El Síndrome de Asperger

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 En 1944, Hans Asperger, un pediatra vienés, fue el primero en describir con gran exactitud a un grupo de niños que compartían los síntomas del síndrome que hoy lleva su nombre. Sin embargo, no es hasta 1982 cuando una psiquiatra del Reino Unido, Lorna Wing, especializada en autismo, comienza a investigar sobre el mismo. Pero aún hubo que esperar hasta 1994 para que este síndrome fuera reconocido “oficialmente” por primera vez en el Manual Estadístico de Diagnóstico de Trastornos Mentales, en su cuarta edición (DSM IV).

Esto puede dar una idea de lo relativamente nuevo y desconocido que es el Síndrome de Asperger, incluso para muchos profesionales, lo cual hace pensar que todavía existen muchas personas con este síndrome sin diagnosticar o con un diagnóstico erróneo, con la problemática que ello conlleva para la propia persona y sus familiares, como se podrá comprobar a lo largo de estas líneas.

 

Pero antes de seguir adelante, pasemos a definir las características comunes que podrían describir a estas personas.
 
¿Qué es el síndrome de Asperger?

 

Aunque todavía existen muchos interrogantes al respecto, se puede hablar de una serie de características comunes. Así, el s. de Asperger se ha empleado para, en palabras de S. Bauer, describir la parte más moderada y con mayor grado de funcionamiento de lo que se conoce normalmente como el espectro de los trastornos generalizados del desarrollo (o espectro autista).

Se cree que el s. de Asperger representa un trastorno generalizado del desarrollo con base neurológica y de causa desconocida en la mayoría de los casos, en el cual existen disfunciones en tres amplios aspectos del desarrollo:

 

-Relaciones y habilidades sociales.
-Uso del lenguaje.
-Características de comportamiento relacionadas con rasgos repetitivos o perseverantes, así como una intensa pero limitada gama de intereses.

 

La presencia de estos síntomas, cuyo grado puede variar de leve a severo, caracteriza a los trastornos generalizados del desarrollo que oscilan desde el s. de Asperger hasta el autismo clásico; sin embargo, peso a estas similitudes no está del todo claro que el s. de Asperger sea sólo una forma moderada de autismo o que estén relacionados entre sí por algo más que no sea su semejanza clínica en sentido amplio.

 

Los mejores estudios realizados hasta la fecha sugieren que entre 20 y 25 de cada 10.000 personas podrían tener el s. de Asperger, aunque muchos casos pueden no haber sido diagnosticados. La inclusión del s. de Asperger como categoría independiente, con criterios de diagnóstico bastante claros, debería facilitar un futuro lo más próximo posible el diagnóstico temprano, tan importante para el tratamiento de estas personas cuando aún son niños.

 

Características generales

 


Relaciones y habilidades sociales: La falta de socialización, las dificultades para hacer amigos y relacionarse con los demás es una de las características más significativas del síndrome. Se trata de una especie de “rigidez social” con dificultades, entre otras, para mantener el contacto ocular, una expresión facial adecuada, seguimiento de determinadas normas sociales, escucha activa; así como el no ser capaces de ponerse en el lugar del otro. Sin embargo, a diferencia de los niños autistas, la mayoría de los niños con s. de Asperger expresan su deseo de tener amigos, por lo que esta situación resulta en muchos casos, cuanto menos, frustrante.

 


Lenguaje: A pesar de tener un desarrollo normal del lenguaje, aparecen una serie de características particulares en su manera de usar el lenguaje y que afecta tanto a su prosodia (volumen, entonación, ritmo...), como a su comprensión, teniendo problemas para entender conceptos abstractos.

Así muchos niños con síndrome Asperger pueden parecer pedantes, su lenguaje parece demasiado formal, no usan modismos o los usan mal e interpretan las cosas de forma demasiado literal. También hay problemas en las habilidades de comunicación, presentando problemas a la hora de ceder el turno de palabra, sostener el ritmo, cambiar de tema por su tendencia a hablar siempre de su tema de interés, sin entender que todo esto puede afectar a sus interacciones y relaciones con los demás.

 


áreas de “especial interés”: Quizá esta sea una de las peculiaridades más significativas de los niños y adultos con síndrome de Asperger. A diferencia con el autismo, donde los intereses se suelen centrar en objetos o partes de objetos, las personas de s. de Asperger muestran áreas de interés, a medida centradas en áreas intelectuales específicas, mostrando un interés obsesivo, en áreas como las matemáticas, aspectos de la historia o la geografía, mapas, medios de transportes. En algunos casos, estas áreas de interés cambian con el tiempo, pasando de una a otra; en otros casos, la mantienen hasta la edad adulta, existiendo casos en los que se han constituído en base para una carrera o profesión en la vida adulta.

 


Educación de los niños con Síndrome de Asperger

Hasta aquí se ha pretendido mostrar las características generales que subyacen a este síndrome, sin embargo nunca se debe olvidar la individualidad de cada persona y que no hay dos personas con síndrome de Asperger iguales. Además, la gravedad del síndrome y la manifestación de sus características puede variar de unos casos a otros.

 


Para finalizar, comentar algunos consejos que pueden ser de utilidad a la hora de trabajar en clase con estos niños:

 

- Las rutinas son fundamentales. Las clases deben ser lo más estructuradas posible, preparándoles con antelación frente a los cambios (de horario, vacaciones, etc.).

 

- Explicar las reglas de forma clara y concreta, pues pueden ser bastante rígidos al aplicarlas, al tiempo que deben aplicarse con cierta flexibilidad.

 

-Aprovechar las áreas de interés del niño, usarlas para explicar conceptos, como recompensa por una tarea bien hecha.

 

-Uso de elementos visuales (fichas, dibujos, esquemas,...)

 

En definitiva, profesionales familiarizados con el estilo y necesidades del niño, que conozcan el síndrome, sus peculiaridades y la mejor forma de tratarlo.
 
Autor: Milagros Benavente, Psicóloga y delegada de Fundación AFIM en Salamanca
Fuente: Revista AFIM Sept/Oct. 02 
Publicado por Paso-a-Paso, Vol. 14 No. 4

Bibliografía
- S.Bauer, “El síndrome de Asperger”.

- K. Williams (’95) “Comprender al estudiante con Síndrome de Asperger. Orientación para profesores”.
- M. McCroskery (’99). “Síndrome de Asperger: un rompecabezas del desarrollo”.
- F. Tortosa Nicolás. “Educar a personas con autismo y otros trastornos generalizados del desarrollo”.
- J. Artigas (’00), “Aspectos neurocognitivos del síndrome de Asperger” (Revista de Neurología Clínica).

 

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