Jóven universitario enfrenta su autismo (Abril 09)

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Su condición como paciente del síndrome de Asperger ha supuesto para él diversas limitaciones -como falta de empatía con los demás y reacciones emocionales desproporcionadas-, pero Luis Rivera Colón ha sabido vencerlas con el paso del tiempo.  Con una actitud positiva y una claridad de pensamiento asombrosa, este joven ponceño de 23 años afronta con valentía las trabas que implica este trastorno aún poco conocido por muchos, descrito frecuentemente como una forma de autismo altamente funcional.


“Tengo dificultades, pero yo he superado muchas cosas porque ya me gradué de la universidad, estoy haciendo los trámites para hacer la maestría en traducción y ahora se me hace más fácil hablar con la gente, especialmente en la universidad donde hay un ambiente más abierto y en donde no tengo que preocuparme de que miren mis rasgos o se mofen  de mí”, destaca un elocuente Luis con tono de satisfacción, añadiendo que completó con buen promedio un bachillerato de lenguas extranjeras en la Universidad de Puerto Rico.

En sus años de escuela elemental y superior, sin embargo, la historia fue otra.
La dificultad para entender las intenciones de los demás, su ineptitud social y poca tolerancia a la frustración -todos rasgos típicos del Asperger-, le ganaron muchas burlas y hasta la enemistad de muchos compañeros de clases.  El hecho de no haber podido hacer amigos con facilidad es, de hecho, la razón principal para que Luis recuerde esta etapa como una “bastante difícil” en su vida.

Asimilando el diagnóstico

Aunque durante su infancia se mostraron algunas señales peculiares que lo distinguían de otros niños de su edad, como aquella “manía de hablar y reírse solo” o cuando brincaba sin cesar cuando se emocionaba, Luis pasó su niñez y buena parte de su juventud desconociendo el trastorno neurobiológico que le aquejaba.  Después de todo, el Asperger vino a considerarse como un diagnóstico clínico en la década de los  noventa y, además, sus síntomas son mucho menos marcados que los de otros tipos más severos de autismo.

 No fue hasta que cumplió los 19 años y se aprestaba a entrar a un seminario para convertirse en sacerdote que las pruebas psicológicas de rigor revelaron la condición.  El desconcierto y las preocupaciones lo asaltaron al enterarse, pero Luis pronto comprendió que el síndrome no tenía por qué minar sus grandes deseos de superación personal y profesional que siempre había demostrado.

 “Al principio me sentí extraño porque pensé primero: ‘Ese nombre, ¿qué es?’.  Sin embargo, después -con la ayuda de un sacerdote- me di cuenta que de una manera u otra yo pegaba con cada uno de los rasgos del Asperger”, revela el joven, que se describe como católico y toca la guitarra en el coro de su iglesia.  “Ahora me siento más tranquilo porque sé qué es lo que tengo que hacer para mejorar la condición”, asegura Luis, explicando que la condición no le permitió dedicarse al sacerdocio.  

 Entre las cosas que figuraron en el plan de acción que tomó una vez recibió el diagnóstico estuvo el procurar socializar más a fondo con las personas de su edad.  Para lograrlo, tuvo que sacrificar algunas de sus actividades favoritas de esparcimiento -como “ver muchísima televisión” y el estar pegado a los videojuegos-, pues son pasatiempos que lo aislaban aún más de sus contemporáneos.

Sembrando conciencia

A casi cinco años de conocer su condición, Luis no les ha puesto freno a sus planes y, por el contrario, su agenda parece estar cada vez más cargada.   Viajó a París por un mes con un grupo de estudiantes universitarios, se ha encargado de dominar a la perfección el francés y el italiano, está en pleno papeleo para comenzar su maestría en agosto y tiene en mente darse una escapada a Italia para practicar el idioma.

¿Su más reciente empresa?  Establecer el grupo Adolescentes y Jóvenes con Autismo (AJA), una asociación que -con la ayuda de la Alianza de Autismo y el programa de educación especial de la Universidad Interamericana- tendrá como norte enseñarle destrezas sociales y estrategias de modificación de conducta a este grupo demográfico.  Su compromiso con orientar y brindar apoyo no se limita únicamente a los que padecen su misma condición, pues Luis aprovecha cada oportunidad que se le presenta para aconsejar también a los padres de estos jóvenes.

“El papa Juan Pablo II, a quien admiro mucho, dijo una vez la frase ‘no tengan miedo’, y esas mismas palabras quisiera decirle a ellos: que no tengan miedo de que sus hijos ejerzan ese tremendo potencial que tienen.  Van a tener que enfrentarse a la incomprensión de algunas personas, pero es importante que no vean eso como una limitación, sino como un reto por el que ellos tienen que pasar.  Y ya verán que sus hijos van a ser exitosos en todo lo que se propongan”, puntualiza con convicción.

¿Qué es el síndrome de Asperger?

 Desconocido por muchos -incluidos algunos profesionales de la salud- y difícil de diagnosticar, es un trastorno del desarrollo cerebral que forma parte del espectro autista.  Las personas que lo presentan se consideran en el nivel “más alto” de funcionamiento de este rango, pues son más comunicativos e inteligentes que los demás autistas.  

 Si bien los aspergianos tienen un aspecto físico normal y un coeficiente intelectual promedio o superior a la media, la evidencia sugiere que estos pacientes tienen problemas para relacionarse con los demás y -en ocasiones- presentan comportamientos inadecuados: saltar y gritar cuando se emocionan, realizar comentarios ofensivos sin darse cuenta, cambios súbitos de tema cuando están confundidos, etcétera.  Las causas exactas que originan el trastorno aún se desconocen con exactitud, pero se sabe de algunos factores implicados en su desarrollo, como el género ( es cuatro veces más frecuente en el sexo masculino), los factores intrauterinos y los de parto.

 El síndrome de Asperger puede no ser diagnosticado hasta entrada la adolescencia o incluso en la adultez, aunque muchos padres empiezan a detectar que su hijo es diferente cuando tiene entre dos y siete años.

Señales del trastorno

1  Desarrollo social anormal  Los aspergianos tienen muy pocos amigos o ninguno.

2  Uso extraño del lenguaje  Inventan palabras, repiten frases o aprenden a leer por sí mismos

3 Torpeza de movimientos  Poseen una pobre coordinación motriz, corren a un ritmo extraño y no tienen destreza para atrapar una pelota.

4 Ingenuidad  Son inocentes socialmente, no tienen malicia (no entienden los dobles sentidos ni sarcasmos) y tienen dificultades para entender las intenciones de los demás

5  Presencia de rutinas y rituales  Comer siempre en un mismo plato o interesarse por un tema de forma desorbitada.

 Fuente: www.asperger.cl

Calendario de actividades

 Taller “Integración de los Objetivos del Plan Educativo Individualizado en la Rutina Diaria”

Cuándo  Sábado 4 de abril, de 8:30 a.m. a 1:00 p.m.

Dónde  Sala de las Artes B, Edificio Barat Sur de la Universidad del Sagrado Corazón

Descripción  Discusión de conceptos básicos de un plan educativo individualizado para el estudiante autista y estrategias para implementarlo

Información  787-755-6020 o Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

 Primer Campamento de Surf para Chicos con Autismo

Cuándo  Domingo 5 y lunes 6 de abril, desde las 9:30 a.m.

Dónde  Playa Jobos en Isabela

Descripción   Voluntarios de Surfers Healing, con experiencia trabajando con niños y jóvenes con autismo, y de la Federación de Surfing de Puerto Rico los ayudarán a vivir una experiencia única de una manera segura y divertida.  Es libre de costos y no hay límite de edad, pero tienen límite de espacios.

Información  787-207-3700 o  surfersheal.org

 Taller “El desarrollo psicosocial en la persona con autismo”

Cuándo  Sábado 25 de abril, de 8:00 a.m. a 4:00 p.m.

Dónde  Teatro Antonio Paoli de la Universidad Interamericana de Ponce

Descripción  La reconocida psicóloga ángeles Acosta, especialista en autismo, ayudará a padres, profesionales y comunidad general a identificar las áreas de necesidad de los niños y niñas autistas, así como a estimular y dirigir apropiadamente sus destre

Señales del trastorno

1  Desarrollo social anormal  Los aspergianos tienen muy pocos amigos o ninguno.

2  Uso extraño del lenguaje  Inventan palabras, repiten frases o aprenden a leer por sí mismos

3 Torpeza de movimientos  Poseen una pobre coordinación motriz, corren a un ritmo extraño y no tienen destreza

 

 

Fuente: Primerahora.com (Chile)
Fecha: 2 de abril 2009
Reporta: Janet González Bolívar

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En general, los niños son seres dinámicos, quienes en forma espontánea y dada su propia actividad física y mental, son capaces de obtener del ambiente los elementos necesarios para lograr el conocimiento de ese medio y a la vez lograr su propia integración a dicho medio. Ellos se enfrentan con entusiasmo a las diferentes dificultades que tienen que ir superando en el área del lenjuage ó motora gruesa, por nombrar algunas y por selección y repetición realizan un verdadero aprendizaje. No rehusan el esfuerzo a realizar y el éxito es su mejor recompensa.

 

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