La Rosa Azul

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Esta narración, que nos habla de una niña tan singular y hermosa, encierra para todos un mensaje de amor.


 
Jenny es una niña, una chiquilla encantadora de ojos castaños y de cabellos también castaños oscuro.

Si los cabellos se les vienen a los ojos, los aparta a un lado, pero no se lleva la mano a la frente directamente como cualquier otra niña. En vez de ello, la hace revolotear como una flor al abrir sus pétalos. Y luego aparta los cabellos que le cubren los ojos.

 

Y es que ¿saben? Jenny es diferente. ¿Diferente? Si, diferente a la mayoría de las niñas. Porque sin duda no todos somos iguales, de pensar igual, de obrar de igual modo, ni de tener igual aspecto.

 

A mis ojos Jenny es una rosa azul. ¿Cómo una rosa azul? ¿Han visto alguna vez una rosa azul? Hay claro, rosas blancas y rosas de color rosa; hay rosas amarillas por supuesto, a montones, rosas rojas.. . . .pero....azules?

 

Todo buen jardinero quisiera cultivar una rosa azul. Sólo por verla, muchedumbres enteras vendrían de muy lejos, sería una rosa singular, diferente y bellísima.

 

También Jenny es diferente. Por eso a su modo, semeja una rosa azul.

 

Cuando Jenny vino del hospital a casa era una muñequita de color rosa ,tierna y redondeada, que lloraba más que otros niños. ¿Por qué?.

Porque tal vez veía otras sombras que la amedrentaban. Percibía quizás sonidos que eran extraños para ella.

 

Ya mayorcita, Jenny estaba siempre al lado de su madre y se abrazaba a ella con fuerza.
Les diré que cuando un gatito pierde la cola, se le afina el oído, según cuentan. Es verdad que la cola ayuda al gato a correr más deprisa, pero un gato sin cola oye mejor y percibe las pisadas más pronto que otros gatos. Cierta gente ignora que tal gato tiene un oído finísimo: solo sabe que le falta la cola.

No faltan niños crueles que al mirarlos hacen mofa: “ese gato no tiene cola”.

 

Jenny a veces corría en busca de su madre y la abrazaba con fuerza sin más ni más. Al menos sin razón aparente.

 

Y así acabamos comprendiendo que Jenny vivía en un mundo un poco diferente, En cierta forma desconocido para nosotros. Empezamos a creer que habitaba un mundo en el cual quizás nosotros no nos sintiéramos como en el propio. Tal vez el ir a él, equivaliera de algún modo emprender viaje a otro planeta.

 

Podría decirse que Jenny se halla detrás de un biombo, un biombo invisible para nosotros. Tal vez esté pintado de hermosos colores.... es posible que estos colores la distraigan y que a veces le impidan prestarnos atención cuando le hablamos .O quizás. . . es que escucha una música que no alcanzamos oír.

Se asegura que los peces usan un lenguaje y una música que sólo ellos perciben y que las olas les traen. Una música que no podemos oír porque el oído humano no es bastante sutil.

 

Así pues, Jenny quizás perciba sonidos no oídos por nosotros. Tal vez por eso suele dar un salto y entregarse a su danza desgarbada.

En ocasiones me figuro que Jenny es como un pájaro, un pajarillo de alas muy pequeñas.. Para un ave así volar es difícil: le exige más fuerza, mayor trabajo, más tiempo.

Para el ave de alas normales, volar es natural, más el pájaro alicorto ha de esforzarse más para aprender. En cierto modo tiene que ser más listo.

 

Y por tanto, debemos comprender cuánto ha logrado Jenny luego que aprende algo. Más existe otra Jenny que, cuando sopla el viento, alguna tarde de tormentoso invierno, está en su mecedora, a solas, meciéndose, arrullando a su muñeca en brazos. Se siente conturbada y perpleja... murmura despacio:
“Mamita, Sally dice que soy retrasada. ¿Qué quiere decir eso Mamita?"
¿Retrasada? Retrasada, repiten los niños y se ríen.

 

Muchas cosas hay que Jenny no puede comprender. Y hay muchas cosas también que otras personas no entienden al tratarse de Jenny. que Jenny es como un gatito sin cola, que es otra la música que llega a sus oídos. . . . que Jenny es como un pajarito alicorto y que por ello requiere protección.

 

Jenny es como una rosa azul, delicada y exquisita. Y, siendo tan pocas las rosas de color azul. . . .sabemos muy poco de ellas. Solo sabemos que hay que cuidarlas con mayor celo. . . y amarlas más aún.

 

Fuente: Readers' Digest
Envía: Laura Rebello, Montevideo, Uruguay
 

 

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En general, los niños son seres dinámicos, quienes en forma espontánea y dada su propia actividad física y mental, son capaces de obtener del ambiente los elementos necesarios para lograr el conocimiento de ese medio y a la vez lograr su propia integración a dicho medio. Ellos se enfrentan con entusiasmo a las diferentes dificultades que tienen que ir superando en el área del lenjuage ó motora gruesa, por nombrar algunas y por selección y repetición realizan un verdadero aprendizaje. No rehusan el esfuerzo a realizar y el éxito es su mejor recompensa.

 

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