Conociendo el Autismo a través de Andrés

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En diciembre llegaron a nuestras manos los textos ¡Mírame!, ¡Escúchame! y ¡Atiéndeme!, publicados hermosamente por la editorial española CEPE



En la Introducción que antecede cada uno de estos tomos, la autora advierte que...

 

“Las páginas que presento a continuación en ningún momento pretenden formar parte de una obra científica; prioritariamente he intentado que se trate de una lectura ágil, directa y sobre todo útil (...)

 

“Se trata de ayudar a entender un poquito mejor a esos niños y niñas que a menudo pasan por normales sin serlo y a aquellos otros, que, a pesar de no ser su caso similar, comparten situaciones problemáticas, interacciones frustrantes, alteraciones comportamentales, obsesiones, fracasos académicos reiterados y en especial graves problemas de comunicación.

 

“A través de las observaciones de una madre, tendremos ocasión de acercarnos a Andrés, un caso real diagnosticado a los dos años con trastorno generalizado severo del desarrolo, de trastorno generalizado del desarrollo atípico con inteligencia normal a los tres años, de retraso madurativo a los cuatro años, de autismo de alto funcionamiento a los cinco y reiteradamente, en situaciones discontinuas pero cotidianas, de persona normal con inteligencia, incluso, superior a la media.

 

“Sé que no incluye recetas ni soluciones rápidas y sé también que no supone ninguna ayuda para muchos. Me quedo satisfecha, sin embargo, si sirve de ayuda para unos cuantos y puede sugerir ideas para los que están, trabajan o conviven con aquellos otros que, aun no estando contemplados de forma tan explícita, son también muy tenidos en cuenta en esta obra.”

 

Los libros están escritos en la voz de Andrés y su lectura nos lleva a comprender mucho mejor las fortalezas, debilidades y necesidades de estos niños y niñas, tan necesitados de ser entendidos.

 

Siguen algunos pasajes extraídos de estos libros. Agradecemos a Julia por su autorización para compartirlos. Espero sirvan de abrebocas para lectores interesados en el tema.

 

Vol. 1 ¡Mírame! Forma de ser y Forma de actuar

 

De la Introducción (p. 12):
¡Mírame! Me reclamáis insistentemente cuando queréis decir: haz que coincidan tus ojos con los míos. ¡Mírame! Os decimos nosotros cuando os queremos decir: pararos a mirar lo que no os sabemos expresar.

 

De la Presentación (p. 15-16):
Me llamo Andrés, soy el de la foto de la portada, ahora tengo ya diez años pero ahí era un poco más pequeño (...)

 

Aunque no me conozcas soy un niño de verdad, de carne y hueso, como tú pero con algunas diferencias. A partir de este momento voy a tratar de contarte lo que me pasa. Después te iré explicando todo despacio, ahora sólo quiero que primero te hagas una idea de cómo soy (...)

 

a) Mi forma de ser es muy rígida y obsesiva. Trataré de repetir la misma situación y buscaré siempre los mismos temas. Los cambios debes advertírmelos, me confunden y me desbordan. A veces, si no me ayudas, lo paso mal.

 

b) Mi forma de actuar a menudo no es como la que te gustaría que fuera, pero, la mayor parte de las veces es porque no has tenido en cuenta mis características o porque te has fiado de lo que has visto que hago bien en otras situaciones. Puede que también me poga nervioso si no me avisas de lo que me voy a encontrar ni me marcas bien las normas o instrucciones.

 

Ya te he dicho que soy rígido, me portaré mejor si sé siempre a qué atenerme.

 

Sin embargo, también debes buscar un hueco para ti, coge aire. Busca espacios y tiempos exclusivamente tuyos en los que no tengas que acordarte de mí. Disfruta de tus momentos de ocio y de tu gente, no te obsesiones conmigo, puedo llegar a crear dependencia y eso no nos conviene a ninguno de los dos (...).

 

Del Capítulo “Mi forma de ser”, Sección “Rarezas” (p. 32):

 

A veces dicen que hago cosas raras. Huelo las cosas, toco o paso los labios por superficies brillantes o suaves, me río sin motivo aparente, no te miro a los ojos, ladeo la cabeza, me tapo los oídos, doy saltitos o adquiero posturas no muy aceptadas socialmente... hay muchas cosas en mí que os llaman la atención.

 

Unos se ríen y se dan codazos, otros cuchichean mientras me miran, se burlan de mí o me utilizan para ser aceptados en su grupo. Desde fuera me miráis con extrañeza y no veis sentido a lo que hay; a mí me pasa al revés, es el mundo que me ofrecéis el que no tiene sentido para mí.

 

Si tienes paciencia para leer lo que te quiero decir, te darás cuenta que todo tiene su lógica, yo no me veo raro, quizás diferente, sí, diferente a vosotros sí que soy. Yo soy sincero, espontáneo, directo, no sé lo que es la hipocresía, sí, desde luego debo resultaros muy raro (...)
Vol. 2 ¡Escúchame! Relaciones sociales y Comunicación

 

De la Introducción (p. 12):
¡Escúchame! Me gritáis creyendo, a menudo equivocadamente, que no lo hago, sólo porque no os lo muestro como lo hacen los demás. ¡Escúchame! Es lo que os decimos nosotros cuando, sin equivocarnos, sufrimos las consecuencias de que no lo hagáis.

 

De la Presentación (p. 15):
Hay varias cosas que quiero decirte y que conocerlas te pueden servir para cualquier situación.

 

a) Mi forma de relacionarme con los demás es parecida a la vuestra pero no es igual. Soy, eso oigo decir, poco hábil y muy inocente. Me cuesta expresar el afecto y no muestro mucha alegría en los encuentros, mejor dicho no lo hago como vosotros. Hago comentarios muy poco oportunos y hasta, a veces, un poco groseros y aparentemente injustos o ingratos.

 

Con los de mi edad todo se complica mucho más, no nos entendemos. Yo quiero estar con ellos, de verdad, pero... me supone tanto esfuerzo y lo paso tan mal que a veces, muchas veces, busco estar solo aunque esté con ellos (...)

 

b) Mi forma de comunicarme quizás sea lo que más puede desesperar o molestar. Puedo tener el vocabulario y las expresiones más correctas y completas que incluso los de mi edad, y, sin embargo, tener dificultad para encontrar la forma de contarte algo teniendo en cuenta si sabes de lo que estoy hablando y en qué momentos debo hablar o escuchar (...)

 

Lo que no entendéis es que no haga las cosas como vosotros. Ese es el problema (...)

 

Del Capítulo “Conclusiones” (p.113):

 

Es posible que no te sepa demostrar lo que siento, que me abrume tu proximidad y que me tenga que limitar a mirarte de reojo. Ten paciencia, no es indiferencia, insiste, a mí también me gustaría podértelo expresar. (...)
Vol. 3 ¡Atiéndeme! Ocio y Aprendizajes

 

De la Introducción (p. 12):
¡Atiéndeme! Me reprocháis una y otra vez cuando no habéis perdido ese segundo imprescindible en captar, previamente, mi atención; cuando no habéis tenido en cuenta mi esfuerzo, mi cansancio o mi inseguridad; cuando no habéis planificado la actividad incluyendo mi excepcionalidad; cuando os empeñáis en mostrarme aquello de lo que no soy capaz. ¡Atiéndeme! os pedimos nosotros cada día para ser incluidos en una sociedad de todas las personas y no sólo de las que son igual.

 

De la Presentación (p. 15-16):
Hay varias cosas que quiero decirte y que conocerlas te pueden servir para cualquier situación (...)

 

a) Mi forma de pasarlo bien es muy repetitiva y suele parecer que hago cosas que no tienen ningún sentido, que no sirven para nada. Esas son mis actividades en solitario, pero puedo jugar y disfrutar de muchísimas más, prácticamente de todas o casi todas como los demás niños de mi edad; para eso... ya dependo de ti.

 

b) Mi forma de aprender te va a exigir mucha paciencia. No creas que voy a hacer en otro sitio, con otra persona o en otras circunstancias lo que me has enseñado: no suelo saber pasar lo que aprendo de un sitio a otro. Me lo tendrás que recordar.

 

Todo lo abstracto tendrás que hacérmelo concreto. Yo necesito manipularlo, tocarlo, sentirlo. Paciencia, habilidad para hacérmelo divertido y saber adaptarte a mi ritmo es todo lo que necesito para querer aprender muchas cosas contigo. (...)

 

Del Capítulo “Mi forma de pasarlo bien”, Sección “Juegos con niños y niñas”, Tema “Adaptaciones” (p. 38):

 

En el juego con otros niños y niñas, me resulta muy difícil mantenerme integrado durante mucho tiempo. Necesitaría hacer constantemente las adaptaciones que ellos hacen y que yo no sé hacer.

 

Al principio parece fácil, siempre y cuando alguien se haya molestado en explicarme lo que se espera que haga en cada momento, así como lo que debo esperar que hagan los demás y cómo debo responder en cada situación. Pero no sé por qué, poco a poco yo me voy descolgando y notando que no voy al ritmo de los demás (...)

 

Se enfadan conmigo, me empujan o me dicen que conmigo no se puede jugar y que estropeo todo. (...)

 

Del Capítulo “Mi forma de aprender,” Sección “Características generales”, Tema “Aprendizajes dirigidos” (p. 68):

 

Cualquier niño o niña aprende casi todo de forma espontánea además de enseñárselo tú. Lo oyen en diferentes situaciones, lo pueden experimentar en diferentes contextos, lo aplican con distintas personas...

 

Una persona sorda no puede oír y por lo tanto no puede recibir toda esa estimulación espontánea en tantas situaciones diferentes. Si tú no estás allí, si no levantas su cabeza, si no diriges su mirada, si no centras su atención... todo eso se lo perderá.

 

A los que son como yo nos ocurre algo parecido a los que no oyen, perdemos muchas oportunidades de aprender y os fiáis, nos dejáis solos y no nos lo recordáis. Nuestras posibilidades de aprender disminuyen vertiginosamente si no estás a nuestro lado.

 

Ayúdanos para que podamos aprovechar las mismas oportunidades que los demás. Si no lo haces, no nos exijas lo que no se nos puede exigir (...)
Autora: Julia Alonso-García, Doctora en Psicología, pedagoga, logopeda y profesora con amplia trayectoria en Educación Especial. Se desempeña en la docencia e investigación desde la Universidad de Valladolid (España). 
Reporta: Angela Couret
Fecha: Enero 2006

 

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 La experiencia de convivir con los niños y las niñas, nos ofrece la oportunidad de poder observar las cosas de una manera diferente. Cuando nos encontramos con un niño o una niña feliz, los grandes problemas se hacen pequeños, el tiempo no existe, cuando sonríen es tan espontáneo y contagioso, que nos alegra a tal grado que participamos de su mundo mágico.

 
En general, los niños son seres dinámicos, quienes en forma espontánea y dada su propia actividad física y mental, son capaces de obtener del ambiente los elementos necesarios para lograr el conocimiento de ese medio y a la vez lograr su propia integración a dicho medio. Ellos se enfrentan con entusiasmo a las diferentes dificultades que tienen que ir superando en el área del lenjuage ó motora gruesa, por nombrar algunas y por selección y repetición realizan un verdadero aprendizaje. No rehusan el esfuerzo a realizar y el éxito es su mejor recompensa.

 

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