La Transición: Es "un mundo feliz" al estilo de Aldous Huxley

  • Imprimir Amigable y PDF

Reporta: Michelle Diament
Fuente: Disabilityscoop.com
Traducción: ángela Couret
(Título en inglés: Transition, It's a brave new world)

En esta entrega de la serie Scoop Essentials, conversaremos sobre cómo preparar a nuestros hijos para la transición con la experta Mary Korpi. Mary aborda cada paso en la planificación, desde cómo trabajar con el distrito escolar hasta los pasos a tomar en casa para asegurarnos que esa adultez independiente se materialice.


Disability Scoop: ¿Qué es la transición? ¿Qué significa y qué abarca?


Mary Korpi: La Transición significa la preparación para la vida adulta. Es un proceso muy individualizado basado en las necesidades de cada persona. En realidad, la transición está diseñada para hacer que todos reflexionen sobre el futuro – la idea de que la escuela terminará algún día. Un buen plan de transición incluye al alumno en cada paso. Para un alumno con necesidades centradas en habilidades básicas para la vida y que tiene dificultad para su autocuidado, su transición tendría que incluir entrenamiento en autocuidado, arreglo personal, cómo movilizarse en la comunidad y manejo de dinero. Para alumnos que siguen una preparación vocacional, sería importante que tuvieran la oportunidad de explorar diversas opciones y encontrar lo que mejor les funcione.

DS: ¿Cómo se planifica la transición? ¿Qué tipo de expectativas deben establecerse?


MK: El primer paso es observar dónde se encuentra la persona en relación con sus pares. ¿Qué podemos hacer nosotros para equipararlo sus compañeros? La idea es hacer que todos empiecen a pensar en lo que sucederá cuando termine la etapa escolar, qué sucederá cuando el alumno se gradúe. El tipo de destreza valorada en el entorno escolar a veces no es de gran valor en el mundo laboral. Por ejemplo, levantar la mano para ir al baño. Esa habilidad podría hacerte un buen alumno, pero en el mundo real tu jefe no quiere saber cuándo tienes que ir al baño. Se trata de aprender esas normas sociales que no están escritas y hacerte a la idea de que ahora que eres adulto, tendrás que hacer las cosas de manera diferente.

DS: ¿Qué hace que una transición sea exitosa?


MK: Una transición exitosa es aquella en que un joven adulto es capaz de identificar sus necesidades especiales y los apoyos que necesita para funcionar independientemente lo mejor posible. ¿En qué eres bueno? ¿Qué se te hace difícil? ¿Qué puedes hacer para buscar apoyos?

DS: ¿Cuáles son las claves para una transición exitosa?


MK: Debe ser flexible e individualizada. Podría ajustarse de año en año. No quieres tener a nadie encasillado, pero tampoco quieres dejarlos por fuera. El joven necesita estar involucrado a lo largo del proceso. Frecuentemente, las escuelas y los padres no tienen esto en cuenta. Esto es lamentable. Es esencial que el joven se involucre lo máximo posible. Se trata de su futuro. Incluso cuando el alumno tenga problemas de comunicación o de otro tipo, es importante procurar involucrarlo. Si el joven no toma interés y se apropia del plan, no tendrá sentido.

DS: ¿Cuáles son los errores comunes que se comenten?


MK: El sistema escolar se equivoca tratando de forzar a las personas a encajar en sus mecanismos de planificación preestablecidos. Tienen la actitud de que tienen que tomar al muchacho y hacerlo encajar en lo que ya tienen montado. Frecuente no hay flexibilidad para probar algo diferente. Por ejemplo, es posible que un muchacho pueda tomar alguna materia en un nivel superior y seguir con su clase de habilidades para la vida diaria en otro momento del día.

Las familias a veces fallan por desconocer como defender los derechos de su hijo. He conocido a muchas familias que han desarrollado relaciones adversas con la escuela a lo largo de los años. Esto puede tener graves consecuencias para todos los involucrados, especialmente el joven. A veces es posible contratar un defensor externo o tener un defensor voluntario que trabaje con el sistema escolar. A pesar de las dificultades que puedan surgir en el trato con el sistema educativo, la ley federal estipula que todo alumno tiene derecho a una educación gratuita y apropiada. Sin embargo, no existe normativa que obligue al mundo adulto a brindar servicio alguno. El candidato debe cumplir con los requisitos de ELIGIBIILTY establecidos por la universidad o por el empleador. Este es un gran cambio, especialmente para los padres.

DS: ¿Qué recursos existen para iniciar el proceso de transición?

MK: Desafortunadamente no hay suficientes recursos disponibles. El mejor recurso es conversar con otros padres que ya han atravesado la transición. También existen asociaciones que podrían ayudarle a entender la normativa legal a nivel educativo y laboral. Para un joven en proceso de transición, es muy importante mantener una mente abierta y explorar las oportunidades. Esto puede ser difícil a la edad de 15 ó 16 años. Es posible que te encante hacer algo y que sea en eso que te guste estar, pero ¿qué otras cosas te interesan? Frecuentemente hay una brecha entre las habilidades de la persona y lo que quieren hacer. Si tienes 12 ó 14 años y tu nivel de lectura es de 1ro o 2do grado, probablemente la universidad no sea la mejor opción, pero hay otras posibilidades que podrían ajustarse mejor a tus aptitudes.

DS: Al salir del sistema educativo, ya no existe la obligación de brindar servicios. ¿Qué debemos anticipar?


MK: Los padres deben esforzarse por hacer todo lo posible para enseñarle a su hijo a ser lo más autónomo posible como adulto. Mientras más autonomía tengas, tendrás mayor número de oportunidades. No importa cuál sea tu C.I. No importa dónde estés empezando. Lo que importa es si puedes enseñarle a tu hijo a tomar decisiones y controlar su conducta dentro de la familia.

Los padres son los mejores maestros en cuanto a destrezas de autocuidado y seguridad, destrezas sociales, movilización dentro de la comunidad y autorepresentación. Estas son cuatro áreas claves para el éxito en la vida adulta. Es importante aprender a controlar nuestra conducta, aprender a saludar a las personas y a estar bien arreglado según el entorno donde nos desenvolvamos, para poder incorporarnos fácilmente en cualquier lugar. Esas destrezas realmente básicas son las que los padres deben enseñar muy pero que muy bien y que tendrán un gran impacto en los resultados que se obtengan.

DS: ¿Qué hay cuando eres una persona con discapacidad y no tienes empuje, dirección o motivación?

MK: Esto no es algo fuera de lo común y ciertamente significa un gran desafío para todos los involucrados. Pero existe algo que motiva a cada persona. La clave es encontrar qué es lo que los motiva y utilizar esto como algo que pueden ganarse. Por ejemplo, tiempo en el computador o para jugar videojuegos pueden ser cosas que puedes ganarte. No es algo que puedes hacer desde que llegas a la casa del colegio y hasta que te vayas a acostar. El tiempo en el computador puede ser para después de la cena o después de poner la mesa, según lo que estén trabajando en ese momento. Estructuren el tiempo en casa, en las tardes, los fines de semana, para que el muchacho aprenda que trabajamos para obtener algo que deseamos.

Desafortunadamente, muchos muchachos en educación especial hay fracasado una y otra vez. Así que tenemos que encontrar la forma de ayudarlos a tener éxito para que se sientan suficientemente cómodos y confiados para probar cosas nuevas. Así que si un muchacho siempre ha tenido la oportunidad de llegar a casa y ver televisión o tener tiempo en el computador, no empezaría por quitárselo. Queremos empezar con algo positivo. ¿Qué es algo que el niño hace cuando llega a casa? Posiblemente, quitarse el abrigo. Si tienes que empezar allí, empieza allí. Y si la meta es que cuelguen su abrigo, empieza paso a paso con ese aprendizaje  y, si tienen éxito, pueden premiarlos con algo. Es un proceso largo, pero su hijo estará con Ud. Por muchos años. Toma mucha planificación para tener éxito.

DS: ¿Cuándo debemos comenzar a enseñarles a nuestros hijos sobre las responsabilidades de adulto?


MK: Mientras más temprano, más fácil será para Ud. y para el niño. Siempre es mejor que el niño tenga el mayor número de experiencias posibles en la comunidad. Necesitan saber cómo hacer compras básicas, comunicarse de manera que se haga entender. Necesitan saber cuándo y como dar la mano, cuándo abrazar a alguien y cuando no hacerlo. Si lo dejas para cuando el muchacho tenga 17 años, creo que será difícil hacerlo colaborar para poner la mesa. Es posible lograr que empiecen a recoger su cuarto o lavar la ropa cuando la consecuencia natural es no tener ropa limpia si no la lavas.

Una de las piezas claves de todo esto es que el niño o adolescente tiene que participar en la conversación. No se trata de que yo decida que tienes que poner la mesa. Se trata de que nos sentemos juntos y conversemos de manera que ambos comprendamos que necesitamos ayudarnos mutuamente. Queremos que te conviertas en un adulto que pueda cuidarse a si mismo. Para lograrlo, vamos a empezar desde ahora.

DS: ¿Qué pasa si no planificamos la transición? Muchos adultos pasan mucho tiempo en el sofá de mamá y papá porque no tienen recursos, financiamiento o iniciativa. ¿Qué recomienda Ud.?

MK: Existe un servicio en nuestro país que se llama rehabilitación vocacional. Es un buen lugar para empezar. Si eres un joven adulto con discapacidad y no puedes retener un trabajo, este es tu recurso. Allí pueden ayudarte con el entrenamiento y pueden ayudarte a detectar tus intereses y cotejarlos con tus habilidades.

Es valioso vernos obligados a cumplir con un standard que no hemos establecido nosotros mismos. Por ejemplo, es posible que no queramos pararnos todos los días para ir al trabajo, pero lo que ganamos de ésto es un sentido de importancia y responsabilidad. La ética laboral es muy importante.

Sobre Mary Korpi: es una consejera en rehabilitación vocacional y una consejera acreditada en salud mental. Es la autora de Guiding your teenager with special needs through the transition from school to adult life.

Visto 4349 veces
ARTÍCULOS RELACIONADOS

Banner Cirdis2016 291x86

ganadores

boletin Electronico

ARTÍCULOS MÁS LEÍDOS

Integración escolar de los niños con Necesidades Educativas Especiales

 
¿Y qué es trabajar con amor?
Es poner en todo lo que hagas un soplo de tu alma

Gibran Khalil Gibran.
Comprendiendo mejor el síndrome de Asperger a través de la experiencia de un niño mexicano.

Foto de niño con expresión seria

La experiencia de convivir con los niños y las niñas, nos ofrece la oportunidad de poder observar las cosas de una manera diferente. Cuando nos encontramos con un niño o una niña feliz, los grandes problemas se hacen pequeños, el tiempo no existe, cuando sonríen es tan espontáneo y contagioso, que nos alegra a tal grado que participamos de su mundo mágico.

A través de las relaciones que establecemos con los niños y niñas, aprendemos a comunicarnos con ellos de una manera diferente. Es entonces, cuando se despierta en nosotros el deseo de querer conocer más de su mundo infantil lleno de fantasías y de deseos por descubrir el por qué de las cosas y de los acontecimientos.
 
La convivencia continua con los niños, nos permite conocer su historia de vida y al hacerlo, nos damos cuenta que no todas las historias reflejan una vida feliz y exitosa. Algunos niños se tienen que enfrentar desde su nacimiento a problemas de distinta naturaleza, vinculados en algunos casos con la salud, otros con la adaptación al medio y algunos más con factores que limitarán su aprendizaje. Este tipo de niños, se tiene que enfrentar permanentemente a sus limitaciones, debiendo resolver cotidianamente obstáculos de diferente índole para poder tener relaciones sociales adecuadas que los beneficiarán en su desarrollo personal.
 
Las historias de vida de los niños con el síndrome de Asperger, pertenecen a este segundo grupo. Ellos tendrán que aprender, entre otras muchas cosas, a comunicarse adecuadamente, a interactuar con sus pares, a comprender los estados de ánimo de los demás, a manejar su impulsividad y también tendrán que aprender estrategias que posibiliten su desarrollo intelectual y afectivo.

Conociendo el síndrome de Asperger a través de un niño mexicano

Me gustaría que a través de un niño Mexicano, M., quien presenta el síndrome de Asperger y que actualmente cursa 3er. año de primaria en una escuela regular, pudieran conocer los rasgos principales de su personalidad, desarrollo y adaptación escolar.
 
Antes de conocer a M. considero pertinente hacer una breve reseña histórica del Síndrome de Asperger y posteriormente señalar algunas de las características que suelen presentar los niños que presentan este Síndrome.

El pediatra Vienés Hans Asperger describió en su tesis doctoral publicada en 1944 a un grupo de 4 niños que tenían características inusuales en cuanto a sus capacidades sociales, lingüísticas y cognitivas utilizando el término de "psicopatía autista" con el que describía las características del desorden de personalidad de los niños que estudió. Asperger muere en 198,0 poco antes de que el Síndrome que lleva su nombre obtuviera un reconocimiento internacional.

Posteriormente, en los casos observados por Lorna Wing, quien fue la primera persona en usar el término Síndrome de Asperger en un trabajo publicado en 1981, describe las características conductuales de los sujetos estudiados los cuales se parecían a las descripciones hechas por Asperger. Este trabajo le permitió a Wing señalar por primera vez las principales características clínicas del Síndrome de Asperger. Esta autora, elaboró una lista en la que señala algunos criterios diagnósticos que puntualizan las características de los sujetos con el síndrome de Asperger:

1. Interacción social inapropiada con rasgos ingenuos y unipolares. No hay empatía ni reciprocidad. La capacidad para hacer amigos se encuentra muy limitada y en algunos casos es incapaz de establecer lazos afectivos.

2. Habla: no se observa retraso en su inicio; sin embargo el contenido es extraño, pedante y estereotipado. La comunicación verbal es poca o nula. Se pueden observar voz monótona, gestos inapropiados o poca expresión facial.

3. Presentan resistencia al cambio y gusto por actividades repetitivas. Ante algunos temas u objetos se les encuentra absortos.

4. Sus movimientos o posturas son extraños y mal coordinadas. En algunas ocasiones, sus movimientos son estereotipados.

5. Presentan buena memoria de repetición, intereses especiales y muy limitados.

Escalante y Marcos (2000), señalan que la edad de aparición aproximada del Síndrome de Asperger es a los tres años. Los niños con este Síndrome empiezan a caminar tarde, pero antes empiezan a hablar. Su lenguaje se orienta a la comunicación pero se queda en "un tráfico de un solo sentido", pues no es un lenguaje recíproco. Los niños con el Síndrome de Asperger evitan tener un contacto ocular con los demás; estos niños viven en nuestro mundo, pero a su manera, presentando alteraciones en las habilidades sociales. Sin embargo, su pronóstico en este aspecto es bueno. Los niños con el Síndrome de Asperger, tienen rasgos de personalidad y de conducta muy especiales entre los que se señala un interés muy intenso en algún teme en particular.
 
Después de conocer en parte la historia del Síndrome de Asperger y sus características finalmente, conoceremos a M.

En 1998 cuando M. tenía 5 años 2 mese tuvimos nuestro primer encuentro que a continuación narraré:

En ese día de invierno, llegué, como todas las tardes, a mi salón de trabajo dispuesta a entrevistar por primera vez a una pareja que traía a su pequeño hijo. La puerta del salón se encontraba cerrada. Se respiraba un ambiente tranquilo, interrumpido por unos repiqueteos en la puerta acompañados de una voz infantil que decía: "Abran, está cerrado, abran carajo… papito (refiriéndose a él) cálmate ya vas a entrar…, ya llegué…".

Al abrir la puerta, me encontré con M. El pequeño intentaba desprenderse de las manos de su madre para poder entrar al salón y ver qué había en él. Contrastando con la impulsividad del niño, sus padres se mantenían rígidos en el umbral de la puerta, al mismo tiempo que trataban de contenerlo. 

Para los padres de M., la entrevista se desarrolló en un ambiente un poco tenso, ya que querían controlar todo el tiempo los movimientos del niño diciéndole: "No toques, siéntate, vamos a platicar…haz caso, contrólate papito, pórtate bien…".

Mientras transcurría la entrevista, M. nos ignoraba y jugueteaba con un cochecito que había encontrado al abrir un cajón. Se entretuvo por algún tiempo explorando un espacio que le ofrecía descubrir nuevos objetos. M. parecía haber encontrado un lugar donde refugiarse.
 
Les pedí a los padres de M. que lo dejaran actuar libremente mientras platicábamos, lo cual sirvió por una parte para que los padres se sintieran más relajados y, por la otra, me permitió observar la conducta del niño quien parecía no haberme visto, me ignoraba y al parecer, no le interesaba mi presencia.
 
M. es un niño que no puede pasar inadvertido, su pelo ensortijado enmarca una carita alegre cuyos ojos profundamente negros e inquietos se mueven constantemente. En algunos momentos, su mirada la percibí ausente, distante e impenetrable y el establecimiento adecuado de contacto visual fue esporádico.
 
En la primera entrevista y en las subsiguientes, observé que M. tenía muchos problemas para poder concentrarse y manejar sus impulsos. Cuando se encontraba en el área de trabajo, daba la sensación como si una ráfaga de viento hubiera entrado y empezara a mover los objetos, no había respeto a los espacios de "los otros", parecía no conocer límites y nos ignoraba. Abría y cerraba cajones, se movía de un lado a otro como si buscara algo pero sin tener un objetivo específico.

Los padres informaron que la historia personal de M. se inició con algunas complicaciones, ya que durante el período perinatal presentó sufrimiento fetal secundario a trabajo de parto prolongado al haber presentado circular de cordón. No obstante las maniobras obstétricas aplicadas, M. presentó anoxia originada por haber broncoaspirado líquido del meconio. Secundario a ello, se originó un cuadro de paro respiratorio habiendo sido necesaria la aplicación de maniobras de resucitación. M. fue atendido neurológicamente desde ese momento, ya que se presentaron dos episodios convulsivos que fueron controlados con Epamín, medicamento que fue suspendido a los tres meses de edad al no volverse a presentar crisis convulsivas.

Durante su primer mes de vida, M. permaneció veinticinco días en terapia intensiva recibiendo respiración artificial por problemas de neumotórax. Superado este período crítico, la existencia de M. transcurrió aparentemente sin problemas serios de salud. Sin embargo, las pautas de maduración en cuanto al desarrollo motor y del lenguaje se dieron con cierta lentitud, por lo que el nivel de su desarrollo general estaba ligeramente por abajo de lo esperado para su edad cronológica, pero sin llegar a ser preocupantes para los padres estas observaciones. Hasta antes de cumplir los 2 años 9 meses de edad, fue un niño risueño, afectivo e interactuaba con sus familiares sin problemas; no obstante era muy inquieto, lo cual agotaba a la madre.

Cuando cumplió los 2 años 9 meses de edad M. ingresó al "Cuarto de bebes" en un colegio particular de la ciudad de México, el cual aplica el sistema Montessori con sus alumnos del Jardín de Niños. Fue ahí donde la guía se percató de las primeras conductas atípicas de M. informando de ello a los padres del niño. El reporte de la guía, señalaba la presencia de un inconstante balanceo corporal y aislamiento del niño con respecto a sus compañeros. También les señaló que M. durante el desarrollo del trabajo que se realizaba con el grupo dentro del ambiente Montessori, no mostraba interés por los objetos que se le enseñaban. La guía lo percibía "ausente", no tenía contacto con ella. Les dijo que en algunas ocasiones, cuando estaba muy ansioso y poco tolerante, se agredía golpeándose la cabeza con la pared o en el piso. Los padres se inquietaron mucho ante los comentarios de la guía y también lo observaron en la casa, con lo cual pudieron constatar lo dicho por la guía.

En el ámbito familiar los problemas se acentuaron, ya que M., aparte de presentar las conductas anteriormente señaladas, también tenía alterado el patrón del sueño, despertándose por las noches y teniendo mucha dificultad para conciliarlo nuevamente. El trastorno en el sueño tuvo repercusiones negativas en los miembros de la familia, ya que los padres se sentían agotados y poco tolerantes. Aunado a esto, M. se encontraba muy irritable y su hiperactividad se acentuó. También aparecieron en el niño manifestaciones negativas en su conducta, reflejándose en su poca tolerancia a los ruidos fuertes, así como muestras de ansiedad, llanto e incomodidad cuando se encontraba en lugares muy concurridos. Ante estos problemas, los padres de M. se sentían muy confundidos y desorientados, por lo cual, decidieron buscar ayuda profesional. Acudieron de un profesional a otro, ya que los diagnósticos eran muy contradictorios, y ninguno determinante.

M. fue diagnosticado inicialmente por el primer neuropediatra al que acudieron como un niño con "inmadurez neurológica generalizada", posteriormente solicitaron una evaluación psicológica en la cual se le catalogó como "psicótico", otro diagnóstico más lo señaló como un niño con "déficit de atención" aunado a problemas de hiperactividad y retardo generalizado en los procesos de aprendizaje.

En la medida en que los padres solicitaban una nueva opinión, el desconcierto se incrementaba y la confusión en la que se encontraban era abrumadora. El factor que más les angustiaba en aquellos momentos, fue que M. no estaba siendo atendido adecuadamente. Ellos estaban haciendo todo lo que estaba a su alcance, pero no veían mejoría en el niño; los problemas conductuales, de sueño, de lenguaje, de adaptación y de aprendizaje se agudizaban, y ellos no sabían que hacer.

No fue sino hasta que M. cumplió los cinco años de edad cuando después de habérsele aplicado una serie de pruebas, tanto en el aspecto neurológico como en el psicopedagógico y del lenguaje, fue diagnosticado como un niño que presentaba el Síndrome de Asperger.

Como se pueden dar cuenta, diagnosticar a los niños que presentan el Síndrome de Asperger no es una cuestión sencilla. Para ello es necesario contar con un equipo de especialistas que estudien minuciosamente el caso, siendo en algunas ocasiones necesaria la medicación que ayudará a reducir los estados de angustia, hiperactividad e inclusive alteraciones en los períodos de sueño.

Al recibir los padres de M. el diagnóstico definitivo, pasaron por una etapa de negación ya que no es fácil aceptar que su hijo, por las características conductuales, de socialización y de comunicación que manifiesta, se encuentra ubicado dentro del Espectro Autista. Pasado este período de negación, finalmente los padres de M. aceptaron el diagnóstico y se abocaron a investigar las mejores propuestas de atención que había para el manejo del niño.

Sugerencias pedagógicas propuestas para lograr la integración de M. al aula regular

A continuación se dan a conocer las sugerencias que se le propusieron a la maestra de M. para lograr la integración del niño a una aula regular:

a. Conocimiento de las características del síndrome por sus pares y sensibilización del grupo donde se integró a M. El conocimiento de las características conductuales, sociales y de comunicación, les permiten a los niños con el Síndrome de Asperger integrarse con mayor facilidad al aula regular, ya que sus pares los comprenden y los ayudan en muchas ocasiones a contenerse.

b. Empleo cotidiano de un cronograma de actividades: Mediante el empleo cotidiano del cronograma, el niño con el síndrome de Asperger puede anticipar situaciones y rutinas las cuales, si se llegaran a presentar intempestivamente, podrían ocasionarle ansiedad, inseguridad e impulsividad en la ejecución del trabajo, y con ello se provocaría la aparición de conductas no adecuadas. El cronograma es una guía gráfica de los acontecimientos y acciones que el niño realizará durante el transcurso del día. Con su empleo, se puede lograr en el niño con el síndrome de Asperger una mayor flexibilidad mental, ya que él tiene la posibilidad de anticipar acontecimientos

Rivière y Martos (1996), señalan que junto a los trastornos de comunicación, de establecimiento de relaciones sociales y de imaginación, los niños autistas también presentan trastornos para encontrar el sentido a sus acciones. El niño, tiene muchas dificultades para el manejo del futuro, lo que está muy relacionado con la tesis del déficit en funciones ejecutivas.

Con el manejo del cronograma, se estimulan las funciones ejecutivas en las cuales se incluye la planificación de conductas dirigidas hacia una meta concreta, la organización del tiempo, de actividades, así como la inhibición de respuestas inapropiadas y de conductas perseverativas.

En el cronograma, se le da más sentido a las acciones por realizar. El niño tiene la oportunidad de predecir y puede percatarse con más claridad de las metas finales de su trabajo y conducta.

c. Aplicación de un lenguaje claro y preciso: Los niños con el Síndrome de Asperger tienen dificultad para entender instrucciones y órdenes complejas por lo cual, es necesario simplificarlas.

d. Empleo de claves visuales: Es de gran ayuda emplear claves visuales por medio de las cuales el niño podrá reconocer avisos, objetos, actividades y acontecimientos.

e. Flexibilidad en el manejo del ritmo de trabajo, así como en otorgar y administrar el tiempo en el momento en el que el niño con el Síndrome de Asperger da respuestas y desarrolla actividades: Los niños con el Síndrome de Asperger, manejan de una forma diferente los tiempos de ejecución de las tareas. Se sienten muy inseguros y ansiosos si se les presiona. Es necesario respetar su ritmo para no angustiarlos.

f. Prestar ayuda y apoyo en los momentos en los que el niño no pueda manejar la frustración: Cuando el niño no pueda resolver alguna situación problemática, es necesario que se le preste ayuda y se le apoye para que se sienta seguro y se eviten conductas impulsivas.

g. Reforzar y reconocer logros y conductas positivas: El niño con el Síndrome de Asperger, se siente muy feliz cuando ha logrado alcanzar un objetivo y se siente muy motivado para seguir trabajando cuando se reconocen sus logros. Es recomendable reforzar sus éxitos y conductas positivas, ya sea en forma verbal diciéndole algunas palabras de aliento o proporcionándole una caricia (cuando esto le agrade).

h. Libertad en el manejo del tiempo fuera dentro de una actividad de aprendizaje: Cuando la tarea que está desarrollando el niño le causa fatiga, y con ello momentos de ansiedad y estrés, las conductas que presentan son de impulsividad al abandonar la tarea que está realizando, además de negarse a continuar con el trabajo iniciado. Podemos deducir que los factores que intervienen para abandonar la actividad se deben a una sobrecarga sensorial, lo cual origina en el niño que tienda a desequilibrarse fácilmente ante la tarea. Se sugiere en estas ocasiones, suspender la actividad que se está realizando y continuar observando las conductas que el niño realiza para poder aplicar en otro momento actividades menos estresantes.

En el aula, cuando los períodos para desarrollar una actividad son muy prolongados, el niño tiende a pararse de su lugar y pasear libremente alrededor del aula. En las ocasiones en las que esta conducta se presente, inicialmente se puede permitir, siempre y cuando no interrumpa el trabajo que en esos momentos estén realizando sus compañeros. En el caso contrario, cuando se le obliga a continuar y a estar en su lugar, la tendencia conductual será de llanto, originándose episodios de berrinche e impulsividad. Sin embargo, la libertad de acción lo tranquilizará y posteriormente se podrá reanudar nuevamente la tarea que quedó inconclusa.

En la medida en que el niño va tomando consciencia de sus actitudes y va adquiriendo mayor control de sus impulsos, se le irán marcando límites más estrictos.

En la búsqueda de estrategias para conocer mejor a los niños y niñas con el Síndrome de Asperger y poder interactuar con ellos en el aula regular, se consideraron a las estrategias lúdicas como las más adecuadas, ya que el desarrollo de la afectividad, de la socialización, de la motricidad y del conocimiento, están estrechamente relacionadas con las actividades del juego, mediante las cuales, los niños y niñas son capaces de poner en práctica todos sus sentidos, sus habilidades y sus destrezas. Por medio del juego, pueden adaptarse a la realidad, pueden manejar sus miedos, temores, frustraciones, sus impulsos y sus sentimientos, así los niños y niñas aprenden y son felices.

A través de las estrategias lúdicas el niño con el Síndrome de Asperger:

· Mejora sus relaciones sociales: Al darle la oportunidad de desarrollar conductas que le permitan iniciar, establecer y mantener relaciones adecuadas con las personas que lo rodean e interactuar adecuadamente con ellas.
 
· Incrementan la capacidad de referencia conjunta: Al proporcionarle experiencias en donde tenga la necesidad de participar verbalmente en la planeación de eventos o actividades y en las cuales tienen que intervenir otras personas para lograr un fin determinado al tener un mismo objetivo.
 
· Desarrollan funciones comunicativas: Al darle la oportunidad de expresar sus deseos, sentimientos e ideas tratando de que lo haga en forma clara.
 
· Estimulan el lenguaje expresivo: Al propiciar situaciones adecuadas en las que el niño pueda manifestar sus emociones y sentimientos.
 
· Desarrollan el lenguaje receptivo: Al sensibilizarlo para que pueda entender tanto el lenguaje verbal como el no verbal.
 
· Al niño se le capacita para que pueda manejar adecuadamente estrategias de anticipación y planeación: Al darle la oportunidad de conocer eventos y acontecimientos en donde puede anticipar consecuencias.
 
· Mejora la flexibilidad de su pensamiento: Al proporcionarle estrategias para que sea capaz de adaptarse a situaciones nuevas sin angustiarse.
 
· Estimula la ficción o imaginación: Al invitarlo a participar en juegos de ficción e imaginación representando a diferentes personajes.
 
· Incrementa su capacidad de imitación: Al enseñarle estrategias con las cuales sea capaz de imitar conductas, actitudes, forma de comunicarse y expresarse.

Mediante la aplicación de las estrategias lúdicas trabajadas durante el año escolar, M. pudo entender comportamientos no verbales, estableció relaciones sociales adecuadas con sus pares y pudo acceder a la apropiación de conocimientos lingüísticos, matemáticos y los relacionados con el medio ambiente y la salud.
 
Actualmente, M. es feliz al cursar 3er. año de primaria en una aula regular en donde aprende, ríe y juega como los demás niños de su misma edad.

Autora: Crisanta Cruz González de Escalante
Especialista en Problemas de Aprendizaje y lenguaje.
Maestría en Psicodiagnóstico.
México 2004

Referencias:
 
Escalante, C. y Marcos, E. (2000). Síndrome de Asperger, programa de intervención para
la educación sexual del adolescente. México, UDLA.

Rivière, A. Y Martos, J. (1997). El tratamiento del autismo: nuevas perspectivas. Madrid, 

Artegraf.
¿Cómo fomentar la socialización y estimular la cooperación y la comunicación en contextos áulicos y recreativos? Aquí 18 actividades que pueden convertirse en una herramienta formidable para el docente...
 

banner cirdis

ALIADOS
  • Venezuela Sin Limites
  • ExcelsiorGama
  • DHL
  • Bancaribe
  • Banesco
  • Proquim,CA