes dificultades que tienen que ir superando en el área del lenjuage ó motora gruesa, por nombrar algunas y por selección y repetición realizan un verdadero aprendizaje. No rehusan el esfuerzo a realizar y el éxito es su mejor recompensa.

 

banner cirdis

ALIADOS
  • Venezuela Sin Limites
  • ExcelsiorGama
  • DHL
  • Bancaribe
  • Banesco
  • Proquim,CA