Viajando con autismo: una estrategía

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Hace unos años nuestra familia de cuatro hizo su peregrinaje anual de un extremo al otro de Estados Unidos, desde Connecticut hasta San Francisco, para visitar a la familia por Navidad. Nuestros hijos tenían entonces 2 y medio y 4; nuestro hijo menor había sido diagnosticado con autismo unos meses atrás. Lo que antes solía ser un viaje en avión "algo estresante", ese año se transformó en una pesadilla.


Carreras por el terminal al sacarlo del coche. Gritos y una perreta dentro del avión -¡un vuelo de 6 horas! Las miradas irritadas de los demás pasajeros… "¿Qué diablos le pasa a ese niño?!"… Una batalla infernal. Cuando llegamos a San Francisco, nuestro único pensamiento era "¡Dios mío, vamos a tener que pasar por ese horror nuevamente dentro de pocos días, al regresar!" Fue tanto así que la experiencia nos hizo desistir de cualquier viaje que superara una hora de trayecto en auto.

A lo largo del año siguiente y luego de cientos de horas de terapia, se aproximaba la fecha de nuestro próximo viaje. Si bien no representaba atravesar el país, implicaba varias horas de vuelo. A ninguno de nosotros nos emocionaba la idea. Fue entonces que decidimos aplicar una de las lecciones aprendidas en terapia.

Faltando aún varias semanas para viajar, empezamos a hacer un guión de lo que sucedería. "Nos subiremos al carro para ir al aeropuerto - allí hay muchos aviones. Habrán muchas personas apuradas, tendremos que llevarte de la mano para que estés seguro", y así seguía. Repetimos el guión todos los días, a veces varias veces al día - y siempre antes de dormir. Evidentemente, no podíamos prever cada detalle, pero fuimos  añadiendo información al guión.

Cuando llegó el gran día, nos preparamos mentalmente - sin seguridad alguna de que nuestro trabajo preparatorio surtiría efecto para calmarlo. Pues bien, ¡surtió efecto! No solo se mantuvo calmado durante el viaje, sino que se emocionó mucho (pero en una forma positiva) ya que tenía una idea bastante exacta de lo que pasaría en cada etapa del trayecto.

Ahora cuando vamos a emprender algo que involucre una experiencia de varias horas, hacemos esa labor preparatoria a veces días o semanas por adelantado y con todo el detalle que podamos, descubriendo en lo sencillo algo singular que debemos examinar y disfrutar.

Autor: Brian Field
Traducción: Angela Couret
Fuente: Autism Examiner (www.examiner.com)
Publicado en Paso-a-Paso, Vol. 19.4 (2009)

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En general, los niños son seres dinámicos, quienes en forma espontánea y dada su propia actividad física y mental, son capaces de obtener del ambiente los elementos necesarios para lograr el conocimiento de ese medio y a la vez lograr su propia integración a dicho medio. Ellos se enfrentan con entusiasmo a las diferentes dificultades que tienen que ir superando en el área del lenjuage ó motora gruesa, por nombrar algunas y por selección y repetición realizan un verdadero aprendizaje. No rehusan el esfuerzo a realizar y el éxito es su mejor recompensa.

 

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